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CHANNEL Nº 13 por I.M.A.

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“No eres más bobo porque no te entrenas”. – Fue lo que le dijimos a nuestro amigo después de la noticia que, con cara más bien desencajada y con expresión de resignación, Monchito compartió con nosotros y que, de manera detallada, relato en el desenlace de esta historia.

Llegó a oídos de Moncho, que una joven ragazza del módulo 13 sentía atracción para con su persona. Su nombre era Chanel (nombre hortera donde los haya). Este rumor despertó la curiosidad del joven y fue lo que provocó que a partir de aquel fatídico momento su estancia en prisión se convirtiera durante unos meses en un cóctel de frustración bien sazonado con ansiedad, angustia y desaliento.

Como no podía ser de otra manera y dada su situación de recluso, en un principio estos rumores fueron una pequeña vitamina para su limitada autoestima. Pero como digo, solo en un principio.

“No te metas en líos” – le insistíamos. “Todas quieren lo mismo, tarjetas para el teléfono y tabaco. Además, tienes que ser consciente de que estás ya muy cerca de salir en libertad y e puedes meter en un lío”.

Pero el joven Monchito nunca hacía caso de los consejos de sus amigos y menos cuando sus neuronas acampaban plácidamente a lo largo y ancho de su entrepierna.

No me gusta hacer “spoiler” de mis relatos y mucho menos en el inicio de los mismos, pero en este caso me veo obligado a dar una pequeña pista y es que, entiendo que con acierto, decidimos motear a Moncho como el “pagafantas”. Es así como me referiré a su persona durante el resto de mi pequeña historia.

Pasaron unos días hasta que el joven “pagafantas” consiguió los datos de la joven admiradora. Sin dudarlo y sin demora, cometió la primera estupidez dentro de una lista de innumerables estupideces: escribirle una carta.

La respuesta no demoró en llegar a manos de nuestro amigo. Cierto es que conseguimos convencerle para que nos desvelase el contenido de la misma, y así dejándose arrastrar por la vanidad y con aire presuntuoso, accedió a nuestros deseos.

Y es que Monchito se sentía como un pavo real mientras nos desvelaba todas esas sentencias de amir que aquella carta contenía.

La joven, en su primer escrito, con cierta euforia le transmitía amor incondicional, expresaba lo feliz que era por haberle conocido y le pedía una ayudita, a pesar de que como ella decía, le producía mucha pena tener que utilizar ese recurso (pena es vergüenza en jerga latina). Que le ayudase o no, sus sentimientos hacia su persona no iban a verse afectados – concluía su petición.

Con la misma sutileza, le preguntaba sobre la posibilidad de que en su próximo permiso, tuviera a bien ir al notario con el objeto de hacer un documento, en el cual diese fe sobre su situación de pareja de hecho y así poder hacer vis a vis íntimos. Pagafantas estaba emocionado y no le faltó tiempo para responder ipso facto a tan suculento escrito.

Afortunadamente por esos devaneos del destino, conseguimos interceptar tan peligroso escrito. No solo lo interceptamos, lo extrajimos del sobre, lo leímos y visto lo visto, llegamos a la conclusión de que no solo definitivamente nuestro amigo era idiota, sino que la única solución posible para poder ayudarle era ineludiblemente cambiar esa carta por otra escrita de nuestro puño y letra. Y así lo hicimos. Trascribo a continuación el contenido de la misma:

Hola mi amor, mi hermosa y bella princesa, corasonsito lindo:

Menudo calentón me ha producido leer tu carta. Estoy como gorila a punto de romper la jaula para acudir al encuentro de mi hembra en celo. La hembra eres tu amorsito mío (espero que con menos bello que un babuino ja,ja,ja). Mi amor, el babuino es un tipo de mono, concretamente un mandril.

Me gustó mucho platicar contigo en el socio cultural y más verte con ese vestido corto que llevabas y que consiguió encender mis más bajos instintos de animal salvaje que soy.

Sobre las cositas que me reclamas, pues va a ser que no. La plata la utiliso para mis cosas.

Te cuento, como quiera que me gustaría comensar una relación contigo basada en la confianza, el respeto y la sinceridad, hay algo que debes saber y que se trata de lo siguiente: hase seis meses, terminé una relasión con mi compañero de celda. La mantuve durante un año y aquello fue un desenfreno total. Supongo que estas cosas también te ocurren a ti (si es así por favor cuéntamelo bien detallado). Eso de la prisión es muy duro, te invade la soledad, la falta de cariño, y todo ello sumado a que somos débiles y muy sensibles, hace que ocurran estas cosas. Pero debes de saber, que ya no siendo nada por él. En toda mi vida, solo he tenido onse historias con hombres, no son muchas partiendo de que tengo 30 años. He tenido muchas más con mujeres pero siempre todas bastante alocadas y un tanto simples.

Yo lo que quiero es que seas consciente de que ahora solo me gustas tú, me traes loquito y me gustaría mucho que mi bisexualidad no sea una traba en esta bonita y nueva relasión. Te prometo fidelidad y si es necesario pues también pediría un cambio de selda para que no te surjan selos ni dudas por mi compañero y sobre mis más sinseros sentimientos hacia ti. Por otra parte, me gustan mucho los niños, igual que a ti, como me platicabas en tu carta y me fascinaría en el futuro tener muchos. Si es contigo mejor que mejor. Eso si, deberías saber que antes de cualquier contacto íntimo conmigo hisieras las pruebas del VIH. Ya sabes, no es por falta de confianza, pero las latinas sois muy fogosas y nunca se sabe.

Por último, tú sabes que aquí las noches son muy solitarias y ahora que estás en mi vida y sobre todo en mi mente, cuando te pienso, mi cuerpo se estremece con gran excitación y fasilidad por lo que si no te importa, me gustaría si pudieras enviarme una de tus prenditas íntimas para poder aliviar este desazón al sentir su tacto mientras te pienso. Gracias por comprenderme y espero con muchas ansias tu respuesta y esa prendita.

Pesos para mi amorsito.

PD: Amor lindo, me gusta mucho como eres pero si pudieras ponerte a dieta, solo una temporadita hasta bajar unos kilos, pos yo sería muy felis, ¿qué tal unos sinco? El diente y la muela que te faltan si tú quieres yo con mucho gusto te colaboro con el dentista porque me da mucha grima andar ahí en una boca con agujeros.    

 

Vale, acepto. Quizá fuimos excesivamente crueles pero había que actuar y es del todo cierto que no esperábamos una reacción tan bélica hacia Pagafantas como la que recibió del módulo 13. La carta se extendió por el módulo de mujeres como una pandemia.

No había salida del módulo en la que Pagafantas no fuese abordado por alguna mujer reprochando enérgicamente la osadía, la desfachatez y el descaro que había tenido al enviar esa horrible carta. En la mayoría de los casos, estos abordajes iban acompañados de insultos como: “maricón, poco hombre, obseso, enfermo, muerde almohadas, muérete en el infierno” e incluso sucedió que en una ocasión una piedra pudo originar lo peor. Menos mal que Pagafantas es rápido de reflejos y pudo esquivar ese lanzamiento que sin duda le hubiese reventado las pelotas, lugar donde iba exactamente dirigido el proyectil.

Pagafantas estaba desolado, interiormente deshecho y era nimio que él sabía desde el primer minuto quienes habían sido los responsables de semejante desaguisado sentimental. Tuvo que transcurrir una semana para que volviese a dirigirnos la palabra.

Pero Pagafantas es hombre de labia ágil. Así que con mucho esfuerzo y tesón fue consiguiendo enderezar la situación y convencer a la joven herida y a la mayoría de sus compinches que todo había sido una broma suscitada por los “perrasos” de sus amigos. Pero la cosa no quedó ahí, no solo encarriló la situación, sino que aparentemente reforzó su idilio sentimental.

Nosotros seguíamos insistiendo, primero en el hecho de que todo había sido teatro. Nuestra teoría sostenía que desde el principio Channel supo que él no era el remitente de esa carta. Sin embargo era necesario hacer comedia melodramática apelando a los fáciles y maleables sentimientos de nuestro amigo, con el objetivo de alcanzar su único fin: que la relación ciajase y se consolidase sobre los grandes pilares del amor y que las ayuditas continuaran llegando. En segundo lugar, sería estúpido pensar que un par de encuentros de diez minutos, cuatro besos y un par de cartas, pudieran generar estos profundos y desgarradores sufrimientos emocionales. Teatro al más viejo estilo shakespiriano.

Pasaron varias semanas y durante los recesos de las clases, en el edificio del socio cultural, solíamos ver a este bobo en algunos recovecos abrazando a su supuesta “novia”. Muy abrazadito, reposando la cabeza en su hombro y con cara de “Alicia en el país de las maravillas”.

Esto es de llorar, pensábamos mientras le observábamos sucumbir a los encantos de la “lady”. “Pobre diablo” – suspiraba un colombiano – “menudo pringao”… “Dios mío vaya pillada” – murmuraba un funcionario.

Bien acertado es el refranero que dice: “más sabe el diablo por viejo que por diablo”, porque como era de esperar, llegó el día en que el universo nos diera la razón.

Pagafantas entró en el módulo con cara desencajada y expresión de resignación (ver línea 2, párrafo 2 del relato).

“Qué te pasa wey?! (expresión mexicana para preguntar ¿qué te pasa colega?).

“Esa pendeja…uf” – contestó muy rápido.

“¿Qué ha pasado Minchito? – pregunté mientras mordía mi labio inferior para poder contener la risa. Yo sabía lo que había ocurrido, todo el módulo 10 lo sabía ya. En realidad también el 12, 11, 8, 7, 5, 3, 2, 1, enfermería, módulo de aislamiento y, por supuesto, el 13.

“Me dicen y te aseguro son colegas de confiansa, que han visto a esa chingona dándose el lote con un moro en comunicaciones. Toditos abrasados y él ahí enredado en una teta y dándole trompa (en este caso, dar trompa significa que el moro le estaba metiendo la lengua hasta el final de la traquea). – pero no un día – comunicaba explicando la situación. “me disen que llevan así desde que ese perraso entró en prisión”.

“Ay Monchito, avisado estabas mi carnal, muy avisado”. Fingiendo con cierto desdén.

“Y fíjate wey, lo que más me jode es que me disen que ese hijo de la chingada llevaba puestos los sapatos que hise encargar a un tipo que salió de permiso. Esos que me pedía para el pinche de su hijo en la primera carta”. Fue el momento en el que ya no pude aguantar semejante descojono y solté una larga y potente carcajada. A él no le hizo nada de gracia y tuve que recobrar la compostura.

“Me  estás diciendo que el morito llevaba puestos los zapatos que tú compraste para él hijo de esta chica?” – pregunté mientras me ponía rojo tratando una vez más de aguantar la risa.

“Sí mi carnal fíjate, todas esas tarjetas y cigarros que he ido comprando durante estas semanas….”

“¿Cuántas?… ¿Cuántas tarjetas?”- continué interrogando.

“Pos yo no sé pero muchas wey, muchas. Y muchas cajetillas de tabaco, más de 4 cartones”.

“¿Y qué más?” – pregunté fascinado con aquellas más que sorprendentes confesiones.

“Por el anticipo que le hice al dentista para que le pusiera los dientes y le tapara esos pinches orificios”.

“¿Cuánto? – Volví a preguntar consciente de que esta situación era lo más surrealista que había ocurrido desde que estoy en este sitio.

“Pos 1400 pesos” – contestó avergonzado.

“¿Quieres decir euros?” – pedí aclaración.

“Pos claro wey, euros”. Asintió afirmando. Así me dejó sin nada e plata para varios meses.

“Solo una pregunta más… ¿te la has tirado?”, pregunté esperando que quizá no obtendría respuesta.

“Pos obvio wey” – afirmó con seguridad.

“Monchoooo… a mí no me engañas!”.

“vale, no lo he hecho”. Finalmente lo admitió y continuó justificándose. “Pero estaba en ello y no hubo oportunidad”.

“Pues ni tan mal, Monchito, ni tan mal”, afirmé más bien aliviado.

Pasados unos minutos, un funcionario se acercó dirigiéndose a Monchito y le indicó: “Eh tú!, vete a comunicaciones, que te están llamando. Está el notario esperándote para que firmes un acta de no sé qué coño de parejas de hecho”.

Monchito salió del módulo arrastrando las suelas de los zapatos y más bien encorvado, como si la vida hubiese podido con él. Es probable que jamás hubiera pensando que acudir al notario le produciría tanta ansiedad, angustia y desaliento (ver línea 5, párrafo 2 de mi relato).

Con esta pequeña historia, no es mi intención desvalorizar a Monchito ni criminalizar a Chanel, simplemente valoren ustedes mismos si una prisión es un buen lugar para iniciar una relación sentimental.

En mi caso, me da que voy a esperar a salir de aquí. Me gusta más el número 5 de Chanel que el 13.

I.M.A. 

 


MI EX MUJER ES PARA SIEMPRE por I.M.A.

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La iglesia católica nos ha venido inculcando durante siglos uno de los mandatos de su jefe supremo, es decir Dios, sobre la indisolubilidad del matrimonio. Cuando uno contrae matrimonio es para toda la vida, ellos dicen. Sin entrar en discusión, lo cierto es que la realidad es otra bien diferente. Lo que es para toda la vida es una ex mujer.

Pudiera ser que usted mantenga la creencia que cuando se termina con un matrimonio, a partir de ese preciso instante uno se convierte en una persona emocionalmente libre, desatada de compromisos y listo para una nueva etapa, apasionante, excitante, diferente, etc.

Si usted es de los que pertenece a ese grupo de pobres diablillos, usted es más tonto que un zapato y no entiende nada de nada y debería aceptar lo poco dotado que está de inteligencia. Pero obviamente, de eso no tiene la culpa. Igualmente tampoco tiene la culpa que se le ocultara la verdad. Y la verdad es que una ex mujer es para siempre.

Esta revelación que con mucho gusto yo saco a la luz, no debe alarmarte en absoluto. Una ex mujer siempre está ahí y al contrario de lo que muchos creen, es algo bueno siempre que se cumpla con una premisa, que sea una ex mujer como dios manda, o como diría Arguiñano, “con fundamento”, ese tipo de mujer de la que uno se siente orgulloso en aquellos círculos donde se discute acerca de la ex mujer ideal.

Recuerdo en mis años huido de lo que llaman en este país “la justicia española” (en países desarrollados es lo que es lo que entienden como “despelote a la española”) que llevaba casi dos años sin tener noticias de mi exmujer. Echaba de menos esas cenas que de vez en cuando hacía con ella y en las que lo pasábamos muy bien. Yo siempre esperaba a la siguiente quedada para pedirle que se fugara conmigo pero llegaba la siguiente y me quedaba en “shock”, así que nada.

Jamás habría pasado tanto tiempo sin saber nada de ella, aunque siempre la he seguido la pista porque como buena ex mujer que es, me preocupa de que esté muy bien y es que joder, la madre de tus hijos es la madre de tus hijos!. No estoy diciendo que tengas que mandarle flores por primavera, como en aquella canción de Manzanita, pero estar un poco al loro, eso sí. Al fin y al cabo ella es para toda la vida.

Un día, allá tirado en Panamá, recibido un whatsapp que dice: “Hola? Te importaría que me llevase el sofá de tu casa?”. Lo primero que me vino a la cabeza fue, “esta es idiota”. Pero como si de un flash en mi cabeza se tratase, visualicé una sorprendente corrección. Me di cuenta que no, que no era idiota, que era absolutamente adorable. Lo que en realidad me estaba diciendo era: “me acuerdo de ti y me gustaría saber qué estás bien”. Y es que mi ex mujer es vasca y las vascas para poder exteriorizar sentimientos, necesitan beberse primero unos rones con coca cola y ella solo lo hace en ocasiones especiales; así que utiliza un lenguaje que yo llamo euskera emocional. La conozco bien, la conozco mejor que nadie y por esas cosas de que uno es algo perezoso, el aprendizaje de esta complicada lengua lo fui dejando y dejando hasta hace pocos año que decidí de una vez por todas ponerme a ello y aprenderlo. Si desde el momento que la conocí hubiera sido bilingüe emocionalmente, otro gallo hubiese cantado.

Pasaron otros dos años hasta recibir un segundo mensaje por whatsapp que decía: ¿puedo llevarme la lavadora de tu casa? La mía se ha estropeado”. Otro mensaje en clave que traducido sería algo como, no sé nada de ti desde hace dos años, dime que estás bien. Maravillosa, ¿no es la mejor exmujer del mundo?.

Hace pocos meses ha alquilado mi casa donde ya reside muy feliz y este último episodio es lo que me hace analizar las tres diferentes situaciones que se vienen produciendo en los últimos años.

La primera: a ninguna ex mujer en su sano juicio se le ocurre pedir un sofá a su ex, joder que pereza pedir algo al ex, más aún,  hay millones de sofás por el mundo, millones de personas cederían un sofá, su madre le hubiera regalado uno, mis hermanos, los suyos, yo que sé… sin embargo ella quería el mío, el que yo usaba ¿fascinante verdad?. Ella es así.

Segunda situación: una lavadora, hay que joderse, una lavadora te la compras nuevas en el Corte Inglés por 10€ al mes en 12 cuotas, nueva, impecable, superhiperciber automática, de esas como de acero que brillan y te dice con luz de marciano congestionado a través de una pantalla led,  normalmente de color azul, “Buenos días señora, ya puede usted depositar sus bragas, estarán listas en 15 minutos, que tenga un buen día y no olvide llamar a su madre a las 11”. Todo eso por 10 pavitos al mes. Pues no, mi ex mujer quería la mía. ¡Dios que pedazo de princesa”.

Tercera situación: el alquiler de mi casa. Esto ya es lo máximo. Con esta acción, ella se ha convertido en mi gran musa. En plena crisis, con una oferta de viviendas como jamás ha existido en este país, millones de pisos libres y mi ex mujer se inclina por alquilar la mía, ¡no es una princesa, es un hada!.

Pues les digo algo, me encanta y estoy feliz de que ella tenga mi sofá, mi lavadora y mi casa, que lo tenga todo, porque mi ex mujer es para toda la vida y quién mejor que ella podría disfrutar de mis cosas, nadie.

Llevo muchos meses sin saber nada de ella, pero sé que pronto recibiré un mensaje preguntándome si tengo un fusible para la caldera de la calefacción porque se ha fundido, o algo así. Como ya sé traducir, ese día espero que pueda ir yo mismo a reparar esa desafortunada avería e igual ya me quedo toda la vida sentado al lado de yo que sé, el microondas, la cocina, la plancha, o  la televisión que al final esos aparatos siempre se acaban jodiendo y necesitan repararse.

Y ahora sí, conocedor de que una ex mujer es para toda la vida, tengo claro que cuando me llegue el día de abandonar este cuerpo físico, ese día me tocará enviarle a ella un whatsapp que dirá: “me puedo llevar tu linterna para poder ver en la oscuridad?” que traducido es: “¿puedo quedarme un ratito con tu mano hasta que me marche?”.

I.M.A.


FUMANDO A DOS por J.M.V. y J.R.G.

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Que se llevan

Los cigarros

Se los han

Fumado todos,

Que me dejan

Sin tabaco

Y me quedo

Son fumar.

Y si dejo

De comprar

Dejo de

Tener amigos,

Que los fumones

Del patio

Tienen tierra

En sus obligos.

No te creas

Que es broma

Esto que te digo

Prueba a hacerlo

Y verás

Lo que te digo.

Que tenemos

Unos vicios

Que no logramos

Controlar

Pero el mayor

De ellos

Es el dejar

De comprar.

Hay que ver,

Amigos míos,

Qué escribo

Cuando el tremendo

Aburrimiento

Puede conmigo.

Yo, econopillo…

Yo, economato.

Cuando hayo la cola

El dinero

Desbarato.

Fuera de broma,

Digo,

Sin buscarlo

Os lo aseguro,

Es el escribir

un muy buen

amigo.

Y mira

Lo que te digo

Si ya no queréis

Comprar

Sentaros con nosotros

Y empecemos

A rimar.

(Jugando a rimar en el patio)

Por J.M.V. y J.R.G.


LA REALIDAD SUPERA LA FICCIÓN por SAMOYEDO

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Esta historia es pura ficción, cualquier parecido con alguien que se sienta identificado es mera coincidencia.

En el año 2012 conocí a una persona dentro de prisión que más tarde sería compañero mío de celda y que me contó esta historia que yo os voy a relatar.

Este hombre llevaba diez años en prisión y me dijo, nada más conocerlo “no confíes jamás en un picapleitos”. Yo me extrañé al principio y me picó la curiosidad, así que le pregunté ¿por qué?.

Manolo que así se llamaba me dijo “mira José Miguel, cuando yo entré en prisión vino un señor con traje y corbata, parecía serio y llevaba un maletín en su mano. Yo no le conocía de nada, se sentó en el locutorio abrió su maletín y me dijo “buenos días ¿cómo se encuentra?. Bien gracias, pero no sé nada de lo mío y me preocupa muchísimo esta situación.

El hombre abrió su maletín que estaba lleno de carpetas de cartón y dentro de cada una de ellas había montones de papeles. 300 casos por lo menos. El hombre cogió una carpeta y me dijo:

“Mira Pedro, tu caso de alcoholemia está solucionado, tendrás que pagar una responsabilidad civil y los daños del automóvil. En una semana estarás en la calle”. Yo tras escucharle perplejo le dije: “perdóneme usted, pero yo no me llamo Pedro y no estoy aquí por alcoholemia”. ÉL convencido y con todos los documentos en su mano me dice: “Ya, es que tengo mucho trabajo, pero no te preocupes porque la mordedura de tu perro a tu vecina y los puñetazos que tú le diste a su marido quedarán en suspenso por no ser una petición fiscal de más de dos años Ángel”.

Volví a rebatir: “perdóneme, pero creo que de nuevo se confunde, yo soy Manuel letrado. Él cogió otro expediente y me volvió a decir: “perdóneme Luis Manuel, pero tampoco debes de preocuparte mucho, el robo con intimidación en el careo se puede dar bien, te dejas barba y te rapas el pelo, así no te conocerán y serás absuelto”.

“Perdóneme, pero sigue sin saber cuál es mi caso” le volví a decir, y gritándome me dijo: “si es que te pillaron en el aeropuerto con una maleta que contenía 10 kg de cocaína. Seis años y un día no te los quita nadie. Lo único que puedo hacer por ti ahora mismo es pactar los seis años y después luchar por un tercer grado, eso sí, me tienes que dar una provisión de fondos de 4.000€ para tu defensa, tengo que hacer el escrito, procurador, etc, etc. Vamos, mucho papeleo. Bueno Marcelo, cualquier cosa que necesites me llamas al móvil o al bufete ya tienes el número de cuenta para ingresar el dinero”.

Yo desesperado, con la boca abierta y sin saber que decir antes de que se fuera le dije en voz alta: “¡siéntese un momento letrado!”, el hombre al oírme tan cabreado dio media vuelta y se sentó. “Mire, coja su maletín, busque entre todos los documentos y vea si tiene mi expediente, no me vuelva a llamar por otro nombre y menos me diga causas ajenas a la mía”.

El letrado examinó los expedientes y me dijo que no, que lo sentía mucho, pero que a mí no me llevaba, aunque eso sí, tendría que pagarle el desplazamiento.

“Por picapleitos como usted hay en la cárcel miles de personas, mientras su cuenta bancaria aumenta cada día. Yo también sé contar cuentos chinos, pero jamás jugar con la libertad y la esperanza de no sólo el reo. Sino de su familia y amigos”.

Defensa justa, digna y con garantías, después el pago de la minuta, que lo sepa el colegio de abogados, aquí hay mucho que denunciar.

Por Samoyedo


EN BUSCA DE SONRISAS por SAMOYEDO

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La felicidad es la parte más importante de nuestra vida y hay herramientas para obtener esta maravilla y tener una vida equilibrada en el plano emocional. ¿Cómo se consigue este sentimiento tan deseado?. La verdad es que existen innumerables situaciones que nos llenan de felicidad, pero ésta no debe ser momentánea, debe ser para siempre y para ello lo primero que tenemos que tener es una actitud positiva en la vida.

Con esa actitud lograremos cosas que no podemos imaginar, a la vez que nos rodearemos de gente buena a la que le transmitiremos toda esa energía y querrán estar en armonía con nosotros. Un trabajo que te llene y el cual desarrolles con entusiasmo te dará felicidad. El amor de una pareja, familia e hijos te producirán felicidad, pero ¿qué te puede dar felicidad en un lugar como este?.

En estos momentos me encuentro en una fase crucial de mi condena y antes de irme de aquí, he querido desarrollar un taller de teatro terapia, donde los internos que participan en él, no solo aprenderán el arte de la interpretación, sino que podrán sacar todas sus dolencias, malestar, problemas, y negatividad al exterior por medio de divertidos ejercicios. Todo esto libera la mente y el cuerpo y nos hace llevar una penitencia más llevadera. Si a eso le añadimos el confiar en los compañeros, la sinceridad y el buen comportamiento, creo que la estancia aquí se nos pasará volando y podremos obtener grandes cosas para nuestra vida después de la cárcel.

Si dentro de nuestra desgracia lo tomamos como parte y experiencia en nuestra vida de un modo constructivo haremos que nuestros seres queridos de fuera lleven todo esto mejor. Hemos de darnos cuenta que una condena afecta a muchas personas, no solo al reo, y con buen humor y felicidad o por lo menos, positividad, haremos mucho bien en nosotros y en nuestros semejantes.

Vive para ser feliz y muestra todo lo bueno que llevas dentro. Eso contagia y sana.

Por Samoyedo


HISTORIAS DE PERROS (5ª PARTE) por SAMOYEDO

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Cuando desperté, una auxiliar me estaba abofeteando, me decía “vuelve idiota!”, y tortazo va y tortazo viene, “ya estoy aquí, deja de darme hostias!”, pero él seguía “no te nos vayas”. Después de darme unas 50 galletas en los carrillos de mi cara se dio cuenta por fin que estaba despierto, pero ¿dónde estaba Samoyedo?. ¿y la pócima para darle un repasito al auxiliar? ¿han visto a Samoyedo? Pregunté… a lo que el auxiliar respondió “este no vuelve ni con 50 ni con 500 hostias, se nos ha quedado bobo”. “Bobo por lo cojones!, yo estaba lúcido como nunca!”, al lado mío había otra cama donde otro interno dormía. Yo me hice el dormido dejando de dar la coña a los gorilas. Éstos, cuando vieron que estaba dormido dijeron: “parece que ha dejado de delirar, vámonos y en una hora volvemos para darle otra sesión”.

Yo oía toda la conversación y me preguntaba: “Dónde leches está Samoyedo?”. Tocándome por todo el cuerpo vi que la petaca tampoco estaba conmigo, ¿me la robaron? O se la llevó el capullo de Samoyedo?. Mientras yo pensaba qué hacer, el compañero de al lado me dijo: “vaya hostias te están dando, no paras de preguntar por tu perro y ellos se creen que es imaginario por eso le he dicho a Bartolito que se lo lleve”.

“Bartolito?, Quién es Bartolito?”. “Me llamo Emilio, aunque me puedes llamar Paco”. Yo pensé… “éste está peor que yo”, a lo que le contesté “Yo me llamo Pedro, pero me puedes llamar Juanjo”. Emilio o Paco se levantó y agresivamente me dijo “me estás vacilando? Cómo te vas a llamar Pedro, pero te puedo llamar Juanjo?, será Pedrito.”. “Cómo te vas a llamar tu Emilio y te puedo llamar Paco?”. “Me llamo Francisco Emilio gilipollas”… “pues dilo cojones y no te vacilaré, yo en verdad me llamo solo Juanjo”.

“Paco, cómo sabes lo de Samoyedo?”. “Porque yo tengo a Bartolito que no es un perro, pero nadie lo ve tampoco, por eso estoy aquí y para que no nos dejen gilipollas a los dos le dije que se llevara a Samoyedo a pasear, pero en cuanto lo llame él viene”. “No te preocupes que tu perro está a salvo con Bartolito, es un chico muy inteligente y maduro para su corta edad”. “Samoyedo tiene una petaca con poderes, tú también has estado en la Galia?”. “No jodas, y todos los que pasan por aquí y les meten los fármacos”. “podemos viajar juntos los cuatro?” “yo creo que sí”, me respondió Paco. “Pero no debemos romper el cordón de plata”, “Qué es eso?”, le pregunté. “Es un cordón de seguridad cuando haces viajes astrales que nos mantiene seguros de no quedarnos ahí a fuera”. “¿pero tú eres tonto?, si fuera se está mejor que aquí dentro”. “ya lo sé, pero perderíamos todo, la familia, las novias, etc. Y total queda poco para salir”.

Mientras me explicaba toda su sabiduría, pues era más veterano que yo, y había experimentado algo parecido a mí pero con Bartolito, la mascota y el joven disfrutaban. Bartolito se sentaba en el patio con Samoyedo a hablar de nosotros y otras cosas, pero eso os lo contaré otro día… Ahora creo haber acabado con “historias de perros”, pero pronto sabréis de nuevo.

La imaginación vuelve a superar a la realidad que aquí vivimos y para mi es pieza fundamental para estar en buen estado y mostrároslo. Gracias a todos por este tiempo con Samoyedo. Bartolito continúa y os contará por medio de Emilio otras aventurillas. Besos a todos.

Dedicado a Paco.

Por Samoyedo


HISTORIAS DE PERROS (4ª PARTE) por SAMOYEDO

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Tras estar viviendo en estos momentos una gran odisea en el limbo de los fármacos psiquiátricos estoy viviendo unas experiencias únicas que no el Doctor Jiménez del Oso y JJ Benítez podrían imaginar. Ya cansado de estar en el cielo con San Pedro y con San Antón (patrón de los perros y muy querido por Samoyedo), decidimos embarcarnos en otros mundos desconocidos para nosotros. Samoyedo y yo viajamos a Walhalla, ¡Dios mío!, los dos alucinábamos con la morada eterna de los guerreros vikingos, de día combatían ferozmente entre ellos sin hacerse heridas. Samoyedo me dijo “oye pídeles el trice y así el Cates cuando te de hostias no te hará sangre”; “qué gracioso”, le contesté. “Estos son muertos, valientes cuando vivieron y ahora ni sienten ni padecen, idiota”.

Por la noche, toda mi explicación fue tumbada por Samoyedo pues se producían orgías sagradas en torno a Odín bebiendo hidromiel servido por Valkirias. Samoyedo me dijo “no me extraña que tengan cuernos”. Seguidamente el capullo cogió unas piezas de madera con signos que ellos llamaban runas, y las echó al fuego. Eso hizo que Odín desatara su ira contra nosotros y saliéramos corriendo de aquel lugar. Yo juraría haber visto a Kirk Douglas allí, lo mismo se metió demasiado en el papel.

Tras esquivar hachas, piedras, lanzas, etc. Samoyedo y yo logramos alejarnos de allí jodiéndoles el alfabeto y su forma de adivinar si ganarían los combates, quizá saber dónde se encuentra Vikie el Vikingo pues desapareció hace tiempo y no se sabe nada de él. Yo tenía tiempo de sobra con la quincena farmacológica y terapéutica del psiquiatra por lo que podíamos seguir viajando donde quisiéramos.

Sentados junto a un río en un bosque muy hermoso pensé “y si viajamos al imperio romano?”. La gran Roma imperial de los Césares. Samoyedo me miraba y se lo dije “Samoyedo, viajemos a la Roma imperial” – “eso eso más orgías, eres un dueño de puta madre”. Eso me creó dudas con tal compañero de viaje, pero decidí que era buena idea y en un abrir y cerrar de ojos estábamos sentados en el coliseo viendo una lucha de gladiadores.

“estos son gilipollas!”, me dijo Samoyedo, y yo le pregunté por qué. “Porque estos sí se hacen daño y se matan, los Vikingos tenían más sesera y para colmo se los comen los leones!, por fin el animal domina al hombre!”. “Calla y vamos a ver a Julio César” le dije. “Por mi estupendo, mientras haya bacanal” contestó. “Aunque yo que tú me ponía un tapón en el culo”.

Yo no hice caso a esas bobadas de perros y entramos en palacio donde nos recibió el mismísimo César, compartimos momentos agradables (baños, vimos bacanales y disfrutamos y bebimos de un exquisito vino). El César nos condujo a sus orígenes y ahí la cagamos. Nos presentó a Rómulo y Remo y Samoyedo hizo el amor con la loba que los amamantó. Jodió toda la cultura romana. Todos los dioses enfurecidos cargaron sobre nosotros con rayos y centellas que en una explosión junto a nosotros nos trasladó a la Galia

Allí brindaron nada más y nada menos, pero ¿por qué?. De repente vimos a una hombre bajito con un casco con alas junto a otro muy gordo y un perrito. Antes de cagarla les pregunté “¿no será perra verdad?, el bajito me contestó “no, es perro, se llama Ideafix y es de Obelix (señalando a su compañero), yo soy Asterix y al ver que estabais en problemas con los bastardos romanos fuimos en vuestra ayuda, parecía que la necesitabais”.

Asterix y Obelix nos enseñaron el irreductible pueblo y nos contaron secretos mientras un pescadero se liaba a salmonazos con un hombre que tocaba una música vomitiva. En un abrir y cerrar de ojos la aldea gala estaba rodeada de romanos, uno tras sonar unas trompetas dijo en alto “entregadnos a esos extranjeros”. Asterix respondió “Solo hay uno, el otro es un perro y no os lo vamos a entregar”. El bocazas del romano contestó… “vosotros lo habéis querido, arrasaremos la aldea”.

En ese momento vino un druida con un caldero de sopa y comenzaron a beber todo el pueblo, que envalentonado salió a liarse a bofetones con los romanos. No quedó ni un romano sano. Cuando volvieron yo les pregunte cómo habían ganado si eran solo 30 personas contra 500 y Asterix me contó el secreto mejor guardado por ellos, una pócima. Me dio una petaca llena de ese líquido y me dijo “cuándo estés en problemas bebe un poco”. Yo la guardé como oro en paño y celebramos con ellos la victoria comiendo Jabalí y bebiendo cerveza. Yo medio pedo decidí hablar en público con un pequeño discurso. “queridos galos, muchas gracias por todo”, y ahí caí desplomado ebrio al mezclar el alcohol con los fármacos. Cuando despierte os diré si Samoyedo hizo de las suyas… continuará…

Por Samoyedo