¿TAXI, ESTÁ LIBRE?, por J.R.G.

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… Así nos dijo Dani, el director de la revista: “ahora escribamos sobre la palabra libertad”.

  • ¿la libertad?, le pregunté.
  • Sí, la libertad, enfatizó.

… Y comenzaron aquellas sensaciones en las que bajas las musas y me meten en la cabeza sus inspiraciones.

Recordé como hace cerca de veinte años, tuve sueños repetitivos en los que saltaba de una alta montaña y volaba cortando el viento con mi cuerpo y acariciando las nubes con los brazos abiertos veía la ciudad como si fuese una maqueta de algún arquitecto. Volaba sin resquicios de temor y abrazado por una inmensa sensación de libertad.

Años más tarde y leyendo los libros del monje tibetano Lobsan Rampa, comprendí que había hecho “viajes astrales”: me desdoble.

De tal forma que se quitaron los “dobleces”, esa sensación de plenitud extracorpórea no puedo comprarla con nada más, me sentí LIBRE.

Algo similar vivió con una Eva con la que cometimos el pecado menos original de todos los pecados, comiéndonos los frutos del árbol en el que aprendimos a cosechar una gama de sensaciones que parecieron borrarme las arrugas de la vida, me sentí LIBRE.

Allí en Andorra, fumándome un puro kilométrico y sorbiendo de una copa enorme el elegante coñac como perfume en caja de terciopelo, experimenté un enorme placer acrecentado por el sonido del fuego ardiendo en una chimenea de una casa medio enterrada en la nieve; me sentí LIBRE.

Placer inmenso experimenté durante varios años mientras gozaba de algo que decían era mi trabajo: perseguir noticias con un camarógrafo sudado tanto como yo, corriendo entre el barro, ensopados por la lluvia y a la caza del mejor plano y el testimonio más contundente; me sentí LIBRE.

Mientras tanto la vida y algunos habitantes de este planeta encadenado, han intentado borrar un difumino una sonrisa de experiencias que me procesiona por dentro, pero aún el día que “cuelgue los guayos”, allí a donde vaya me estaré burlando de la palabra LIBERTAD. Es como una prostituta vieja, teticaída y más tocada que el Himno Nacional.

Ella ha perdido significado por ser caballo de batalla de políticos con discursos desgastados, jueces mal dormidos, abogados deshumanizados, campañas publicitarias para vender seguros de no vida, coches que pronto volarán, yogures milagrosos, agencias de malos viajes, etc, etc.

En el diccionario de la falacia LIBERTAD comparte espacio con vocablos como AMOR, AMISTAD, LEALTAD, FIDELIDAD, INTEGRIDAD, etc.

Querido Dani, LIBRE es aquel aviso que alumbra sobre los taxis, no es la palabra que me prometen que seré, simplemente porque he volado, he fumado, he bebido mi coñac, me he calentado con chimeneas, le he quitado la calentura a Eva y he corrido bajo la lluvia con un camarógrafo a mis espaldas.

¡Taxi!, ¿está libre?

Señor taxista no ponga el taxímetro y partamos la diferencia.

J.R.G.


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