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SOÑAR Y VIVIR por J.R.G. (Colaboración CP Castellón II)

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¿Preocupación hay que tener?

Ninguna debe haber

Sobre vivir o morir,

Morimos desde el nacer

Y nacemos al morir.

Dijeron que hay que soñar

Porque soñar es vivir,

De haber soñado tanto

Y tanto vivir soñando

La vida se va acabando

Sin acabar de soñar.

Vida es poca

Y tanta a la vez:

Estrella falaz,

Luz del desaparecer.

Sin pedir permiso

Saber si se es capaz

Nos trajeron dormidos

Para soñar y soñar.

Atrapados en la red

Quedando los que la arrojan

Con telas de presagio

Van tejiendo su ropa,

Urdida frívolamente

Y con grande desparpajo

Mandar la vida al carajo

No significa morir.

Y esa luna que nos mira

Parece que va a reír

Viendo la vida de los seres

Y su soñar y soñar,

Soñando tal vez tanto

Que nos morimos de espanto

Si no logramos soñar.

¿Sobrevivir o

Sobremorir?

J.R.G.


DECÍDELO TÚ por TIBU

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Cuando el protagonista de Hamlet, mientras sostiene entre sus manos una calavera, pronuncia la famosa frase “ser o no ser, ese es el dilema”, realmente deja abierto el dilema entre la libre elección de lo más íntimo del ser humano: ¡la capacidad de elegir entre seguir viviendo, o no!. La eutanasia. También podríamos hablar de suicidio. En mi caso prefiero la primera de las dos palabras, me parece la menos agresiva.

En la cuna de la civilización actual, Grecia, ya se contemplaba su uso, símbolo de la libertad suprema de la voluntad individual, incluso había formas de llevarla a cabo destinadas exclusivamente a las clases altas.

En la época romana, a Séneca se le concedió el privilegio de morir a través de la ingesta de veneno, asistido por su personal de servicio.

En culturas consideradas como ejemplo de sabiduría incluso el suicidio era considerado como el único acto supremo que podía lavar la deshonra. En el Japón medieval si tus actos habían provocado una deshonra que resultaba insoportable el único acto capaz de devolverte la vergüenza perdida era el sepuku. Entre los samuráis incluso el asistir al suicida ritual cortándole la cabeza para ayudarle en la voluntaria muerte era un raro privilegio, considerado un honor. Hoy día, a pesar de estar prohibido, la vieja tradición del sepuku sigue siendo la causa de varios cientos de muertes al año.

Y este acto final, totalmente volitivo, en la sociedad moderna está prohibido. Alegan razones morales y/o religiosas que suelen ser lo normal. Pero realmente creo que la vida, la de cada uno, solamente debe pertenecerle a cada uno, y ello conlleva la singular decisión de continuarla hasta que la naturaleza decida, o terminar con ella en el tiempo y la forma que cada uno desee, libremente, sin necesidad de dar explicación alguna. No conozco a nadie a quien le hayan pedido permiso previamente para nacer, para otorgarle la vida y precisamente por eso, porque nos han obligado a estar aquí, el ser humano debería ser libre para regresar a donde vino.

En la actualidad existen algunos países de los que llaman desarrollados, como Suiza, por ejemplo, en los que el que quiera, de manera libre y singular puede optar por una eutanasia química, que no conlleva convulsiones, ni estertores, ni dolor alguno.

Créame amigo, por mucho que te hayan contado, naces solo y mueres solo, todo lo demás está por ver.

Y no quiero que se me malinterprete, no tengo de momento intención alguna de abandonar este mundo, siempre y cuando mis funciones físicas y mentales trabajen normalmente, solo trato de defender una opción que creo que debería ser legal y libre.

“Puesto que la muerte es tan difícil de sobrellevar, el agotamiento de las fuerzas nos va preparando el terreno” (Schopenhauer).

Y si me paro a pensar en esas raras ironías de la humanidad, saco la conclusión de que uno de los grandes suicidas de la historia fue Cristo, según los cristianos, el propio Dios. Tuvo siemore la opción de salvarse, no obstante su poder en teoría era infinito, pero por las razones que fuesen decidió morir. Y que yo sepa nadie le ha condenado por ello. A partir del cristianismo comenzó la represión. Existen dos medios empleados en la represión: la fuerza física en forma de penalidades legales, o la coacción moral de la opinión pública. Todo ello bajo la excusa que justifica tales actos con el único fin de evitar que el individuo en cuestión, miembro de una supuesta sociedad civilizada, perjudique a los demás.

Sinceramente, aparte de a los limpiadores, forenses y enterradores, no veo a quien pueda perjudicar la eutanasia, y no me vengan con cuestiones morales de familia, amigos, etc. precisamente ellos deben ser los primeros que lo entiendan, cuando no lo apoyen.

Salud y  rock and roll.

Tibu


CONVERSACIONES CON LA MUERTE por J.M.V.

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Siento que pierdo las esperanzas,

Denoto cierto cansancio en mi alma

Me abandono a la tristeza

Mil dagas atraviesan mi débil corazón

Por querer y no poder, tenerte cerca amor.

La muerte me visita discutimos y con razón

Pues mi corazón me aconseja, que luche por tu amor

Yo quisiera ser guerrero

Y luchar con valentía

Luchar por tenerte siempre

Para el resto de mi vida

Pero creo no tener

Un corazón tan valiente

Que se bata con honor

En combate con la muerte.

Yo dudo que la prisión

Rehabilite a la gente

Pues desde que preso estoy

Hablo mucho con la muerte.

J.M.V.


TESTAMENTO por el LOBO TXAPELA

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Querida familia aquí redacto constancia de cómo quiero que sean repartidas mis propiedades en esta hora en la que este disidente intelectual, este humilde vomitador de mis, este amante de la naturaleza y la palabra, este delincuente… os deja.

A ti hermano y a vosotros los que hermanos míos os consideráis, os dejo mi colección de pipas, no para que fuméis en ellas, sino para que recordéis que fumar, bebe, drogarse y todos esos hábitos similares no suelen traer nada bueno.

También os dejo todos mis libros, que no son pocos, para que comprendáis que aquello que os dije tantas veces, de que todo está en los libros, es cierto.

A ti madre, te dejo todo lo que he escrito en mi vida, que no es otra cosa que un vulgar montón de palabras, pero palabras que si son traducidas no son otra cosa que un canto al amor que te tengo, un montón de “te quieros” que quizá no te dije en su momento. También son un montón de peticiones de perdón, perdón que quizá no te pedí a tiempo.

Y por último, que no menos importante, a vosotros hijos y a ti sobrino, os lego esta manía mía de querer a todo el mundo sin más, sin necesidad de encontrar un motivo, os doy para que practiquéis y hagáis vuestro ese amor incondicional tan escaso en nuestros días y que tanto bien le hace al ser humano. Y como no, os dejo también esa valentía legendaria que se me atribuye desde pequeño, no sé si con justicia o no, y que conste que legándoos esto creo que no os doy nada, porque son dos aptitudes que desde que nacisteis yo ya reconozco en vosotros.

Bien, esto es todo lo que tengo, que como veis es bien poco. En el próximo paquete que os saco, querida familia, os entrego las cenizas del hombre que entró en esta prisión, no sé si bueno o malo, pero que os quería con locura. Tiradlas en mitad de la alameda, cuando más aire haga, ya sabéis que nunca fui amigo del viento, pero he comprobado que es la cosa más libre que nunca vi en mi vida, sopla cuando quiere, arrecia o afloja cuando le parece y cambia de dirección a su antojo, que mis cenizas balen con él como se baila cualquier danza frenética de resultado incierto.

Son las cenizas del hombre con el que la cárcel y los funcionarios del estado han acabado. Junto a ellas os acompaño una nota en la que os pido que preparéis vuestros brazos, vuestros corazones y vuestros almacenes de paciencia para abrazar al hombre nuevo que saldrá de aquí cuando acabe mi condena, un hombre nuevo, no sé si mejor o peor que el anterior, pero que también os amará hasta la locura, más que a su propia vida. Os quiere, Ángel.

Por El Lobo Txapela


LÁGRIMAS DE AZUFRE por EL LOBO TXAPELA

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Su compañero está de permiso, el recuento se hizo abajo, desde la cabina del funcionario, al ir pasando.

Llega a la celda, entra y oye a su espalda el cierre lapidario de esa puerta que le custodia.

Siente algo muy raro, hasta huele diferente, pero no sabe qué es.

Esta sensación, la de no saber, no le es extraña, él es honesto consigo mismo y reconoce que hay muchas cosas que no sabe.

De pronto se descubre la causa de tanta incertidumbre, porque la cárcel es incertidumbre entre otras cosas, hay alguien sentado en la cama de abajo.

“Eh!, ¿Quién eres?”

“Nadie, el mensajero no es importante, ahora siéntate, voy a hablarte”.

“A partir de este instante no hace falta que me contestes, sé todo de ti. Sé porque estás aquí, sé que pagaste con dinero tus supuestas culpas y que has pagado tu condena aunque no lleves ni la cuarta parte del tiempo que te impuso esa jueza del diablo”.

El desconocido esboza una sonrisa plena cuando dice “del diablo”, y continua hablando.

“También sé, por qué lloras aquí dentro, ya te conocía de llorar fuera, pero eso ya…

Sé que no ha habido un educador que te eduque, que no hay un psicólogo que te haya psicoanalizado, y que ningún trabajador social ha hecho ningún trabajo social contigo, ni por ti. Sé que piensas que tus hijos y tu familia no te van a perdonar nunca, que tú no te vas a perdonar nunca.

Posiblemente tu esposa ya está pensando en otro hombre y esto hace que lo que a ti te quedaba de hombre se te escape como al que se le va la vida en un suspiro. Hablando de vida ¿por qué te dedicas a desmontar cuchillas de afeitar cuando te aburres? ¿te quieres ganar un negativo?, No!, no me contestes, a mi me da igual, como te decía, ya he visto como unas veces los funcionarios te han tratado como si fueras un crio pequeño y otras, por el contrario, como si fueras un viejo leproso que tirar al vertedero de aquí al lado.

Ya veo que a penas comes, ¿qué le pasa a la comida? ¿qué crees, que te vas a mantener de dulces y caramelos de economato?.

Los domingos por la mañana sé que vas a ver a tu amiguito, ese del que piensas que te ha fallado, tú que siempre llevabas en el bolsillo una estampita que decía “el amigo que nunca falla”, y sé que cada domingo vuelves arrastrando los pies cuando regresas de verle, encima un rato después vas a ver a la familia y tras ese frío cristal se te pone un nudo en la garganta que no te deja ni llorar como es debido, y un nudo en el corazón que no deja correr la sangre, hablando de sangre, ¿qué es ese charco al pie de tu silla?”.

“Dios mío!”, dice el preso, mientras deja caer una cuchilla de entre sus dedos.

“Vuelves a fallar, como en tu vida, como en tus pensamientos, no soy tuyo, y por supuesto no soy Dios”.

A la mañana siguiente entre forenses y funcionarios anda el juego, aunque para dos de ellos el juego ya ha terminado, uno le dice al otro:

“Vaaale, te debo dos copas y toma tu paquete de tabaco, ¿quieres que apostemos sobre el próximo?”.

En la celda huele a sangre, a sudor y a muerte, en la casa del preso a lágrimas, desesperación y a porqués, a muchos porqués, y en casa de su señoría huele a flores recién cortadas, a café recién hecho, a tostadas y a azufre.

Por El Lobo Txapela


UN HOMENAJE AL DOLOR DEL AMOR por SAMOYEDO

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Hoy quiero homenajear al dolor, pero ¿a qué dolor?, al dolor de los dolores, al dolor del corazón.

El dolor del corazón no es un dolor físico, es un dolor emocional, espiritual y psíquico que se nos clava en lo más profundo de nuestro alma, haciéndonos padecer un sufrimiento terrible que incluso nos puede conducir a una gran depresión, o un suicidio en algunos casos. ¿qué nos produce tal dolor?. A mi humilde entender ese dolor nos lo produce el amor, ¡Sí! No os quedéis extrañados, el amor por alguien es algo poderoso que va en escalas, cada cual más intensa y afectiva, es un vínculo que todo ser viviente tiene, siente y padece desde que nace hasta que muere y que puede ser igual de fuerte en diversos tipos, llámese familiar, de pareja o amistoso, incluso el que desprendemos a una mascota.

Diciendo todo esto ahora paso a explicarme y explicaros la cadena de unión más fuerte que existe y de mayor fragilidad en la tierra.

El primer eslabón es el de padres e hijos ¿Qué mayor dolor puede causar la muerte de los padres o de los hijos?, ¡Ninguno!, ese dolor debe ser horrible, y terrible aunque gracias a Dios yo no lo he sufrido, ni lo puedo imaginar, pues mis padres viven y de momento no tengo hijos. Pero viendo experiencias ajenas se puede suponer que no hay peor mal o daño.

En el segundo escalón están los hermanos y a continuación abuelos, tíos, primos, etc, aunque en muchos casos la amistad de un amigo o amiga pueda rebasar esas barreras de nuestro árbol genealógico y se coloque en un lugar privilegiado. El amor o la unión de la familia es la cadena más poderosa, pero lo más frágil a la vez, aunque como dicen, la sangre tira y colocaré a cada cual en su lugar.

En un grado inimaginable está el amor sentimental de una pareja, novia o esposa, muy distinto al de la familia aunque después sea partícipe de ésta, colaborando con la cadena de la vida, teniendo hijos conjuntamente y produciendo nuevamente otra cadena nueva (padres, hijos, abuelos, nietos, etc.).

¿Qué amor puede ser más maravilloso que el de una pareja de enamorados que cree viajar por el espacio lleno de felicidad? Pero… ¿y cuando se rompe ese amor o se pierde?, parece que te falta algo, que estas solo y ni tu familia te puede ayudar en esos momentos, es un dolor inimaginable aunque sea tan solo una ruptura, esa 4es la magia del amor y el dolor del desamor, en mi caso un dolor añadido pues tengo la obligación de decirle a mi futura pareja que he pasado por prisión y eso suponga un rechazo.

Todavía no ha llegado el momento, pero he de estar preparado porque me ha de llegar y puede causar estigma y dolor aunque lo comprenderé. Creo que lo más necesario ahora es saber siempre por dónde he pasado y las consecuencias que me puede causar, aun que lo más importante es que me daré cuenta de que esos vínculos familiares y amistosos que jamás me rechazaron estarán por siempre ahí y el amor vendrá solo a mi vida, y si es verdadero no me rechazará, ¡eso si!, siempre siendo sincero, sin ocultar nada, pues mi vida es así y he de aceptarla.

Mi homenaje hoy es para todos los que están, los que se han ido y los que llegarán. Abuelos, tíos amigos que ya no viven aunque siguen vivos dentro de mi corazón.

Aprovecho y dedico este artículo a la madre fallecida de un compañero de la Revista y del módulo, quiero reflejar mi pesar a él y a su familia. No creo que haya cosa peor que perder a un ser querido como una madre estando en prisión. Descanse en paz la madre de J.M.J.

Por Samoyedo


LA GRAN CONTRADICCIÓN DE LA MEDICINA por V.E.V.

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Podríamos considerarlo casi como un tema tabú en nuestra sociedad, pues nos enfrenta con una de esas “verdades inviolables” y comúnmente aceptadas que sostienen el sistema en pie. Y todo arranca de una pregunta simple ¿cómo gana dinero un médico o un farmacéutico?, pues resulta que tu médico o tu farmacéutico solo ganan dinero cuando estás enfermo. De hecho, toda la industria de la medicina y la farmacia ganan dinero gracias a la enfermedad.

Llegados a este punto, una mente con una mínima capacidad de raciocinio debería preguntarse: si la medicina y la farmacia ganan dinero con la enfermedad ¿qué intereses pueden tener esas grandes industrias en que estemos sanos?. Es un argumento tan lógico y obvio que resulta indignante e incluso descorazonador que nadie quiera aceptarlo como una realidad.

Par comprender mejor las implicaciones de este razonamiento, profundicemos un poco más, utilizando la lógica más simple. Si relacionamos el negocio de la medicina y la farmacia con el estado de sus pacientes, veremos que sus ganancias se dirimen a través de tres ecuaciones básicas: enfermo = dinero, sano = posible ganancia futura, muerto = ganancia nula. Esto dibuja dos esquemas de negocio básicos:

  1. En el primero se gana dinero gracias a la alternancia cíclica en el estado sano-enfermo de los pacientes. A mayor frecuencia en la aparición del estado “enfermo”, mayores oportunidades de ingresos.
  2. En el segundo, aún más óptimo, se gana dinero gracias a la enfermedad continuada en el tiempo, es decir, a la enfermedad crónica.

En ambos casos, es esencial ofrecer la suficiente calidad de vida al paciente, para que siga sufragando el tratamiento y, ante todo, evitar o posponer la muerte, pues esta significaría el fin de los ingresos. Queda claro pues, que la salud completa, en ningún caso implica ganancias. En cambio, la enfermedad siempre las garantiza.

Sabemos que este argumento es chocante, pero por más vueltas que le demos, es la pura realidad. Los médicos, como personas y como profesionales quieren lo mejor para sus pacientes y aplican todos sus conocimientos, procedentes de la educación recibida, en devolver la salud a las personas enfermas. Pero la clave reside precisamente aquí, en la educación recibida por parte de los médicos. Es decir, en cómo se les han transmitido los conocimientos. Porque lo cierto es que desde que acceden a la facultad de medicina, son entrenados y educados para formar parte de la industria médico-farmacéutica y adaptarse a sus lógicas de funcionamiento, de la misma forma que un soldado es entrenado y educado para formar parte de un ejército y adaptarse a sus lógicas de funcionamiento.

Siguiendo estas mismas lógicas, la industria farmacéutica gana inmensas cantidades de dinero gracias a la enfermedad, de la misma manera que la industria armamentística gana inmensas cantidades de dinero gracias a la guerra. Y llegados hasta aquí, ¿no resultaría muy ingenuo pensar que la industria farmacéutica promueve la salud? ¿o es que alguien imagina a un fabricante de armas promoviendo la paz en el mundo?.

Como vemos la relación y la influencia que ejerce la industria armamentística sobre el mundo militar es análoga a la que ejerce la industria farmacéutica sobre el mundo de la medicina. Ambas industrias instrumentalizan a aquellos que “usan sus productos” en el ejercicio de su desempeño profesional. No es disparatado pensar que utilizan parte de su inmenso poder económico en influir en la educación o programación de los médicos y los farmacéuticos, aquellos que el día de mañana deberán seguir garantizando que el esquema de negocio continúe.

Así pues, es lógico pensar que todo el conocimiento relativo a la medicina y la farmacia está orientado para adaptarse a la lógica de negocio “enfermedad = dinero”. Sin duda, habrá muchas personas que afirmarán que la enfermedad es consustancial a la vida humana y a la naturaleza y que la actividad de la medicina consiste, precisamente, en luchar contra la enfermedad. Reporta beneficios a ambas industrias, sin que ellas tengan la culpa de ello. ¿pero sería posible que la medicina y la farmacia centraran sus esfuerzos y su negocio en la salud y no en la enfermedad?. Vamos a razonarlo.

Para que este modelo fuera factible, el médico solo debería ganar dinero mientras el paciente estuviera sano, y dejar de ganarlo mientras estuviera enfermo. Las 3 anteriores ecuaciones del negocio médico-farmacéutico se transformarían en las siguientes: enfermo = ganancia nula, sano = dinero, muerto = ganancia nula. Así, el médico centraría sus esfuerzos en que sus pacientes mantuvieran su salud todo el tiempo, previniendo la enfermedad antes de que esta apareciera y por lo tanto, estudiando y atacando sus causas y no sus consecuencias, y en caso de que el paciente cayera enfermo, el médico se esforzaría en devolverlo lo más rápido posible a su estado saludable, para poder volver a ganar dinero con él y mantener su prestigio profesional.

El papel del farmacéutico sería complementario y consistiría básicamente en suministrar aquellos productos necesarios para fortalecer y prolongar la salud del paciente, y en su caso los necesarios para combatir la enfermedad. El farmacéutico estaría más relacionado con el mundo de la nutrición que con el de la química.

Esta forma de funcionar que a mucha gente le puede parecer fantasiosa ya ha funcionado con anterioridad. Recordemos que en la antigua China los médicos cobraban un salario por mantener sanos a sus pacientes y dejaban de percibirlo cuando éstos enfermaban, hecho que repercutía negativamente en su prestigio y, por lo tanto, en sus ganancias. ¿te parece pues un modelo absurdo? ¿más absurdo que una industria médico-farmacéutica que solo gana dinero cuando estás enfermo?.

Evidentemente, tal y como está estructurada nuestra sociedad actual , este modelo resulta muy difícil de aplicar a pesar de resultar mucho más lógico y potencialmente beneficioso para el paciente. Y llegados aquí, quizá deberíamos preguntarnos ¿por qué desde sus inicios la medicina optó por un modelo en el que la ganancia se asocia a la enfermedad y no a la salud?.

Y la respuesta no puede ser más triste: todo gira alrededor del poder. La enfermedad es un periodo excepcional de crisis en la vida de una persona, en la que el enfermo, desesperado, se muestra dispuesto a cederlo, pagar lo que sea necesario para salvar su vida y el médico se erige en la única figura con capacidad de conseguirlo. Por esa razón la medicina centra su actividad en la enfermedad, porque es la situación crítica que implica mayor acaparamiento de poder y autoridad, fluyendo desde el paciente al médico.

En cambio, si la medicina se centrara en mantener la salud del paciente, la situación de crisis asociada a la enfermedad correría en contra del médico, pues durante su transcurso perdería prestigio social y desaprovecharía esa oportunidad única en la que el enfermo está dispuesto a conceder mayor dinero, poder y autoridad a su médico.

Por lo tanto, la medicina no ha evolucionado alrededor del concepto de salud, lo ha hecho alrededor de la autoridad del prestigio profesional y de las ganancias que estos acarrean. Estos beneficios solo se pueden obtener a través de la enfermedad. Un funcionamiento completamente opuesto al que debería ser. Esta es la gran contradicción de la medicina, se basa en mecanismos simples que cualquier persona puede entenderlos.

Sin embargo, y a pesar de tenerlo enfrente de nuestras narices, el mundo sigue cerrando los ojos a esta realidad tan obvia. Y es que el mundo no está lleno de ciegos, sino de personas que no quieren abrir los ojos.

Por V.E.V.