HOMO SAPIENS por TONY (Colaboración desde CP Estremera)

HOUSTON  - AUGUST 28:  A sculptor's rendering of the hominid Australopithecus afarensis is displayed as part of an exhibition that includes the 3.2 million year old fossilized remains of "Lucy", the most complete example of the species, at the Houston Museum of Natural Science, August 28, 2007 in Houston, Texas. The exhibition is the first for the fossil outside of Ethiopia and has generated criticism among the museum community and others that believe the fossil is too fragile to be moved from it's home country. (Photo by Dave Einsel/Getty Images)

Cuando Lucy murió con 20 años, su familia no celebró funeral, tampoco la dieron sepultura. Claro que albergaban buenos sentimientos  por ella, de hecho creo que Lucy no hubiera celebrado ningún tipo de ceremonia si algún familiar suyo hubiera fallecido. Y es que Lucy fue una Australopithecus que vivió aproximadamente hace 3 millones de años en África.

Todos los humanos estamos, de algún modo, emparentados con ella, bien somos descendientes directos o lo somos de alguno de sus pocos congéneres.

Lucy es Eva.

Si nuestros ojos pudieran ver a través de los siglos, nos daríamos cuenta de que se parecía más a un mono que a un humano. ¿Qué la hacía especial? ¿qué diferencia poseía de los primates anteriores para considerarla el primer escalón hacia el sapiens?.

¡¡Ella y los suyos se pusieron en pie!!. Dejaron libres las dos extremidades que ahora nos permiten teclear el ordenador, afeitarnos…, este no era su objetivo claro, se levantaron para, con sus manos libres, poder cultivar alimentos o sería más exacto decir recolectar alimentos. También obtuvieron la ventaja de, al tener la cabeza más alta y por ende ver más allá, detectar posibles peligros.

Para saber de nuestro bipedismo tendríamos que  viajar millones de años en el pasado y, sin embargo, no lo hacemos a la hora de interesarnos, intentar comprender nuestros temores o miedos, motivaciones o nuestras neuras.

Pensamos en todo sin perspectiva, cayendo erróneamente en argumentos ridículos. A veces tenemos la explicación de nuestros traumas, manías o formas de comportarnos y no vamos más atrás de nuestra infancia.

Y gracias a los conocimientos de genética y epigenética podemos ser más conscientes de cómo nos pueden influir nuestros padres, abuelos, bisabuelos… pues bien, aún nos quedamos cortos, si quisiéramos ampliar la comprensión de nosotros mismos, deberíamos tirar de ese hilo de unos millones de años y llegar hasta Lucy.

Ese tirar para atrás es un viaje al centro del cerebro. El encéfalo es como los anillos del tronco de un árbol, que va creciendo con los años.

La evolución es un apilamiento de estratos. En concreto, de tres. Podríamos considerar a cada uno “un cerebro”, porque tiene su propia inteligencia, su propio sentido del espacio y de la memoria. El más profundo, el que está en el centro, se denomina “cerebro reptiliano”. No piensa, ni tiene emociones, actúa por reflejos. Lo envuelve el cerebro límbico responsable de las emociones. Y en la superficie, el neocórtex, el que nos caracteriza como sapiens, el que se encarga de nuestro pensar. Aunque los humanos vamos muy de intelectuales, no sólo empleamos el neocórtex, utilizamos los tres cerebros constantemente.

Por debajo de nuestra intelectualidad, está Lucy, manejando los controles, y si profundizamos más, nos podríamos encontrar otros mamíferos y reptiles al mando.

Citando a Desmon Moruis, Zoólogo, nos habla de la “importancia de bucear más allá de los motivos racionales que empleamos para explicarnos”. “Hay ciento noventa y tres especies vivientes de simios y monos. Ciento noventa y dos están cubiertas de pelo. La excepción la constituye un mono desnudo que se ha puesto a sí mismo el nombre de Homo Sapiens”.

Esta rara especie pasa una gran parte de su tiempo estudiando sus más altas motivaciones, y una cantidad de tiempo similar ignorando a conciencia las más básicas y fundamentales.

Reflexionando Gustav Jung dijo: “una vez se ha hecho todo lo que se pudo hacer, queda todavía lo que se podría hacer si uno tuviera conocimiento de ello”. Pero, ¿cuánto sabe un hombre de sí mismo?.

Doy por hecho que sois y soy consciente que no estoy en poder de todos los conocimientos mencionados en estas letras, simplemente leyendo y leyendo he recopilado datos y más datos y con ellos he intentado plasmar una idea, más o menos acertada en mi forma de plasmarlos… haberlo logrado es algo que vosotros, quienes leáis estás letras debéis decir.

Tony


One response to “HOMO SAPIENS por TONY (Colaboración desde CP Estremera)

  • Alfonso Sánchez

    Muy buen artículo Toni. Realmente pienso que el ser humano no sabe nada de él mismo, sino que únicamente conoce lo que le rodea, su mundo exterior, sin preocuparse de lo realmente importante, que es nuestro mundo interior. SAludos y que todo vaya bien.

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