HUMANOS Y OTROS ANIMALES por M.A.I.S.

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Desde muy antiguo los humanos recurrimos al consumo de diversas sustancias estimulantes que además son adictivas y legales; tabaco, cafeína, teína, alcohol y determinados fármacos que se dispensan sin receta y varios que sí precisan de ésta. Lo hacemos inicialmente atraídos por lo desconocido y posteriormente continuamos su consumo porque en ellos encontramos experiencias que nos hacen repetir, y en muchos casos, se convierten en una adicción más o menos crónica.

Pero aun más antiguo es el consumo de sustancias “estimulantes” por parte de algunos animales, los cuales utilizan sus conocimientos, que en algunos casos vienen de serie y en otros son inculcados de padres a hijos, para excitarse, relajarse e incluso automedicarse. Sí, los animales también consumen drogas.

En el afán de supervivencia y utilizadas como arma biológica las plantas desarrollaron diversas sustancias químicas para defenderse del ataque de los depredadores. Pero en algunos casos el efecto ha sido el opuesto, y en vez de rechazo, estas sustancias producen la irresistible atracción de muchos.

Al igual que en los humanos, el cerebro de muchos animales es un órgano al que le resultan irresistibles todos aquellos componentes químicos que le producen estímulos placenteros, llegando a crearse determinadas dependencias.

Lo primordial en la supervivencia es el estar alerta para poder reaccionar al ataque de un depredador. Pero entonces… ¿por qué se drogan los animales?. Esta faceta es desconocida para los biólogos y hoy día existen varias hipótesis, que mantienen que esta conducta tiene razones evolutivas ya que tal vez así se producirían nuevas posibilidades de adaptación. Por otro lado, se sostiene la idea de que tal vez los animales no buscan en principio drogarse con las sustancias de algunas platas, sino otras propiedades, pero al encontrarse con los “estimulantes” efectos… estos les gustan y de ahí sus “adicciones” a los mismos.

Es conocido que en la guerra de Vietnam, los búfalos  acudían a los campos de amapolas, y a pesar de que no les gustan en absoluto, consumían grandes cantidades de sus flores, no para alimentarse, sino para reducir el estado de nervios producido por las explosiones de las bombas estadounidenses. Existe una planta conocida como “menta de gato”, la cual consumen estos felinos ya que les embriaga y estimula sexualmente. Algunas especies de abejas sienten predilección por las hojas de las plantas que contienen contaminantes químicos, las cuales les producen en principio estados eufóricos y con el tiempo su final vital. De la misma manera los renos de Alaska buscan con desenfreno la Amanita Muscarida, una seta que tiene efectos alucinógenos los cuales pirran a estos animales.

Estos son solo unos ejemplos de animales que se droga, pero hay más, y la cosa va en aumento. Ya Darwin observó este comportamiento en unas 16 o 20 especies, pero hoy día se han catalogado más de 150 de toda la fauna animal que de una u otra manera, con más o menos asiduidad y en mayor o menos cantidad, se drogan. Por ello tal y como reza el título de este artículo, de igual manera que los humanos utilizamos y nos convertimos en “adictos” con el consumo de algunos frutos y hojas, los otros animales también disfrutan con los efectos más o menos adictivos de ellos. En verdad se puede decir que en algunas cosas no somos tan distintos.

M.A.I.S.


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