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EL CAMINO A LA SEGURIDAD por EL NANO

Antes de esta situación de crisis, muchos de nosotros nos preguntábamos por la viabilidad de una sociedad en la que cada vez nos encontramos más aislados en nuestra vida física. Hay que tener en cuenta como muestran las inversiones sobre la inteligencia emocional, que nuestras emociones son relacionales, se generan en la interacción con los demás, y con nosotros mismos, con nuestros sueños y nuestras experiencias pasadas.

Más aislamiento social conlleva, más inestabilidad emocional. Esto hace que me pregunte ¿por qué la gente que entra en prisión no se integra en la sociedad? No se les reeduca o se les reforma y siguen delinquiendo y muchos vuelven a delinquir y cometen los mismos errores del pasado? ¿por qué no se hacen tareas pías para reformar dicho carácter antisocial? Unos por temas de drogas, otros porque se creen Vito Corleone, otros tienen delitos muy graves como una muerte o algo peor, pero creo que todos tendrán que reeducarse para salir de aquí y no volver jamás.

Podían demostrarnos y enseñarnos cinco medidas básicas para nuestro bienestar. Felicidad, salud corporal, propósito en la vida (objetivo vital), resistencia a la depresión, y perseguirlo en sí mismo como algo deseable, esto tiene la capacidad de configurar nuestro comportamiento y nuestra forma de vivir, nuestra personalidad a lo largo del tiempo, tendríamos que quitarnos la idea de la cabeza del dinero fácil que a muchos de nosotros nos ha llevado de cabeza a esta situación. Un comportamiento repetido, una práctica habitual, requiere de nuestro interés y cuidado para lograrla, tiene que ser importante para nosotros, tiene que ser significativa para nosotros. Las prácticas cotidianas de la generosidad que son repetidas a lo largo del tiempo respondiendo a nuestro comportamiento intelectual, tienen la capacidad de reformarnos de diferentes formas que incrementan nuestra felicidad vital.

El apoyo mutuo está inserto en los genes de todos los animales sociales que cooperan para realizar lo que uno no puede hacer solo. Podríamos participar en más actividades en las que nos podamos relacionar todos como iguales ayudándonos los unos a los otros, fomentando el compañerismo y la generosidad, para apoyar la reinserción o el cambio de mentalidad que tienen muchas de las personas que están en prisión y o consiguen dicha reinserción social. Aunque yo pienso que querer es poder.

Eso me hace reflexionar mucho y un día leí que la religión (o como a mí me gusta llamarlo ) la filosofía Budista dice así: es una religión muy sencilla que se basa en ser bondadosos los unos con los otros. Así de fácil es.

Por eso quería añadir una conversación del Dalai Lama con un tibetano. Le torturaron muchos años en la cárcel, al preguntarle si alguna vez había sentido miedo le respondió: “sí me daba miedo una sola cosa. Dejar de sentir compasión por los chinos”. El perdón le sirvió a Lapon-La mientras estuvo en prisión. Al perdonar a los chinos, su experiencia con ellos no empeoró. No sufrió demasiado mental ni emocionalmente. Sabía que no podía huir, así que pensó que era mejor aceptar la realidad que dejarse traumatizar por ella. Esta última frase a mí personalmente me ayudó mucho y espero que a otros les pueda servir para aceptar la realidad e intentar por todos los medios cambiar y no volver a realizar jamás los mismos errores y así nunca más llegar otra vez a estar en esta situación. Hay muchos que no saben perdonar, que echan la culpa a terceros por su situación pero lo principal que tienen que saber y comprender que lo primero que tienen que hacer es perdonarse a sí mismos para estar en paz y poder seguir su vida dignamente y poder seguir su camino.

El Nano

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UNA REFLEXIÓN PARA CRECER por LOLO

Survive

He decidido escribir como me aconsejasteis muchos nómadas y compañeros. No se me ha hecho fácil, ya que las autocríticas son duras y realistas, y te pueden hacer ver lo mierda que has podido llegar a ser en algunas circunstancias de la vida. Bueno en muchas. Y como mi abuelico me dijo, “tanto va el cántaro a la fuente que un día se rompe”, y como cántaro yo he roto no uno sino muchos.

Es duro reconocer que lo que tengo hoy en día, son el resultado de los actos nefastos sobre mi persona y estoy sufriendo y pienso “dios mío acaba con esto ya”. Pero cuántas veces mi familia, mi exmujer, y todo aquel que me apreciaba le pedían a Dios que parara ya, y yo seguí haciendo daño a los que más quería. Bueno, eso pensaba, ese chiquillo que no hacía daño, y sí hería gravemente a los que yo más quería, bebiendo, robando, fumando, drogándome, y claro… como hacía deporte y soy un gran deportista (al menos así me considero) podía tapar todo lo malo. Y mientras tanto, familiares, gente que me quería, niños, mujeres que me quisieron, y sobre todo la mía, sufrían hasta el punto de cansarse e irlos perdiendo. Pero en esta vida no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes.

Pues bien, ahora viene la parte más complicada. Mirando hacia atrás veo que muchas cosas de las que me han pasado me las he ganado a pulso como el verme solo, pero sigo mirando hacia atrás y no me tengo que ir muy lejos, mirando fríamente hasta lo que hoy por hoy estoy sufriendo y viviendo, veo el daño que he hecho, y coño… he tenido que llegar hasta tan lejos para ver que el único responsable de verse así soy yo. Y como no acabe con esto, cada vez la zanja será más grande y peor hacia mi persona, porque llegará el día que ni llamando a los bomberos saldré. Pero peor es que los tuyos te tiendan la mano para sacarte y no lleguen porque ya sea demasiado honda la zanja y tarde la dicha.

Hoy en día, me encantaría que me perdonasen, pero entiendo que yo no perdoné ni una y seguí mi mal camino, también estoy sufriendo el mismo sufrimiento que yo desperté. Mirando detenidamente mi situación no lo tengo fácil, pero tengo que luchar y no poco para que esas personas que tanto apostaron por mí puedan ser conscientes de que hoy por hoy voy a hacer todo lo que esté en mi mano para recuperar su confianza, y sobre todo, curar todo el daño que les he hecho y con actos, no con palabras.

Sé que para muchas cosas y personas es tarde, y no podrán perdonármelas o me va a costar mucho. Yo lo voy a intentar, nunca es tarde su te lo propones, pero con actos y acciones, no bebiendo, no robando, sin despreciar sus consejos y esfuerzos que hicieron por mí. Para poder recuperar esa confianza que han perdido hacia mi persona y el dolor causado poder sanarlo, me reitero, con acciones.

Por Lolo


A TODA VÍCTIMA por SAMOYEDO

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En estas letras

Que escribo con tanta ilusión

Me gustaría hacerlas suyas

Ya que me salen del corazón.

Puede que en ellas exprese

Algún sentimiento y emoción

Que muchos de los presos sienten

Y no solo yo como escritor.

El daño que se os ha causado

No penséis que cayó en vano

He conocido el dolor

Que muchos padecen por su error

Quizá si pudieran dar un paso atrás

Lo darían de verdad

Otros quizá no lo hicieran

Pero a esos no me refiero yo

Cada día que se pasa

En un lugar privado de libertad

Tienes tiempo de sobra para pensar

El daño que causaste sin ninguna razón

Todo lo que perdiste por la equivocación

Aquí los ojos nunca brillan

Por estar muertos en vida.

Quizá alguno de vosotros

Desee que se pudran en prisión

Pero estas personas tienen familia

Que sufre por los suyos y por nuestro dolor.

Hay que perdonar a esos hombres

Cumpliendo condena sin odio, ni rencor

Creo que lo agradecerá vuestro corazón.

Por Samoyedo


LA FUERZA DEL PRESENTE por I.M.A.

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Vivir la experiencia de ingresar por primera vez en prisión no es fácil para nadie. La incertidumbre de los primeros días produce tristeza, miedo y recelo. De hecho puede llegar a generar un auténtico “shock”.

Los constantes pensamientos sobre el final de nuestros planes, de nuestras relaciones, de nuestros trabajos, de nuestros sueños, en definitiva, de nuestra vida, transitan por nuestra mente son control alguno, a su libre albedrío, produciendo una sensación de tormento bien difícil de dominar.

Sin embargo, una vez transcurridos todos los protocolos de la admisión y establecidos en el módulo asignado, nuestra mente puede calmarse, asentarse y pacificarse si somos capaces de asumir nuestra realidad.

Es a partir de ese momento cuando uno tiene que acometer probablemente la tarea más importante para lograr sustentar de una manera equilibrada y de bienestar su estancia en el centro penitenciario. Para ese cometido no queda otra que trabajar firmemente nuestros pensamientos de tal forma que, seamos nosotros, los que controlemos nuestro consciente y no caer en la trampa de permitir que sea éste quien nos controle a nosotros.

Establecerse en el presente, asumiendo nuestra responsabilidad y no hacer culpable a nadie de  nuestra situación, es un gran acto de humildad que deriva en el primer paso para nuestro bienestar. Aferrarnos al pasado, no solo supone malgastar nuestras energías, supone crear grandes barreras muy nocivas para nuestro progreso. Estamos creando armas letales en contra de nuestro bienestar.

Debemos tener algo claro: todo está en nuestra mente. Si somos capaces de tener control sobre ella, somos a la vez capaces de entrar en conexión con nuestro espíritu, con nuestro “yo”, más profundo. Estamos abriendo la puerta hacia el éxito.

Prestar atención al presente es la clave de la transformación. Debemos concentrarnos con todos los medios a nuestro alcance en lo que hacemos, en cada momento. Tenemos que mantenernos arraigados al presente. Con la práctica, uno aprende a vivir en ese estado de consciencia y es altamente gratificante observar como esto modifica nuestro estado de conciencia y la cualidad de las acciones.

De ahí que emane la importancia del perdón. Perdonar es la única vía para poder vivir en un estado de conciencia, en un estado de presencia, sin interferencias, sin obstáculos, que quiebren nuestro bienestar.

Cuando sentimos emociones del tipo que sean, debemos de prestarles total atención y de esta forma, comprobar si nuestra mente está anclada a algún tipo de dolor (tristeza, culpabilidad, odio, resentimiento, etc.).

Estas emociones, además de alimentar nuestra mente violentamente, significa que no hemos perdonado. Perdona es liberar la pena y renunciar al dolor, en realidad es  no poner límites y resistencias a la vida. Cuando se perdona de verdad, uno recupera el poder cedido a la conciencia. No sufre el “no perdonado”, sufre el que no perdona. Cuando perdonamos renunciamos al dolor y abres un mundo infinito de posibilidades.

Vivir en paz en el presente es la clave del triunfo, es el “mapa del tesoro” que nos guiará hacia un futuro lleno de esperanza y lo que convierte el mismo en una incertidumbre, que muy al contrario de atemorizarnos, nos apasionará como si de una juego de misterio se tratase. Tal y como dijo Jesucristo: “Antes de entrar en el templo (lugar de paz) perdona”.

Bienvenido al juego, al juego de la vida.

Por I.M.A.


¿QUÉ ES EL ODIO Y EL PERDÓN? Por SAMOYEDO

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En estos últimos artículos que llevo escribiendo estoy plasmando o describiendo lo que significa para mi ciertas cosas, o ciertos valores que quizá se vayan olvidando. Quizá sea para ver si comprendo el bien de las cosas, o quizá porque mi interior me pide o necesita que lo realice para sentirme bien conmigo mismo en paz y tranquilo.

Hoy voy a enviar a mi ring metafórico a combatir a dos púgiles que son sentimientos, emociones o necesidades que tiene todo ser humano. Ya saltaban al cuadrilátero el odio y el perdón. Creo que todos hemos sentido o vivido ambas cosas, por eso deseo explicar bajo mi humilde punto de vista en qué consiste cada una de ellas y en qué nos perjudican o benefician.

Como siempre voy a comenzar por la parte negativa, me gustan los finales felices.

Odiar es un sentimiento, acto o deseo de que alguna persona sufra, le vaya mal o tenga cualquier percance del tipo que sea, incluso que pueda morir.

Es dibujar a una persona el mismísimo diablo en ella. El odio no solo se muestra o manifiesta a la persona odiada, sino que también se refleja en nuestro rostro, corazón, y alma esa rabias, deseo de mal, aborrecer o desear lo peor, hace que se manifieste, como bien digo, en nuestro interior y quizá nos haga más daño a nosotros mismos que a la persona odiada. Todo el odio que llevamos dentro los mostramos a nuestra familia, amigos, etc. y quizá si nos miráramos al espejo y observáramos nuestros ojos no nos gustaría lo que reflejan.

Por el contrario, el perdón nos libera de toda maldad que hayamos cometido o que nos hayan producido. Cuando una persona perdona muestra amor, generosidad y solidaridad con la otra. Cuando la parte contraria es perdonada muestra su gratitud, arrepentimiento y se siente aliviada y limpia. EL perdón es un acto de valentía que nos reconforta y nos hace ser mejores personas, ¿o es que nunca hemos pedido perdón y hemos sido perdonados? ¡Pues sí! Todo ser humano por muy retorcido que sea ha tenido la necesidad de ser perdonado por algún daño que haya causado a otra u otras personas. Quizá haya sufrido en silencio hasta obtener ese perdón tan necesario para aliviar su sufrimiento. Así mismo, hemos perdonado muchísimas cosas a amigos, familiares, incluso a nuestra mascota cuando ha orinado en la alfombra de casa. El perdón significa mucho en la vida y es muy necesario, sin embargo el odio está por todas partes, en Siria, Irak, Egipto, Ucrania y muchísimos otros países del mundo donde se matan, torturan por un distinto ideal.

El odio es destrucción en todo tipo de lugar, ya sea terrenal o espiritual o moral. Perdonar como digo es bondad, es estar libre de miedos, de odios, es dormir tranquilo con la conciencia limpia. Muchísima gente pide perdón en el lecho de muerte ¿por qué? En vida no lo hizo y ahora que ésta se acaba desea hacerlo ¿será que le da miedo ir al más allá atormentado?

No lo sé, pero sucede en políticos, asesinos, reyes, etc. ateos o creyentes, eso da igual. Pedir perdón y perdonar es de sabios y cuanto antes se haga mejor. Odiar es malo y enfermizo.

Ahora decidid quien ganó en el ring y en qué asalto. Os dejo unas letras como de costumbre.

 

EL ODIO Y EL PERDÓN

Un soldado fue capturado de sorpresa por su rival

en una noche de fuego real con gran tempestad

una nuebla espesa y sin apenas visibilidad.

Le atraparon sin darse cuenta

Y con gran odio le comenzaron a golpear

Pasó largo tiempo deseando poderlo vengar

Pero la lucha no es eterna y en algún momento debe de cesar.

Hay que perdonar sin ninguna vergüenza

Para poder olvidar el daño causado y también ese mal

Hay que perdonar aunque nos duela

Porque sino el corazón siempre sufrirá

No hay mayor dolor que el de odiar en vez de amar.

Sin lucha las fronteras están abiertas

Por todas ellas puedes pasar

Con lucha los caminos son muy cortos

Y en algún lugar te vuelves a encontrar.

El perdón es una victoria que te da la libertad

Odiar no sirve de nada

Lo mejor es volver a amar

Cae la noche sin ningún espanto, no hay nada que ocultar.

El enemigo fue perdonado

Ya no hay nada por lo que odiar y volver a luchar.

Hoy somos alegres por tener limpia nuestra moral

Fue enterrado el hacha de guerra

Ahora es tiempo para soñar.

Vivir con la sonrisa en el rostro no dejará

que las arrugas nos marquen jamás

Dedicado al mundo en general.

Por Samoyedo 


MALDITO DINERO por F.E.E.

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Hasta las flores del campo

están llorando de pena,

no se puede explicar

la causa de mi condena.

Nunca fui un delincuente

un ladrón, ni un asesino

solo el maldito dinero

me desvió del camino.

Hoy lloro como un chiquillo

con los brazos hacia el cielo,

mis lágrimas de amargura

apenas tienen consuelo.

Quisiera pedir perdón

pero no tengo derecho

solo cumplir la condena

que el delito ya está hecho.

Y quiero pedir perdón

a ella esposa de mi alma

que siga pensando en mi

y que no pierda la calma.

Por F.E.E.


EL REENCUENTRO MÁS AMARGO por R.R.M.

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¿Por qué a mí? ¿qué hago yo aquí? ¿qué pensarán ahora de mí? Cuentos de preguntas nos abruman una vez entramos en prisión. Y todas con un “egoísta” denominador común: a mí, yo, de mí… yo, mí, me, conmigo… siempre la misma historia.

Una primera etapa de adaptación, con la cabeza más fuera que dentro, intentando resolver problemas exteriores desde aquí, aferrándonos a cualquier muestra de afecto, apoyo, solidaridad, que nos aporte algo de luz. Nuevas relaciones, desahogos con extraños que ahora forman parte de nuestra vida. Todo son excusas válidas con tal de evitar el encuentro que eludimos a diario, al quedarnos sumisos, dóciles, sin rebelarnos contra esa parte nuestra que no sólo ha condicionado nuestra vida, sino la de nuestros seres queridos.

No hay más ciego que el que no quiere ver, ¡y cuántas veces nos tenemos que dar de bruces contra la misma pared, para reconocer nuestras equivocaciones!. Si a Saulo de Tarso hubo que derribarlo de un caballo para que se presentara al Mundo como San Pablo ¿qué necesitamos nosotros para darnos cuenta de que el mundo no tiene de epicentro nuestro ombligo?

Cierto, hay un problema, y lo que diferencia a unas personas de otras es su actitud ante él. Y entonces ¿por qué tenemos tanto miedo de quedarnos solos? ¿de verdad somos capaces de engañarnos a nosotros mismos? ¿por qué al caer la noche nos incomoda ese compañero de viaje en nuestros sueños? ¡Si es nuestro mayor patrimonio!.

Nos lo debemos a nosotros, a nuestros familiares, a esa oportunidad que de nuevo nos está dando la vida. Sí, la oportunidad está aquí, y ahora, no nos espera a nuestra salida. Sí, ahora, en el momento en que nos reencontramos con nosotros mismos, con un saludo respetuoso y expectante de dos amigos de la infancia que luego la vida ha distanciado.

Sí, ahora, cuando nos levantamos con ánimo, con la cabeza alta y ganas de mejorar.

Sí, las cosas suceden por algo, independientemente de nuestras creencias, y no aprovechar esta situación no tiene excusa. No se necesita dinero, ni un mejor abogado, ni mejores contactos. Todo lo necesario lo tenemos en la muñeca izquierda: TIEMPO. Y en esto somos mucho más ricos que antes. ¿De verdad éramos felices? ¿disfrutábamos con lo que hacíamos? ¿cuándo reímos por última vez?

Quiérete más, encuentra esa paz interior que te hará mostrar tu verdadera riqueza. Sí, eres especial, diferente, único: reconoces tu error. Te has perdonado a ti mismo y ahora también puedes perdonar a los demás. Empiezas a morder la vida, a vivir, y ansías esa libertad malgastada tiempo atrás. Enhorabuena, debes estar orgulloso de lo que estás haciendo. Ya nadie te tirará del caballo.

Yo, desde entonces, disfruto de mi compañero de viaje y duermo más tranquilo. Ya no me asusta mirarme al espejo.

Por R.R.M.