AFERRARSE AL PASADO por I.M.A.

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En reiteradas ocasiones he tenido que escuchar eso de “es que mi abuelo tuvo”, “es que mi padre tuvo”. Normalmente estas personas tratan de reflejar que a pesar de que en muchos casos no tienen la posibilidad ni de atender el recibo de la luz, aún mantienen cierto postín.

Siempre les pregunto lo mismo. ¿Y por qué tú no tienes nada?. Obviamente esta pregunta es retórica porque conozco la razón. No tienes nada porque continuas arrastrando mentalmente las posesiones de tus ancestros con lo que ello conlleva.

Hace más de quinientos años, los monjes Zen, Tao y Maites, iban caminando por la orilla de un río, todo estaba embarrado por las fuertes lluvias que se originaban durante esos días. Al llegar a una aldea los monjes se toparon con una mujer que intentaba cruzar el río pero temía a la corriente.

Tao la cogió en brazos y la llevó al otro lado. Los monjes continuaron caminando. Seis horas más tarde Maites preguntó ¿Por qué has llevado a esa mujer al otro lado del río?. Nosotros los monjes no hacemos esas cosas.

He dejado a la mujer hace seis horas, respondió Tao. ¿Tú todavía la estás llevando?.

La incapacidad de desprenderse del pasado está perfectamente reflejada en esta fábula. Como sería una vida como la de Maites, incapaz de liberarse mental y emocionalmente del pasado.

Sin duda, ir acumulando todo ese peso, ese yunque emocional, limita manifiestamente toda posibilidad de crecimiento ergo éxito, y es triste que esta sea la forma de vida para la mayoría de la gente de nuestro planeta.

El pasado se establece en nuestra mente en forma de recuerdos lo cual en sí no supone mayor problema. En realidad gracias a ellos podemos aprender de nuestros errores y corregirlos. El problema es cuando estos pensamientos se apoderan totalmente de nosotros y se convierten en nuestro “yo”.

Cuando nuestra personalidad se transforma como consecuencia de los recuerdos del pasado podemos convertir nuestra mente en la cárcel más insoportable, cruel y violenta jamás construida, al igual que el monje llevó la carga de su resentimiento alimentándolo durante seis horas, la mayoría de la gente lleva cargas mentales y emocionales totalmente innecesarias durante toda la vida.

Cuando el pensamiento emocional se nutre de rencores, aflicciones, culpas, etc. es que se está permitiendo que estas emociones sean las que se adueñen del “yo” y se aferren enérgicamente reforzando su identidad.

La forma de evitar vivificar situaciones o acontecimientos independientemente a que éstos se hayan producido hace un mes o veinte años es prestando de forma permanente atención al prístico e intemporal momento presente momento presente en lugar de realizar películas mentales. Puesto que el pasado no existe más que en nuestra mente, no puede impedirnos anclarnos en el presente, llegando a la conclusión que los acontecimientos vividos con anterioridad no tienen ningún poder sobre nosotros.

Cuando logramos entrar en este estado de consciencia es cuando permitimos que todo comience a fluir en nuestra vida.

Por I.M.A.


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