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MOMENTO DE LA VERDAD por M.R.D.C.

M.R.D.C.

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CUANDO LA MENTIRA DERIVA EN TRAMA… por E.F.H.

Todos en general creo que utilizamos algunas mentirijillas por cortesía, compasión o por no quedar como un gran grosero.

De todas formas siempre habrá algún imbécil que otro, que te suelte de buenas a primeras: “qué viejo estás”, “has engordado una barbaridad”, “estás horroroso”, etc.

Bienvenidas sean esas mentirijillas que no tratan de herir, sino que las decimos por cortesía. Rechazo total a las otras.

Pasando ahora al plano  más general de nuestra sociedad actual, más arraigada en la clase política, donde la mentira está instaurada como algo normal, así como el olvido repentino: “no recuerdo, no lo sé, no estaba al tanto, me dedicaba a otras cosas, no me enteraba de nada”.

Estas mentiras que tienen un gran peso específico y que a la larga salen, desgraciadamente pansa a ser el denominador común de toda trama organizada, con el fin de enriquecerse, financiar campañas, defraudar… y seguir mintiendo como si nada sucediese y que todo es tan normal, con una impunidad inusitada.

Ya sabemos que es duro aceptarlo, pero hay que tener el valor y la osadía de admitirlo y aceptarlo.

Decía Epícteto que lo que nos afecta a los humanos, no es aquello que nos sucede, sino lo que nos contamos sobre lo que nos sucede.

En la realidad de cada día y en los medios vemos oyendo declaraciones que se van tejiendo y destejiendo en medio de una gran maraña de palabras que se utilizan constantemente con grandes contradicciones en un mismo tema.

A veces, después de unas broncas, en que se ven o no vemos enfrentados y si tenemos algún documento irrefutable; hay que tener el valor de admitir que tu memoria o tu mala intención, te engañaba y engañabas a los demás.

Ya lo comenté antes, es durísimo aceptarlo.

Con todo esto, cuando l tendencia natural a la mentira se lleva a su máximo extremo aparecen personajes que están entre lo patológico y el de estafador o defraudador.

Es un modelo de mentiroso que se ha puesto muy de moda últimamente ¡inquietante! Verdaderamente el ser humano no deja de sorprenderme en todos sus excesos, llegando a dibujar el carácter extravagante y mitómano de ciertos individuos/as.

Pensemos que ya es hora, mintamos menos, aceptemos la realidad y nuestras realidades, con el fin único que nos debe mover a todos de conseguir una sociedad más justa, igualitaria y cabal para todos, sin excepciones.

E.F.H.

 

 


MENUDO PÁJARO ESTÁS HECHO por E.F.H.

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Me asombro muchísimo cuando en las redes sociales veo con frecuencia una frase: “menudo pájaro estás hecho”.

Me imagino de dónde provienen esas frases tan inteligentes. De personas cobardes que no se identifican y que ellos, son verdaderamente esos grandes pájaros: urracas, destructivas y carroñeras, grajos, por el color que tienen por dentro, águilas carroñeras, hienas siempre sonrientes.

Si piensas un poco y te quedas un rato meditando, te darás cuenta que a lo mejor esas frase se te puede aplicar perfectamente a ti, ¡sin duda puede aplicarse a tu persona! Te explico el por qué, hazte esta pregunta:

¿Has defraudado o evadido impuestos?

¿Has trabajado en negro?

¿No has dado de alta a tus trabajadores o no el tiempo que les correspondía?

¿Has pagado lo que debes?

¿Cuándo has estado trabajando, has cumplido con tus obligaciones?

¿Has vendido ganado, unos en “A” y otros en “B”?

¿Vendes productos en B?

¿Te has beneficiado, engañando en los PAC, cambiando el ganado de una finca a otra o por tráfico de influencias?

¿Has mentido como un verdadero bellaco?

Podríamos seguir enumerando una gran cantidad de incidencias más.

Todos tenemos que entender que mientras nuestros corazones son capaces del amor y la compasión, también están llenos de engaño, falsedad, y traición. Debemos saberlo y guardarnos.

¿Se acuerdan del gigante Goliat, con quien se peleó el pastorcito David? Goliat pensó que era invencible, jamás había perdido una lucha, al erguirse se acobardaban. Era una cosa seria y fea, el mandón de los filisteos.

Pensamos que somos fuertes o tan poderosos o tan sabios que no necesitamos de nadie y de nada. El orgullo infecta, desfila los logros y nos convence que somos los más importantes o los todopoderosos. Vemos a los que están a nuestro alrededor y pensamos que “somos mejores que ellos”.

Cuando estos pensamientos entran a la mente, el orgullo se ha arraigado.

Los creyentes sabemos que Dios odia el orgullo. El primer paso en quitarnos el orgullo es admitir que somos orgullosos. Esto es difícil, pero una prueba sencilla puede confirmar si estás infectado. Si piensas que no eres orgulloso, entonces probablemente, sí lo eres.

Examina tu vida cuidadosamente ¿eres un nuevo rico o antiguo, que te has convertido en un orgulloso presumido y arrogante? Admitirlo es el primer paso hacia la sanidad.

Cuando nuestras acciones cantan un nuevo canto, otros se van a dar cuenta y van a querer acompañarnos. En vez de tacañería, cántales bondad, en lugar de egoísmo, comienza a compartir. La gente se va a dar cuenta.

Después de que se de cuenta de nuestra nueva canción, tenemos que estar dispuestos y saber cómo compartir con ellos de donde viene ese canto… del amor. Esto se debe compartir con todos los que escuchen. ¡Del corazón mana la vida!

Un manantial es la fuente del agua que fluye a un pozo. Se debe mantener puro. Si una fábrica tira desperdicios químicos en el suelo y esos se filtran en la fuente original de agua el manantial está contaminado. Los desperdicios químicos contaminarán el pozo entero y dañará a todos los que usen el agua del pozo.

Es igual con nuestros corazones. Si nuestros corazones, la fuente de todos nuestros pensamientos, palabras y acciones, se envenenan, odas nuestras vidas están contaminadas.

Todos sentirán los efectos de ese veneno, que expulsan a las redes sociales, verdaderos corazones envenenados por el orgullo, la malicia, la avaricia, la especulación, la mala conciencia…

Hay que abandonar la “doble moral” y los golpes de pecho y dejar ya de ser tan fariseos.

E.F.H.


LUNA LLENA DE MENTIRAS por EL LOBO TXAPELA

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Ella acaba de salir del centro, se va secando las penúltimas lágrimas, siempre se las promete las últimas, pero no lo consigue.

Él, ya salió de locutorios, no va llorando, tiene un motivo para hacerlo, cree él, tiempo tendrá por desgracia de comprobar que ni ha engañado a nadie, ni sus lágrimas de hace unos días fueron las últimas.

Ella se dirige hacia el coche y aunque solo lleva un bolsito muy pequeño, su caminar es el de alguien que carga con un saco muy pesado, hasta tropieza con nada, no la queda nada visible con lo que tropezar.

Él camina dirección al módulo y parece que no avanza, le da la maldita impresión de que anduviera en horizontal de lado a lado, en lugar de progresar en vertical, hacia adelante.

Ella sentada ya en el asiento del conductor se mira en el retrovisor y no se gusta nada, acomoda entonces el espejo de cortesía del parasol y lo que ve tampoco le gusta. Ve una mujer cansada, ajada por el tiempo, con unos ojos húmedos todavía.

Él no sabe casi como, pero ya ha llegado a su celda, se lava la cara y las manos casi por sistema y cuando incorpora su mirada a eso que algunos se atreven a llamar espejo que hay un poco más arriba del lavabo, no le gusta lo que ve. Ve un hombre curtido, un hombre que aparenta más edad de la que tiene al que se le están empañando los ojos una vez más.

Ella va a girar la lleve en el contacto, pero no puede sin antes hacer que su frente acompañe a su mano izquierda apoyándose en el volante, y después sin despegar la frente ambas manos en él, para comenzar a recordar lo que le ha dicho. Le ha contado que el dinero del que disponen les está llegando de sobra, ¡total para ella y los niños!, que los peques van muy bien en el cole, que no les falta de nada. Que no están acusando la falta de papá más de lo soportable, que ella se apaña bien, que no pasa miedo por las noches cuando vuelve del trabajo y que la abuela no protesta por tener que cuidar a los nenes. Le ha comentado que toda la familia y el barrio entero la están ayudando, que le sigue queriendo mucho, que por nada del mundo piensa en otros hombres, que esté tranquilo, y que va por la calle con la cabeza muy alta.

Él tiene una mano apoyada en el lavadero y con la otra va a dar un fuerte puñetazo en el mismo, pero… no puede, empieza a recordar lo que le ha dicho. La ha convencido de que está fenomenal, de que come de lujo, de que con lo que le mete en el peculio aún le sobra dinerillo. La ha asegurado que se ha hecho muy amiguete del educador, que el psicólogo habla con él casi todos los días y que la trabajadora social y los funcionarios le tienen mucho cariño.

La ha jurado que no ha tenido jamás ni un solo problema con nadie en el patio, ni el comedor, ni en ninguna parte y lo más importante; que está tranquilo por lo de los niños, que sigue confiando plenamente en ella y que va con la cabeza muy alta por la prisión.

Mientras los dos reflexionan ha caído la noche y una preciosa luna llena preside ambas escenas, haciendo que ella arranque el coche dirección a casa, llorando porque sabe que de todo lo que le ha dicho, nada es verdad.

Casi al unísono, un rayo de esta influyente luna se cuela entre los barrotes de la celda, consiguiendo que él destense sus brazos, suelte el lavabo y se acueste llorando al reconocer que todo lo que la ha contado, es mentira.

Ahora ella mira por el retrovisor y ve en el espejo los ojos de una mentirosa por amor, él mira por la ventana y en el reflejo del cristal, además de barrotes, adivina la silueta de un embustero por cariño.

Por El Lobo Txapela


EL NIÑO QUE DIO UNA LECCIÓN A SU PADRE por SAMOYEDO

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Hace tiempo fui a tierras de Cantabria, concretamente al Valle de Liévana, y en una de sus aldeas pasé a comer a un pequeño restaurante donde se podía palpar el calor hogareño y amistoso de las gentes que allí se encontraban en ese momento, yo me dirigí con mucha educación al mostrador y le pedí al camarero (un hombre de unos 58 años) una mesa para comer cuatro personas (mi madre, mi padre, mi esposa y yo).

En frente de la mesa que nos asignaron se encontraba una pareja de unos 45 años junto a un niño de unos 10, que observaba como alguno de los viejos lugareños, mientras hablaba con sus amigos y bebía un chato de vino, tallaba en un tronco de madera alguna cosa, que aún no se podía ver lo que sería en un futuro próximo.

Sentados en nuestra mesa, una mujer de unos 54 años nos llevó un puchero de cocido montañés y nos dijo “sírvanse lo que quieran ustedes mismos”. Tras decir esto la mujer se fue a la mesa de los curtidos aldeanos y les dejó una frasca de vino, a lo que el hombre que tallaba la madera le dijo. “Aurelia… si tomo dos más en vez de una albarca sacaré una madreña”, a lo que sus compañeros se rieron y echaron más vino en los vasos.

Yo miraba a mi padre, cántabro de pura cepa, a mi madre y a mi esposa y sonreía con complicidad, más aún con mi padre quien degustaba el cocido montañés como si fuera el primeo que comía.

En ese momento de felicidad que compartíamos la familia con el ambiente campechano y amigable de esa taberna o restaurante alejado del mundo real donde reinaba armonía perfecta entre los allí presentes, el niño se levantó de la mesa y fue directo al hombre que tallaba la madera quien le dijo: “hola mozuco, ¿cómo te llamas?”, el niño dijo “Javier señor y usted”, le respondió el jovenzuelo. “Agapito, Javier, me llamo Agapito”.

El padre del niño levantó la mirada y altivamente miró a su hijo “¡Javier, ven aquí a comer ahora mismo!. El niño antes de obedecer a su padre le preguntó a Agapito… “Señor Agapito, ¿qué diferencia hay entre una albarca y una madreña? ¿y para qué sirven? Agapito dejó de tallar la madera y cogió a Javier para sentarlo en sus muslos, el padre de Javier se levantó y le dijo a Agapito… “no hace falta que le dé lecciones a mi hijo, para ello ya tiene unos profesores y un colegio de los más caros de España”. El padre volvió a repetir… “Javier, ven a la mesa a comer”, a lo que la madre del niño le dijo “Felipe, deja a Javier con ese señor, no está haciendo nada malo, tan solo aprender algo nuevo con esta buena gente”.

Felipe se sentó, se colocó la servilleta y le dijo a su mujer… “Elvira, el niño tiene que codearse con gente de clase alta, no con pueblerinos, ni gente mediocre. Tiene que ser un niño culto con un futuro prometedor”. Elvira no dijo palabra y bajó su mirada al plato para seguir comiendo, Javier sonriente escuchaba a Agapito con atención, quien le decía mientras le enseñaba el tronco de madera… “mira Javier, todos los seres humanos somos como este tronco de madera, y nos can tallando hasta ser lo que debemos ser en la vida, sin olvidar nuestras raíces. Yo voy a tallar una albarca, que es como un zapato de madera con unos tacos que se pone encima del calzado para no mancharlo ni mojarlo con el estiércol y con la lluvia, por eso lleva esos tacos como aquella que está colgada en la pared”. El niño miró la albarca y le dijo: “¿Y la madreña entonces?. A lo que Agapito contestó: “La madreña es igual o parecida pero es de Asturias y Galicia, aquí en Cantabria se llama o la llamamos albarca porque forma parte de nuestro lenguaje y de nuestra cultura. Estamos orgullosos de lo que somos y no nos hace falta decir otro nombre más oído quizá para vender más. Nos conformamos con lo que tenemos y lo hacemos con el corazón. ¿Me has entendido?”. Javier sonriente le dio un beso en la mejilla a Agapito y se fue a la mesa de sus padres a comer.

El niño cogió la cuchara muy contento y cuando se disponía a meterla en el plato su padre le dijo: “¡Que sea la última vez que me desobedeces, Javier!”. El vira miró a Felipe y Javier le contestó: “Papá, perdóname, pero me gustaría que dijeses la verdad de lo que eres y estés orgulloso de tus raíces. Todos somos un tronco de madera al que se le va tallando para que el día de mañana seamos felices siendo lo que somos y ser útiles en el trabajo que realicemos. No se puede ser albarca si eres madreña, ni banquero, si eres administrativo y menos decir que voy al mejor colegio de España, cuando voy al colegio público “Alcalde de Móstoles”. Vivir en la mentira no te hace feliz ni a ti, ni a mama, ni a mí. A Agapito si le hace feliz ser lo que es y míralo sonriente y no amargado como tú, ahora si me dejas sigo comiendo mi puré de lentejas”.

Elvira miró a su hijo orgullosa y le dijo a Felipe “cariño si tú eres una farsa todos los que estamos contigo lo somos y no deseamos serlo, pues sería una familia irreal e inventada. Piensa a partir de ahora en lo que te ha dicho Javier y decide si te quedas con tu farsa y sin familia, o con la realidad y vivimos felices como somos nosotros mismos”.

¿Quién me iba a decir a mí que en ese recóndito lugar aprendiese una lección tan importante?. La sabiduría está en cualquier rincón y donde menos te lo esperas, al igual que la necedad o la invención, pero éstas duran poco y es mejor no usarlas, pues tarde o temprano, cada cual sabe ¿quién es? Y de dónde viene.

Me alegra saber que allá donde vaya sé quién soy y lo que soy. Siempre acompañado de mis musas.

Por Samoyedo


LÁGRIMAS DE COCODRILO por J.L.I.C.

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¡Ay… aquellos!

Que en silencio lloran

Con ceño disimulado;

Que se revuelcan

En frío barro;

Sus cuerpos de cardo

Y calzan zapatos

De alto brillo

Disimulando sus pasos.

¡Ay…! Aquellos que lloran,

Que soñando ser soldados

Terminan siendo mendigos,

Refugiando sus cuerpos

En uniformes

Con botones de mucho brillo.

¡Ay…! Aquellos que lloran

Y mirando la luna se rompen;

Pues hacer tanto daño

Les hace sentirse hundidos.

¡Ay…! Aquellos que lloran

Lágrimas de cocodrilo;

Terrible, todo oscuro;

La conciencia es su gran enemigo,

Que por mal uso

De tan bello uniforme

Oscura está su alma,

Y su corazón…

Mal herido

Por J.L.I.C.


¿QUÉ ES LA VERDAD Y LA MENTIRA? Por SAMOYEDO

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¿Verdad o mentira? Todo depende del cristal con el que se mira. Y como bien dijo algún sabio, la mentira es la única verdad que hay en la boca del necio.

Yo quiero expresar mi punto de vista sobre esta cuestión. Comenzaré con la mentira. La mentira es algo que hace a una persona cobarde, pobre de espíritu y sin valores hacia los demás. Una mentira puede causar daños irreparables a una persona, caídas de gobiernos, crisis, dejar en la calle a gente, arruinarla de por vida. Fijaros en la importancia de una mentira.

Las hay dañinas como bien digo que solo buscan perjudicar a alguien, a veces para protegerse uno mismo de delitos que lo puedan llevar a la cárcel o meter en algún problema.

Las hay piadosas, que cuentas o dices para lo contrario, pero ¿son mentira las dos?. No lo creo, las hay diabólicas y despiadadas y las hay angelicales como la de una madre a su hijo diciéndole que coma para ponerse fuerte como Superman, ella lo miente para que esté alimentado, aunque luego salga debilucho el chico.

Dicen que se pilla a un mentiroso antes que a un cojo. También que podemos engañar a todo ser viviente, pero a nuestra conciencia sí que no.

En cuanto a la verdad, ¿qué decir?, Para mí la verdad es la justicia para todo el mundo, el amor hacia los demás, demostrándolo, el bien, si lo quieres llamar de alguna manera, ¿Dios?, puede que sí, o algún poder superior como otros lo llaman, porque tarde o temprano la verdad siempre prevalece y sale a flote. Porque cubrir algo con una mentira es reemplazar una mancha con un agujero.

La verdad siempre está ahí, como un milagro, se ve en los ojos de las personas, en su corazón, en sus gestos y actitudes. Si me presionáis hasta en la escritura de una persona.

La realidad supera a la ficción, aunque yo diría que la verdad supera a la mentira. Cuando la verdad prevalece llegan las consecuencias, porque 3000 mentiras no hacen que sea verdad. Todos erramos, pero algunos no mintiendo y pronto a los hechos me remitiré. Algún día agradable un papel oficial o varios me dirán que estoy libre y esa verdad no la tapará nadie, ni la mano negra que comenté hace poco.

Hoy sí quiero mentiras diciendo que mañana estaré en Tenerife tomando el sol, ya quisiera yo! Je, je, je. Pero a lo sumo el año que viene si Dios quiere y tengo dinero para ir.

Me encanta escribir para todos vosotros de corazón y de verdad.

Ahora os lo dedico a los perjudicados o dañados por verdaderas mentiras y mentiras de verdad. Con otra de las letras de mi obra poético-musical “mi espíritu en unas letras” que como dije llevo escribiendo hacia año y medio con más de 800 letras y poesías que podréis leer cuando salga.

NO RENDIRSE JAMÁS

 

Siempre lucharé por la justicia y la verdad

Sigo el camino que creo que debo caminar

Mirando al frente, jamás volviendo hacia atrás

Aguantando con coraje otra realidad.

Voy avanzando despacio pero con paso firme

Mis ojos brillantes jamás se cegarán

Soy fiel a la sangre que llevo en mis venas

Sé que el bien siempre acaba con el mal.

Aprender a luchar en busca de la verdad

Aunque caigas al suelo te has de levantar

No dejar de soñar para tus metas lograr

Ahuyentar a los fantasmas para no verlos jamás.

El corazón siempre abierto al amor

No es bueno vagar cargado de sufrimiento

Comparte tus miedos con los demás

Y será más fácil no rendirse jamás.

El poder y la gloria pocos pueden conseguir

Hay que luchar con esfuerzo para poder vencer

Al cielo es difícil ascender con las añas cortadas

Con tu imaginación lograrás tocar el sol.

Voy cabalgando en busca de la verdadera libertad

A galope a lomos de mi corcel blanco

Nadie me va a detener hasta llegar al final

Allí es donde encontraré la justicia y la verdad.

No rendirse jamás es estar orgulloso de uno mismo siendo humilde.

Dedicado a mi amiga Lipy y demás amigos internautas y a mis compañeras de la Revista.

Por Samoyedo