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DÍA A DÍA M.R.

 

Hola. Como ya he comentado en algún texto, me encanta el cine. En muchas películas hay frases que han pasado a la posteridad y algunas nos han hecho reflexionar. ¿Quién no recuerda esa mítica frase de “Acorralado”: “no siento las piernas”?

Hoy me quiero detener en la secuela de este célebre film de Stallone, y plantearos una reflexión que dice Rambo al final, cuando el Comandante Truman le pregunta al protagonista: “Jhon, ¿cómo vivirás?” y él le responde: “Día a día”. Perogrullada o ¿no tanto?.

Me puse a pensar sobre este particular “día a día” y mi inquiero cerebro se preguntó lo siguiente: ¿cuántos días tengo? E hice el simple cálculo 365 por mis años, dando como resultado 17.885 días vividos, y como digo en broma “todos seguidos, sin saltarme ninguno”; y valoré seriamente esta circunstancia: he vivido casi 18.000 días, que son la friolera de 332.000 horas, en las que mi cerebro no ha dejado de funcionar ni un solo instante. Me parece maravilloso. Él ha producido una cantidad inmedible de pensamientos, ha procesado millones de datos visuales, táctiles, olfativos, gustativos y auditivos; ha tenido que tomar cientos de miles de decisiones, desde las más sencillas hasta otras trascendentales.

Mi mente no ha dejado de trabajar, mientras “yo” si lo hacía. He producido muchísimos sueños – y pesadillas- para avisarme de algo o para liberar tensión.

Comprendo que mi cerebro es una unidad de trabajo mucho más compleja y excelente que el más moderno y potente ordenador que haya. No se ha desconectado ni una sola vez, no le han entrado virus, no he perdido datos, ni lo han hackeado. Es mi guardián, mi consejero y mi procesador.

En este “día a día” continuo, he madurado, he cambiado mil veces de gustos, he comprendido asuntos que en su momento me eran ininteligibles, he llorado, he hecho llorar, he reído, he conocido muchísima gente; han entrado y salido personas de mi vida. EN este devenir diario he aprendido mucho y he comprendido que aún me queda muchísimo que aprender. He amado y he odiado. He enfermado, he sanado, he crecido. He visto morir a personas queridas y he visto la fuerza de una niña recién salida del vientre de su madre.

Somos coleccionistas de experiencias, de sentimientos, de ideas, de sueños. Creo que este “día a día” que también se puede llamar VIDAS es un regalo maravilloso, sea cual sea la circunstancia de cada uno.

Y al igual que el cerebro no deja nunca de funcionar hasta la muerte, el resto de nuestro organismo tampoco; podríamos compararnos a un laboratorio andante y de funcionamiento constante.

Ingerimos sustancias sólidas y líquidas por la boca, y a partir de ese acto, comienza un proceso químico complejísimo del que somos ajenos, mediante el cual nuestro organismo “selecciona”, lo que le viene bien y desecha lo pernicioso.

Sólo un pequeño ejemplo, en forma de dato más o menos real. Si hasta la fecha, he comido 4 veces al día y tengo 17.885 días, mi cuerpo ha elaborado ese proceso ¡71.540 veces ininterrumpidamente! ¡cuán perfecto es nuestro organismo!.

Me impresiona ver “cuántas cosas pasan” en ese “día a día”.

M.R.

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COMO UN BELLACO por F.J.L.M.

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Cuando nos vemos, normalmente sueles preguntarme en qué ando, a qué me dedico, o qué estoy escribiendo. Y la verdad es que, de un modo u otro, siempre acabo pensando que tu interés por estar al día de lo que hago, lo que me rodea y de lo que me pueda afectar es muy similar a mi interés por verte, saber de ti y tenerte cerca aunque sólo sea una vez a la semana.

Pero bueno, “al turrón”, que siempre me disperso y el tema de hoy es lo que tú me preguntas y no las películas que yo me pueda montar en mis momentos “Antoñita la Fantástica”. A ver si ya me centro de una vez y dejo de dar rodeos porque, en el fondo, escribir sobre ciertas cosas puede ser tan difícil COMO HABLAR. Me entiendes ¿verdad?. Mira, cuando contesto a esas preguntas tuyas, la mayoría de las veces no me queda otra opción que mentirte como un bellaco. Lo siento, es lo que hay. Pero es la única forma de no tener que confesar que “a veces te mataría, otras en cambio te quiero comer” y a continuación darme el gustazo de añadir que además la única responsable eres porque “me estás quitando la vida”.

Me imagino tu cara si te soltara algo así y no puedo más que sonreír convencido de que me fulminarías con tu mejor mirada asesina al tiempo que me llamarías de todo; por supuesto, de todo menos bonito de cara. Tampoco es para tanto mujer, que estas no son más que algunas de AQUELLAS PEQUEÑAS COSAS que “uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia” y que afortunadamente no dejan de pasar porque DE VEZ EN CUANDO LA VIDA cuando uno menos lo espera “está tan bonita que da gusto verla, se suela el pelo y me invita a salir con ella a escena”.

Por cierto que hablando de la vida, es conveniente aprender a relativizar y evitar tomarse las cosas a la tremenda, cada uno tiene la suya y no es cuestión de ponerse a ver cuál es mejor o peor. Ya vas conociendo bastante bien cuál ha sido la mía así que en algo debería tranquilizarte saber que tengo por delante unas once condenas consecutivas de 19 DÍAS Y QUINIENTAS NOCHES, con lo cual no tienes que preocuparte demasiado porque llegue a ponerme como un “fantoche que va en romería con la cofradía del Santo Reproche”. Joder, es la pura verdad, en serio. Tan cierto como lo es el que, puestos a mandar todo al garete, ambos podríamos decir que NOS SOBRAN LOS MOTIVOS, aunque sobre esto último ya te digo yo que, hoy por hoy, tiene poca pinta de que vaya a ser lo que ocurra, en mi caso suelo estar con “estas ganas de nada, menos de TI”.

¿Te sorprendes? Pues no deberías. Te anticipo que en poco tiempo querré MUCHO MÁS, mucho mejor y más divertido, ya te lo aviso de antemano porque te hago saber que tras el tiempo que llevo aquí, “mi corazón es un músculo sano, pero necesita acción”, así que no tengas la menor duda de que, mientras dependa de mí, “iremos a un hotel, iremos a cenar, pero nunca iremos juntos al altar”. Todo sin prisas, claro, que para esto es mejor ser transparente como el AGUA y asumir la situación sabiendo que “pasión y Ley, difícil mezcla”.

En fin, tras el pastiche acaramelado que acabo de soltar, aún no sé bien si estoy más de “los sentimientos” o de “los querimientos”, o quizás sea de ambos por igual. Tampoco me preocupa. Lo que sí me importa es una última cuestión. Pase lo que pase y venga como venga, sé muy bien que al final te irás. Para entonces sólo te prometo mi mejor sonrisa y, mientras suena Springsteen con su BOBBY JEAN, decirte: “… not to change your mind. Just to say, I miss you Baby. Good luck. Good bye”.

Por F.J.L.M. 


TAN SOLO UN MOMENTO por J.L.I.C.

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Tan solo un breve momento

Para poder ver el camino

Que sin ver recorrí

Y así, poder entender

El porqué de tus reproches.

Me ofreces tus brazos,

Yo busco tus labios

Y tú me besas,

Con beso enternecedor

De niña enamorada.

Entenderse no es importante

Cuando amor se siente

Y el cuerpo hace estremecerse.

Se estrellan nuestras ansias

Y como amantes al amanecer

Nuestros cuerpos se estremecen,

De nuevo, otra vez,

Como si la primera vez fuera.

Montado en mi infernal máquina

Con sus dos ruedas

Y ese frío manillar,

Veo el mar, las montañas,

Los verdes pastos y

Esa mirada de mujer

A la que no puedo dejar de amar,

Y sin embargo,

Hay reproches,

Y yo solo pido

Tan solo un momento

Por J.L.I.C.

Para reflexionar.