LAS CONVENIENTES INTERPRETACIONES IDEOLÓGICAS DE ALGUNOS ESPAÑOLES Y FORÁNEOS por M.A.I.S.

Nuestras conclusiones y opiniones suelen tener como referencia lo que observamos, escuchamos y leemos, no quedando al margen los asuntos políticos. Personalmente, no tengo la más mínima inclinación hacia las derechas, ni hacia las izquierdas tradicionales. Tampoco siento cercanía al centro de las mismas, al no tener vocación de ingrediente sustancioso de un sándwich elaborado con semejantes rebanadas ideológicas, y desde luego, ni se me pasa por la cabeza formar parte de sus extremos, pues ese color marrón de los bordes, me resulta desagradable al gusto, vista y olfato. Gracias a ello, me considero libre de los determinismos y rigideces ideológicos, procurando – no siempre con acierto deseado – tener una visión lo más objetiva posible de las contradicciones de algunos líderes políticas y sus correligionarios, los cuales, vulneran muchos de los principios que ellos mismos dicen defender.

Siendo conocedor de que no todo es azul o rojo, blanco o negro, y de que son el gris y toda su gama de claro-oscuros las que rigen gran parte de la vida socio-política española, hoy y sin que sirva de precedente, advertido por una más que inteligente sugerencia,  intentaré aplicar el metódico principio – que no beneficio – de dudar de la honradez y honestidad de algunas interpretaciones que muchas personas hacen de sus aparentes y cacareados ideales. Además de dudar, de la objetiva legitimidad de los mismos, pues bajo mi criterio, las iniciales teorías ideológicas han sido desnaturalizadas de sus verdaderos contenidos, siendo reinterpretadas, moldeadas e instauradas de la forma y manera más conveniente a los partidos-empresa-políticos españoles. Dando como resultado que los militantes de base, los simpatizantes y los electores, sólo profesan una ínfima parte del ideario original. Quedando la mayor parte del mismo en meras interpretaciones de los líderes y miembros de las juntas directivas de éstas. De no ser así, cómo podrían explicarse las incoherentes conductas de algunos representantes políticos que insta al quebrantamiento de los derechos y libertades de una gran parte de los ciudadanos, contradiciendo esa ideología que dicen representar.

Por supuesto, extiendo mis dudas al “talante democrático” de quienes ignorando interesadamente los principios y valores que dicen defender, no exigen a sus admirados líderes, la defensa de los derechos y libertades de todos los ciudadanos sin excepción, además del absoluto acatamiento de las decisiones mayoritarias expresadas en las urnas. Pues son muchos los adeptos que actúan de manera subjetiva y conveniente a la hora de interpretar su “ideología” y la de los demás. Ejemplo de esto, las siguientes contradicciones:

Reivindicar el justo y democrático derecho en divulgar el eslogan “sí se puede” y posteriormente calificar despectivamente como “pijos” o “fachas” a esas personas que con el mismo derecho portan anillos o pulseras en las que puede leerse “no podéis”.

La confusa y contradictoria manera de catalogar como “actos en forma de la libertad y del derecho de expresión”, los asaltos a centros de culto católicos o los escraches hacia ciudadanos que no profesan su misma ideología, y calificar las mismas conductas hacia ellos como “actos represivos propios de las dictaduras fascistas”.

El incoherente y absurdo intento de justificar con dudosas concesiones de viviendas dignas, educación y sanidad pública; las reiteradas violaciones de los derechos humanos, los encarcelamientos y las ejecuciones de quienes no se doblegaron a las “dignas” formas de pensar de algún dictador fallecido hace poco, y a la vez, con la más absoluta razón y a lo que yo me sumo, tachar de asesino, represor y dictador a un personaje que durante cuarenta años hizo en España exactamente lo mismo que ese indigno cubano.

En verdad, no termino de entender de qué manera un mismo acto puede significar una cosa y su contraria, al mismo tiempo, pues además de falso, parece una cínica e interesada interpretación ideológico-partidista. Es por ello, que sintiéndolo mucho, mucho, he de rechazar la “inteligente” sugerencia de aplicar esa absurda idea de que es beneficioso dudar. Prefiero tener certezas como la de no sentir la más mínima lástima por no poder preguntar a esos dictadores y genocidas – afortunadamente ya fallecidos – sobre qué opinión les merecen sus atroces actos. La certera y necesidad de querer preguntarse a los que por desgracia aún viven. La certeza de considerar esclarecedor el extender la misma pregunta a todos los que dicen admirarles, teniéndolos como referentes de esas que dicen ser sus ideologías.

Creo que para entender mejor el mundo y sus contenidos, es necesario saber y querer pensar con objetividad. Tal vez al ponerlo en práctica observemos en nosotros algunos aspectos que no nos gusten. Pero es así como lograremos un desarrollo de nuestros sentidos, adquiriendo más y mejores conocimientos que nos facilitarán entender lo que escuchamos, vemos y leemos, pudiendo acceder a un mundo que muchos no quieren que podamos ver y comprender. Así, seremos más autónomos, siendo capaces de tener criterio propio y algo más de acierto sobre aquello que decimos, además de poder ser más críticos con nosotros mismos, lo cual nos capacitará para poder ser constructivamente críticos con los demás.

M.A.I.S

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