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UN CUENTO ETERNO por EL LOBO TXAPELA

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Khalid camina firme hacia la jofaina, quiere lavarse antes de vestirse para continuar camino. Cerca del lugar donde el príncipe va a purificar su cuerpo, se encuentra posado en un viejo tronco, colocado ahí para tal menester, Afar su fiel halcón.

Este es un lugar de asustarse por el chapoteo del agua, mira a su amo con total aprobación, en posición de respeto, pero siempre ojo avizor.

Ella mira a su amado tumbada entre pieles y almohadas de gran precio, desnuda, recién visitada en todo su cuerpo, en formas y lugares impropios de una mujer de su tiempo, pero el sexo y el amor, el amor y el sexo son atemporales para una mujer inteligente como ella.

Inteligente hasta el punto de sabe que al hombre que se está ajustando su turbante y se va a ceñir su alfanje, no volverá a verlo jamás.

Las tropas árabes acaban de perder Al-Andalus, traicionadas por propios y ajenos, y ella, castellana, y él, caudillo Bereber, no volverán a retozar entre pieles de león y guepardo, ni a comer dulces dátiles bebiendo vino de las mejores cosechas de la península. A él, rey del desierto, solo le queda eso; un largo camino de arena a lomos de su caballo negro, un caballo alto, macizo en sus cuartos traseros, que corre por las dunas sin padecer, como si llevara herraduras de oro y alas bajo su silla de cuerpo y madera noble. A ella, reina de la belleza, solo la queda desandar un sendero de vergüenza y deshonra, y quizá, una hoguera a su medida llena de troncos de encina, avivada al principio con trocitos de sarmiento. De esta forma el amable olor de estas maderas ardiendo, se tornará nauseabundo después, haciendo que toda la comarca huela a carne humana quemada, o lo que es casi peor; a intolerancia, a equivocación, a ignorancia por los siglos de los siglos.

Antes de llegar a las naves que lo devolverán a su tierra navegando tristemente con el sabor de la derrota entre los labios, Khalid el grande atisba una columna de humo en la lejanía y se para, tira de la rienda, da la vuelta a su montura y comienza a adivinar en el cielo, en lugar de humo, la figura de su amor, y distingue su sonrisa, pero también distingue sus bellos ojos incapaces de contener dos lágrimas de diamante, tan brillantes como la empuñadura de su espada, y por último, observa una mano que se despide de él, agitándose lentamente a izquierda y derecha.

El emir desmonta, traga saliva y da una palmada en la grupa del noble animal para que este corra en dirección a la libertad. Agita el brazo que lleva forrado con un guante centenario provocando que Afar vuele a otras tierras donde haya paz y entendimiento, donde las razas y los pueblos puedan convivir sin importar el credo ni el color de la piel, donde unos y otros se regalen conocimientos y sabiduría, y donde aprecien la magia del mestizaje.

Khalid el grande desenvaina su arma y la hunde en sus entrañas con tanta fuerza que con un golpe basta, ahora no es Khalid el grande, ahora es Khalid el muerto, un muerto sin sentido, como los que todavía hoy en día abandonan este mundo víctimas o verdugos de las creencias más dispares, dispares pero compatibles.

Es mentira que más de seiscientos años después María siga ardiendo en el infierno, o que Khalid esté en el paraíso disfrutando de un harem de vírgenes, si así lo desea, seguro que ambos están juntos y felices en el otro mundo.

Por El Lobo Txapela

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EL DOLOR SAGRADO por R.V.C. (Colaboración desde el C.P. Madrid II)

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El mundo no ha cambiado y me temo que estamos muy lejos de un cambio necesario, en el siglo XXI sigue habiendo auténticas barbaridades que no se entienden, me refiero a el trato que reciben las mujeres en los países de régimen islamista. En esos países donde el estado va unido a la religión, y las leyes están condicionadas a la interpretación de su libro sagrado, esta interpretación puede llevar a una mujer a ser lapidada solo por cambiar de religión, ya que según su interpretación la mujer está en el mundo para servir al hombre.

La religión es la gran culpable de las atrocidades que ha cometido el hombre, en el nombre de Dios se han exterminado razas, han borrado civilizaciones del mapa, y a día de hoy sigue el problema, ya que millones de mujeres sufren el yugo de los supuestos textos sagrados, que justifican pegar a la mujer, lapidarlas, ofrecerlas en sacrificio, dejarlas encerradas en casa hasta que mueran, imponerlas silencio, exigirlas ciega sumisión, sin derecho a defenderse ya que su testimonio en un juicio no tiene la misma validez que el de un hombre, etc…

Pero poco pueden hacer las mujeres en esos países donde las leyes y las normas morales están escritas por varones, una mujer nada más nacer es declarada culpable de que el hombre caiga en la tentación, solo hay que ver la impunidad de la que gozan violadores, pues en algunos casos si un violador se casa con su víctima ya no es delito, vamos que encima de violarla le jode el resto de su vida ¡qué cabrones!.

Pero la culpa sigue siendo de la mujer, es que van “provocando” con el Burka.

Desde los principios de la religión la influencia de los clérigos, imágenes, rabinos, lamas, gurús, pastores, y maestros espirituales han considerado a la mujer como figura tentadora. Esa imagen se ha elaborado a partir de determinados textos sagrados escritos en lenguaje patriarcal, considerados válidos en todo tiempo y lugar, leídos con ojos fundamentalistas y mentalidad misógina.

La comunidad internacional sigue siendo tan hipócrita como siempre, pues suelen actuar cuando el caso es mediático, pero todos sabemos que a día de hoy hay millones de mujeres que sufren sus vidas siendo tratadas como animales, que es otra manera de matarlas en vida, y lo que llego a entender es como la Comunidad Internacional no exige y obliga a cumplir unas leyes mínimas de respeto y dignidad que amparen al ser humano, sea cual sea su religión, condición y sexo, estas leyes ya están escritas y bien redactadas por eso digo que hay que obligar y exigir, pues no hay causa más justa que esta.

En España exigimos tolerancia cero ante el maltrato, es una de las cosas que más me gusta de mi país, pero también tendríamos que exigirlo diplomáticamente al resto de países, y romper relaciones con quien no respete al ser humano, aunque tengamos intereses, pues la dignidad, el respeto y la tolerancia hace al hombre más humano y eso vale más que el dinero.

En según qué países la religión mata y lo tendrían que poner en sus libros sagrados, como en los paquetes de tabaco, así se empezaría a tomar este asunto como algo serio, pues después de este artículo tengo una duda ¿Dios es Varón?, yo no lo sé, pero si puedo afirmar que el varón es Dios.

Por R.V.C.