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UN PRESO… COMO YO por E.V.M.

Él, es normal tranquilo y sereno, no se hace destacar, es uno más aquí entre otros presos como yo.

Si te acercas más a él consigues reír o incluso llorar por dentro.

Para la sociedad libre puede ser un fracasado, su familia dirá: “no sirves para nada” y su entorno cercano, “es un perdedor sin futuro”. El centro penitenciario lo considera un número más, un delincuente y para los demás internos, un don nadie… sí, un preso como yo.

Su aspecto delgado y ojos cansados cautivaron mi atención. Nos dispusimos a caminar juntos por el patio, conversaciones largas y profundas de la vida, mi perspectiva de él cambió, vi un ser maravilloso con sus defectos al igual que virtudes, noté sus tristezas y frustraciones lo acogí en mi corazón.

Un día todo cambió cuando pudimos estar juntos como compañeros de celda, la amistad nos unió. Nunca creí que en un lugar como este pueda nacer la amistad verdadera. Me hizo recordar un texto del libro sagrado para muchos en proverbios: 18:24 que dice así: “hay compañeros que llevan a la ruina, y amigos más queridos que un hermano”.

Tengo que decir que es un preso… como yo. Pero para mí es un amigo y un hermano compartiendo esta experiencia en prisión que nos une y nos aleja por momentos de estos muros, libres de rejas y barrotes, historias rotas.

A ti, un preso… como yo, te dedico estas palabras para agradecerte siempre ser como eres con nombre y apellidos.

Concluir con lo que dijo Nelson Mandela: “Puedes encontrar que tu celda es un sitio ideal para conocerte, para investigar de modo regular y realista el proceso de tu mente y tus sentimientos”.

E.V.M.

 

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HOY TE TOCA A TI, COMPAÑERO por E.F.B.

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En una circunstancia en la que los ciclos se cuentan: pocas veces por semanas, de vez en cuando por meses y de manera ansiosa, por años; decir que se acerca “el día”, se convierte en un gran y solemne acontecimiento cuyas consecuencias dejan marcas en la trayectoria vital.

Por tu parte, te espera el difícil trabajo de retomar las riendas de tu vida, afrontando una nueva etapa y deberás pisar “con pies de plomo”, por esa senda abrupta que habrás de dibujar en un contexto, tan absurdo como incongruente, que llaman “semilibertad”. De tu mente, tendrás que limpiar el óxido corrosivo que ha tenido en jaque a tu integridad, a causa de una intensísima estancia de varios años en prisión.

Como bien sabes, la cárcel, es ese vertedero, en el que se vuelca, igual que basura, a los que por distintos motivos nos hemos convertido en protagonistas malos de algún ilícito penal. Puntas de lanza de un desorganizado ejército de delincuentes, a los que, más por chulería que por capacidad, nos corresponde enarbolar el estandarte de “culpables” en el escenario social. Salvo excepciones (como en todo), es tan irónico como contradictorio, que la solución al problema del malhechor, se pretenda más por la vía de la venganza que por la tratamental. Pero eso forma parte de otro debate que me aleja del objetivo de dedicarte unas palabras. Además, como se pretende que estas cosas no trasciendan más allá de un ámbito de “asuntos internos”, dejaremos que las cosas de la cárcel, fuera de los muros, no supongan un problema más para los que no son, o no parecen, culpables de nada.

¡Y qué voy a contarte que no sepas ya!.

Digo, que tres años de compartir actividades, hábitat y un sinfín de momentos distribuidos a tiempo completo, han hecho que se consolide de forma intensa entre nosotros, una buena amistad. Ni puedo, ni tengo por qué obviar que en las situaciones de mayor vulnerabilidad a las que me enfrenté, tu incondicional apoyo, fue mi mayor puntal. Pero como sería imposible recoger todo cuanto quisiera expresarte, dentro del espacio que se aconseja ocupar para participar en este Blog, me limitaré a decirte simplemente: ¡Gracias!.

Quiero que sepas, que detrás de esos pelos alborotados y abundantes, que para algunos avinagrados rozan lo antisocial, he visto a un hombre coherente con sus ideas, comprometido con cuanto hace y con una inmensa carga de humanidad. Delincuente también, porque lo eres: ¡Sí, sí… tú!. Te vas de este instituto con la preceptiva etiqueta de “delincuente”, pero aunque me tachen de incongruente los puristas de la Lengua Española, diré que te conozco por ser honrado hasta la saciedad.

Soy consciente y asumo que con tu marcha cierro una página muy importante de mi vida, lo sabes. También te digo que nunca olvides tanto bueno y tanto malo que se queda por aquí. Necesitarás de esos recuerdos para emprender un firme caminar.

¡Cuídate compañero!, entretanto, yo iré acondicionando en mi mente el escenario adecuado para que comience el baile de la contradicción de unos sentimientos. Mientras se va acercando el día, tu día, a mí me invade una seria tristeza, de la que, necesariamente me tengo que alegrar.

E.F.B.


A UN AMIGO por F.I. (Colaboración CP Villanubla)

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Es bello y gratificante

en este pozo de sombras,

encontrar un buen amigo

que a tu ventana se asoma,

para menguar el dolor

y pintar de mariposas

el camino que te espera,

lleno de espinas y rosas.

Surcan los cielos oscuros

esperanzadas palomas

y planean sobre el mar

garabatos de gaviotas.

Me consuela que la vida

no pierde nunca memoria,

te quita y luego te da

ramilletes de amapolas.

Para acompañar las penas

pone a tu paso una alfombra

de pétalos y perfumes,

de golondrinas y auroras.

Amigo de hacer el bien,

sembrando panes y alondras

a ti te tiendo la mano

y gracias te da mi boca.

Por F.I.


AMIGO por EL LOBO TXAPELA

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Sitio raro donde los haya, tener que llegar hasta aquí para descubrir un saco lleno de cosas que uno no sabía de sí mismo.

Jamás dirías que eras capaz de hacer una buena amistad con un total desconocido en apenas unos meses. Y luego, el contraste, estás deseando que le den su libertad porque le estimas en gordo, pero quedas triste cuando lo abrazas y le dices aquello de “y no vuelvas por aquí”.

¿Qué pasa? ¿es que hay varias clases de amigos?. Afuera no me lo había planteado, pero ahora descubro que sí. Uno de los tipos de amigo que más me ha llamado la atención, es ese que discute contigo por todo; “que si no tienes razón en eso, que si lo de ayer fue penalti, que si por qué no me has apuntado a lo del fútbol”, te monta unas tanganas al borde de las falta de respeto, te busca las vueltas por todo y te saca de quicio, y sin embargo no puede ver que te falte de algo, en lo que a lo material se refiere, porque es primero en poner a tu disposición todas las pertenencias de su despensa y de su celda.

Llegado a este punto no te lo puedes ni creer y te dices a ti mismo: “pero si ayer casi salimos a ostias”, el tío es incapaz de ver que no hayas cenado y no tengas un paquetillo de embutido, o que fumes y no tengas un paquetillo de tabaco.

Existe el que hace cosas en tu favor y solo tratas con él de hola y adiós, y tampoco te lo explicas, pero resulta que ha hablado con alguien haya sido menester en cada momento con el fin de beneficiarte, bien para que te den un trabajo o destino, bien para que no te cataloguen de lo que no eres, etc, de nuevo quedas gratamente sorprendido.

Está el amigo que hace treinta años que no veías, desde que ibais juntos al cole, y las circunstancias de la vida y la cárcel se encargan del reencuentro, comprobando por tu parte y quizá por la suya, que este paréntesis tan largo ha sido gratuito e innecesario, porque de repente aquí parece que el tiempo no ha pasado, seguís entendiéndoos a la primera, en la cancha, en la mesa de mus, en el patio, donde haga falta.

También hay amigos de relación seria, casi escueta, de lo más aséptica, pero que es de tu mismo grupo del módulo, o que comparte una actividad contigo, eso es excusa suficiente para que haya una unión irrompible, hasta el punto de que si falla su salud lo sientas como si a uno de tu familia le hubiese sobrevenido el mal que a él le aqueja.

Y así podría seguir y seguir citando más opciones de amigos originados en prisión.

¿Tiene algo de especial la cárcel a la hora de hacer amigos? No sé la respuesta, como no se tantas otras cosas. Lo que sí sé es que los presos en algunos casos, como puede ser el mío, somos gente valiente que no valoramos en absoluto nuestra vida, pero que seríamos inconsolables si algún ser querido o amigo nuestro perdiera la suya.

Es posible que en contra de lo que parece, compartir este encierro despierte la solidaridad del hombre y que los presos también tengamos buenos sentimientos, aún así os digo que esa solidaridad os viene de nacimiento, dejad que todo lo bueno que tenéis aflores antes de llegar aquí. Quizá si dejáis que salga lo bueno nunca vengáis ¡ojala! Y si venís no esperéis a encontrar un tipo de amigo de los que he descrito, mejor intentad ser al menos uno de ellos.

Por El Lobo Txapela

 


GRACIAS AMIGO por R.V.D.

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En ocasiones, una opción personal, de agradecimiento se merece que en alguien especial se haga público, así que con el permiso de mis compañeros de revista y redactor, que al contrario de poner trabas, están encantados de que escriba esta declaración de amista. Para ti Pepe.

Porque sí, porque sé que no lo esperas, pues todo lo has dado sin esperar nada… pero ya es hora que alguien te diga lo mucho que vale, y creo ser el más indicado, desde que nos cogías de la mano a Oscar y a mí, cantando por la calle el “somos los tres cucufutis”, hasta que ahora sin mucha movilidad aguantas a mis hijos. Gracias amigo.

No te preocupes cuando dice papá que ya no se te entiende al hablar… antes tampoco… pero es que te no te hacía falta, pasabas de las palabras a los hechos… y de éstos andas sobrado.

So solo por las acciones que marcan… como ayudarme a crecer… acompañándome siempre, estando ahí, tapando mis actos de bandarra… entrando a los campos de fútbol cuando montaba tangana. Por echarme una mano sin preguntar… porque no tenía respuestas, por cumplir la promesa de darme un coche, con el que solo di problemas. Pero ante todo, por el respeto, ese respeto que mostraste siempre con solo consejos para pensar… sin condenar.

Gracias por mostrarme la amistad, auténtica… que pocos pueden decir que la conozcan… pues yo crecí viéndola, amigos en lo bueno y en lo malo… eso sois mi padre y tú.

“Papá me he quedado tirado”… “bueno hijo, ya está el Pepe yendo para allá”… que Oscar está borracho en Toledo y no puede volver… pues allá que iba el Pepitón… hasta en alguna ocasión, no hizo falta ni llamar.

Se enteró por mi mujer que me quedé sin tele, y no necesitó no estar bien de salid… ni siquiera estar bien económicamente.. tan solo preguntó “¿Cuánto le hace falta?… aunque se quedara sin un pavo.

Dicen que la familia no la eliges, que es la que es… pues no, tú fuiste capaz de elegirla, y doy gracias, porque decidiste que nosotros seríamos la tuya.

Así que aguanta Pepe, porque si todo lo que has hecho por nosotros es grande, más grande sería el vacío de tu ausencia.

Cuídate amigo, somos tu familia, te necesitamos y queremos.

Por R.V.D.


A VICTOR por G.O.V.

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Un sentimiento de soledad acaricia mi corazón

Y se enjuaga en mi sangre

La lágrima que no cesa de gritar en su silencio por el compañero que se va,

Que ya se fue, Víctor.

No podrá la muerte separarte de nuestra mente,

Pues tu eco aún resuena y palpita en esta sala.

Compañero, nos queda tu recuerdo

El haber compartido tu presencia

Y rescatado de tu ausencia tu voz y tu esencia

Y poco a poco, son miedo al dolor

De tu ausencia iré recopilando

Tus momentos de alegría y lucha vividos

Solo un ciao.

Por G.O.V.