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¿EL NUEVO ORDEN EDUCATIVO? Por E.F.H.

Ya con anterioridad en la revista conjunta De Paso – Nómadas, en el escrito de “sin ciencia no hay cultura”, en el último párrafo decía “lo que debemos pretender no es que se sepa, sino que se sepa más”.

Pues, como siempre hemos temido. El nuevo orden educativo lo que desea es modelar individuos entrenados en diversas “competencias, destrezas y habilidades” técnicas y emocionales que facilitan su encaje en el mundo laboral.

Pedagogos charlatanes, que pretenden condenar a los alumnos a una nueva forma de servidumbre. Lo que está depauperando el noble oficio de maestros y profesores.

De este modo la Escuela y la Universidad, se convierten en un centro de selección de personal y “dejan de alimentar el anhelo de saber”, orientando la formación de los alumnos hacia aquellas áreas de la economía que favorezcan su “empleabilidad”.

El nuevo Orden Educativo, emplea técnicas pedagógicas que conciben al “ser humano como un mero procesador de información”.

Así que la transmisión cultural queda aparcada, o incluso vedada, para formar “emprendedores” flexibles y adaptables.

Lo que se pretende es que el alumno no pueda atesorar conocimientos que afilen su juicio crítico sobre la realidad, sino centrarse en “aprender a aprender”, hasta convertirse en un dócil y empático receptor de cualquier tipo de adiestramiento que garantice su eficacia económica.

Se le da demasiada importancia al “pensamiento positivo” y a la “inteligencia emocional”, para que la adquisición de destrezas se desarrolle siempre en un ambiente de buen rollo.

Se evitará que los alumnos aprendan nada por puro interés. Mientras más analfabetos o semianalfabetos existan, serán mucho más manejables y más fáciles de engañar.

Al menos a todos, los quedará nuestra intuición. ¿podemos fiarnos de nuestra inspiración? Sí. Por ejemplo, en exámenes cronometrados se acierta más con soluciones intuitivas que con la lógica. Todo esto se encuentra bien definido en el libro “Escuela o barbarie”.

E.F.H.

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REMORDIMIENTO por TONY (colaboración desde CP Estremera)

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El remordimiento, y en ello suelen coincidir casi todos los moralistas, es un sentimiento sumamente indeseable. Si has obrado mal, arrepiéntete, enmienda tus equivocaciones en lo posible y esfuérzate por comportate mejor la próxima vez. Pero en ningún caso debes llevar a cambo una morosa meditación sobre tus faltas. Darse revolcones sobre una charca de fango no es la mejor manera de limpiarse.

También todos tenemos moral, yo tengo mi moral, y muchas de las reglas de mi moral son las mismas que las de la ética normal, o como poco análogas a ella. El remordimiento, por ejemplo, para mí es tan indeseable como lo son los errores que lo fomentaron en relación con mis malas acciones. En un futuro, mi maldad debe ser reconocida por mí mismo y, en lo posible, tratare de evitarla. Arrepentirme de los errores cometidos hace veinte años, intentar enmendar un acto fallido para darle la idoneidad que no logré en su momento, perder los  años de madurez en el intento de corregir los pecados que cometí y legados por aquella persona ajena que fue uno mismo en mi juventud, todo ello, sin duda, es vano y fútil. Mis defectos como persona son más que considerables, para poder corregirlos debería volver atrás en el tiempo, como el hombre que ahora soy, como otra personas que soy, y probablemente hubiese soslayado no sólo algunas faltas cometidas, sino también algunos de los méritos que poseyera originalmente. Aún así, resistiéndome a la tentación de revolcarme en los remordimientos, prefiero dejar tal como está lo bueno y malo de mi imperfecto pasado y tratar de concentrar mis esfuerzos en no volver a equivocarme y tratar de crecer como persona, a pesar de que quizás por variadas circunstancias, a menudo pienso que ya es demasiado tarde, que mi tiempo se agotó para tal propósito.

Otras, sin embargo, creo que merece la pena, al menos enmendar como poco los defectos más graves para quienes me rodean y para mí mismo.

Quizá existan, se me presente u ofrezcan múltiples alternativas, pero claras solo soy capaz de ver dos con cierta seguridad: llevar una vida insensata basada en una utopía o por el contrario que esa vida sea más humana, asumiendo mis errores en muchos aspectos, pero en otros casi la siento igual de extravagante y anormal.

Tony


REFLEXIÓN por el LOBO TXAPELA

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La quietud, de la quietud de lo inerte.

El silencio del silencio,

o quizá el sonido del silencio.

La analgesia inútil ante cualquier dolor,

ante el dolor del dolor.

La más absoluta soledad,

la indefensión, la impotencia,

El abandono de uno mismo.

las conversaciones con el diablo,

el pacto con él,

las conversaciones sin terminar,

el pacto sin firmar.

La no intimidad,

la distorsión de la realidad,

la alteración de conciencia

más barata del mundo,

no hace falta ni un céntimo de euro

para flipar, para flipar como nunca

y todo esto cabe en seis metros cuadrados.

Por el Lobo Txapela


LA FUERZA DEL PRESENTE por I.M.A.

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Vivir la experiencia de ingresar por primera vez en prisión no es fácil para nadie. La incertidumbre de los primeros días produce tristeza, miedo y recelo. De hecho puede llegar a generar un auténtico “shock”.

Los constantes pensamientos sobre el final de nuestros planes, de nuestras relaciones, de nuestros trabajos, de nuestros sueños, en definitiva, de nuestra vida, transitan por nuestra mente son control alguno, a su libre albedrío, produciendo una sensación de tormento bien difícil de dominar.

Sin embargo, una vez transcurridos todos los protocolos de la admisión y establecidos en el módulo asignado, nuestra mente puede calmarse, asentarse y pacificarse si somos capaces de asumir nuestra realidad.

Es a partir de ese momento cuando uno tiene que acometer probablemente la tarea más importante para lograr sustentar de una manera equilibrada y de bienestar su estancia en el centro penitenciario. Para ese cometido no queda otra que trabajar firmemente nuestros pensamientos de tal forma que, seamos nosotros, los que controlemos nuestro consciente y no caer en la trampa de permitir que sea éste quien nos controle a nosotros.

Establecerse en el presente, asumiendo nuestra responsabilidad y no hacer culpable a nadie de  nuestra situación, es un gran acto de humildad que deriva en el primer paso para nuestro bienestar. Aferrarnos al pasado, no solo supone malgastar nuestras energías, supone crear grandes barreras muy nocivas para nuestro progreso. Estamos creando armas letales en contra de nuestro bienestar.

Debemos tener algo claro: todo está en nuestra mente. Si somos capaces de tener control sobre ella, somos a la vez capaces de entrar en conexión con nuestro espíritu, con nuestro “yo”, más profundo. Estamos abriendo la puerta hacia el éxito.

Prestar atención al presente es la clave de la transformación. Debemos concentrarnos con todos los medios a nuestro alcance en lo que hacemos, en cada momento. Tenemos que mantenernos arraigados al presente. Con la práctica, uno aprende a vivir en ese estado de consciencia y es altamente gratificante observar como esto modifica nuestro estado de conciencia y la cualidad de las acciones.

De ahí que emane la importancia del perdón. Perdonar es la única vía para poder vivir en un estado de conciencia, en un estado de presencia, sin interferencias, sin obstáculos, que quiebren nuestro bienestar.

Cuando sentimos emociones del tipo que sean, debemos de prestarles total atención y de esta forma, comprobar si nuestra mente está anclada a algún tipo de dolor (tristeza, culpabilidad, odio, resentimiento, etc.).

Estas emociones, además de alimentar nuestra mente violentamente, significa que no hemos perdonado. Perdona es liberar la pena y renunciar al dolor, en realidad es  no poner límites y resistencias a la vida. Cuando se perdona de verdad, uno recupera el poder cedido a la conciencia. No sufre el “no perdonado”, sufre el que no perdona. Cuando perdonamos renunciamos al dolor y abres un mundo infinito de posibilidades.

Vivir en paz en el presente es la clave del triunfo, es el “mapa del tesoro” que nos guiará hacia un futuro lleno de esperanza y lo que convierte el mismo en una incertidumbre, que muy al contrario de atemorizarnos, nos apasionará como si de una juego de misterio se tratase. Tal y como dijo Jesucristo: “Antes de entrar en el templo (lugar de paz) perdona”.

Bienvenido al juego, al juego de la vida.

Por I.M.A.


LA VIDA EN UN SEGUNDO por R.V.D.

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Se abren las esclusas de prisión… libertad para un preso que dejará de serlo, convirtiéndose en “ex”, algo que le acompañará de por vida…

Con paso seguro, y una especie de macuto al hombro, se dirige hacia la parada, donde algún autobús le llevará hasta un sitio nuevo.

Esa parada está algo retirada, no importa. Emprende el camino, con paso alegre, pues su intención es alejarse del centro que le vigiló unos cuantos años.

La tarde era gélida, y unas pequeñas nubes parecían querer esconder el sol… en el camino sorprenden sensaciones nuevas, que nada tienen que ver con los olores y ruidos rutinarios vividos unos años atrás… esto de ahora le resulta extraños pero familiares… le transportan a momentos vividos antes de prisión, especialmente a uno en concreto que, poniéndole la carne de gallina, recordará sin querer, pues fue de los últimos momentos en libertad.

Poniendo el primer pie en la parada, tomará asiento, dejando la mochila a sus pies… y una especie de tembleque que denota intranquilidad. Sentando a su derecha, nota la presencia de un hombre, al que no se atrevió a mirar… no sé por qué.

Mentalmente va recorriendo parte de su paso por aquel sitio, que aún seguía viendo… como, comunicándose en silencio con todas aquellas historias vividas en el interior… fue un momento intenso que provocó unas lágrimas en esos ojos que habían visto demasiado… pero no todo lo que estaba por ver.

Acto seguido al trance… se atrevió a preguntar al compañero de parada, de manera algo brusca y como si el otro supiera lo que pasaba por su cabeza, o como si hubiera recorrido ese trance con él – “¿cuánto tiempo crees que necesita una persona para enmendar su error?” –

…“¡Un segundo!”, contestó… “el momento justo se da en un segundo”…

Nuestro protagonista se puso las manos en la cara y rompió a llorar, lloró todo lo que no pudo estando encerrado… hasta que el chirriar de unas ruedas lo interrumpió… Un vehículo fuera de control rozaba la marquesina, bufando a un metro de él, para unos metros más adelante, dar dos vueltas de campana quedándose al margen derecho de la autopista.

Éste, dio un respingo y salió corriendo hacia el coche, sin pensarlo. El instinto le llevaba de forma natural. Se agachó a la altura de ventanilla viendo al conductor en mala postura, con ojos de pánico y auxilio a la vez.

Sin sopesar soluciones se abalanzó hacia él, sabiendo lo que tenía que hacer y ante todo con fe… rodeó con el brazo derecho el tronco del accidentado… a lo que con la izquierda la llevó hasta el broche del cinturón que con algo de mañana logró desenganchar. A todo esto, lo acompañaba con palabras de ánimo: – “tranquilo compi… que estás bien, yo te voy a sacar”… “aguanta compañero aguanta”.

Tiró de él intentando no hacerle daño, hasta que consiguió sacarlo. Lo cogió en brazos y corrió para alejarse del coche que tras ellos explotó.

Sentado ya en la cuneta, con el hombre a salvo, notó la presencia del hombre de la parada a su espalda, que con voz baja y templada le volvió a recordar… “el momento justo para enmendar un error aparece en un segundo… aquí lo tienes, hasta estado encerrado, el tiempo justo y suficiente para devolver la vida que quitaste, enhorabuena”.

“Gracias” – “gracias a ti contestó el accidentado”.

“No, si se lo decía a…”, giró la cabeza y allí no había nadie, salvo el accidentado, él y su conciencia.

Dedicado, a los que piensan que su error no tiene enmienda.

Por R.V.D.

 


DARNOS CUENTA

CONCIENCIA

PARA RESCATAR NUESTRA PERSONALIDAD DE LA S GARRAS DE LA DOMESTICACIÓN SOCIAL

Les cuento, que durante mucho tiempo he recorrido mi mente buscando posibilidades, para modificar y reformar mi conducta personal, con el fin de ser mejor persona. Sí señores, yo considero que tenemos culpa, pues hemos colaborado para que hoy día estemos padeciendo lo que está sucediendo.

“LA CULPA NO ES DEL CERDO, SINO DEL QUE LE DA DE COMER”

Muchos hemos sido permisivos, hasta hemos hecho apología de la corrupción, hemos dicho, para que me voy a complicar la vida, para que me voy a meter en camisa de once varas, y seguimos soportando a los lobos, que han tomado confianza, los hemos acostumbrado a hacer lo que les viene en gana y esto no debe ser así.

He descubierto que siendo mejor a partir de nosotros mismos podemos influir de forma positiva sobre la general de la sociedad.

¡SÍ, COMO UNA CADENA DE EJEMPLOS, DE EJEMPLOS DE CONDUCTA¡

Y si ustedes se dan cuenta “TODO TIENDE A IR DE LO PARTICULAR A LO GENERAL”. Mi intención es provocar a través de la reflexión, un estallido pensante de nuestra conciencia, pero eso sí, por propia voluntad de la persona, del ser individual, creando así la necesidad personal de darnos cuenta para ser mejores.

¡SI, DE DARNOS CUENTA¡

Alguien  me dijo una vez que:

 “SI NOS DAMOS CUENTA NOSOTROS SOLOS, PODEMOS MODIFICAR NUESTROS ERRORES; PERO SI SON  LOS DEMÁS LOS QUE NOS  HACEN DAR CUENTA, NOS SENTIRIAMOS AVERGONZADOS Y HASTA HUMILLADOS”

También me di cuenta:

“DE QUE  DE LAS COSAS MAS SENCILLAS SALEN LAS SOLUCIONES MAS EFICACES”

Hice un balance y me pregunte: “¿QUÉ FUE LO QUE NOS LLEVO A QUE HOY, NOS ENCONTREMOS EN UNA SITUACIÓN TAN CASTRANTE E IMPOTENTE?”

Vi que el miedo y el terror provocado por la violencia, que las ambiciones desenfrenadas de un grupo codicioso y sin escrúpulos de la humanidad nos implantó así, una conducta permisiva y doméstica .

¡SÍ, SEÑORES HEMOS SIDO DOMESTICADOS¡

Hay un principio básico para la transformación y este es el de:

“RECONOCER Y ACEPTAR, POR NOSOTROS MISMOS, QUE QUEREMOS CAMBIAR Y SER MEJORES, DEBEMOS ACEPTAR QUE HEMOS SIDO DOMESTICADOS”.

Nos han sumergido a través de los tiempos y las generaciones, utilizando los métodos  de las costumbres, tradiciones y supersticiones, nos han sumergido en un abismo, en un sueño de esclavitud, materialista y mercantilista, que nos ha vulgarizado e insensibilizado, destrozando así nuestros valores.

Las costumbres, tradiciones y las supersticiones, son en algunos casos como parásitos emocionales, que los practicamos sin saber por qué los estamos utilizando, cuál fue el motivo, ni cuál el sentido de su práctica.

Como ejemplo pongo:

 A ALGUIEN QUE HA ESTADO VIVIENDO EN LA MISERIA INDIGENTE Y QUE DURANTE AÑOS NO SE HA ASEADO, HA ESTADO VIVIENDO CON PIOJOS, PULGAS Y GARRAPATAS,RODEADO DE MUGRE Y DE PRONTO LE SACAN DE ESA SITUACIÓN , LE QUITAN LOS HARAPOS, LO BAÑAN, LO ACICALAN, LO PERFUMAN Y LO PONEN ROPA LIMPIA, UN PRIMER MOMENTO EL HOMBRE  SE SENTIRÁ EXTRAÑO,QUE COMENZARÁ A BUSCAR LAS PULGAS ,PIOJOS Y GARRAPATAS PARA ECHARSELOS ENCIMA NUEVAMENTE, PORQUE LOS ECHA DE MENOS, POR COSTUMBRE Y QUE EN SU VIDA YA ERA UNA TRADICIÓN DE CONDUCTA” ¡VALGA COMO EJEMPLO¡ !PREGÚNTESE¡ ¿Por qué?.

Es nuestra misión recuperar los valores perdidos, valores como la ética, la dignidad, la honestidad, el respeto, el afecto, etc.etc…

Si queremos que ésta, nuestra sociedad y nuestra vida, cambie para mejor, es una obligación de cada uno  cambiar, para ser mejores.

Los hombres se acaban con las generaciones. Nos morimos como todo lo finito. Lo que realmente trasciende, son nuestro ideales y los ideales serán los que nos cambiarán, los que transformarán la humanidad de la lepra moral en que está sumergida, ”NO HAY NECESIDAD DE PONER EJEMPLOS, LOS ESTAMOS VIVIENDO Y LOS HECHOS SON MUY ELOCUENTES”

La práctica de estos valores e ideales, nos llevarán a vivir en un mundo humanizado, en donde “LA ÉTICA, LA DIGNIDAD, LA HONESTIDAD, EL RESPETO, EL AFECTO, LA SOLIDARIDAD Y LA COMPASIÓN, SEAN NUESTRAS COSTUMBRES Y NUESTRAS TRADICIONES” donde la felicidad de todos, sea nuestra meta, nuestro dogma. ¡QUE SEA NUESTRA MISIÓN!

OCTAVIO PAZ DECÍA: “HAY QUE HACER ESCUELAS PARA DESAPRENDER”

De eso se trata, de desaprender a conciencia, pero por propia voluntad individual, de desandar lo andado, de retornar a nuestra persona individual, dignamente, de reparar nuestros errores y ser mejores, para  así entregar un mundo potable, como herencia, a las generaciones venideras, a nuestros hijos y que nuestro ejemplo trascienda de generación en generación.

Es nuestra responsabilidad, nuestra obligación, ”NO ES UN CAMBIO POR LUCHA, NI MUERTES.DEBEMOS CAMBIAR LAS CONCIENCIAS DE NUESTRA HUMANIDAD Y DE NUESTRA SOCIEDAD”. Es un cambio de conciencia y a conciencia del individuo, de la unidad humana:

“Y ASÍ CAMBIAREMOS LA CONCIENCIA DE LA HUMANIDAD, POR UN MUNDO MAS SOLIDARIO Y MEJOR, DONDE EL AFECTO, EL RESPETO Y NUESTRA MORAL NATURAL SEAN NUESTRAS LEYES”

Las palabras son las que tienen el poder de movilizar nuestras conciencias.

No nos olvidemos que cuando llevamos  una máscara mucho tiempo nos olvidamos lo que hay debajo y lo que hay debajo es nuestra propia esencia natural.

Acabemos de una vez por todas, con el síndrome de Estocolmo social, retornemos a nuestras bases, retornemos a la unidad pensante, comencemos a pensar y actuar por nosotros mismos.

“SEAMOS NOSOTROS MISMOS, SEAMOS LIBRES”

¡CRÉANME, HACER EL ESFUERZO VALE LA PENA¡

¡QUE SEAN FELICES¡

PACHI.


EL MENDIGO por A.E.H.P.

Soy un mendigo por el camino de la vida, no mendigo monedas de oro ni de plata, mendigo un mundo de paz, un instante de amor, una liz en la oscuridad. Soy ese mendigo que sonríe a la vida, con la esperanza de calmar la sed de justicia, ese mendigo que cada mañana con el deseo de ver al niño; ese niño que lloraba por no tener qué comer. Soy ese mendigo que sueña con un mundo mejor para mi, para ti, para él, para nosotros, para vosotros y para ellos, en fin, para toda la humanidad, sin importar color, religión, sexo o estatus social.

Soy un mendigo que no entiende a la sociedad, decimos que queremos paz y hacemos guerra, que queremos amor y odiamos, que queremos verdad y mentimos, que queremos un mundo mejor y lo destruimos, somos nosotros los que debemos cambiar, empezando por hacer lo que queremos: si queremos amor demos amor, si queremos paz dejemos a un lado nuestras diferencias raciales, religiosas, de estatus sociales o inclinaciones sexuales, apoyémonos unos a otros, seamos comprensivos y tendamos la mano a quien nos pide ayuda.

Saquemos ese mendigo que hay en nuestro corazón, sin miedo al qué dirán y juntos hagamos un mundo mejor, calmando la sed de justicia, llenemos al mundo de amor, evitando la guerra; y veremos la luz en la oscuridad que nos ciega y no nos deja ver lo que tanto anhelamos.

Soy ese mendigo al que nadie ve pero quiere ser escuchado en todos los corazones. Soy ese mendigo que hay dentro de ti; cambiemos el mundo, juntos podemos.

Por A.E.H.P.