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LA MEDICINA: SENCILLA PERO NO FÁCIL por J.R.R.

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La historia de la medicina coincide con la historia de la humanidad. Desde que el hombre existe ha estado siempre sometido a las agresiones del ambiente circundante, a las enfermedades propias y en última instancia a la muerte.

Es muy probable que en el mismo inicio de la existencia humana sobre la Tierra, unos hombres estuvieron más dotados que otros para hallar y aplicar tales remedios o incluso que algunos sintieron dentro de sí una llamada que podríamos llamar vocación hacia la ayuda a los demás que sufrían a su lado. Podremos suponer que junto al primer ser humano lacerado por el dolor de una herida hubo otro que le ayudó a tumbarse, le limpió quizá con la lengua como lo habría visto hacer a los animales de su entorno y le dirigió una palabra o gruñido de consuelo.

También los grandes reptiles padecieron enfermedades muy similares a los que luego atacarían al hombre como se ha comprobado por las alternaciones visibles en los huesos y dientes de aquellos grandes reptiles, es decir, los elementos patógenos, capaces de producir enfermedad, han permanecido aparentemente inalterables a lo largo de millones de años, mientras que el resto de los seres vivos parece ser que han ido evolucionando.

Desde ese primer médico hasta hoy las cosas han cambiado mucho, es evidente, pero lo han hecho en más formas, en la manera de curar y aliviar, que es a su vez el último fundamento de la medicina en todos los tiempos.

A quien hoy se queja de un dolor es posible que en el hospital se le someta a una resonancia nuclear magnética y luego, para curarle, a una sofisticada terapia quirúrgica, desde luego que no le van a lamer la zona herida. Pero el sentimiento que ha llevado a ese paciente hasta el centro sanitario y el que mueve al médico o al equipo que lo atiende a poner en juego todos sus conocimientos teóricos y todas las técnicas a su alcance, no son muy diferentes de los empleados por sus antepasados.

La medicina es sencilla, entiendo como sencillo en este caso que no es sinónimo de fácil, al menos lo es en general su aplicación práctica, entendiendo por sencillo el sinónimo de exenta de complicaciones innecesarias para su función: sencillo pero no fácil, es el arco de medio punto en arquitectura, sencillo pero no fácil es el canto gregoriano y también lo son el teorema de Pitágoras o la música de Mozart.

Desde luego la enfermedad, el dolor físico, el malestar, han acompañado al hombre a lo largo de toda su existencia y junto a ellos como culminación la muerte a cuya presencia nunca se acostumbra el ser humano y se pregunta sobre su por qué y sobre el misterio insondable que hay tras ella.

En conclusión, “la medicina es de los hombres y para los hombres”.

J.R.R.

 

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LA SONRISA DEL GERANIO por TIBU

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Hace bastantes meses que ingresé en prisión. Primer ingreso, nervios, miedo, ansiedad, inseguridad a flor de piel… es difícil describir el cúmulo de sensaciones que, en mi caso, se fueron sucediendo desde el día en que, de manera justa o injusta no viene a cuento ahora, recibí la noticia de mi cercano ingreso. Había perdido el juicio, en todos los sentidos, y la perspectiva que se aparecía ante mí no era la que hubiera pensado nunca en mi vida. Ante lo irremediable de la situación me mentalicé, hablé con los míos, ordené lo que pude la que en ese momento era mi desordenada vida y preparé para lo inminente.

Aquí, en la cárcel, murieron muchos tópicos y germinaron muchos otros. Lo que era real hasta entonces se vistió de un manto oscuro de irrealidad, ya no era libre de decidir apenas nada. La náusea me abrazó.

Comencé a convivir con un abanico de gente, de costumbres, que hasta entonces solo formaban parte de la ciencia-ficción. Y adaptándome a la fuerza a mi nuevo estatus de preso, un lenguaje desconocido, unas formas de expresión desconocidas lentamente danzaban a mi alrededor. Palabras tan ajenas a mi mundo como causa, condena, educador, junta, o más especializadas como perra, pucabón o cunda, comenzaron a resultarme desdichadamente familiares, y no por ello agradables.

Una mañana de tantas bajé a desayunar, con el tímido sol de invierno que se colaba a duras penas por el patio, observé al fondo de una estantería de la sala un geranio. Hasta ese momento no había pensado en que en el habitáculo donde pasaba muchas horas resguardado del frío, había bastantes tiestos con plantas. No sé por qué fijé la mirada en ese pequeño pelargonio, desnudo de flores, medio seco, huérfano de mimo, ajeno a todo, pero que, desde el rincón semioscuro al que la dejadez humana le había relegado, se agarraba a la supervivencia.

La pequeña planta crecía de manera desproporcionada, en contra de su mapa genético, buscando algún rayo de sol que le alimentase.

Casi a escondidas, furtivamente, agarré el tiesto que le albergaba y le situé justo enfrente, en el ventanal por donde se cuela la luz del día. De manera natural, imaginé que se establecía alguna especie de complicidad entre ambos, el geranio y yo.

Cada mañana, sin prisa, cambiaba un poco la orientación, dependiendo de la luz del sol. Poco a poco, con silenciosa espera, mi mudo amigo comenzó a darme muestras de su gratitud. Sus nuevas hojas ya no crecían desproporcionadas, ahora aparecían en su tamaño justo, erguidas, orgullosas.

Pasaron un par de meses en nuestra incipiente relación, yo le daba un poco de agua y luz, justo lo que necesitaba, y él me respondía con nuevos brotes. No sé cuál de los dos estaba más agradecido al otro, si yo por recibir belleza a cambio de unos mínimos pero necesarios cuidados, o él, por sentirse valorado y que le diese la oportunidad que seguramente nunca tuvo.

Ajenos a las causas, la jueza de vigilancia, la junta, y a la propia cárcel en sí, la pequeña planta parecía no sentirse una presa más, parecía que era un geranio normal, como los de la calle. Y con esa puntualidad que las estaciones piden, en primavera me regaló un generoso ramillete de flores rosáceas, apareció en todo su esplendor, sin tener en cuenta las condenas, ni la reinserción, impermeable a las lisonjas de autoredención que algunos buenistas iluminados se empeñan en arrojarnos, como si fueran peladillas que se les da a los niños que se han portado mal a cambio de que rectifiquen su conducta, y que no hacen más que levantar un alto muro entre ellos, los buenos (¿) y nosotros, los malos (¡).

Y mi amable y silencioso geranio, a cambio de luz y agua, se siente un geranio más, uno normal que no necesitaba más que la atención adecuada, solo eso. Desde entonces he hecho lo mismo con otros geranios que estaban enfrente, sin luz ni agua, y todos han respondido igual de bien… me sonríen desde su ventanal, inmunes a la diferenciación que pretenden hacernos sentir a los de aquí.

El que tenga oídos…

Tibu


GRACIAS por J.B.

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Hola quiero pedirles, agradecimiento a los hermanos Juan de Dios y a la Sra. Emilia, al hermano Guando y Don Andrés, Jesús, Juanjo, Vicente, Gustavo, a la enfermera que lleva el botiquín de los primeros auxilios y todo el personal que trabaja aquí. Si no fuera por ustedes no habría podido seguir; por su ayuda estoy caminando de nuevo, incluso me han detectado un tumor y ya me han operado para que pueda seguir recuperándome día a día.

Gracias por toda su linda ayuda que me prestaron.

J.B.


CARTA A MANUELA por I.M.A.

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Querida Manuela, Esta mañana tu mamá me ha regalado una fotografía bellísima. ¡Eres tú! Es el último retrato que te han hecho y, por cierto, he de decirte que estás guapísima. Mides 65cm y todos tus deditos ya están perfectamente formados. La verdad es que cuando te he visto en la foto, me he emocionado porque ya eres preciosa. Tienes la misma nariz que tu mamá y no te imaginas lo feliz y a gusto que se te ve, de ahí esa sonrisa que se dibuja en tu cara.

En pocos meses mi querida Manuela vas a comenzar una aventura impresionante, una aventura que como creación y creadora que eres, vienes dispuesta a vivir intensamente, que es como uno debe vivir. Tengo pleno convencimiento que en el periodo que tu y yo compartamos nuestras vidas en este lugar, en donde todo sea dicho, venimos ineludiblemente a pernoctar, te mostraré muchas cosas bellas que yo mismo viví y disfruté en su momento.

El motivo que me anima a escribirte esta carta es porque ya quedan pocos meses para tu llegada, para te reúnas con todos nosotros, así que antes de tan emocionante episodio tengo varias cosas que contarte.

Lo primero y muy importante, tengo buenísimas noticias ¿qué emoción verdad?. Tienes que saber ya mismo, que aquí te estamos esperando toda la familia con los brazos abiertos y también es importante que sepas que has dado en el clavo con la elección de tus papás. Son excepcionales y te cuento: tu madre es mi hija, y es guapísima, y no solo eso, es que además es muy divertida, con lo cual te vas a reír mucho con ella, igual ahora no lo entiendes, pero reírse, quizá sea una de las cosas más importantes de la vida y con una mamá como que te toca, vas a ir sobrada. Tu mamá es noble, bondadosa y de principios sólidos, pero la cosa no queda ahí, eres muy afortunada y es que tu mamá tiene un corazón enorme, gigante, es tan grande que no te puedes hacer idea todo el amor que vas a recibir de ella, te lo digo porque la conozco muy bien, más de lo que ella supone y te aseguro que así va a ser.

Sobre tu padre, es de esas personas que les encanta disfrutar con pequeñas cosas, que te hará ver que lo auténtico, lo de verdad es aquello que a veces es tan pequeño que parece invisible, pero que en realidad es grandioso, un hombre de familia, muy preparado, trabajador y al igual que tu mamá, tiene un gran corazón. Vas a tener un hogar en donde vas a estar muy feliz. Para tu papá vas a ser con toda probabilidad un calco de lo que tu mamá es para mí, su niña del alma, su princesa, su gran amor y en pocos años, un gran soporte emocional.

Hace unas semanas me avisaron que tu corazón había comenzado a latir. Es magia, es una magia que a pesar de mi edad y mis largas meditaciones sobre el milagro de la vida, no consigo comprender, seguramente todo se reduce a que la magnitud de la creación está fuera de la cualidad limitada de nuestra consciencia humana.

Voy a tratar de explicarte brevemente y de la forma más sencilla posible que es el corazón. El corazón, es el órgano más importante del ser humano, no solo es fundamental porque bombea la sangre que transporta el oxígeno por todo el cuerpo, básico para vivir, sino que además es un gran guía, es algo así como un maestro espiritual. Yo lo llamo el GPS (Guía sobre los Pensamientos y Sueños). El corazón te va a contar muchas cosas, te va a instruir, te va a calmar, te va a emocionar, y mi querida Manuela, con todo mi cariño te digo, escúchale, préstale atención, conviértelo en tu compañero de viaje, en tu gran mentor porque todo lo que él te va a ir enseñando, sin duda van a ser las claves para que tu vida sea plena, sea una vida basada en el amor, una vida en paz, llena de emociones, de pasiones, de conocimiento, y sabiduría, de comprensión, de humildad y gratitud.

En resumen, tu corazón que ya late a ritmo de las bocinas de un navío que anuncia el inicio de una gran travesía, es el órgano que transformará tus deseos en intención, tu intuición en acción, tu aprendizaje en transformación y tus dudas en manantiales de luz.

Sobre este lugar también quiero adelantarte algunos detalles, por ejemplo, aquí tenemos todos los días amaneceres a las mañanas y puestas de sol por las tardes. Es lo que nos marca el inicio y el final del día. Ya lo verás Manuela, es de una belleza extrema y te prometo que algún día te lo enseñaré desde el mar en donde estos valses entre la tierra y el sol son todo un espectáculo.

Al anochecer y en innumerables ocasiones, se nos presentan la luna y las estrellas. Sé que te van a fascinar, porque están hechizadas. Conozco un lugar en donde las estrellas reposan sobre el horizonte, descansando sobre las estelas del océano. Uno se tumba en el suelo y mientras las observas piensas en cosas hermosas, en tus más profundos y nobles deseos. Es ahí cuando ellas te envían su brillo, con la máxima intensidad, para que todos tus sueños se hagan realidad. Yo te las mostraré.

En su momento sugería a tu mamá que en estos meses de tu desarrollo para convertirte en un bebé, te pusiera todos los días algo de música. Peer Gynt de Edvard Grieg para las mañanas, los piano conciertos de Serguei Rachmaninov para las tardes y como no podría ser de otra forma, los nocturnos de Frédéric Chopin para las noches. Con esta receta amarás la música toda tu vida. Del rock&roll ya me encargaré yo cuando estés aquí, porque también tiene su conveniencia. Verás con el tiempo que a la vida hay que darle un poquito de rock, es esa chispa que te hace diferente y Manuela, yo siempre digo que cuando eres diferente al final te conviertes en un referente.

Por último querida Manuela, he de ser sincero contigo en un asunto delicado y es que debes de saber que has elegido venir en un momento donde la situación en este mundo está algo complicada. Se están desatando batallas muy duras, con pobres guerreros que envían a luchar en nombre de nadie sabe qué o quién, en escenarios donde se estriba la parte más eclíptica del ser. Igualmente existe una gran desigualdad entre los humanos, los bienes están mal repartidos y los gobernantes del planeta luchan inmersos en una carrera avariciosa con ambiciones desmesuradas hacia el poder, donde la justicia es un jinete vestido de negro que espada en mano y sobre un enorme corcel desbocado, sentencia allá por donde galopa con el único propósito de suspender sus trofeos sobre alguna lóbrega y melancólica pared. Sin embargo, tu princesa nada debes temer de todo ello, de gen te vendrá no tener miedo a nada, porque créeme cuando te digo que tus papás te obsequiarán con un regalo maravilloso, las herramientas necesarias para superar cualquier prueba que, por difícil que sea, tengas que afrontar. Tu corazón, ese que está latiendo anunciando vida, te dictará la manera correcta de utilizarlas. Los niños que ahora estáis llegando, para bien de las futuras generaciones, nacéis con otra conciencia, vais a aportar vuestro granito de arena para que este planeta sea un lugar más amable, más justo, más sensible y sensato, se que lo vais a cuidar, a respetar y que será muy difícil que puedan haceros entrar en ese juego lleno de trampas y armadijas de la aceptación y sumisión del “todo vale” a cambio de un puñado de dólares.

Ahora Manuela, me despido de ti mientras que en este preciso momento me encuentro viviendo una de las aventuras más intensas de mi vida y que gracias a ella, voy a tener muchas historias para contarte, algunas te harán reír, otras te sorprenderán y probablemente otras nunca serás capaz de comprender, porque las niñas como tú Manuela, solo atraen a sus vidas las bondades y magnificencias del ser humano. Lo demás sobra.

Sin más, te deseo el mejor de los viajes. ¡Muchos besos!. Aquí te esperamos.

Por I.M.A.     


CUIDAR ENFERMOS por Tony

TFGP.

A día de hoy, a estas alturas de mi vida, con todo el tiempo de cárcel que llevo pagado, suponía que aún habría cosas, hechos, situaciones que en cierto modo podrían cuando menos, llamar mi atención, por inusuales, raras, cómicas o kafkianas.

Creo que eso de que “la realidad supera la ficción” es cierto.

El hecho, más bien lo llamaría, cuadro o la “fotografía” que capté, de veras me impactó. Si en un primer momento solo llamó la atención, luego pensando en la “fotografía” que había visto a medida que analizaba su contenido, más me impactaba, mayor era mi asombro. Creo que a estas alturas desearéis saber qué fue lo que vi.  Supongo que será algo normal, cotidiano (no para mí).

Al salir de la socio cultural, andar el camino hacia mi módulo (11), en la cancha de tenis que hay en la enfermería saqué “la foto”. Intentaré ser lo más preciso posible: hay dos pistas, una ocupada por dos jugadores ¿profesionales?, ¡pues no sé!, pero impedimento ni físico ni mental se adivinaban por sus movimientos. En la siguiente pista, repetición de la jugada, dos personas peloteando sin ninguna tara aparente, algo que llamó mi atención era que les colgaba una cinta o algo así del bolsillo del pantalón.

En una esquinita, aproximadamente unos cinco metros cuadrados, se hacinaban unas doce, quince personas. Observé que todos estaban en continuo movimiento… por movimiento no hablo de andar o pasear, más bien todos sin excepción daban una serie de pasitos, pero sin moverse del sitio, de quererlo tampoco habrían podido.

Por esta especie de baile y lo lento de todos sus movimientos en general deduje que eran enfermos, un poco separadas dos chicas con atuendo deportivo y una raqueta en la mano daban saltitos, supongo que calentaban, esperando turno para jugar.

Tres personas, un hombre y una mujer de edad avanzada, la tercera era una interna de apoyo a la cual conozco y deduje que la señora con la cual paseaba estaba a su cargo.

De todas las imágenes de la “fotografía” esta última es la que a mi modo de ver me pareció lógica y normal. Supongo, dos enfermos caminando, paseando en compañía de su interna de apoyo.

De las restantes me pregunto, estaban allí para ver como jugaban al tenis esas personas, o esas personas deberían estar allí cuidando a los enfermos en su tiempo de patio, o como se llame el hecho de salir a la cancha de tenis.

Claro, siempre hay una excepción que confirma la regla, en este caso la interna de apoyo que paseaba con la persona a su cargo y si debo citar a alguien por justicia y su buen hacer en el apoyo a los enfermos, son a Luis y, en este caso a la paseante que no es otra que Paqui.

En fin, al menos chicos, chicas, tenemos la certeza que podemos contar con una persona por sexo que en verdad están para apoyar a los enfermos.

Es un comienzo, supongo que junto al mío, el deseo de todos los enfermos que tienen la desgracia de estar en la enfermería, es que los demás sigan el ejemplo de estas dos personas, que al fin y al cabo son compañeros, desarrollando un trabajo complicado y difícil.

Solo agradecer a Paqui y a Luis los cuidados que prestan a los enfermos y que he podido recibir en primera persona.

Por Tony