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TÍTERES CON CABEZA por F.L.N.

No está claro que, a la larga, la inteligencia tenga algún valor para la supervivencia” (Stephen Hawking)

Las peroratas: no son de perros ni de ratas. Es cada vez más frecuente oír peroratas (discurso o razonamiento inoportuno y fastidioso, a menudo peyorativo) de todos y en toda parte; en este caso, acerca de cualquier comportamiento que nos parece anómalo o que no es inteligible ni normalizado. Por ejemplo, relacionar los trastornos como los alimenticios y las adicciones a las drogas (varias), la violencia gratuita, etc. con la incapacidad, falta de inteligencia o voluntad, cuando no con la locura u otras ocurrencias aún más temerarias.

Como opinión puede, hasta debe respetarse, aunque no se comparta, pero como argumento para favorecer o justificar un trato diferenciado sin más explicaciones (tristemente aquí muy normal y habitual) es irritante y me parece injusto. No solo porque parta de una falacia, sino además, porque hace ineficaz – por no decir inútil – los esfuerzos que con fuerza de voluntad y buena fe; le dedican ciertos profesionales, realmente comprometidos, con también algunos de los propios afectados; con el ánimo, todos, de cambiar algo de dichos comportamientos con los medios y modos que con buen criterio, previamente determinaron los órganos indicados, con el adecuado asesoramiento de la ciencia, quiero suponer.

Si bien las peroratas molestan siempre e influyen negativamente a quienes las sufren no siempre son empleadas con maldad, creo. Puede ser, tal vez, debido a la ignorancia en la complejidad del comportamiento humano; quizá por equivocación o mal uso de los términos y/o entonces por confundir o ignorar el concepto de los mismos. Lo incoherente, resulta que es retórica común, también para estudiosos en la materia, interesados y sabiondos (todos presuntos) que por ir de sobrados, terminan siendo patéticos. Sin embargo, lo realmente asombroso, además de inexplicable, es que se dé también en alguna autoridad que encima tenga poder de decisión precisamente en un tema en que le falta objetividad y le sobran prejuicios en cantidades notables. Dicho de otra manera, es inexplicable que la solución de un problema serio que además repercute de tal manera en el devenir de la vida de ciertas personas, dependa de la decisión de alguien cuyo criterio se reduce a poco menos  que una perorata.

Increíble pero cierto… pero como dijo J.F.K. en 1963 “la esencia de las decisiones finales es incomprensible para el observador; a menudo, de hecho, incluso para quien toma las decisiones”.

Una decisión de esa clase – o sea ininteligible hasta para el analista más cualificado – es a mi juicio, sin duda, la prohibición estricta de acceder a un puesto de trabajo remunerado a presos con tratamiento de metadona (un opiáceo de acción lenta, para evitar la aparición del síndrome de abstinencia; no proporciona el subidón transitorio típico ni la consiguiente desensibilización que lleva a necesitar dosis cada vez más grandes, según como la define Sandra Aamodt (doctora en neurología, editora de la revista de investigación “Nature Neurosciense”, entre otras).

Aun así, no seré yo quien defienda las bondades de la metadona, si las tiene. Quizás más bien recordar antes que nada que en cuestiones que implican la salud conviene atender, por encima de todo, las indicaciones u opiniones de los facultativos y profesionales especializados. Demás recomendaciones, sean del que lleva galones gasta los tobillos o incluso de quienes superaron con éxito la misma dolencia o idéntico problema no deben ser necesariamente válidas para el resto.

Así mismo, para saber la motivación de la citada prohibición, y el objetivo de su autor o autores, consulté al servicio médico que no podía o no quería disimular su asombro; lo que significaba que no fueron consultados, ni informados, como tampoco tomaron en cuenta su criterio médico al parecer sobradamente conocido.

¿No es ese un problema médico, más incluso que decidir sobre la idoneidad o no de ciertas sanciones? Se preguntó disgustada la doctora.

La contradicción más evidente es la clara diferencia de concepto y consideración que, para el mismo tratamiento, tienen distintos organismos, todos oficiales y del mismo país; con las consiguientes consecuencias negativas que (como casi siempre) tendrá para todos aquellos que confiaron la solución de sus problemas a un órgano que para tal efecto financia la sociedad en su conjunto.

Otra de mis dudas es ¿por qué esa prohibición es exclusiva del este centro penitenciario? Pero poco puedo objetar si cada centro tiene plena potestad para regularse como le parezca. No sé bajo qué criterios y quizá no me incumba, pero no puedo evitar los agravios al compararme y constatar tratos diferenciados hasta en derechos, sin causa aparente que lo justifique, excepto quizá, alguna perorata.

Dicho todo lo dicho, creo que sería justo y necesario que reconozcamos todos nuestra gran responsabilidad a la hora de decidir qué comportamiento nos conviene tener en esta sociedad en la que nos ha correspondido vivir.

F.L.N. 

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GOLPES DE PECHO por J.R.G.

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¿Supero el dolor que me conmueve

o conmuevo el dolor que me supera?

¿Añoro una vida que me espera

o espero una vida que añoro?

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Dolor de los míos, lloro

por dentro de temblor y desconcierto,

el reloj de mi tiempo marcha lento

de congojas, privaciones y compungido.

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Así me quieren arrepentido

los justos que deciden por mi vida

ya no importa que yo diga:

soy culpable.

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Se anula mi voluntad

demonizan mi existencia

acaban con mi presencia

y no importa lo que piense,

soy culpable.

Por J.R.G.


NACIDOS PARA AMARSE por J.M.V.

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Cuántas luchas libradas, cuánto dolor en mi corazón, ¿ahora como me siento?. Poco más o menos al borde de la fractura de mi alma ¿qué va a ser de mi?. No lo sé, solo sé que me siento al borde de un precipicio del cual dudo cómo llegué a él.

Solo me queda la esperanza de algún día abrazar a quien me da el valor para seguir adelante. Solo pienso en ti amor mío, mis lágrimas no dejan ni siquiera escribir estas líneas. Siempre busqué depurar mi alma rota, después de tanto traspiés, de esta vida tan mal llevada, solo tú puedes devolverme al sendero correcto de la vida.

Pero dónde estás cuando te necesito. Tu ausencia es como latigazos continuos en mi corazón. Mi alma no entiende ni de muros, ni de rejas, ni de jueces, ni siquiera de justicia, solo entiende de la lejanía de mi corazón respecto al tuyo, y amor mío mi corazón muere cada día un poco más.

Que justicia, que ley, separa a dos corazones que nacieron para estar unidos por toda la eternidad, cómo creen que pueden rehabilitarse, si están destrozando todo lo bueno que hay en mí. Haciendo pasar por un infierno a todo aquel que me ama.

Debes ser fuerte amor, si te pierdo, no quiero vivir, tu dolencia se fue construyendo por cada día que mi alma está presa, quizá mi cuerpo aguante esta condena, pero tu corazón y el mío no entienden de cadenas. La sombra de esta prisión es alargada y duele tanto, que llega a los confines donde nace nuestro amor. Las cadenas de esta prisión, confinan a nuestros corazones a interminables sufrimientos.

No me rindo, mi corazón deja un resto de lágrimas de sangre para que me encuentres cuando te sientas perdida. Me encontrarás aunque nos cueste toda una vida de sufrimientos, sé que el amor siempre triunfará.

Pero sé que el amor siempre triunfará, aunque nos pongan muchas cadenas, nuestros corazones siempre estarán juntos, más allá de la vida y de la muerte, nuestro amor será leyenda en los confines del tiempo y del espacio.

Mi amor por ti no tiene principio ni fin. Siempre existió, desde el primer signo de vida tú y yo nos amábamos.

Por J.M.V.


DAÑOS COLATERALES por J.M.V

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Pensando últimamente he caído en la cuenta de lo frágiles que somos los seres humanos, el mínimo cambio en tu monotonía puede quebrantar todo lo que somos y de repente lo que creíamos importante pasa a un segundo plano. Es curioso cómo te puede cambiar la vida, es entrar en prisión, y más cuando como en mi caso es la primera vez a mis 47 años, yo que creí tener el control de todo en mi vida, mi trabajo, mi casa, mi esposa y mis hijos.

Porque más allá de la condena que nos han impuesto a cada uno, justa o injusta, está la condena de daños colaterales, la de nuestras mujeres, la de nuestro hijo. ¿Cómo les explicas a tus hijos que tienes que ir a prisión? Si ellos saben que jamás faltaste a la ley.

Cómo te despides de tu mujer, alguien que es todo para ti, alguien con la que llevas compartiendo toda tu vida; es desgarrador cómo te abrazan diciéndote en lágrimas y desesperación, cómo les dejas sumidos  en la soledad más absoluta, viendo esa distancia entre tu mujer y tú, y no amigos míos, no es distancia física de la que os hablo, sino la distancia que sientes dentro de tu corazón. Algo se desgarra en ti, quieres morir, no puedes con tu vida, sé que muchos de vosotros os identificaréis con lo que os cuento, otros quizá no, yo solo os quiero hacer sentir lo que yo sentí hace más o menos un año. Si eso denota en mi la debilidad de mi carácter pues sí, me confiese débil.

Me sorprendo cada día más de mi mismo, este tiempo en prisión me ha hecho replantearme mi vida, ¿quizá de eso se trata no creéis?

Por J.M.V.


MENTES SUFRIENDO por SAMOYEDO

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Como en todo escrito que hago o reflexión, me gusta dar dos versiones sobre el título o tema deseado y en este caso se trata de las mentes que sufre, y ya que estamos en el lugar más adecuado para contarlo, me centraré en las mentes que sufren aquí, en un Centro Penitenciario.

Todos sabemos que aquí se viene por algún delito que se ha cometido y sabemos que hemos de pagar un tiempo privados de libertad para reinsertarnos, corregir errores y si se puede o se quiere, aprovechar el tiempo haciendo cosas beneficiosas para que en nuestra salida nos sirvan de algo, y todo saber o aprender es poco. Hay gente que el estar preso le merma la mente, le corroe por dentro el diablo y puede llegar a pasarlo muy mal emocionalmente. Por el contrario hay otros internos que dentro de su desgracia lo llevan bien, y no se les quita la sonrosa de su rostro porque son felices aun estando en el infierno, tienen mente positiva y llevan mejor su condena, aprovechando al máximo su tiempo, disfrutando de sus visitas y comunicaciones.

Pero hay un sector que no se valore en todo esto, y es el factor familia ¿quién trata una depresión o un dolor inmenso a los familiares del reo?. Ellos no tienen culpa de nada y pagan igual o más que el que está preso y eso no es de justicia. Una familia puede romperse por este motivo, pero ¿a quién le importa?. El trabajo de tu vida lo puedes perder y convertirte de veras en un delincuente ¿por qué las condenas no son proporcionadas y los beneficios por buen comportamiento no son igualmente tratados?.

Se están dando casos donde la gente discrepa con los beneficios obtenidos por presos peligrosos que las juntas de tratamiento desaprueban y los jueces conceden. Todo esto es muy complejo y hay que estudiarlo muy bien porque el daño que se produce en terceras personas es cruel, máxime cuando hay personas mayores que dependen de ese marido, hijo o familiar. Son mentes sufriendo muchísimo más que el reo, que en muchas ocasiones da paz y tranquilidad a los suyos haciéndoles ver que está bien. Como digo todo esto hay que estudiarlo y ver condiciones, causas, etc.

Hay muchas cosas que debían ser revisadas a conciencia y sacar todo lo que hay detrás de ello. No es de recibo que paguen justos por pecadores y muchos menos que la ley no sea igual para todos. Lo positivo de todo esto es que hay tiempo y personas muy involucradas en estos temas que por fin están tomando cartas en el asunto y será para bien de todos. Justicia para internos y familiares.

Por Samoyedo


JUSTOS Y PECADORES por E.F.B.

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Cada cual es dueño de sus actos, pero no es menos cierto, que algunas veces hay quien sufre consecuencias por cuestiones que le son ajenas  a su voluntad.

Las instituciones públicas tienen como incuestionable encomienda la de prestar diferentes servicios al conjunto de los ciudadanos, y dicha labor, debe realizarse con escrupulosa corrección. Sobre todo en aquellos estamentos a los que compete dirimir asuntos de los unos contra los otros y cuyas ejecuciones derivan en la imposición de algún tipo de sanción legal.

Diré de otra manera, que no es labor del que juzga el utilizar malas prácticas. Menos aún es labor de funcionario alguno llevar a cabo acciones indiscriminadas y aberrantes contra individuos, que por injusticia, sufrirán una merma en su integridad, a veces superando el ámbito de lo estrictamente personal.

No es desdeñable tener en consideración que determinados empleos públicos están intrínsecamente ligados a serias dificultades para su desempeño, pero tampoco es de recibo, que aquel que ostenta un cargo de poder sobre los otros, escupa a sus semejantes desde el altar mayor.

Todos cometemos errores y bien está la humilde disculpa que pretende el que se equivocó. Pero aquel soberbio que sigue erguido a lomos de un burro opresor del que nunca quiere bajar, tiene que tener en cuenta, que aunque los tiempos son modernos, su actitud es medieval.

Podría ser tan simple como hacer caso a la Constitución que está basada en principios de igualdad, o acordarse sin incoherencias de que “no es un hombre más que otro, si no hace más que otro”, como dijo un ilustre escritor.

Estamos en el siglo XXI, España es un estado de derecho donde un servidor de lo público debe ser correcto en demasía. Y no deja de ser una actitud inquisitorial, el pretender cobrar a un justo, las cuentas deudoras de un pecador.

Por E.F.B.


LA GRAN MANZANA PODRIA por J.F.C.C.

manzana podrida

Hola chicos y chicas, aprovecho esta gran oportunidad que se me da en la revista Nómadas, para exponer lo que pienso. Me encuentro en el C.P. de Soto del real cumpliendo una condena de 3 años por un delito contra la salud pública, esperando a que me concedan los permisos… esos que seguramente no me concedan por no ser Don Importante y me explico:

Un conocido torero disfrutó recientemente de un permiso tras haber cumplido la parte proporcional a una por un delito contra la seguridad del tráfico, conduciendo más borracho que una cuba y con resultado de una muerte (2 años y 6 meses).

Me parece bárbaro que hayan condenado a este hombre a esta pena teniendo en cuenta el delito y el dolor causado a la familia.

Otra cosa que me indigna, una conocida política de este país será juzgada por un delito de faltas, por una fuga y un delito de lesiones a pesar de tener una gran alarma social, como el anterior caso, parece que no importa a nadie porque gracias a “Don Dinero” todo se tapa. Una amigo mío, por un delito similar está pagando 8 años, me parece desproporcionado el trato que los demás recibimos y vomitivo la aplicación de la ley a cargo de algunos jueces y fiscales que ponen de manifiesto que la ley no es igual para todos, sobre todo, para los que no somos ni famosos ni importantes, y nos tachan de delincuentes, marginales, etc.

Aunque bajo mi punto de vista, nadie es mejor que los demás, y cuando un juez persigue a alguien importante en algunos casos también es inhabilitado o expulsado de su profesión.

Por J.F.C.C.