CRISTO, ¿DIOS O MITO? Por TIBU

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Si la versión dada por la Iglesia de los acontecimientos que envolvieron a Jesucristo no era históricamente correcta, deberíamos esperar que la mayoría de los escritos contemporáneos suyos entraran en conflicto con esa historia oficial. De  hecho, tanto los manuscritos encontrados en Nag Hammadi, como los del Mar Muerto, arrojan una luz muy distinta sobre la interpretación dada en el Nuevo Testamento. Obviamente, una vez más la Iglesia Cristiana se apresuró a desautorizar como ciertos ambos hallazgos.

El gran problema con el que se había encontrado la iglesia era el hecho de que el mito central cristiano es anterior a Cristo. A grandes rasgos, resulta que la historia de Cristo es tan antigua como el  hombre. Desde su nacimiento virginal, en una familia muy humilde, hasta su muerte en sacrificio en la que salvó a su pueblo. Todo eso ha sido puesto por escrito, en muchas ocasiones, en relación con las grandes figuras religiosas en muchas y diferentes culturas.

Estos son algunas de las figuras de la Antigüedad que fueron consideradas dioses, todos anteriores a Cristo:

Gautama Buda: nacido de la virgen Maya, alrededor del año 600 a.C.

Dioniso: Dios griego, nacido de una virgen en un establo y convirtió el agua en vino.

Athis: nacido de la virgen Nama en Frigia alrededor del 200 a.C.

Indra: nacido de una virgen en el Tíbet, alrededor del 700 a.C.

Adonis: dios babilonio nacido de la virgen Astarté.

Krisna: deidad hindú nacida de la virgen Devaki alrededor del 1200 a.C.

Zoroastro: nacido de una virgen entre 1500 y 1200 a.C.

Mitra: nacido de una virgen en un establo el 25 de diciembre alrededor del 600 a.C. Su resurrección era celebrada durante la Pascua.

Según estos datos históricos, a lo largo de los siglos un montón de inocentes doncellas fueron dando a luz hijos de dioses!.

La historia de Mitra, Dios cuyo culto fue muy popular en el Imperio Romano, es tan parecida a la de Cristo, que los padres de la Iglesia argumentaron que el diablo era un viejo zorro tan astuto, que había retrocedido en el tiempo para infiltrar a un hombre que desacreditase la originalidad de la historia de Cristo.

El mitraismo es una derivación siria del culto persa más antiguo de Zoroastro, que fue introducido en el Imperio Romano alrededor del 67 d.C. Su doctrina incluía el bautismo, un ágape sacramental, la creencia en la inmortalidad, un Dios salvador que murió y volvió de la tumba para actuar como mediador entre el hombre y Dios, una resurrección, un juicio final, y un cielo y un infierno. Durante sus ceremonias usaban las vela, incienso y campanas. Los devotos de Mitra reconocían la divinidad del emperador romano y no tenían ningún problema a la hora de coexistir con otros cultos. Los cristianos, al contrario, eran y fueron mucho menos tolerantes, y absorbieron a los de Mitra.

Como se ha demostrado posteriormente, la verdadera secta de Jesús carecía de la mayor parte de aquellos aderezos paganos, todas esas cosas fueron adiciones romanas muy posteriores, cuya dirección era crear una teología híbrida que contemplase al mayor número de ciudadanos posible.

De no ser por un pequeño capricho del destino en los últimos años del Imperio Romano, hoy en día las familias respetables saldrían de casa los domingos para ir a adorar a Mitra, luciendo pegatinas “Mitra te quiere” en las ventanillas de sus coches.

Otro serio problema tiene que ver con el nombre del asesino que fue puesto en libertad en vez de Cristo. Su nombre era Barrabás. Pero un ligero conocimiento rudimentario del lenguaje de aquella época descubre que no era un nombre, sino un título, que significaba, precisamente, “Hijo de Dios”. “Bar” es “hijo de” y “Abba” quiere decir “padre”, pero su uso era y es a día de hoy una referencia al “Padre”, a Dios. De hecho, y resulta muy sorprendente, en los primeros textos de San Mateo, aquel hombre era designado por su nombre completo: “Jesús Barrabás”. Por lo tanto, el individuo liberado a petición de la multitud, tal y como está registrado indiscutiblemente en los evangelios, era conocido como “Jesús, el hijo de Dios”.

Los evangelios afirman que aquel otro “Jesús hijos de Dios”, estaba acusado de ser un rebelde judío que había dado muerte a varias personas durante un intento de insurrección. Por consiguiente Barrabás no era un mero criminal, sino un fanático judío, que se enfrentaba a una acusación similar a la de Jesús. Entonces, dos hombres del mismo nombre, con las mismas pretensiones, y prácticamente el mismo crimen, ¿cómo podemos saber cuál de los dos fue puesto en libertad?.

Es más, se sabe con certeza que muchas de las primeras sectas cristianas creían que Jesús no murió en la cruz, porque otro murió por él. Todavía hoy los musulmanes tienen en gran estima a Jesucristo, al que consideraban un profeta al que se ordenó crucificar, pero cuyo puesto en la cruz fue ocupado por otro. Aun siendo vital el simbolismo del Cristo crucificado para la cristiandad Ortodoxa, muchos grupos tanto contemporáneos a los hechos, como modernos, sostienen que no murió de esa manera. ¿Sería posible que estuvieran en lo cierto?.

Tibu


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