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LAS PROFUNDIDADES DEL OCÉANO por A.T.G.

El océano ocupa dos terceras partes de nuestro planeta donde viven millones de especies de animales que ya conocemos pero, ¿cuántos nos quedan por descubrir? Nos hace pensar lo pequeños que somos y lo poco que sabemos de nuestro planeta.

En el entorno marino como en el terrestre hay una pirámide alimentaria donde los depredadores como el tiburón, están en lo más alto, o eso creíamos. Recientemente se ha descubierto la presencia de un ser que se alimenta de ballenas y que se creía extinguido: el Megalodón, como también la ballena pigmea o el calamar de gumball o calamar gigante que se descubrió hace apenas unas décadas; lo que nos da una pequeña muestra de la inmensidad del océano.

Es curioso pero existen millones de microorganismos que forman el citoplacton, tan pequeños que no se pueden percibir a simple vista y que sirven de alimento a los animales más grandes conocidos en nuestro planeta, como la ballena azul, la ballena jorobada o el tiburón ballena (el pez más grande que puede llegar a medir 11 metros). Estos animales son capaces de filtrar miles de litros de agua para alimentarse de estos microorganismos diminutos.

Me pregunto si estos, como otros descubrimientos y catástrofes que se están produciendo en las últimas fechas, están relacionadas con el cambio climático o directamente por nuestro desconocimiento o ignorancia sobre las profundidades del océano y nuestro planeta.

A.T.G.

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LA TXERRIJANA DE LA CÁRCEL por J.E.F.

Hoy vengo a hablaros de toda la comida que se llega a echar a la basura en un Centro Penitenciario y de cómo no hacemos nada por remediarlo con todo el hambre que hay en el mundo. Y cuando digo mundo, no hace falta irse muy lejos para ver ese hambre, seguro que muchos de los que estamos leyendo esto, hemos tenido dificultades para llegar a final de mes, incluso habrá habido días en los que tengamos que haber comido pan duro porque no teníamos un mísero euro para comprar una barra de pan.

Y especialmente eso, es lo que aquí más se tira a la basura día tras día, pan, aparte de muchísima comida elaborada que termina en el cubo de la basura.

A mí personalmente me da muchísima pena tirar toda esa comida. Por eso vengo a proponer tres diferentes caminos para todo eso que se derrocha en la basura.

La primera sería recogerla para familias necesitadas que sé que las hay y muchas. La otra alternativa sería enseñarnos a todos los presos a reciclar esa comida, tirando lo orgánico en sus respectivos cubos sin nada de basura que no fuese comestible, para después utilizarlo para hacer compost. Ese abono podría utilizarse para una huerta en la cual los presos pudiesen cultivar frutas y hortalizas y así aprendiésemos a cultivar la tierra y saber sacar provecho a ella.

Y la otra alternativa es la que más me gusta, incluso como terapia. Sería guardar todo lo comestible para dárselo de comer a los cercos como se hacía antiguamente en todos los caseríos como en el País Vasco, que pasaban a recoger la “txerrijana” (comida para cerdos). Yo creo que sería una buena terapia recoger toda esa comida y dársela a nuestros propios cerdos, así fomentaríamos el tener una labor para muchos, incluso muchos aprenderían un oficio, sabrían tener pautas de limpieza de las cochiqueras, horarios laborales, cuidado de los animales.

Sé que para muchos sonará muy cómico, pero no hace falta echar la vista tan atrás para ver como nuestros abuelos criaban sus animales para después, recoger sus beneficios.

J.E.F.


EL SUFRIMIENTO Y MALTRATO HACIA LOS ANIMALES (2ª PARTE) LOS ESPECTÁCULOS PARA EL DISFRUTE DE MUCHOS ¿HUMANOS? Por M.A.I.S.

Algunos datos de interés, extracto de una entrevista/debate en Radio 5:

Actualmente en España existen nueve circos que incluyen animales salvajes en sus espectáculos, empleando de forma específica para ello a cien personas en total.

El 50% de los países de la U.E. prohíben estos espectáculos y en un 25% de los restantes la legislación para su utilización es muy estricta. España no se encuentra entre ninguno de ellos.

La Real Sociedad España de Protección Animal, asegura que la gran mayoría de estos animales sufren maltrato de forma directa e indirecta.

España con 130 recintos dedicados al cautiverio y explotación de los animales encabeza la lista con mayor número de espacios dedicados a esta lucrativa actividad de la UE.

Los estudios científicos en biología animal evidencia sin paliativo alguno, que los animales internados en zoológicos, acuarios, delfinarios, y enjaulados, desarrollan enfermedades mentales, malformaciones físicas y ven reducida su esperanza de vida en un 30% de su ciclo natural.

Únicamente el 3% de los animales cautivos en estos lugares pertenecen a especies con verdadero peligro de extinción. Siendo falso que gracias a la existencia de estos recintos se proteja de la extinción al resto de especies que en ellos “viven”.

Semanas atrás, un afamado periodista de la matutina “radio-copera”, lamentaba que el Circo Ringlin hubiese tenido que cesar en su actividad tras ciento cincuenta años de existencia. Según él, la prohibición de exhibir animales provocó la desaparición de su actividad con elefantes, y con ello, la pérdida de su principal fuente de ingresos. El periodista en cuestión, responsabilizaba a quienes textualmente califico como: “esos animales de los animalistas, que probablemente jamás fueron niños, se han servido de esa falseada argumentación de querer proteger a los animales para destruir cientos de puestos de trabajo y lograr que muchos miles de niños pierdan para siempre la oportunidad de amar y respetar a los animales”.

Dada la vehemencia y el tono de su diatriba para defender a esta familia circense que durante más de un siglo se ha dedicado a vivir y muy bien del enjaulamiento, sufrimiento y degradación en la vida de cientos de animales salvajes nacidos para vivir en libertad, no puede por menos que preguntarme si tal vez, este señor, tendría algún dinero invertido en este tinglado circense. Pero con independencia de ello, me pareció una muy buena e ilusionante noticia el cierre de todos esos lugares donde pudiera maltratarse a los animales.

Mejor sería que este “pseudo adoctrinador mañanero” orientase sus matutinas homilías en promocionar que sus fieles radioyentes educasen a sus hijos en el verdadero amor y respeto por la naturaleza, dedicando algo de su tiempo en llevarles a observar en su hábitat natural la fauna autóctona de la comunidad autónoma donde viven. De esta manera, además de darles el aire, con un poco de suerte se les desembotaría el cerebro de pasar tantas horas delante del ordenador proporcionando datos e información privada a los cuatro vientos en las redes sociales, y de paso, podría aprovechar esas salidas para utilizar las funciones de fotografía y vídeo de su último modelo de móvil para algo más educativo que fotografiarse haciendo el gilipollas en los botellones, o grabando “bromas” mientras infringen leyes y normas sociales.

Este “lumbreras radiofónico” tendría que recordar que existe un Cirque du Soleil, que recorre el mundo, educando y entreteniendo además de generar cientos de puestos de trabajo e ingresando miles de euros sin causar el menor daño a ningún animal. Por tanto, los propietarios de todos esos espectáculos donde se inflige sufrimiento a los animales, y que este profesional de la radio tan enconadamente defiende, ¡ojala! Más pronto que tarde, tengan que cesar en sus actividades gracias a que se instaure a nivel nacional esa prohibición.

Además, y por lo que he podido escuchar de sus propias palabras, es un ferviente defensor del martirio taurino y al igual que el resto de forofos de semejante aberración, lo justifica con esa burda y falseada argumentación que así reza: “es una justa y noble lucha entre un solo hombre con una espada y un animal de 400 a 500 kg con dos pitones”. A lo que añade: “si desaparece la fiesta nacional, será el fin del toro de lidia y se perderán cientos de miles de puestos de trabajo”. En verdad, me sorprende que tan “ilustre caballero de la sacrosanta orden Copera” fiel devoto del Todopoderoso Creador de la vida en la Tierra, pueda defender semejante salvajada, pero en fin, en casa del herrero, cuchillo de palo.

Por otro lado, esa argumentación sobre los puestos de trabajo no se la cree ni él mismo. Veamos ¿qué pasa si desaparece el toro de lidia? Pues nada majete, no pasa nada, ya que según la absurda opinión de los taurinos fue creado para morir en la plaza. Dicho de un modo más acorde  con la realidad: creado para que unos pocos privilegiados obtengan sustanciosos beneficios económicos y laborales mediante un innoble martirio infligido a un noble animal que:

En primer lugar, es trasladado durante horas es un receptáculo de un camión. Introducido en un chiquero y expulsado a la plaza donde tras recorrer un oscuro pasillo – diseñado para un fin determinado- queda cegado temporalmente por el sol que le da de cara y aturdido por el griterío y la música existente en el recinto.

En segundo lugar: desconoce el sórdido ritual que les espera y al contrario que sus verdugos, no está ni entrenado, ni formado en las tácticas y técnicas que se emplearán para ejecutarse en lucha desigual.

En tercer lugar: todo se llevará a cabo por un grupo de personas – que no por un solo hombre – las cuales, le producirán certeras heridas destinadas a debilitarle por desangramiento y pasado un tiempo prudencialmente seguro, en el que el pobre animal además de debilitado, tiene mermada en gran porcentaje su visión, gracias a la pérdida de sangre, el matador con mucha ventaja sobre su víctima, dará fin de una sola estocada (en el mejor de los casos) al martirio de tan hermoso y noble animal.

Personalmente creo que si tiene que existir tal lucha, ésta sería más justa y noble si el toro pudiera descansar más tiempo después del transporte, si conociera el terreno y la dinámica del ritual que solo se le picase una vez – como mucho – y con un único par de banderillas retráctiles, es decir, que no se claven, además de no debilitarle con esas opacas maniobras en los chiqueros. Entonces, ya veríamos quien tiene lo que hay que tener para ponerse delante del “chiquitin”.

Mira tú por donde, que se me ocurre que podrían transformarse las actuales plazas en circos similares a los existentes en la antigua Roma. En ellos, podrían celebrarse justas y nobles luchas entre los nuevos gladiadores, los cuales podrían torearse los unos a los otros, emulando a los gladiadores profesionales de aquellos circos quienes luchaban cuerpo a cuerpo entre ellos y contra animales, incluyendo a los toros. Pues no nos dejemos engañar por el cine, no todos los combatientes eran esclavos, que además de ser muy bien retribuidos económicamente, gozaban de gran reconocimiento social.

¿Qué te parece lumbreras? Así podría solucionarse lo del espectáculo circense que tanto defiendes y de paso, su generarían muchos y verdaderos puestos de trabajo en esa nueva lidia humana, en la que además habría toros y una nueva concepción de fiesta nacional. Y no tal y como sucede hoy dúa, que tan solo unos pocos se reparten el trabajo y los enormes beneficios derivados del martirio taurino.

Nosotros, que nos definimos: humanos, inteligentes, hemos de tener claro que los animales, entre otras, tienen la capacidad de sentir y sufrir, además de mostrar unas enormes ansias de vivir. Por ello, me gustaría saber el verdadero motivo y el por qué tantas personas desean mantener esas fiestas y espectáculos donde el divertimento humano gira en torno al sufrimiento,, martirio, explotación económica y turística de cientos de miles de seres vivos que desarrollan su precaria vida en cautividad e internamiento.

M.A.I.S.


EL SUFRIMIENTO DE LOS ANIMALES Y EL MALTRATO HACIA ELLOS (1ª PARTE) por M.A.I.S.

No dejan de estar en mi recuerdo todos aquellos animales cuya precaria vida transcurre en granjas, laboratorios y recintos de todo tipo, donde cada día se les veja y humilla, bajo la aparente búsqueda de beneficiosos adelantos para la humanidad. Pero dada la amplitud necesaria para abordar un tema como este, y las lógicas limitaciones en la extensión de nuestros escritos; que el presente trabajo sirva para rendir merecido homenaje, a la vez que siento por todos y cada uno de ellos.

Los animales no pueden expresarnos mediante el lenguaje su sufrimiento, ni su dolor, y por ello, su no percibimos evidentes muestras de dolor físico damos por hecho que éste no existe, y claro, “el que calla otorga”. Además, todo se complica aún más si tenemos en cuenta que muchos de ellos tan desarrollado y adaptado diversos mecanismos para afrontar, gestionar y disimular el dolor pues en la naturaleza, un animal herido, cojo, o sufriente, rápidamente se convierte en presa para los depredadores, y en lo concerniente a su relación con los humanos, sus procedimientos pueden derivar en rechazo por nuestra parte hacia ellos.

Pero, a su manera, los animales nos hablan ¿Quién no se percata de que un perro está abandonado? No solo su aspecto físico y si actitud de autoamedrantamiento lo delatan, también se evidencia en su afanosa búsqueda de ser aceptado por toda persona que se le aproxime con un , mínimo de cariño. Rápidamente mueve el rabo, se humilla y por todos los medios a su alcance intentar ser adoptado. En estas ocasiones nos resulta difícil identificar su sufrimiento, pero… nos preguntamos o entendemos cómo se queda emocionalmente al ver que nos alejamos haciendo patente nuestro rechazo hacia él.

Muchos estudios científicos han demostrado que todo ser vivo con sistema nervioso central, además del dolor físico, sienten: miedo, angustia, pena y alegría. Tienen sentimientos y ello nos obliga a tratarles con la dignidad y el respeto que merecen, y si no estamos concienciados y dispuestos a ello, mejor no juguemos con sus vidas. Debemos pensar con mucho cuidado sobre estos factores a la hora de adquirir una “mascota”.

Otra cuestión no muy bien percibida por muchas personas es la del maltrato animal. Tal vez por ello en España las leyes contra el mismo son las más permisivas de Europa. Los animales no pueden denunciarlo y están supeditados a la voluntad humana para poder disfrutar de una vida digna a la que tienen derecho. Cuando se entrevista a las personas sobre esta cuestión la práctica totalidad se apresura en manifestar su rechazo al maltrato de los animales, pero el problema radica en el hecho de que el maltrato solo se percibe cuando se contemplan escenas explícitas o extremas agresiones.

Aunque en realidad éste, se produce de forma prolongada y sutil en numerosas ocasiones, cuestión esta que se puede demostrar al revisar muchas de las investigaciones científicas en biología animal que han constatado sin paliativo alguno que de la misma manera que nos ocurre a los humanos, si se coartan o delimitan los ecosistemas, los instintos, las necesidades y las costumbres naturales de cualquier ser vivo, directamente se degrada su calidad de vida y bienestar, produciéndose un maltrato poco percibido, pero que diariamente sufren muchos animales en: zoológicos, acuariums, delfinarios, y demás recintos donde se les explota en aras del ocio y el beneficio económico de muchos humanos. Debemos ser conscientes de que en estos lugares los animales vez impedidas, restringidas e incluso anuladas sus capacidades y posibilidades de tener esa vida para la que nacieron y a la que tienen derecho.

Ente los humanos está muy extendida esa definición que aplicamos a los animales al tacharles de “irracionales”. Pero ¿de verdad lo son? De ser así, por qué se les utiliza y con mucho éxito, en terapias de acompañamiento de niños, ancianos, enfermos y demás actividades muy demandadas por los humanos. No, queridos amigos los animales nos enseñan cada día sus enormes capacidades adaptativas e integradoras. He visto la inquebrantable amistad entre un caballo y un gato; la añoranza de una cabra por la ausencia de una burrita amiga suya desde la infancia; los cuidados de un perro mastín hacia una ardilla huérfana, y los juegos de un perro de caza con su  amigo, un conejo.

Además de ser capaces de integrar en sus sociedades a miembros de una misma especie y de especies opuestas, son tan sensibles que evidencian la facultad de establecer fuertes lazos de amistad y protección mutua entre animales pertenecientes a especies depredadoras y animales que teóricamente serían sus presas “naturales”. Por todo ello, son un ejemplo de protección, integración, amistad, fidelidad, ayuda, y paciencia, siendo capaces de adaptarse a casi todas las adversidades que puedan surgirles en sus vidas y en las de aquellos que gozan de su compañía, pero nosotros los clasificamos de ser salvajes e irracionales.

Tal vez convendría que nos lo hiciésemos mirar, pues parece que necesitamos de una urgente reconfiguración de muchas de nuestras percepciones, conceptos, valores, sensibilidades y responsabilidades para con el medioambiente, sus ecosistemas y los animales que en ellos viven.

M.A.I.S.


UN GATO CALLEJERO LLAMADO BOB DE JAMES BOWEN por J.B.J.

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Tengo que decir que este libro me lo regalaron y desde ese día doy gracias por ello, la vida de James Bowen y su gato Bob está llena de esperanza.

La historia nos cuenta como en un momento muy especial de su vida, el encontrar un fato pelirrojo y moribundo cambió todo su mundo. Él, un músico callejero en tratamiento de metadona empieza a vivir situaciones, algunas divertidas, otras peligrosas, etc. que convierten a la pareja en inseparable.

Esta historia real está muy bien contada ya que es el mismo protagonista, James Bowen, el que la escribe, con un lenguaje fácil de leer. Quizá el paralelismo con la vida de James y el hecho de que me gusten los gatos ha hecho que este relato me tenga atrapado, pero tanto como si eres amante de los animales como si no, se trata de una historia de sentimientos.

Espero que todo el que lea este libro tome conciencia de lo duro de la vida en la calle y de que por muy mal que esté tu vida, bien un gato, un perro, una persona, un libro, etc. Pueden cambiarte la vida, solo hay que tener esperanza.

En resumidas cuentas, un libro fantástico que ha hecho que me acuerde más aun de mi gato “Pica” y de mi novia que cuida de él mientras estoy preso, os quiero pareja.

J.B.J


SALVAJE HUMANIDAD por E.F.B.

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Tengo que confesarlo: a medida que me hago más mayor, se incrementan en mi persona los índices de sensibilidad que contribuyen al sufrimiento. Cada día me noto más afectado por comportamientos de mis congéneres que, indiscutiblemente, nacen de una soberana estupidez; y lo que es peor, viendo cómo actúa una considerable parte del grupo, temo, que en algún momento yo mismo pueda ser uno de los actores en la comparsa de la gilipollez; si es que no lo soy ya.

Cuando veo esas imágenes de “ultras” de los equipos de fútbol europeos faltando al respeto a todo el que se pone por delante, destrozando el mobiliario urbano de ciudades en las que van dejando su vandálica huella y a las que, además, imprimen en su memoria una falsa imagen de lo que significan sus países de procedencia, no puedo por menos que verme invadido de incomprensión.

Soy un seguidor insaciable de los documentales sobre naturaleza, y deben ser miles, los de animales salvajes que colecciono con interés en los archivos de mi mente. He visto escenas escalofriantes de cuando, por ejemplo: el predador le da alcance a su presa extenuada y con dolorosos ataques va inutilizando las defensas de su víctima, clavando sus fauces en la carne vida que desgarra sin piedad. O las peleas feroces entre leones por asuntos territoriales en los que la supervivencia juega el papel fundamental. Es apasionante entender las motivaciones, que mueven a estos animales – que no hacen nada porque sí- a convertirse en “asesinos” justificados por la propia ley natural.

Sin embargo, las variantes del comportamiento humano parecen cada vez más inescrutables; cada vez se entienden menos los motivos por los que actúan algunas “jaurías” de bípedos pertenecientes al grupo de la humanidad.

Casi siempre intento mostrar respeto hacia cualquiera que se piense o actúe de modo diferente a como lo pueda hacer yo, entre otras cosas porque no soy dueño ni tan siquiera accionista de la verdad universal. No me considero tampoco discriminatorio con quienes defienden actos o ideas distintas a las mías, a pesar de aparentar contradicción cuando me esclavizan mis propias palabras, sobre todo en reuniones acaloradas en las que meto mucho la pata al esgrimir mi poco cuidado lenguaje coloquial. Pero se me hace cuesta arriba respetar a quienes, en el siglo XXI, aún pretenden imponer sus criterios a fuerza de brutalidad.

La raza humana destaca sobremanera por ser transmisora del conocimiento conquistado a través de milenios, y que sirve –o debería servir- para determinar la grandeza de una especie en cuyas acciones se encontrarían las claves del imprescindible equilibrio natural. Sin embargo, no paramos de comportarnos como unos “bichos” maquiavélicos, destructores y dañinos hasta el “no va más”. Para las religiones que contemplan finales apocalípticas, sin duda, el hombre representa la semilla indiscutible de una segura consecución.

Ya sé que este tipo de discursos es muy antiguo, como también sé que sigo ignorando cuál es la solución. Pero no dejo de sobrecogerme ante sucesos como la reciente “matanza de Orlando”, el drama continuo de molles de refugiados que huyendo de la muerte se ven atrapados por la misma sin piedad, las peleas entre “hinchas” del fútbol antes y después de la sana competición; por no extenderme en lo que sería la “enciclopedia de desaciertos humanos” jamás escrita y cuyas páginas viajarían más allá de la eternidad.

En definitiva, supongo que deberé seguir indagando en uno de los mayores misterios de la historia de la vida en la tierra. Desde luego no voy a renunciar a ver los telediarios porque soy de los que necesitan saber cómo está el mundo, pero la opción de los documentales sobre animales salvajes estará antes en mi lista de favoritos; decimos de ellos que son menos inteligentes que nosotros, pero, a veces, cuando me miran – sobre todo el caso del león – sus ojos parecieran transmitir el siguiente mensaje: “eso está por ver”.

Así que seguiré intentando aprender del resto de especies inferiores por si sucediese que tanta elevación interaminal afecta a la presión sanguínea y es por eso que no somos como deberíamos ser. Quién sabe si en el mundo de las fieras hallo iluminación a tan desazonadora oscuridad. Porque de verdad, no comprendo hacia dónde camina… ¿cuáles son los designios de mi propia raza? Y no solo es que no lo comprenda, además, me pregunto: ¿existe una manera humana de poderlo comprender?.

E.F.B.  


HUMANOS Y OTROS ANIMALES por M.A.I.S.

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Desde muy antiguo los humanos recurrimos al consumo de diversas sustancias estimulantes que además son adictivas y legales; tabaco, cafeína, teína, alcohol y determinados fármacos que se dispensan sin receta y varios que sí precisan de ésta. Lo hacemos inicialmente atraídos por lo desconocido y posteriormente continuamos su consumo porque en ellos encontramos experiencias que nos hacen repetir, y en muchos casos, se convierten en una adicción más o menos crónica.

Pero aun más antiguo es el consumo de sustancias “estimulantes” por parte de algunos animales, los cuales utilizan sus conocimientos, que en algunos casos vienen de serie y en otros son inculcados de padres a hijos, para excitarse, relajarse e incluso automedicarse. Sí, los animales también consumen drogas.

En el afán de supervivencia y utilizadas como arma biológica las plantas desarrollaron diversas sustancias químicas para defenderse del ataque de los depredadores. Pero en algunos casos el efecto ha sido el opuesto, y en vez de rechazo, estas sustancias producen la irresistible atracción de muchos.

Al igual que en los humanos, el cerebro de muchos animales es un órgano al que le resultan irresistibles todos aquellos componentes químicos que le producen estímulos placenteros, llegando a crearse determinadas dependencias.

Lo primordial en la supervivencia es el estar alerta para poder reaccionar al ataque de un depredador. Pero entonces… ¿por qué se drogan los animales?. Esta faceta es desconocida para los biólogos y hoy día existen varias hipótesis, que mantienen que esta conducta tiene razones evolutivas ya que tal vez así se producirían nuevas posibilidades de adaptación. Por otro lado, se sostiene la idea de que tal vez los animales no buscan en principio drogarse con las sustancias de algunas platas, sino otras propiedades, pero al encontrarse con los “estimulantes” efectos… estos les gustan y de ahí sus “adicciones” a los mismos.

Es conocido que en la guerra de Vietnam, los búfalos  acudían a los campos de amapolas, y a pesar de que no les gustan en absoluto, consumían grandes cantidades de sus flores, no para alimentarse, sino para reducir el estado de nervios producido por las explosiones de las bombas estadounidenses. Existe una planta conocida como “menta de gato”, la cual consumen estos felinos ya que les embriaga y estimula sexualmente. Algunas especies de abejas sienten predilección por las hojas de las plantas que contienen contaminantes químicos, las cuales les producen en principio estados eufóricos y con el tiempo su final vital. De la misma manera los renos de Alaska buscan con desenfreno la Amanita Muscarida, una seta que tiene efectos alucinógenos los cuales pirran a estos animales.

Estos son solo unos ejemplos de animales que se droga, pero hay más, y la cosa va en aumento. Ya Darwin observó este comportamiento en unas 16 o 20 especies, pero hoy día se han catalogado más de 150 de toda la fauna animal que de una u otra manera, con más o menos asiduidad y en mayor o menos cantidad, se drogan. Por ello tal y como reza el título de este artículo, de igual manera que los humanos utilizamos y nos convertimos en “adictos” con el consumo de algunos frutos y hojas, los otros animales también disfrutan con los efectos más o menos adictivos de ellos. En verdad se puede decir que en algunas cosas no somos tan distintos.

M.A.I.S.