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ESCORPIONES NEGROS (LETRA PARA CANCIÓN) por J.J.H.R. y E.F.B.

Sabes que sin mí ella no es nada

Y por eso te aprovechas

Quieres destrozar mi morada

Andas por calles estrechas.

Luchas porque pierda las fuerzas

Sueltas escorpiones negros

Del natural sacas malezas

Que matan con su veneno.

No te sirve cruzar tijeras

Alma y corazón son fieros

No hallarás poder ni maneras

Es mucho lo que la quiero.

Rojo fuego y magia negra

Quieres destrozar mi vida

Luz de luna y madre tierra

Para descargar tu ira.

Del jardín de la hermosura

Nació la mujer quiero

Déjala que es mi locura

Y si me falta me muero.

Fuerte dolor tiene mi canto

El viento trae aire nuevo

Se acabarán horas de llanto

Tu mal será mi consuelo.

No me dirás que no te advertí

Conmigo juegas con fuego

La maldición que va contra mí

Tendrás que sufrirla luego.

Agua pura, amor que siento

Agua de la que ahora bebo

Y para ti queda el tormento

Juega con tu escorpión negro.

Rojo fuego y magia negra

Quieres destrozar mi vida

Luz de luna y madre tierra

Para descargar tu ira.

Del jardín de la hermosura

Nació la mujer quiero

Déjala que es mi locura

Y si me falta me muero.

J.J.H.R. y E.F.B.


UN GATO CALLEJERO LLAMADO BOB DE JAMES BOWEN por J.B.J.

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Tengo que decir que este libro me lo regalaron y desde ese día doy gracias por ello, la vida de James Bowen y su gato Bob está llena de esperanza.

La historia nos cuenta como en un momento muy especial de su vida, el encontrar un fato pelirrojo y moribundo cambió todo su mundo. Él, un músico callejero en tratamiento de metadona empieza a vivir situaciones, algunas divertidas, otras peligrosas, etc. que convierten a la pareja en inseparable.

Esta historia real está muy bien contada ya que es el mismo protagonista, James Bowen, el que la escribe, con un lenguaje fácil de leer. Quizá el paralelismo con la vida de James y el hecho de que me gusten los gatos ha hecho que este relato me tenga atrapado, pero tanto como si eres amante de los animales como si no, se trata de una historia de sentimientos.

Espero que todo el que lea este libro tome conciencia de lo duro de la vida en la calle y de que por muy mal que esté tu vida, bien un gato, un perro, una persona, un libro, etc. Pueden cambiarte la vida, solo hay que tener esperanza.

En resumidas cuentas, un libro fantástico que ha hecho que me acuerde más aun de mi gato “Pica” y de mi novia que cuida de él mientras estoy preso, os quiero pareja.

J.B.J


QUERIDO MANOLO por TIBU

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Querido Manolo: hoy me he desayunado con la noticia de tu muerte. Qué gran ironía!!!. Ahora, después de tantos años de malditismo, de oídos sordos de la Industria Musical, resulta que los mismos que te ningunearon y negaron tu talento, se erigen a sí mismos en tus albaceas culturales. Ahora todos reivindican como su “descubrimiento” el enorme artista que eras. Pues, querido Manolo, y supongo que estarás de acuerdo conmigo, que se lo queden, por decirlo de una forma educada. Conociéndote tanto como te conozco, estés donde estés, te estarás partiendo de risa con la feria que se ha montado… yo, personalmente, que no soy sospechoso de haber dudado de tu arte, me quedo con mi amigo Manolo.

Cuántas veces habremos hablado de cómo se acuerdan de uno cuando se muere, y nos habremos hartado de reír, fíjate ahora…  Hoy, que parece que el clima llora tu ausencia, me he permitido recordar historias que vivimos juntos, y no me llames cursi, cabrón.

Nos conocimos en el año 78, en aquellos infectos locales de ensayo de Embajadores, nos presentó Rosendo, ¿te acuerdas?, tú tenías un grupo de baile que comenzaba a componer temas propios, os llamabais Cucharada. Rosendo estaba todavía con Ñu y yo acababa de formar un grupo con Javier Vargas y tenía 18 años. Tú por entonces tocabas la guitarra y yo, como siempre, el bajo. Rosendo te contó que Javier Vargas tenía un bajista muy joven y entraste a conocerme en mi local. Desde entonces, por los caprichos del destino, la vida y las putas drogas no s iban alejando y volviéndonos a juntar, o alguna aventura amorosa que compartíamos con alguna generosa señorita.

Los ayatolás de la música se empeñan una y otra vez en decir que formaste una parte muy importante de La Movida. Como siempre,  no se enteran de nada, no tienen ni idea de lo que hablan. La de veces que los dos Antonios, tú y yo nos hemos partido de risa de La Movida. Si tú ya grabaste en el mítico “Viva el rollo” con Cucharada, en el 79. Los de la Movida, incluyendo a las “periodistas enteraos”, todavía llevaban el uniforme del colegio…

Hemos tocado juntos, también con los Antonios, hemos vivido y bebido juntos la vida, el día y millones de noches, hemos trabajado mucho cuando tuviste trabajo, a veces incluso te dejaste aconsejar y me hiciste caso, y cuando nos enfadábamos, no pasaba nada, los dos sabíamos que nos quedaban muchos momentos por vivir juntos.

Querido Manolo y queridos Antonios, ahora ya solo quedo yo, de momento. Espero tardar mucho todavía en veros de nuevo, pero tengo la seguridad de que cuando llegue el caso ahí estaréis esperándome, y nos haremos una jam en algún sitio del infierno donde Bowie, Lou Reed, Querouak, y todos los malditos hijos bastardos del rock brindaremos por la carretera y los momentos de amor y música.

Queridos Manolo y Antonios, sois unos mamones, y los cuatro sabemos por qué, pero podéis estar seguros de que será nuestro secreto. Pensar en vosotros hoy me ha hecho sentir Libre, así con mayúsculas. Un millón de besos.

Tibu, amigo, bajista y manager de M. Tena


LA MÚSICA Y LOS RECUERDOS por M.A.I.S.

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“De todas las cosas que he perdido en mi vida, la que más echo de menos es mi cerebro”.

En esta época que me ha tocado vivir, y en la que la proliferación desmesurada de aparatos tecnológicos causa en mi una involuntaria pérdida de retención de datos debido a que “confío” en estos chismes para guardar la información que considero me puede ser útil, aunque pasado u tiempo constato que más del 90% es innecesaria, resulta que es la música, la que me hace retrotraerme en el tiempo y recordar, casi revivir, aquellos agradables tiempos, en los que también hay ratos desagradables y amargos, los cuales creía olvidados, pero que están ahí, almacenados y dispuestos a resurgir, despertando en mi sentimientos, pensamientos y emociones ya vividas.

Hace tiempo leí un artículo, no recuerdo donde, en el que su autor comentaba la existencia de una residencia de enfermos de Alzheimer, en una ciudad española, donde los psicólogos que en ella trabajaban y en la que su presupuesto nos les llegaba ni para crear una página web, habían descubierto que los pacientes que allí poco a poco “olvidan” y son “olvidados”, salían de su letargo al escuchar ciertas canciones, las cuales les habían causado determinadas emociones y experiencias buenas y malas.

No queridos, no estoy diciendo, ni tan siquiera pensando que padezca Alzheimer, todo se andará… no lo que trato de expresar, es el poder de la música, la cual si nos paramos a pensar un momento observaríamos que podríamos llevar a cabo toda una cronología de nuestra vida pasada, basándonos en las canciones que escuchamos y que nos despertaron o causaron alguna vivencia alegre o amarga. Al menos en mi casi, me resulta más fácil situar determinas experiencias, incluso la edad que tenía, y las actividades que realizaba al escuchar aquellos tiempo, y lugares que creía olvidado y que ahora resurgen con algunos estímulos musicales.

La magia de la música me traslada, haciéndome recordar quien fui y compararme con quien soy, que cambios se han producido en mí con el paso del tiempo, y la importancia de éstos.

No sé, tal vez la pérdida de memoria propia del avance vital de cada uno de nosotros, marche acompañada de una canción que está esperando el final de la función cerebral, la muerte, pasa surgir, siendo esto lo último que recordaremos y que nos recuerda un momento pasado que creíamos olvidado. Solo nos queda esperar que de ser así, éste sea de felicidad, por ello confiemos en la música y en los buenos momentos que nos hizo y nos hace vivir.

M.A.I.S.


IT´S ONLY ROCK AND ROLL, BUT DO YOU LIKE IT? Por TIBU

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Viendo en las noticias de TV los comentarios del público asistente al concierto de los Rolling Stones en La Habana me viene a la memoria unas escenas de una película muy antigua, Bea Geste, que se desarrolla en el desierto del Sahara y en la que unos soldados de la Legión Extranjera después de varios días perdidos, son encontrados por sus compañeros. Exhaustos y sin beber desde hacía días, se arrojan sobre las cantimploras desesperadamente. Uno de los salvadores le dice al sediento legionario: “bebe despacio, sorbo a sorbo, no la bebas toda de golpe, podrías morir”.

Pues eso me ha parecido el cierto. Creo que habría que dosificar un poco todo, a unas personas que durante varias generaciones no han tenido apenas de nada. Cuando anunciaron el concierto, gratuito, todo el mundo quiso acudir. Daba igual que fuesen los Rolling Stones, la mayoría de los asistentes no conocían ni al grupo, y ni una sola de las canciones. Simplemente era gratuito y por lo que decían “por ahí”, debía tratarse de un grupo muy famoso, y, además, ¿Qué cosa mejor se puede hacer en La Habana un viernes por la noche y gratis?.

Nadie durante años les ha contado a los cubanos qué es el rock and roll, cuál es su sentido más allá de la música, qué significa ser rockero… la filosofía de varias generaciones. Nadie les ha contado que las letras de los Stones van unidas a una forma de vida, a una actitud, como la tuvo Kerouack, o Hendrix, o los Hippyes, “el camino”, los Beatles, los punkys, etc. y de repente, les dan gratis la cantimplora llena para que se atiborren. Y es lo que han hecho, atiborrarse como Pantagruel, en una noche mágica que la mayoría de los presentes definió como “una tremenda gosadera”, “un gran espectáculo de aluminación (sic)”, “aunque el tipo ese que cantaba es feo se movió bien”… y la novia del erudito responde: “mira mijo, no se debe juzgar solo por la belleza”.

Y veo eso, y después de muchos años de rock and roll a mis espaldas, me quedo muy triste. No han entendido nada. Me consuela pensar que la culpa no es de ellos, sino de un sistema que los ha mantenido embargados del resto del mundo durante lustros.

Quizás, pienso, hubiera sido más sensato, si es que se quiere empezar a informar del retraso cultural (por lo menos en lo que a pop y rock se refiere) que han sufrido y ponerles al día, comenzar con algunos festivales con varios artistas, digamos de serie B, sin que ello suene despectivo, algunos seminarios sobre la generación beat, proyecciones de películas del estilo, coloquios, etc. pero no la cantimplora llena de buenas a primeras.

Querido lector, le pido mil disculpas si interpreta cierto olor a desprecio, altivez o algo peor en mis palabras, pero es que un servidor hace más de cuarenta años que hizo del rock and roll una forma de vida, a veces de manera muy dolorosa, por causa de ello sufrió todo tipo de represiones, y no puedo por menos, que indignarme cuando alguien de los entrevistados dijo: “Ha estado muy bien, a ver si ahora nos traen a Shakira o a Beyoncé”. Un poco de respeto!!!, ¿es que va a ser comprable Brown Sugar con el waka waka?.

Es comprensible mi indignación ante una música (incluyo por supuesto el regetón, las bachatas y demás ritmos pseudo latinos facilones y horteras, con que nos bombardean diariamente) por la que no siento el más mínimo respeto. Y vaya por delante que es la opinión profesional de un músico de rock, no es gratuita.

Quizá, se me ocurre pensar, hubiese estado mejor invertido el pastón de la producción en hacer un macro-concierto de la mítica banda en algún otro país con entradas a la venta y dedicar la taquilla a los migrantes que Europa se empecina en arrojar fuera de sus fronteras. Los migrantes tampoco saben quiénes son los Stones, pero seguro que algo de dinero les vendría mejor y no pensarían que era una “tremenda gosadera”, tiene cosas más urgentes en las que pensar, como por ejemplo comer.

Jaegger dijo en La Habana: “los tiempos están cambiando”, parafraseando a Dylan, pero yo creo que no, son los mismos de siempre, a los que el sistema les cubre con una falsa clámide de solidaridad y aperturismo, pero  siguen teniendo el poder los mismos. El Papa lava pies a 12 presos y aquí en Soto del Real lo hace el Obispo de Madrid, pero no les veo lavándolos a nadie en Lesbos, que, sinceramente, es donde creo que debieran estar. El planeta se derrite a causa de la mal llamada civilización y apenas hacemos nada… y mientras Jaegger dice en La Habana “I now, it´s only rock and roll, but I like it”. Obviando que me reitero, al decir que lo ha dicho en el sitio equivocado, sería tan fácil sin pensásemos que la frase es posible…

Salud y rock and roll

Tibu


DE MÚSICA, ÉXITO Y LUBRICANTE por TIBU

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¿Cuántas veces habré vivido la siguiente situación?: tienes una comida muy importante para tu trabajo con una o varias personas a las que su beneplácito se le supone imprescindible para que tu proyecto, ese que vas a presentarles ahora, vea la luz. En resumen, es el que tiene que poner la pasta. Cuando el camarero ofrece la carta de vinos, el poderoso decido con soltura que tal o cual marca, el año y la bodega es excelente y, casi siempre sin consultar con los demás pide la botella que ha elegido. La cata con gesto de pretendido experto y después de algunas frases aprendidas en alguna revista gourmet, da el conforme para que sirvan a los demás. Normalmente el vino elegido es famoso, nada arriesgado y carente de toda personalidad; a pesar de ellos, todos los presentes lo aprueban y dan muestras de lo acertado de la elección del jefe, que una vez más ha dejado claro quién decide. En la música es exactamente igual.

Nunca me ha gustado definirme como músico, prefiero decir que soy compositor. A parte de ahí el espectro sonoro es mucho más amplio sin las restricciones tímbricas propias del instrumento que toques y compongo desde hace bastante tiempo todo lo que se me ocurre alrededor de la música, que incluye todo lo que mi imaginación conciba como válido, además de las propias notas de la escala. A parte tengo, o creo tener, una visión cosmofónica de la composición y creo que la composición no tiene por qué estar relacionada con la música. Puedes ser compositor de imágenes de videojuegos, de peceras, o de marketing, mientras seas capaz de tener una idea, rodearla de lo que necesite y organizar todo lo que tengas alrededor de esa idea. A partir de ese orden previo, llévalo a cabo y crea como colofón final algo que considero imprescindible: ponle el marco adecuado.

El marco en el mundo de pintura tiene un sentido absolutamente tangible, se ve. En todo lo demás podríamos definirlo como un envoltorio necesario que enmarca y define tu obra y pone el límite entre tu creación y el mundo real. Albert Pla, por poner un ejemplo, puede ponerse un micro en el estómago y, al compás de los movimientos peristálticos de sus tripas definir el “chof-chof” como su composición. Y a partir de ese sonido, el propio Albert dice que es “su” música. Una vez que ha dejado claro esto, ya es solo una cuestión subjetiva de cada oyente que sea mejor o peor aceptado, pero sin ese previo marco, el sonido solo se interpretaría como unas tripas digiriendo un filete.

Entonces, ¿qué es música?. Podríamos decir que, de manera muy general, cualquier cosa, lo único que hace falta es que haya alguien, una sola persona puede valer, que quiera que así sea. La cuestión de la calidad y su valoración es totalmente subjetiva y cambiante confirme a los tiempos. Imaginemos la opinión de tal o cual empolvado caballero del Renacimiento escuchando Reggaeton. Es fácil de imaginar. Lo más prioritario en el proceso musical es encontrar una melodía, da igual si tiene tres o mil notas, pero que sea una melodía que se pueda tararear. Después le pones un ritmo, uno que se pueda bailar, y, a partir de ahí, dame más canciones iguales, y, sobre todo, dámelas ya, deprisa, porque el gusto del consumidor es muy cambiante y lo mismo que hoy es muy vendible, dentro de cinco o seis meses es posible que no le interese a nadie.

Créeme, amigo lector, éste es el único criterio por el que se regula la industria musical en el mundo. Adjetivos como “fresquito”, “caliente”, “veraniego” o “pegadizo”, son usados constantemente para definir cualquier propuesta nueva. Y si ya has decidido finalmente entrar en ese juego, ten claro que vas a poner el culo (de ti dependerá que esto sea en sentido figurado o no), y ahora debes valorar hasta dónde lo pones, cuántas veces, si lo vas a hacer en su totalidad y, sobre todo, si lo vas a llevar a cabo, busca el lubricante adecuado para cada ocasión.

No obstante, de forma sorprendente y afortunada, este negocio ni es tan fácil de manejar, ni deja tantos beneficios como la bolsa. Si esto fuese así, Rockefeller hubiera sido productor discográfico y, a fuerza de invertir pasta sobre unos resultados previsiblemente positivos, habría quinientos Elvis, trescientos Beatles, etc.

Sí, por extraño que suene, obviamos la parte artística al final, como en casi todo, lo que cuentan son los números finales. Cuentan que Gerswin, habiendo cosechado ya éxitos notables en Hollywood, consideró que necesitaba ampliar sus conocimientos musicales, para lo que viajó a París con el objeto de entrevistarse con Cole Porter, genial compositor, que por entonces vivía allí, y ver si podía recibir clases de este genio. En la entrevista, Porter preguntó: “¿Cuánto gana usted por película?, a lo que Gerswin contestó: “En torno al millón de dólares”. Cole Porter no lo dudó y dijo: “Entonces las clases debe dármelas usted a mi”.

Por suerte, a pesar de los esfuerzos económicos de la industria, y de cualquier ciencia exacta, el éxito depende del público, esa es la única realidad. A lo largo de la historia, son conocidos muchos casos de artistas de gran éxito que previamente fueron rechazados una y otra vez por todos aquellos productores, ejecutivos discográficos, etc. a los que se presentaron. El éxito, que no siempre va de la mano del arte, se cuela por las rendijas y, obras desechadas a priori, alcanzan una gran fama. Ejemplos conocidos pueden ser: Mike Oldfield, The Beatles, Sade, Elvis, etc, etc. A nivel más doméstico y producido por mí, puedo mencionar el caso de La Guardia. Cuando presenté su maqueta a cuantos directores de radio, ejecutivos discográficos, managers que conocía, etc. coseché calificativos como: “el cantante es un marcapaquetes y eso no vende”, o “no tienen estribillos”, o mejor aún “es rock torero, menuda basura”. Con mucho esfuerzo y embargando hasta a mis hijos, conseguí publicar su primer disco, del que vendimos medio millón de copias. Hoy llevan vendidas más de dos millones… y Mecano, y Alejandro Sanz, y tantos otros, con mecenas diferentes e idénticos resultados.

Técnicamente hablando, hay normas pre-establecidas para que una canción suene de la manera deseada, pero, a mi gusto, su práctica es odiosa, carente de creatividad y sujeta, como la música clásica, a todo tipo de normas.  La música de verdad, la que siento, la aprendí oyendo discos y yendo a conciertos, a pesar de haber pasado 12 años en el conservatorio. Ni me gustan las escuelas ni los maestros y, por si fuese poco, elegí el bajo como instrumento para dar rienda suelta a mi locura, aún a sabiendas de que ese instrumento con ese particular sonido, no le importa un pimiento a casi nadie.

Dos consejos a los insensatos que quieran hacer  de esto su forma de vida: el primero es que cambies de idea y te dediques a cualquier cosa que te asegure una remuneración mensual (palafrenero, deshollinador, etc.) y si el primer consejo no ha cuajado y sigues empeñado en tan ímprobo proyecto, toma tú mismo la delantera, no dejes que lo haga la Industria, y si en algún momento de la batalla, que es seguro se producirá, pensáis que no saldréis victoriosos de la contienda, volved al primer consejo y pensad en ser agentes inmobiliarios, por ejemplo.

Yo llevo más de cuarenta años en esa lucha y todavía no tengo claro quién ganará pero me sigue resultando apasionante y, cada vez que compongo y publico alguna pieza, de lo que siempre tengo dudas, me acuerdo de Fidel Castro y me dijo a mí mismo: “La historia me absolverá” (y mi casero también).

Ah, en esas comidas los comensales, por contradictorio que parezca, no tienen la menor idea de música, ni de vinos!.

Salud y Rock and Roll!

Tibu


BUSCANDO EL ESTRIBILLO por TIBU

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Querido Antonio,

No encuentro ninguna razón, aunque las tenga todas, para escribir precisamente hoy (13-11-15). No sé tampoco dónde mandarte esta carta, porque ni siquiera estoy seguro del remitente.

Es de suponer que el otro Antonio ya te habrá contado de mi, allá donde estéis, y espero que me hayáis dedicado unos minutos. Lo que no te habrá dicho, porque él tampoco lo sabe, es que estoy preso, aunque tú y yo ya lo estuvimos muchas veces, pero en esta ocasión es una verdad física.

Conociéndote, sé que te darán igual los motivos, y conociéndote, se que te gustaría estar conmigo.

Y ha sido hoy precisamente, escuchando una de nuestras canciones, que me he sentido más libre que nunca, a pesar de los muros, que hoy no son más altos que todos los que escalamos juntos tantas veces.

Y mientras escuchaba nuestra canción he vuelto a vernos a los dos, igual que entonces, viajando hacia ninguna parte, como el viento. He recordado nuestros años de vino y rosas, equilibristas desequilibrados, en los que compartíamos lo que nos pasaba con cuatro acordes, y nos entendíamos sin palabras. Fueron tiempos en los que músicos y ladrones nos subíamos a bordo de un barco con rumbo a ninguna parte, eternamente desafinados.

Querido Antonio, me acuerdo de ti siempre y nunca, y hoy precisamente que me he parado a escribirte después de tanto tiempo que hace que la ciudad no dejó de llorarte, Manolo, que también ha sobrevivido al desconcierto y que, al igual que tu y yo, siente la primavera en septiembre, me ha guiñado un ojo desde algún sitio, de manera cómplice, como siempre, y solo sabemos los tres el por qué.

Precisamente hoy, viernes trece, ya sabes lo supersticioso que soy, me he imaginado a los cuatro: el otro Antonio, Manolo, tu y yo, despertando otra vez a los vecinos, borrachos de melodías, gritando una y otra vez el maldito estribillo, que nunca acabábamos de encontrar.

Querido Antonio, precisamente hoy, me he sentido muy afortunado. Por el hecho compartido entre nosotros, de coincidir en el mundo con millones de sueños rotos que se van escapando por todas las ventanas de las ciudades mientras vuelven a la monotonía y saber que nuestros sueños, en gran parte al menos, se cumplieron y a día de hoy se siguen cumpliendo, a pesar de que no estés y yo, ya te lo he contado antes, me encuentre preso.

Querido Antonio, es posible que, después de tanto tiempo de sequía, vuelva a componer, aunque no sé si es demasiado tarde para regresar, pero eso ya me lo dirán los otros, los que opinan. Nadie mejor que nosotros sabe que, en nuestro mundo, si lo haces bien te sacan a hombros pero, si lo haces mal, a tu noche la tienes que mandar a que la laven. Es lo que hay.

No me olvido que tú me enseñaste, de la manera más cruda posible, que el exceso conduce al defecto, y el defecto al exceso, y tu cálido recuerdo, hará que, de una puta vez, aparezca el maldito estribillo.

Sabes que siempre te querré, yo también lo sé de ti.

P.D.: Dile al otro Antonio que han cerrado el Penta, cuando nos volvamos a ver abriremos una sucursal. Un beso.

 Tibu