LIBERTAD INDIVIDUAL: CONDICIONADA-MENTE-DELIMITADA por M.A.I.S.

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Debemos tener claro qué implica y significa la “libertad”. A diferencia de los animales, que según algunos, únicamente obedecen a sus instintos, a los humanos, se nos presuponen las capacidades de; actuar, decidir, obrar, o no hacerlo. El Ser Humano, es una realidad individual y compleja, tanto física, como psicológica y suele necesitar de varios términos para definir un mismo concepto. Por ello, en esta reflexión intentaré vislumbrar si la que yo considero “libertad pura”, es una realidad existente, o si por el contrario, tan solo es un estado, al que el hombre, únicamente puede acariciar con la esperanza de aproximarse lo más posible, pero que difícilmente podrá lograr perfecta y totalmente.

Por libertad individual entendemos, el estado en que un Ser Humano no se halla sujeto a coacción por parte de otro u otros, que puede decidir, elegir, obrar o no hacerlo, pero todo ello sin ningún tipo de determinación. No debemos confundir la “libertad individual” con “libertades de.. o para…”, representadas también en los “derechos de… y para…”, igualmente de muy dudosa eficacia y cumplimiento, ejemplo: “los Derechos Humanos”. La libertad pura, es una, puede variar en grado, pero no en clase. De hecho, a mi modo de entender, la variabilidad en clase de algunas “libertades y derechos” mengua el grado de libertad individual, la cual exige que cada persona tenga varias opciones de elección sobre un mismo asunto, cuantas más tenga, tanto más libre será la sociedad en la que ésta vive. Por el contrario, si los poderes socio-económicos, políticos y comerciales, actúan delimitando las posibilidades de elección, esta sociedad será de muy bajo, por no decir nulo, nivel de libertad individual.

Al vivir en sociedad, adoptamos normas morales, costumbres sociales y culturales, además de asumir las existentes en las microsociedades en las que diariamente nos desenvolvemos; trabajo, amigos y familias. Aunque no somos conscientes de ello, en ocasiones, “decidimos”, “elegimos” y “actuamos” creyendo hacerlo libremente, pero en realidad esas elecciones, decisiones y actuaciones obedecen a la interacción entre individuos pertenecientes a una sociedades excesivamente intervenida por los poderes citados con anterioridad.

No ayuda mucho la variabilidad que sufren las supuestas libertades paralelas. En primer lugar las “libertades de expresión y de pensamiento” según las cuales el individuo podrá expresarse libremente sin sufrir restricciones o sanción alguna, salvo incumplimiento de las leyes fijadas en cada Estado. En segundo lugar las “libertades y derechos de no ser acosado física o moralmente y para no ser manipulado por medios que escapen a nuestro control consciente, (propaganda, nuevas tecnologías, publicidad, etc.).

En el caso de las primeras, algunas veces, las expresiones y peticiones formuladas por uno o varios individuos, aun no siendo punitivas de delito o sanción legal, sí son penalizadas por algunos colectivos, a veces de forma muy dañina, para quienes las expresan. Ejemplo, el reciente caso de una familia residente en Cataluña, que al expresar su deseo y derecho a que sus hijos reciban  en el porcentaje fijado por el gobierno central, la educación en español, han sido denostados, han tenido que matricular a sus hijos en otro colegio y su negocio se ha ido a la ruina. En ello, han participado diferentes agrupaciones catalanistas que han contado con la colaboración de algunos medios periodísticos afines al independentismo catalán.

Respecto de las segundas, puede afirmarse que muchas empresas pertenecientes a los sectores de la comunicación y la publicidad, reiteradamente vulneran estas supuestas “libertades” y “derechos”. Es conocido, que anualmente destinan decenas de millones de euros a financiar estudios psicológicos para crear y modificar la opinión, presionando y activando los mecanismos cerebrales encargados de regular los deseos e impulsos conscientes e inconscientes de los individuos que conforman las pasas sociales, orientándoles hacia los objetivos por ellos seleccionados y ofrecidos: publicidad engañosa, creación de falsas necesidades y conductas excesivamente impulsivas.

La libertad pura, es un deseo, fuente de felicidad y un valor imprescindible que hay que conquistar cada día, más que una realidad definitiva. Es fundamental saber diferenciar lo que nos hace “libres” de aquello que nos esclaviza. Para ello se ha de ejercitar el autodominio, la racionalidad y la responsabilidad, buscando el bien y la felicidad común, además de la igualdad de trato para todos, con independencia de las preferencias, costumbres, y conductas, siempre y cuando, claro está, no se vulneren leyes, ni se perjudique la libertad de los demás.

Ser libre, no es solo tener derecho a decidir, obrar, elegir o no hacerlo. Muy a menudo reivindicamos nuestra libertad, pero no aceptamos ser responsables de nuestros actos y sus consecuencias pues tenemos una percepción egoísta de este concepto, y solemos querer creer que la libertad es particular, de cada uno, y por ello podemos usarla como nos venga en gana, pues de no ser así, no sería libertad.

Si aplicamos a éste concepto su verdadero significado y alcance, hemos de tener claro que ello exige asumir la responsabilidad. Por eso, no todos la quieren, muchos ni tan siquiera quieren saber para qué sirve, pues dicen vivir más “tranquilos y felices”, teniendo una vida programada, en la que son otros los que ejercen la responsabilidad de obrar y decidir. Pero no es lo mismo sentirse feliz y libre, que serlo realmente. Eludir no nos libera de todo aquello que se produzca frito de nuestra dejación de la responsabilidad, ya sean las consecuencias; beneficiosas o perjudiciales para nosotros o para los que nos rodean.

Con todo lo expresado, únicamente puedo extraer que: responsabilidad, libertad y felicidad, son conceptos que inexorablemente marchan juntos. Difícilmente podremos encontrar una persona, la cual, consideremos responsable y “libre”, y que sea infeliz. Por tanto, personalmente pienso que:

“Se ha de querer ser feliz, haciendo responsablemente. Para tener y hacer, lo que se quiere, con responsable libertad, logrando así, la felicidad”.

Cuestión igualmente difícil, esto de la felicidad, ¿qué es? ¿cómo se logra? Bueno, esto… es otra reflexión que está por llegar.

M.A.I.S.


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