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LOS NIÑOS DEL ISLAM por I.M.A.

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Esto se está escapando de las manos, es lo que pensé ante las imágenes de los nuevos atentados de Daesh en Bruselas. Y la verdad, el tema empieza a acojonar.

En el transcurso de la semana pasada, como consecuencia de las fiestas de Semana Santa, en esta “nuestra comunidad”, la actividad ha sido nula, así que me he tragado una veintena de tertulias y otro tanto de informativos sobre este tema. Esto de los yihadistas da para mucho. U da para mucho en Europa porque en Pakistán parece que no. Los muertos europeos son más “VIP” o cool que los pakistaníes.

Pues bien, he recolectado cientos de opiniones, las he introducido en la coctelera de mi departamento de limpieza mental de juicios y prejuicios y una vez bien mezcladas, no agitadas (igual que los Martinis de James Bond) y ¡voilá!, conclusión. Esto que está ocurriendo no es una guerra, tampoco es la venganza contra occidente, ni una Yihad. Esto es una locura colectiva, una seria enfermedad, cuyo origen data de una educación implantada a una sociedad, basada en la manipulación de las enseñanzas del profeta Mahoma ergo Alá, para implantar regímenes totalitarios y gozar del control absoluto de las diferentes sociedades.

Las islamistas establecidos en Europa, expresan y defienden que los musulmanes son gente de paz, que nada tienen que ver con los terroristas de Daesh, que el Corán es la palabra de Dios revelada a Mahoma por medio de Gabriel, el arcángel de la revelación, y que sus ciento catorce suras, son mensajes basados en el amor, en la solidaridad y en la justicia divina.

No tengo claro si frases tan emblemáticas como “dale de hostias a tu mujer si se porta mal”, sean atribuibles a lo divino y a la justicia, pero ellos sabrán.

Si hacemos un rápido análisis sobre el mapa del Islam, el noventa y ocho por ciento de la población musulmana está establecida en el norte de África y Oriente Próximo, Turquía, regiones de la antigua Unión Soviética y Asia Central, iraníes, afganos, Pakistán, India y Bangla Desh, y comunidades del sureste asiático como Malasia, Indonesia y Filipinas; podemos denunciar que todas estas regiones, sin excepción alguna, carecen de los más mínimos y fundamentales derechos humanos. Nacer en estos países supone ser educado en un entorno tóxico y con unos aditivos enormemente dañinos, que en el futuro de la persona revelarán secuelas emocionales muy complejas.

Los niños crecen bajo una cultura y una educación basada en el odio encubierto, o lo que es peor, disfrazado de bondad.

Se les enseña que la venganza no es solo un derecho sino una honra. Que la justicia es implacable y que el que la hace la paga, pero la paga de verdad.

Aprenden que al que roba se le corta la mano con una espada, eso sí, en presencia de un médico, no sea que el condenado se pueda desangrar, a la segunda se le decapita públicamente.

Ellos sabes desde muy pequeños que si su mamá tiene un desliz, la enterrarán viva, dejarán únicamente visible su cabeza y la matarán a pedradas. Ellos, en un segundo turno, después de que su papá tire la primera piedra, procederán de la misma forma hasta que la cabeza de su mamá esté reventada y rodeada de un gran charco de sangre. Dentro de la misma educación estaría el apartado de los homosexuales; a estos hay que ahorcarlos suspendiéndoles en puentes o grúas y exhibir sus cuerpos inertes durante varios días como espectáculo ejemplarizante para la población.

Los niños musulmanes observan todas las mañanas salir a sus madres a la calle con su cuerpo y rostros totalmente cubiertos, porque el musulmán piensa que la emancipación de la mujer, tal y como se concibe en Occidente, es responsable de la desintegración de la familia y de una moral sexual permisiva.

Eso sí, el hombre puede vivir en la poligamia y los de mayor poder adquisitivo levantarse las mejores prostitutas de Marbella, perder sumas impúdicas de dinero en el casino y como no pueden comer cerdo, terminar con las langostas de todos los acuarios de los restaurantes de Puerto Banús. Esto no son suposiciones, es algo que yo he presenciado en innumerables ocasiones y durante muchos años.

Estos episodios de una violencia extrema, de un machismo incomprensible, de homofobia, no solo ocurren en países como Pakistán o Irán. En Arabia Saudí o Emiratos Árabes, en ciudades como Dubai, actualmente la cuna del modernismo arquitectónico, donde por ejemplo Occidente celebra el mundial de Fórmula 1, también utilizan las espadas, las grúas y las piedras. Son países con la renta per cápita más elevadas del mundo.

Todo este sin sentido, es lo que los niños presencian y viven desde muy corta edad. En muchos casos, también esta formación va acompañada de tiros y bombas. ¿Cómo podemos explicar a alguien que durante toda su infancia y adolescencia ha vivido en estas condiciones, que no está bien matar belgas?

Dejen descansar en paz a Mahoma, eduquen a sus hijos en el amor, en el cariño, en libertad, en el respeto, expliquen a esos niños que la vida es el obsequio más preciado del mundo que así puede que consigan con el tiempo, el cierre de la fábrica de Yihadistas. Los F18 Hornet de la US Navy no van a resolver nada, de esto estoy seguro.

I.M.A.

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IT´S ONLY ROCK AND ROLL, BUT DO YOU LIKE IT? Por TIBU

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Viendo en las noticias de TV los comentarios del público asistente al concierto de los Rolling Stones en La Habana me viene a la memoria unas escenas de una película muy antigua, Bea Geste, que se desarrolla en el desierto del Sahara y en la que unos soldados de la Legión Extranjera después de varios días perdidos, son encontrados por sus compañeros. Exhaustos y sin beber desde hacía días, se arrojan sobre las cantimploras desesperadamente. Uno de los salvadores le dice al sediento legionario: “bebe despacio, sorbo a sorbo, no la bebas toda de golpe, podrías morir”.

Pues eso me ha parecido el cierto. Creo que habría que dosificar un poco todo, a unas personas que durante varias generaciones no han tenido apenas de nada. Cuando anunciaron el concierto, gratuito, todo el mundo quiso acudir. Daba igual que fuesen los Rolling Stones, la mayoría de los asistentes no conocían ni al grupo, y ni una sola de las canciones. Simplemente era gratuito y por lo que decían “por ahí”, debía tratarse de un grupo muy famoso, y, además, ¿Qué cosa mejor se puede hacer en La Habana un viernes por la noche y gratis?.

Nadie durante años les ha contado a los cubanos qué es el rock and roll, cuál es su sentido más allá de la música, qué significa ser rockero… la filosofía de varias generaciones. Nadie les ha contado que las letras de los Stones van unidas a una forma de vida, a una actitud, como la tuvo Kerouack, o Hendrix, o los Hippyes, “el camino”, los Beatles, los punkys, etc. y de repente, les dan gratis la cantimplora llena para que se atiborren. Y es lo que han hecho, atiborrarse como Pantagruel, en una noche mágica que la mayoría de los presentes definió como “una tremenda gosadera”, “un gran espectáculo de aluminación (sic)”, “aunque el tipo ese que cantaba es feo se movió bien”… y la novia del erudito responde: “mira mijo, no se debe juzgar solo por la belleza”.

Y veo eso, y después de muchos años de rock and roll a mis espaldas, me quedo muy triste. No han entendido nada. Me consuela pensar que la culpa no es de ellos, sino de un sistema que los ha mantenido embargados del resto del mundo durante lustros.

Quizás, pienso, hubiera sido más sensato, si es que se quiere empezar a informar del retraso cultural (por lo menos en lo que a pop y rock se refiere) que han sufrido y ponerles al día, comenzar con algunos festivales con varios artistas, digamos de serie B, sin que ello suene despectivo, algunos seminarios sobre la generación beat, proyecciones de películas del estilo, coloquios, etc. pero no la cantimplora llena de buenas a primeras.

Querido lector, le pido mil disculpas si interpreta cierto olor a desprecio, altivez o algo peor en mis palabras, pero es que un servidor hace más de cuarenta años que hizo del rock and roll una forma de vida, a veces de manera muy dolorosa, por causa de ello sufrió todo tipo de represiones, y no puedo por menos, que indignarme cuando alguien de los entrevistados dijo: “Ha estado muy bien, a ver si ahora nos traen a Shakira o a Beyoncé”. Un poco de respeto!!!, ¿es que va a ser comprable Brown Sugar con el waka waka?.

Es comprensible mi indignación ante una música (incluyo por supuesto el regetón, las bachatas y demás ritmos pseudo latinos facilones y horteras, con que nos bombardean diariamente) por la que no siento el más mínimo respeto. Y vaya por delante que es la opinión profesional de un músico de rock, no es gratuita.

Quizá, se me ocurre pensar, hubiese estado mejor invertido el pastón de la producción en hacer un macro-concierto de la mítica banda en algún otro país con entradas a la venta y dedicar la taquilla a los migrantes que Europa se empecina en arrojar fuera de sus fronteras. Los migrantes tampoco saben quiénes son los Stones, pero seguro que algo de dinero les vendría mejor y no pensarían que era una “tremenda gosadera”, tiene cosas más urgentes en las que pensar, como por ejemplo comer.

Jaegger dijo en La Habana: “los tiempos están cambiando”, parafraseando a Dylan, pero yo creo que no, son los mismos de siempre, a los que el sistema les cubre con una falsa clámide de solidaridad y aperturismo, pero  siguen teniendo el poder los mismos. El Papa lava pies a 12 presos y aquí en Soto del Real lo hace el Obispo de Madrid, pero no les veo lavándolos a nadie en Lesbos, que, sinceramente, es donde creo que debieran estar. El planeta se derrite a causa de la mal llamada civilización y apenas hacemos nada… y mientras Jaegger dice en La Habana “I now, it´s only rock and roll, but I like it”. Obviando que me reitero, al decir que lo ha dicho en el sitio equivocado, sería tan fácil sin pensásemos que la frase es posible…

Salud y rock and roll

Tibu


OTRA VEZ LA SINRAZÓN por E.F.B.

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Una vez más, desde este “blog”, nos sumamos a las condolencias por las víctimas de los atentados sucedidos en Bélgica y que son fruto del eterno conflicto de la sinrazón.

Queremos ser tajantes a la hora de decir que no entendemos ni aprobamos ningún tipo de violencia; mucho menos, aquellas formas de ésta que atentan contra la propia vida o la libertad.

Por desgracia, la historia ofrece datos suficientes que invitan a pensar que las confrontaciones impulsadas en nombre de religión son, algo así como una guerra de nunca acabar. Parece claro que el reclutamiento yihadista triunfa entre sectores importantes de la población mundial.

Como circunstancia añadida al grave problema que esto supone, sigue pareciendo que el juego político no se lleva a cabo con la decencia deseable, y en esa tesitura, se difumina cualquier probabilidad de solución.

A los comunes nos queda la esperanza de hacer equiparables, la posibilidad de que estalle una bomba en el metro; con que una maceta caiga sobre alguien desde un balcón. Así, por lo menos, nos resignamos a pensar que somos números para el sorteo de las desdichas cuyas papeletas recibimos por doquier.

Porque, en todo caso somos eso, comunes; que si tuviésemos en nuestra mano: el conocimiento necesario, las herramientas y el poder, no tardaríamos en poner sobre la mesa lo que hubiese que poner para atajar tanto mal.

Es cierto que pensamos que la cuestión entraña enorme dificultad; pero no entendemos los desaciertos de los que tienen peso y representación en la desprestigiada Comunidad Internacional. Muchas veces nos preguntamos que ¡para qué sirve la ONU!, ¡para qué tanta y tan inútil institución!, si no es para solucionar problemas de hambre, de guerras e inmigración: ¿cuál es su verdadera razón de ser?.

Es posible que se utilice como un templo de mercadeo parecido a aquel en el que cogió un gran cabrero Jesús. Lo que pasa, es que dos mil dieciséis años más tarde del acontecimiento bíblico; parece mentira que, la humanidad noi haya aprendido la lección.

Con la modernidad ha cambiado el escenario, pero la moneda que impera, sigue siendo un descontrolado egoísmo, que tiene en las armas y el petróleo su más importante valor.

No nos podemos creer que estos tres elementos: incapacidad, ineficacia e ineptitud, formen parte de la maquinaria de funcionamiento de grandes y antiguos estados con gran tradición democrática; construidos a fuerza de sangre y dolor. Más nos inclinamos a pensar, que los escaños del poder están ocupados por descendientes de aquella generación de víboras que habitó Jerusalén. Por el bien de todos, esperamos que no sea necesaria la llegada de un “enviado” de cualquier nueva religión que pudiese ser malinterpretada: como hacen los yihadistas o como hizo la inquisición.

Entre tanto, bueno será que los mortales no incurramos en los errores que forman el caldo de cultivo de esta creciente discordia internacional. Cuandoi alguien desee formar parte de algún grupo ideológico, religioso o de cualquier otra condición; no estará de más documentarse bebiendo de mil fuentes. Hay que saber distinguir lo limpio de lo sucio sin dudar. No se deben confundir términos como “yihadista” con “migrante” o “refugiado”; tampoco debe haber problemas para distinguir “racismo” y “xenofobia” con “patria” y “libertad”.

Está demostrado, que el sometimiento incondicional a doctrinas que fomentan el odio y el separatismo conducen a caminos de sufrimiento innecesario.

Al final, todos somos perdedores en potencia y víctimas del fanatismo de pensamiento radical.

¡Descansen en paz los muertos, sin excepción!.

E.F.B.


UN VIAJE DIFERENTE POR ARGENTINA por A.B.A.

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Yo creo que este viaje es como el que cualquier otra persona puede realizar, lo que ocurre es que está realizado de diferente forma. Cada persona lo ve desde su punto de vista, todo comienza…

22 de Agosto del 2009, salgo para Buenos Aires, viaje directo, 12 horas de avión. Cuando el avión aterriza en el aeropuerto de Ereiza hace mucho frío, yo no sabía que en el otro lado del charco en agosto era invierno.

Estoy una semana entera de visita en Buenos Aires (qué ciudad tan bonita!), Caminito (donde las casas están hechas de chapa y en los balcones hay muñecos como en Valencia para la Nit del Fog, pero haciendo referencia al tanto, que es el baile típico bonaerense), Retiro, que es una estación de cercanías donde te desplazas a todos los lugares de Argentina, el Pilar (iglesia que fue fundada por los Carmelitas)…. Bueno, podría seguir contando, pero lo más impresionante son sus cárceles.

El 30 de agosto de 2009 me voy a una Villa (como decir en España un Barrio), con varias personas, para traer varios kilos de cocaína (por supuesto, de todo esto me entero después). Me acercan al aeropuerto de Eleiza en taxi, cuando me dejan en el parking yo me meto para facturar y me doy cuenta de que algo pasa (un sexto sentido). Me descubren, me detienen y mi primer paso es ir al Hospital, con dos policías federales diciendo que “como no diga si voy tragado me van a abrir la tripa”… Os podéis imaginar cómo se te queda el cuerpo.

Cuando salgo del Hospital, me acercan a Devoto, Unidad nº 2, centro penitenciario federal de máxima seguridad. Cuando me bajan a los calabozos de la prisión, era como bajar a una cueva, todo sucio, todo con ratas, con cucarachas… bajas unas escaleras, te abren unas rejas, te cierran y cuando te das cuenta estás con 15 personas, sin comida, sin jabón, sin nada que tú puedas utilizar para sobrevivir. Estoy como 20 o 30 días, después me suben a Módulo (es mucho mejor!, de 20 a 30, pasas a estar con 80 personas, todas de países diferentes).

Te roban, te machacan psicológicamente, hay peleas con cuchillos de fabricación casera, viene la requisa (grupo de policías federales que te cachean, te pegan, te rompen todo, en definitiva, te destrozan como ser humano), luego la volanta, que son como la requisa pero entran pegando palos y tiros. Todo muy divertido… estuve allí como año y medio.

Después me mandaron a la unidad nº 5 Subprefecto Miguel Rocha “Roca”, Río Negro, prisión de máxima seguridad que está en el medio del campo, claro que para ir a esta unidad tienes que montar en un autobús en el que te pasas 25 horas sin ir al servicios. No me voy a entretener mucho, es igual que Devoto, pero en otro lado de Argentina. Allí alcancé mi puntuación máxima que es 10 conducta, 6 concepto, fase de confianza.

Un día me da una trombosis en la pierna, estoy a punto de perder la vida, además de por las peleas a cuchillo que ocurrían en la prisión. Soy desplazado a Buenos Aires en ambulancia, cuando llego a la prisión de máxima seguridad de Ereiza, Unidad nº 1, había estado 35 días ingresado en el Hospital de Buenos Aires y me ponen en el Hospital Penitenciario Central, donde me tienen unos 40 días sin poder llamar a mi familia, sin comunicar con nadie en un cuarto de 3×2 y una ventana de 1×1 sin radio, sin libros, sin TV, sin nada…

Luego me pasan a un módulo de Argentinos, todos pastilleros, fumados, y medio locos sino locos enteros, los médicos para calmarlos les dan medicación, y cuando no tenían se ponían de los nervios… yo no tomo pastillas, solo las de mi pierna y la tensión.

Cuando llegas de una prisión a otra, la policía federal te recibe siempre a palos, eso se llama “bienvenida”. Yo estuve en tres prisiones diferentes, ¡os podéis imaginar!.

Después de esta experiencia… que he relatado muy rápido y sin entrar en muchos detalles, tengo solo una cosa que decir: no vayáis fuera de vuestras fronteras a traficar aunque os digan que vais a ganar mucho dinero, porque todo es MENTIRA.

Después de todo lo pasado, dos policías federales me acercan a agarrar el avión que me devuelve a mi país España, después de 2 años y 4 meses. Vas por la pista, el avión levanta el vuelo, y estás en el aire sintiendo la libertad. Sientes como se aleja ese país que por fuera es muy bonito, y por dentro es una agonía lenta.

Cuando llegué a España y se abrieron las puertas del avión, creí que todo se había acabado, pero dos policías españoles me reciben diciendo que tengo dos códigos 10… historia que os contaré otro día.

Por A.B.A.


LOS VALORES HUMANOS – EXTRACTO DE UNA REFLEXIÓN – por M.A.I.S

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Los Valores Humanos, esos que cada uno de nosotros decimos tener y de los que en ocasiones presumimos.

Fue a raíz de una conversación, por lo que llevé a cabo una reflexión sobre el significado que yo les concedo, y me asaltaron dudas al darme cuenta de que, en numerosas ocasiones, utilizo contra calores para justificar mi forma de actuar a la hora de dar valor a determinadas conductas. Entonces me pregunté ¿cómo se captan los valores? ¿cómo se jerarquizan? Y, ¿son individuales?

A mi modo de entender, captamos los valores a través de nuestra percepción, comprensión, sentimientos y emociones, y los jerarquizamos en consonancia con el nivel de importancia que individualmente les concedemos.

Aunque muchos de los valores son universalmente reconocidos y reforzados con teorías, virtudes, principios morales y religiosos, además de adornados con declaraciones universales de los Derechos Humanos, y de los Derechos Civiles, posteriormente tendemos a violentarlos en aras de otros valores, transformando su objetivo significado en puro subjetivismo.

Por ello creo que los reinan y gobiernan nuestra vida son los contravalores, y cuando decimos valorar la justicia, la verdad, la igualdad, etc. lo que valoramos realmente es la percepción individual y subjetiva que de ellos tenemos, utilizando frecuentemente sus contravalores; la injusticia, la mentira, y la desigualdad, lo que se evidencia en los hechos, ya que no tenemos el más mínimo reparo en utilizar un contravalor como la injusticia, para obtener la codiciada abundancia, iniciamos guerras para buscar la paz, sacrificamos nuestra salud, para lograr la belleza estética de la moda, y eficazmente provocamos la escasez a otros seres humanos.

Entonces… ¿qué valor real tienen los valores?, pues suele suceder que al confeccionar la lista de nuestros provisionales valores, además de los consabidos; paz, justicia, e igualdad, seleccionamos “valores” orientados a nuestra individual satisfacción emocional, económica,  y social, siendo la belleza, el éxito, el dinero, y el reconocimiento social, los que mayoritariamente encabezan nuestra lista. Pero estos últimos, más que valores, parecen ser deseos, añoranzas, aspiraciones y demás manifestaciones de egoísmo. “Cualidad” existente en una gran mayoría de  nosotros, la cual sí que está universalmente extendida, aunque no reconocida.

No sé, es cosa extraña esto de los Valores Humanos, parece como si todos ellos no fueran más que efímeras declaraciones de buenas intenciones, no existiendo en nosotros el suficiente valor para cumplir y hacerlas cumplir, además de respetar y mantener de forma contante los valores que con demasiada ligereza decimos tener y defender.

Tal vez, por eso los añoramos y los deseamos, porque no somos capaces de mantenerlo con, y en, nosotros. Pues si formasen parte activa y permanente en nuestras vidas, posiblemente no tendríamos que valorarlos.

Si adopto para mi, y como mío, el valor de la sinceridad, éste es el razonamiento más coherente que me viene a la cabeza.

Por M.A.I.S. 


Extracto del libro “URIBANA EPITAFIO DE MUERTE” por A.E.I.F.

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…Debía ser domingo, pues en la oscuridad del profundo pasillo del pabellón de Mínima se escuchaban los jadeos apagados de aquellos que eran obligados a entregar su cuerpo para pagar las deudas, “generalmente” de drogas, que debían sus familiares y que, al no poder pagar en efectivo… “alquilaban”, “vendían” o entregaban a sus mujeres y en algunos casos a sus hijas para que no los mataran… Me consumía por dentro al ver la cara de esas personas cuando emergían del oscuro pasillo, más que doloroso, ¡era vergonzoso!.. pero era la rutina del Centro Nacional Penitenciario de Uribana, en Barquisimeto Edo. Lara – Venezuela.

Sin embargo para mí era un buen día… (eso creía), ya que después de la última “masacre”, – hacía un mes en la que murieron 160 internos, 17 guardias nacionales y 2 funcionarios de la prisión – los líderes (Pranes) habían tomado las instalaciones, echando a las autoridades (dirección incluida) fuera del penal. Así que me habían dicho que tenía que hacerme cargo de la enfermería…

Yo pensaba que al menos allí, quizá podría conseguir la forma de comer más a menudo, ya que estaba cansado de coleccionar los trozos de empanada que los visitantes tiraban cuando al final ya no tenían carne o queso y que yo recogía… (primero con disimulo) para comérmelos a escondidas al final del día… (luego lo hacía con hambre) sin importar quién me viera.

Había ingresado al penal pensando 115 kg y ahora, después de un año y medio pesaba 47 kg… solo una vez me vi al espejo… y no lo hice sino hasta que salí en libertad, y aun así lloraba ante lo que mis ojos veían en el espejo… parecía un cadáver y, a juzgar por mi mirada y mi caminar, bien podría haber sido un zombie de los que se habla en los cuentos vudú en Tahití.

Bien pronto comencé a arrepentirme de haberme hecho cargo de la enfermería… pues más que médico, parecía un carnicero. No había anestesia, ni sutura, ni inyectadoras, no alcohol, ni gasas… solo era “la enfermería”… debía atender a uno o a varios a la vez, cosiendo heridas imposibles, con aguja e hilo de costura (ropa), cuando la herida era profunda y hacía falta parar la hemorragia para poder coser, debía calentar la hoja de un paseo (cuchillo) de fabricación carcelaria, hecho de trozos de pletina de dos pulgadas de ancho, extraída de las literas que alguna vez se utilizaron como cama y, una vez al rojo vivo, la aplicaba en el interior de la herida con el consabido alarido del desgraciado de turno, así como el hedor a la carne quemada… era dantesco.

Y estaba el hambre, hacía ya tres meses que estaba en la enfermería sin comer, solo tomaba agua con un poco de sal para calmar los estragos y los cólicos… fue entonces cuando llegó la “solución”, era el 6 de enero de 2007… día de mi cumpleaños número 45, el día anterior había sido horrible, hube de hacer una traqueotomía con un bolígrafo para salvar la vida de uno de los líderes, y mientras lo hacía, tenía una 9 mm con el selector automático en la sien derecha, bajo la amenaza de que si él moría ¡Yo también!… por fortuna llegó vivo al hospital y yo me salvé… ¿o no?

…Pensaba en esto cuando se me acercó un “desechable” (eran los de más bajo nivel dentro del penal, en su mayoría pacientes con sida, sarna, tuberculosis o adictos) y me dijo:

–          “Epa doctorcito… está de cumple ¿no?

–          “Si, por desgracia sigo vivo y llevo ya 132 días sin llevarme nada al estómago”.

–          “¿Y por qué no le vende un diente al jóvito? Paga tres almuerzos completos por diente, eso sí, tiene que estar enterito.

–          ¿Estás loco? Yo no haría eso.

–          “Bueno, allá usted… recuerde al estómago…

Y se marchó enseñando la boca… no le quedaba ningún diente, pero sí que tenía astillas colgantes que demostraban que al intentarlo se le habían roto ¿cuánto le habría dolido?

Así, se dieron las 6 de la tarde… y sin proponérmelo entré, cerré la puerta de la entrada, tomé un trozo de tela de una franela y unas tenazas, me senté en el wc, cerré los ojos y comencé a girar uno de mis dientes de un lado a otro con las pinzas. A cada intento sentía que perdía el sentido… pero como un caleidoscopio simultáneo… veía un gran plato de arroz con habichuelas y una chuleta de cerdo con ensalada de aguacates… y un trozo de papaya o de piña, veía el pan… y la sopa de lentejas a un lado… y crack! Desprendí el diente del alveolo circular de la corona y tiré con todas mis fuerzas… ahí estaba mi incisivo superior derecho, bañado en sangre, así como toda mi cara y mi cuerpo…

Lo primero fue correr al lavamanos para limpiar el diente y ver que no estaba roto o astillado, luego lavarme un poco y colocarme un tapón de tela con sal en la herida, para correr a negociar mi diente… y comí, ¡así mismo comí!, con hambre, con desesperación, con dolor… pero sobre todo… ¡con rabia!… tardé casi dos horas en degustar la sopa, el seco, la fruta y el jugo… luego lloré, lloré como nunca había llorado en mi vida… un llanto que se repitió 14 veces en los siguientes 6 meses.

Extracto del libro “Uribana epitafio de muerte”

Por A.E.I.F. 


SE VA MANDELA por E.F.B.

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Uno de los hombres más queridos de todos los tiempos, ya está a bordo de la nave que conduce a la eternidad. Es una de esas personas que entregó su vida a cambio de existir para siempre. Dentro de mil generaciones, si el mundo existiese, la gente sabrá quien fue Nelson Mandela, y por qué la historia de la humanidad, no sería historia si no hablase de él. Considero que no tengo el nivel intelectual adecuado para escribir, siquiera suficientemente, sobre la eminencia de este hombre, que ni aún en los momentos más dolorosos de su vida, dejó de luchar por la PAZ.

Pero tampoco quiero desaprovechar la ocasión que tengo para hacer público a través del Blog de Nómadas, esta reseña, que ha de ser nuestro humilde homenaje, a quien durante 27 largos años se mantuvo sereno y firme; a pesar del hostigamiento de los enemigos de la libertad, y de la crudeza de la más dura prisión.

Veintisiete años de dolor y sufrimiento que no consiguieron doblegar a Mandela, ni desistir de su más que justa reivindicación; el mensaje era sencillo de comprender: “Ser negro, no es ser inferior”. ¡Claro que no, señor!, tu pueblo es negro porque la sabia naturaleza dota de piel negra a los que nacen donde pega fuerte el sol. Pero aquellos blancos opresores de tu querida Sudáfrica no querían entender.

No es un cualquiera al que tenemos que despedir; tu entereza, tu fuerza (la que da la razón), el sacrificio de tu propia vida a favor de los DERECHOS que han de ser propios de la HUMANIDAD, terminaron con las últimas leyes que imponían un gobierno sobre discriminación por cuestión de raza u origen social.

Sé que tu pena es grande porque te tienes que ir y no queda todo a tu gusto; sabes perfectamente que el capricho de la maldad entre los hombres se renueva con cada generación; pero has cumplido con creces con el SER HUMANO, y ante el mismo DIOS.

Cuando llegue tu hora vete con la tranquilidad de quien está seguro que no lo podía haber hecho mejor, tu sufrida labor sirvió para más que mucho, las lágrimas de medio mundo mojarán la tierra en tu honor.

Abran paso las estrellas de todo el universo, dejad el camino abierto, para que donde quiera llegar este hombre, lo haga en total libertad. Es de rasgos inconfundibles, negro, grande, y Premio Nobel de la Paz.

Por E.F.B.