METER UN GOL A LA CÁRCEL por EL LOBO TXAPELA

gol

Después de elegir este título, solo quedan ganas de arrugar el papel, hacer una bola con él, darle una patadita y colarlo en la papelera.

¿por qué digo esto?… Es muy difícil meterle un gol a la cárcel, he oído que ni tan siquiera el día que te vas consigues marcarle un gol a la prisión.

Es dificilísimo, pero no imposible, hay que intentarlo, y quizá una de las formas de hacerlo es jugando al fútbol, o al menos siguiendo en contacto con él.

Dada, modestia aparte, mi experiencia con este deporte, ahora mi trabajo está directamente ligado a él. Por qué no decirlo, es una suerte, de hecho en varias ocasiones he dicho y lo mantengo, que el fútbol, el mus, y los puros, me mantienen cuerdo en prisión, si es que se puede decir que estoy cuerdo.

Veran, no es fácil ir a entrenar con jugadores que a diferencia de los de otros contextos, está cumpliendo condena. Esta circunstancias nos lleva a que no solo hay que enseñarles a jugar al fútbol, sino, a que además por un momento olviden donde lo están practicando.

Hay que grabarles a fuego, que como en el terreno de juego, aquí no vale con aparentar ser fuerte, sino que hay que ser fuerte de verdad, y para ello entrenamos.

Mientras les enseñas un juego de posesión de balón con ventaja o desventaja defensiva, ves que se emplean a fondo, pero en sus ojos lees que quitando el rato del entrenamiento, está aprendiendo un extraño juego con la verdad, el de que esta ha de estar o desaparecer a conveniencia, ya que ahora viven en un lugar donde la mentira se vende con un cartelito y su precio en la banasta, y aún así toca comprarla.

Se procura imprimir ritmo de competición al equipo y mucha variedad en los ejercicios, seguramente queriéndoles enseñar a su vez que la costumbre es mala cosa en prisión, puede que sea bueno aceptar lo que en ella ocurre, porque no hay de otra, pero para nada puede ser bueno acostumbrarse a ella.

Les explicas como es una jugada, una táctica, un toque, un simple saque de banda, y cuando lo hacen mal o medio regular y se lo corriges, te dicen: “venga míster, no pasa nada si estamos en la cárcel”. Ahí es donde inmediatamente yo les contesto: “precisamente por eso, porque estamos en la cárcel, debemos hacerlo muy bien”. Porque si no les digo esto, pienso que estaré contribuyendo a que sigan creyendo el mito de que aquí se guardan las ruinas de la dignidad humana y en mi humilde opinión eso no es así, el sistema da por hecho que a veces viene aquí la gente que tiene su dignidad arruinada, pero no es así, yo la traje íntegra y es ahora cuando la tengo en ruinas.

Al final el objetivo es que además de que dominen el juego en equipo, toquen el balón con ambas piernas, adquieran velocidad y fondo, jueguen duro pero limpio, que además de todo esto y mucho más en lo que a lo deportivo se refiere, hayan olvidado que en este lugar matan al soñador y muere también su sueño, que cuando vuelvan a su celda estén satisfechos de haberse sentido futbolistas por un par de horas y estén deseando salir de nuevo a la actividad, marcar goles o al menos, hacer deporte.

Como habrán podido comprobar es complicado marcarle un gol a la cárcel, pero lo estamos intentando y nos acercamos bastante con nuestra voluntad, estrellamos muchos balones en el larguero y en los postes, pero hay que seguir tirando a puerta, alguno entrará.

¿Cómo es posible que siendo los medios escasos, los resultados sean abundantes?. El fútbol es así.

El Lobo Txapela


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