Archivo mensual: marzo 2017

CUANDO LA MENTIRA DERIVA EN TRAMA… por E.F.H.

Todos en general creo que utilizamos algunas mentirijillas por cortesía, compasión o por no quedar como un gran grosero.

De todas formas siempre habrá algún imbécil que otro, que te suelte de buenas a primeras: “qué viejo estás”, “has engordado una barbaridad”, “estás horroroso”, etc.

Bienvenidas sean esas mentirijillas que no tratan de herir, sino que las decimos por cortesía. Rechazo total a las otras.

Pasando ahora al plano  más general de nuestra sociedad actual, más arraigada en la clase política, donde la mentira está instaurada como algo normal, así como el olvido repentino: “no recuerdo, no lo sé, no estaba al tanto, me dedicaba a otras cosas, no me enteraba de nada”.

Estas mentiras que tienen un gran peso específico y que a la larga salen, desgraciadamente pansa a ser el denominador común de toda trama organizada, con el fin de enriquecerse, financiar campañas, defraudar… y seguir mintiendo como si nada sucediese y que todo es tan normal, con una impunidad inusitada.

Ya sabemos que es duro aceptarlo, pero hay que tener el valor y la osadía de admitirlo y aceptarlo.

Decía Epícteto que lo que nos afecta a los humanos, no es aquello que nos sucede, sino lo que nos contamos sobre lo que nos sucede.

En la realidad de cada día y en los medios vemos oyendo declaraciones que se van tejiendo y destejiendo en medio de una gran maraña de palabras que se utilizan constantemente con grandes contradicciones en un mismo tema.

A veces, después de unas broncas, en que se ven o no vemos enfrentados y si tenemos algún documento irrefutable; hay que tener el valor de admitir que tu memoria o tu mala intención, te engañaba y engañabas a los demás.

Ya lo comenté antes, es durísimo aceptarlo.

Con todo esto, cuando l tendencia natural a la mentira se lleva a su máximo extremo aparecen personajes que están entre lo patológico y el de estafador o defraudador.

Es un modelo de mentiroso que se ha puesto muy de moda últimamente ¡inquietante! Verdaderamente el ser humano no deja de sorprenderme en todos sus excesos, llegando a dibujar el carácter extravagante y mitómano de ciertos individuos/as.

Pensemos que ya es hora, mintamos menos, aceptemos la realidad y nuestras realidades, con el fin único que nos debe mover a todos de conseguir una sociedad más justa, igualitaria y cabal para todos, sin excepciones.

E.F.H.

 

 


EL SUFRIMIENTO DE LOS ANIMALES Y EL MALTRATO HACIA ELLOS (1ª PARTE) por M.A.I.S.

No dejan de estar en mi recuerdo todos aquellos animales cuya precaria vida transcurre en granjas, laboratorios y recintos de todo tipo, donde cada día se les veja y humilla, bajo la aparente búsqueda de beneficiosos adelantos para la humanidad. Pero dada la amplitud necesaria para abordar un tema como este, y las lógicas limitaciones en la extensión de nuestros escritos; que el presente trabajo sirva para rendir merecido homenaje, a la vez que siento por todos y cada uno de ellos.

Los animales no pueden expresarnos mediante el lenguaje su sufrimiento, ni su dolor, y por ello, su no percibimos evidentes muestras de dolor físico damos por hecho que éste no existe, y claro, “el que calla otorga”. Además, todo se complica aún más si tenemos en cuenta que muchos de ellos tan desarrollado y adaptado diversos mecanismos para afrontar, gestionar y disimular el dolor pues en la naturaleza, un animal herido, cojo, o sufriente, rápidamente se convierte en presa para los depredadores, y en lo concerniente a su relación con los humanos, sus procedimientos pueden derivar en rechazo por nuestra parte hacia ellos.

Pero, a su manera, los animales nos hablan ¿Quién no se percata de que un perro está abandonado? No solo su aspecto físico y si actitud de autoamedrantamiento lo delatan, también se evidencia en su afanosa búsqueda de ser aceptado por toda persona que se le aproxime con un , mínimo de cariño. Rápidamente mueve el rabo, se humilla y por todos los medios a su alcance intentar ser adoptado. En estas ocasiones nos resulta difícil identificar su sufrimiento, pero… nos preguntamos o entendemos cómo se queda emocionalmente al ver que nos alejamos haciendo patente nuestro rechazo hacia él.

Muchos estudios científicos han demostrado que todo ser vivo con sistema nervioso central, además del dolor físico, sienten: miedo, angustia, pena y alegría. Tienen sentimientos y ello nos obliga a tratarles con la dignidad y el respeto que merecen, y si no estamos concienciados y dispuestos a ello, mejor no juguemos con sus vidas. Debemos pensar con mucho cuidado sobre estos factores a la hora de adquirir una “mascota”.

Otra cuestión no muy bien percibida por muchas personas es la del maltrato animal. Tal vez por ello en España las leyes contra el mismo son las más permisivas de Europa. Los animales no pueden denunciarlo y están supeditados a la voluntad humana para poder disfrutar de una vida digna a la que tienen derecho. Cuando se entrevista a las personas sobre esta cuestión la práctica totalidad se apresura en manifestar su rechazo al maltrato de los animales, pero el problema radica en el hecho de que el maltrato solo se percibe cuando se contemplan escenas explícitas o extremas agresiones.

Aunque en realidad éste, se produce de forma prolongada y sutil en numerosas ocasiones, cuestión esta que se puede demostrar al revisar muchas de las investigaciones científicas en biología animal que han constatado sin paliativo alguno que de la misma manera que nos ocurre a los humanos, si se coartan o delimitan los ecosistemas, los instintos, las necesidades y las costumbres naturales de cualquier ser vivo, directamente se degrada su calidad de vida y bienestar, produciéndose un maltrato poco percibido, pero que diariamente sufren muchos animales en: zoológicos, acuariums, delfinarios, y demás recintos donde se les explota en aras del ocio y el beneficio económico de muchos humanos. Debemos ser conscientes de que en estos lugares los animales vez impedidas, restringidas e incluso anuladas sus capacidades y posibilidades de tener esa vida para la que nacieron y a la que tienen derecho.

Ente los humanos está muy extendida esa definición que aplicamos a los animales al tacharles de “irracionales”. Pero ¿de verdad lo son? De ser así, por qué se les utiliza y con mucho éxito, en terapias de acompañamiento de niños, ancianos, enfermos y demás actividades muy demandadas por los humanos. No, queridos amigos los animales nos enseñan cada día sus enormes capacidades adaptativas e integradoras. He visto la inquebrantable amistad entre un caballo y un gato; la añoranza de una cabra por la ausencia de una burrita amiga suya desde la infancia; los cuidados de un perro mastín hacia una ardilla huérfana, y los juegos de un perro de caza con su  amigo, un conejo.

Además de ser capaces de integrar en sus sociedades a miembros de una misma especie y de especies opuestas, son tan sensibles que evidencian la facultad de establecer fuertes lazos de amistad y protección mutua entre animales pertenecientes a especies depredadoras y animales que teóricamente serían sus presas “naturales”. Por todo ello, son un ejemplo de protección, integración, amistad, fidelidad, ayuda, y paciencia, siendo capaces de adaptarse a casi todas las adversidades que puedan surgirles en sus vidas y en las de aquellos que gozan de su compañía, pero nosotros los clasificamos de ser salvajes e irracionales.

Tal vez convendría que nos lo hiciésemos mirar, pues parece que necesitamos de una urgente reconfiguración de muchas de nuestras percepciones, conceptos, valores, sensibilidades y responsabilidades para con el medioambiente, sus ecosistemas y los animales que en ellos viven.

M.A.I.S.


ILUSTRACIÓN 4 por M.P.R.C.

M.P.R.C.


LOS CRISTALES DEL AMOR por I.M.A.

Hoy es sábado, el día que nos toca reunirnos con nuestras familias a través de un vidrio.

Un sábado más que a las familias les toca pagar una parte de nuestra condena. No sé exactamente en qué proporción, familia tanto, nosotros tanto, ni idea. Pero a pesar de que cada caso es diferente, de lo que no me cabe la menor duda es que la de ellos es muy grande, por lo general superior a la nuestra.

Cada vez que llego al locutorio, me resulta difícil no sentir compasión y cierta dosis de empatía en el momento que veo como esas mujeres, cargadas con niños, acuden puntualmente al encuentro de sus maridos o parejas. Generalmente, esos alevines corren por el pasillo para llegar rápido a la cabina donde se encuentra su padre. Ellos saben que el tiempo del que disponen para compartir es poco y pasa rápido. Cada semana soy testigo de estos encuentros y cada semana pienso en la valentía y el coraje de estas mujeres. Son madres que en su mayoría están solas, sin ninguna ayuda, trabajando como mulas para poder tirar de un carro de dimensiones extraordinarias, con un único objetivo: sacar a sus hijos adelante. Pero nadie se acuerda de ellas.

Se presentan aquí con la esperanza de que la pesadilla que están viviendo pueda algún día terminar, y con ese deseo constante de poder ver pronto a sus maridos entrar por la puerta de casa.

Acabo de recorrer ciento cincuenta metros del módulo al locutorio, y he llegado empapado. Llueve mucho. Inmediatamente me viene la imagen de esas mujeres caminando desde la marquesina de la parada del autobús hasta la entrada de la prisión, muchas de ellas con algún bebé en brazos. La distancia que ellas recorren no se asemeja a mis ciento cincuenta metros, sino que es un trayecto que con toda probabilidad alcanza el kilómetro, no lo he medido, pero parece una larga caminata. Y es que el horario del autobús que llega hasta la entrada de la prisión, por surrealista que parezca, no siempre coincide con los horarios de las comunicaciones. Un poquito más de condena para las familias parece ser que sacia la sed de un sistema ejecutor. Una sociedad que de forma incesante aclama venganza.

Teléfono en mano, estoy hablando con los míos y escucho como un interno, a voz en grito, reclama a su mujer una serie de exigencias recriminando una retahíla de estupideces. Todo ello, en presencia de dos niños, de sus hijos.

Como no podía ser de otra forma, este tipo de individuos necesitan culpabilizar a las familias, de esta forma ellos consiguen temporalmente liberarse del peso de sus propios hierros. El dolor que originan no es importante, lo importante es que ellos, egoístas y vampiros emocionales, consigan arrastrar a los demás al terreno de sus frustraciones. El modo y el como no tienen ninguna relevancia.

Escucho un golpe en el cristal. Es el momento en el que el recluso desahoga toda su ira contra ella. Uno de los niños comienza a llorar y ante la escena se me encoje el corazón y siento odio, mucho odio contra ese animal.

En este preciso instante tengo deseos de reventarle una silla en la cabeza, pero hay razones para no hacerlo, la primera: están sus hijos y ya han visto demasiado, la segunda: me meten un parte, lo que me dejaría sin permisos, previo inminente cambio de módulo. La tercera, que es la que me conduce a la calma, yo no soy así, no hago esas cosas, no parto sillas en la cabeza de nadie, jamás lo he hecho y este lugar no va a conseguir, ni siquiera en esta lamentable situación, cambiar mis valores, esos que mis padres me transmitieron cuando yo era un niño.

Me hago algunas preguntas: ¿estos energúmenos tienen consciencia de que sus familias, sin comerlo ni beberlo han sido igualmente condenadas? ¿son tan necios para no poder entender el hecho de que el venir aquí para compartir un tiempo con ellos se traduce en un acto de cariño y amor?

En otras ocasiones he tenido que presenciar como muchos padres utilizaban los cuarenta minutos de comunicación única y exclusivamente para regañar y gritar a sus hijos.

Esto me producía mucha pena. Son tan ignorantes e inconsciente que no son capaces de intuir que lo único que ellos quieren es recibir una sonrisa y un beso por el cristal, un “estoy bien, estad tranquilos porque papá os quiere mucho y pronto estará de nuevo con vosotros”.

Gritos y gritos, este es el país de los gritos. Vayas donde vayas, España grita y aquí más y más feo.

Por eso ya no miro otros cristales, permanezco concentrado en mi conversación. Es una forma como otra cualquier de protección emocional.

Las condenas más severas están detrás de esos cristales, están aquistadas en esos niños que necesitan un padre en casa, en esas mujeres que se han visto recluidas en una prisión mucho más dura que la nuestra

¿Tan difícil es poder compartir 45 minutos con la gente que nos quiere con un mínimo de respeto, de cariño y de comprensión?.

Para todas esas mujeres y esos niños que están pagando durísimas condenas por nuestra culpa, mi más enorme reconocimiento, cariño, apoyo y respeto.

I.M.A.


ILUSTRACIÓN 3 por M.P.R.C.


M.P.R.C.


SI UN DÍA PUDIESE VER por R.A.

Si un día pudiese ver

Mi pasado entero e

Hiciese para de llover

En los primeros errores.

Mi camino es cada mañana

No preguntes para donde voy,

Mi destino no es de nadie

No dejo mis pasos al sol,

Si tú no lo entiendes, no ves

Si no me ves, no lo entiendes

No preguntes por donde voy

Si mi modo te sorprende

Mi cuerpo sería Sol

Mi mente sería Sol

Pero llueve y llueve

Llueve y llueve…

R.A.


ILUSTRACIÓN 2 por M.P.R.C.

 

M.P.R.C.