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¿EL NUEVO ORDEN EDUCATIVO? Por E.F.H.

Ya con anterioridad en la revista conjunta De Paso – Nómadas, en el escrito de “sin ciencia no hay cultura”, en el último párrafo decía “lo que debemos pretender no es que se sepa, sino que se sepa más”.

Pues, como siempre hemos temido. El nuevo orden educativo lo que desea es modelar individuos entrenados en diversas “competencias, destrezas y habilidades” técnicas y emocionales que facilitan su encaje en el mundo laboral.

Pedagogos charlatanes, que pretenden condenar a los alumnos a una nueva forma de servidumbre. Lo que está depauperando el noble oficio de maestros y profesores.

De este modo la Escuela y la Universidad, se convierten en un centro de selección de personal y “dejan de alimentar el anhelo de saber”, orientando la formación de los alumnos hacia aquellas áreas de la economía que favorezcan su “empleabilidad”.

El nuevo Orden Educativo, emplea técnicas pedagógicas que conciben al “ser humano como un mero procesador de información”.

Así que la transmisión cultural queda aparcada, o incluso vedada, para formar “emprendedores” flexibles y adaptables.

Lo que se pretende es que el alumno no pueda atesorar conocimientos que afilen su juicio crítico sobre la realidad, sino centrarse en “aprender a aprender”, hasta convertirse en un dócil y empático receptor de cualquier tipo de adiestramiento que garantice su eficacia económica.

Se le da demasiada importancia al “pensamiento positivo” y a la “inteligencia emocional”, para que la adquisición de destrezas se desarrolle siempre en un ambiente de buen rollo.

Se evitará que los alumnos aprendan nada por puro interés. Mientras más analfabetos o semianalfabetos existan, serán mucho más manejables y más fáciles de engañar.

Al menos a todos, los quedará nuestra intuición. ¿podemos fiarnos de nuestra inspiración? Sí. Por ejemplo, en exámenes cronometrados se acierta más con soluciones intuitivas que con la lógica. Todo esto se encuentra bien definido en el libro “Escuela o barbarie”.

E.F.H.

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MÁS VALE TARDE QUE NUNCA, FELICIDADES por E.F.H.

Otra vez, como tantas. Avanzamos, luego retrocedemos y volvemos a empezar de nuevo. Al menos para mejor. El día 22/06/17, fecha histórica de nuevo para la TVE, “la de todos”.

Felicito sinceramente a esos profesionales de TVE, que con anterioridad hicieron que una televisión estatal, estuviera en la cúspide de Audiencias, Premios y Reconocimientos. Después vino la hecatombe.

Me alegro mucho por ellos y naturalmente, por nosotros.

Sé positivamente que muchos de ellos, aún teniendo buenas ofertas para trabajar en otras televisiones, y apartados casi totalmente, prefirieron seguir ahí, para ir cotejando con informes, como se desarrollaban los acontecimientos. “Sufrir y ver”, que algo que se había conseguido con mucho esfuerzo se adulteraba, se manipulaba, se tergiversaba, la información a conveniencia de una manera impune y alarmante.

Algunos se empeñaron que era imprescindible tener también bien amarrada la TVE, como ocurre en parte con la Justicia, la Fiscalía e Instituciones.

Hubo una verdadera etapa en la que en TVE, lo sé positivamente, si había que decir “no”, se decía “no”, ya fuese al Presidente del Gobierno o a Su Majestad el Rey.

Reitero mi más sincera felicitación, a esos profesionales que han sabido defender: un periodismo de control, de veracidad, de verdadero contraste de las noticias. Haciendo lo  que se debe hacer “no mezclar sus ideales, con los profesionales”. Para que TVE llegase a ser creíble y lo más independiente posible, para que la información fuese realmente importante y veraz. Gracias.

Se empeñaron. Se ha tardado más de cinco años, desde sus muchas denuncias, haciendo verdaderos “Expedientes X”, de cómo se manipulaba la información, de cómo se presionaba a los profesionales o de cómo se hacían redacciones paralelas.

Esperemos que se lleve a la práctica esas citas importantes que existen hace mucho tiempo y que algunos deberían aprender:

“The right man in the right place” (“El hombre que conviene para el destino asignado”), no para los serviles y arrodillados.

A los otros, les dejo algunas frases famosas o refranes para su reflexión:

“Conócese la madurez, en la espera de la credulidad, es muy ordinario el mentir” (Gracian)

“Si el prior juega a los naipes ¿qué harán los frailes?”

“El autor del delito es aquel a quien aprovecha” (Séneca)

“Mal me quieren mis comadres, porque digo las verdades”

“Soy hombre: nada humano me es ajeno” (Terencio)

“Al que al cielo escupe, en la cara le cae”

“Nosotros somos los únicos conspiradores: vuestra merced por haber agobiado al país con exacciones insoportables, y yo por haber querido libertar al pueblo de semejante tiranía” (La respuesta de Tupac Amaru al general Areche)

Felicidades a los televidentes también.

E.F.H.


EJEMPLARIZAR por E.F.H.

Empezamos con la creencia que algunos tienen de la palabra “ejemplarizar”.

La creencia de algunos es pensar que “ejemplarizar” es lanzar mensajes a los individuos intimidatorios, amedrentadores, arreándole en todo el morro a todo aquel que sea un díscolo.

Pero realmente lo que significa es “dar ejemplo” que es verdaderamente lo difícil, pues esto se logra a través del comportamiento y no por las medidas correctoras que sean totalmente inadecuadas.

En esto influye bastante la ausencia de educación, y la falta de respeto de los que dan las órdenes y de los ejecutores.

Es justo que conozcamos que no se trata de elementos asilados, pues en caso todas las áreas de poder e instituciones los encontramos. Forman parte de un conjunto o una tendencia muy extendida. Cuya dedicación es hacerse un huevo y una clientela, para darle un aspecto nuevo a lo que ya es muy viejo: que es el trincar y amedrentar.

Somos lo que nosotros mismos hemos hecho de nosotros. Queremos o no somos una democracia representativa, así que no nos podemos sorprender que nos representen todos ellos, unos y otros: los decentes, también los corruptos y cerdos de ambos sexos. Así que no nos podemos sorprender.

Desde hace muchos siglos la picaresca española ha tenido su fama, y seguimos siendo el cultivo de pícaros y otras excelencias, donde otros siempre han estado y seguirán estando en la desesperación y la desgracia.

Lo que nos encontramos es una gran falta de respeto por las instituciones. Aun sabiendo que son muy imperfectas, y por mucho corrupto, defraudador… que lleva toda su vida prácticamente poniendo el huevo en los escaños o en puestos de gran responsabilidad o cambiando de puesto en puesto; por tener que pagarle o granjearle incondicionalmente las deudas políticas contraídas.

El degradarlas más, es una ofensa bien grave a los ciudadanos que creen o creían en las instituciones. Lo que están haciendo es que cada día vaya aumentando el número de incrédulos con respecto a las instituciones y la clase política.

Ejemplarizar implica, dar ejemplo.

E.F.H.


MI REINO POR UN ESCAÑO por E.F.H.

Estamos tan acostumbrados a oír diariamente “es su escaño”. Está en él o en ella que lo deje. Me parece que cada vez es más “obsceno” el oírlo.

Esta frase de “es mi escaño” o “es su escaño”, sigue dando vueltas y vueltas en las cabezas de los ciudadanos. No por lo que dice dicha afirmación, sino por lo que oculta: a esto le podemos llamar: “el síndrome de la posesión, pero no solo del escaño, sino del país”.

Ya vemos que muchos políticos han creído siempre y siguen creyéndose los salvadores, los que creen que el país es de su pertenencia. ¡Ya sabemos para qué!

Piensan que cuando ya tienen su escaño, los españoles se lo hemos regalado para que háganlo que les de la real gana, como está sucediendo hace mucho, muchísimo tiempo. ¡NO ES PARA SERVIR, ES PARA SERVIRSE!

Normalmente, lo que se ha estado haciendo es esquilmarlo todo.

Además de mentirosos, juran y perjuran que no lo son. Los que se comportan como verdaderos autócratas y tienen la sartén por el mango, pero ven peligrar su posición de poder y privilegios, intentan ocultar todo lo que han hecho y que son responsables, bajo una capa de cieno, barro sucio o barniz oscuro.

Otros ni se esconden, siguen todos los días “erre que erre”, aunque el barco se hunda, y la popa ya está toda hundida y el agua ya cubre todo su cuerpo. Levantan los brazos y con solo sus manos a la vista, siguen en sus trece diciendo con los pulgares: “piojosos, piojosos”.

Después, lo más normal es dar el salto al grupo mixto, borrando de un plumazo sus supuestas culpabilidades y desmanes, etc.

Y, por fin, ya queda todo arreglado: “ya no es militante de nuestro partido”, llegando a la conclusión de que “nada de lo que hizo o haga en lo sucesivo tiene que ver con su partido”.

Todo esto es que se está llamando últimamente “REGENERACIÓN”.

Lo ciertamente seguro, es que las cloacas seguirán despidiendo un gran olor pestilente. Si todo esto que estamos viendo es “REGENERACIÓN”, ¡que venga Dios y lo vea!.

E.F.H.

 

 


CUANDO LA MENTIRA DERIVA EN TRAMA… por E.F.H.

Todos en general creo que utilizamos algunas mentirijillas por cortesía, compasión o por no quedar como un gran grosero.

De todas formas siempre habrá algún imbécil que otro, que te suelte de buenas a primeras: “qué viejo estás”, “has engordado una barbaridad”, “estás horroroso”, etc.

Bienvenidas sean esas mentirijillas que no tratan de herir, sino que las decimos por cortesía. Rechazo total a las otras.

Pasando ahora al plano  más general de nuestra sociedad actual, más arraigada en la clase política, donde la mentira está instaurada como algo normal, así como el olvido repentino: “no recuerdo, no lo sé, no estaba al tanto, me dedicaba a otras cosas, no me enteraba de nada”.

Estas mentiras que tienen un gran peso específico y que a la larga salen, desgraciadamente pansa a ser el denominador común de toda trama organizada, con el fin de enriquecerse, financiar campañas, defraudar… y seguir mintiendo como si nada sucediese y que todo es tan normal, con una impunidad inusitada.

Ya sabemos que es duro aceptarlo, pero hay que tener el valor y la osadía de admitirlo y aceptarlo.

Decía Epícteto que lo que nos afecta a los humanos, no es aquello que nos sucede, sino lo que nos contamos sobre lo que nos sucede.

En la realidad de cada día y en los medios vemos oyendo declaraciones que se van tejiendo y destejiendo en medio de una gran maraña de palabras que se utilizan constantemente con grandes contradicciones en un mismo tema.

A veces, después de unas broncas, en que se ven o no vemos enfrentados y si tenemos algún documento irrefutable; hay que tener el valor de admitir que tu memoria o tu mala intención, te engañaba y engañabas a los demás.

Ya lo comenté antes, es durísimo aceptarlo.

Con todo esto, cuando l tendencia natural a la mentira se lleva a su máximo extremo aparecen personajes que están entre lo patológico y el de estafador o defraudador.

Es un modelo de mentiroso que se ha puesto muy de moda últimamente ¡inquietante! Verdaderamente el ser humano no deja de sorprenderme en todos sus excesos, llegando a dibujar el carácter extravagante y mitómano de ciertos individuos/as.

Pensemos que ya es hora, mintamos menos, aceptemos la realidad y nuestras realidades, con el fin único que nos debe mover a todos de conseguir una sociedad más justa, igualitaria y cabal para todos, sin excepciones.

E.F.H.

 

 


LAS CONVENIENTES INTERPRETACIONES IDEOLÓGICAS DE ALGUNOS ESPAÑOLES Y FORÁNEOS por M.A.I.S.

Nuestras conclusiones y opiniones suelen tener como referencia lo que observamos, escuchamos y leemos, no quedando al margen los asuntos políticos. Personalmente, no tengo la más mínima inclinación hacia las derechas, ni hacia las izquierdas tradicionales. Tampoco siento cercanía al centro de las mismas, al no tener vocación de ingrediente sustancioso de un sándwich elaborado con semejantes rebanadas ideológicas, y desde luego, ni se me pasa por la cabeza formar parte de sus extremos, pues ese color marrón de los bordes, me resulta desagradable al gusto, vista y olfato. Gracias a ello, me considero libre de los determinismos y rigideces ideológicos, procurando – no siempre con acierto deseado – tener una visión lo más objetiva posible de las contradicciones de algunos líderes políticas y sus correligionarios, los cuales, vulneran muchos de los principios que ellos mismos dicen defender.

Siendo conocedor de que no todo es azul o rojo, blanco o negro, y de que son el gris y toda su gama de claro-oscuros las que rigen gran parte de la vida socio-política española, hoy y sin que sirva de precedente, advertido por una más que inteligente sugerencia,  intentaré aplicar el metódico principio – que no beneficio – de dudar de la honradez y honestidad de algunas interpretaciones que muchas personas hacen de sus aparentes y cacareados ideales. Además de dudar, de la objetiva legitimidad de los mismos, pues bajo mi criterio, las iniciales teorías ideológicas han sido desnaturalizadas de sus verdaderos contenidos, siendo reinterpretadas, moldeadas e instauradas de la forma y manera más conveniente a los partidos-empresa-políticos españoles. Dando como resultado que los militantes de base, los simpatizantes y los electores, sólo profesan una ínfima parte del ideario original. Quedando la mayor parte del mismo en meras interpretaciones de los líderes y miembros de las juntas directivas de éstas. De no ser así, cómo podrían explicarse las incoherentes conductas de algunos representantes políticos que insta al quebrantamiento de los derechos y libertades de una gran parte de los ciudadanos, contradiciendo esa ideología que dicen representar.

Por supuesto, extiendo mis dudas al “talante democrático” de quienes ignorando interesadamente los principios y valores que dicen defender, no exigen a sus admirados líderes, la defensa de los derechos y libertades de todos los ciudadanos sin excepción, además del absoluto acatamiento de las decisiones mayoritarias expresadas en las urnas. Pues son muchos los adeptos que actúan de manera subjetiva y conveniente a la hora de interpretar su “ideología” y la de los demás. Ejemplo de esto, las siguientes contradicciones:

Reivindicar el justo y democrático derecho en divulgar el eslogan “sí se puede” y posteriormente calificar despectivamente como “pijos” o “fachas” a esas personas que con el mismo derecho portan anillos o pulseras en las que puede leerse “no podéis”.

La confusa y contradictoria manera de catalogar como “actos en forma de la libertad y del derecho de expresión”, los asaltos a centros de culto católicos o los escraches hacia ciudadanos que no profesan su misma ideología, y calificar las mismas conductas hacia ellos como “actos represivos propios de las dictaduras fascistas”.

El incoherente y absurdo intento de justificar con dudosas concesiones de viviendas dignas, educación y sanidad pública; las reiteradas violaciones de los derechos humanos, los encarcelamientos y las ejecuciones de quienes no se doblegaron a las “dignas” formas de pensar de algún dictador fallecido hace poco, y a la vez, con la más absoluta razón y a lo que yo me sumo, tachar de asesino, represor y dictador a un personaje que durante cuarenta años hizo en España exactamente lo mismo que ese indigno cubano.

En verdad, no termino de entender de qué manera un mismo acto puede significar una cosa y su contraria, al mismo tiempo, pues además de falso, parece una cínica e interesada interpretación ideológico-partidista. Es por ello, que sintiéndolo mucho, mucho, he de rechazar la “inteligente” sugerencia de aplicar esa absurda idea de que es beneficioso dudar. Prefiero tener certezas como la de no sentir la más mínima lástima por no poder preguntar a esos dictadores y genocidas – afortunadamente ya fallecidos – sobre qué opinión les merecen sus atroces actos. La certera y necesidad de querer preguntarse a los que por desgracia aún viven. La certeza de considerar esclarecedor el extender la misma pregunta a todos los que dicen admirarles, teniéndolos como referentes de esas que dicen ser sus ideologías.

Creo que para entender mejor el mundo y sus contenidos, es necesario saber y querer pensar con objetividad. Tal vez al ponerlo en práctica observemos en nosotros algunos aspectos que no nos gusten. Pero es así como lograremos un desarrollo de nuestros sentidos, adquiriendo más y mejores conocimientos que nos facilitarán entender lo que escuchamos, vemos y leemos, pudiendo acceder a un mundo que muchos no quieren que podamos ver y comprender. Así, seremos más autónomos, siendo capaces de tener criterio propio y algo más de acierto sobre aquello que decimos, además de poder ser más críticos con nosotros mismos, lo cual nos capacitará para poder ser constructivamente críticos con los demás.

M.A.I.S


DERECHOS ¡SÍ!. RESPONSABILIDAD Y OBLIGACIONES ¡NO! POR MAIS

Reivindicamos tener derecho a decidir sobre cualquier asunto, norma o ley. Además creemos justificado y con arreglo a derecho el poder vulnerarlas si no se atienden nuestras exigencias. De esta conducta tienen parte de culpa las emergentes castas políticas cuyos líderes hacen gala de una manifiesta incapacidad para adquirir compromisos y de una grave irresponsabilidad al proclamar populistas y demagógicas propuestas que son creadas por determinados sectores de la ciudadanía, las cuales, piensan que sí se puede tener derecho a utilizar cuantos medios consideren oportunos para imponer sus demandas incluido el uso de la fuerza y la violencia.

En una sociedad democrática, además de los derechos, están las obligaciones y las responsabilidades que delimitan las reglas del juego, no siendo posible una solidaria convivencia si de forma constante se pretende añadir o cambiar a nuestra conveniencia las reglas del mismo, intentando aprovechar las coyunturas sociales, políticas o económicas para favorecer las expectativas de unas concretas minorías y sus intereses, en contra de las mayoritarias decisiones expresadas democráticamente en las urnas. Tenemos derecho a decidir, pero esto no significa que podamos saltarnos las normas y las leyes cuando nos venga en gana. Esta forma de interpretar los derechos y las libertades, es demagógica, infantil e insolidaria.

Las formaciones políticas, sindicales y sociales españolas, disponen de un amplio abanico de mecanismos legales para emprender cuantas reivindicaciones consideren oportununas, incluidas las de exigir la actualización parcial o total, e incluso la derogación de todas aquellas normas o leyes que puedan parecer poco o nada justificadas, de difícil comprensión e ininteligibles para gran parte de los ciudadanos. Por ello, estas formaciones tienen la responsable obligación de transmitir a la ciudadanía, de forma entendible, comprensible y antidemagógica, el mensaje de guardar un absoluto respeto y acatamiento a las decisiones que por mayoría ciudadana se han tomado y elegido. Solo así, estarán legitimadas para alzarse como representantes de los ciudadanos. Por el contrario, si un partido político, organización sindical o social, así como cualquiera de sus integrantes, proclamasen o ejerciesen el incumplimiento de las leyes, han de asumir las consecuencias judiciales y penales derivadas de sus conductas. Siendo así, que no debemos permitir que ningún miembro de la casta política o sindical española – los cuales ya gozan de numerosos e insostenibles privilegios – pretendan su exoneración judicial en caso de actuar ilegalmente.

En este punto y con la intención de clarificar mi reflexión, incluyo parte de un artículo que puede leer en un dominical de la prensa escrita. Siento no recordar el nombre del autor, pero sí recuerdo el título – La Escalera – más o menos dice así:

  • Hace unos años se realizó un experimento para determinar las diferencias existentes entre las normas y leyes instauradas y comprendidas por los ciudadanos y los heredados y no comprendidos.
  • Se eligió a una familia jerarquizada de cinco chimpancés. Los enjaularon en lo que se podría denominar un hotel de lujo para primates: la mejor comida y los mejores cuidados físicos y habitacionales. Sólo una norma: no se podía coger la fruta que estaba en lo alto de una escalera.
  • El incumplimiento de la norma por parte de alguno de los miembros de esta familia, implicaba que todos era mojados con agua muy fría. Para evitar la gélida ducha, el grupo impuso una norma propia. Quien intentara coger la fruta de esa escalera, era linchado por todos los integrantes de la familia.
  • Pasado un tiempo, los científicos sacaron a uno de estos chimpancés y metieron a uno nuevo que desconocía la norma y ley de los antiguos. El pobrecillo, aprendió a base linchamiento, que ni tan siquiera podía acercarse a la escalera, aunque desconocía por qué, pues él no era conocedor de la amenaza de ducha helada para todos.
  • Poco a poco, todos los miembros de la antigua familia fueron sustituidos por otros nuevos. Todos tenían las mismas comodidades que sus antecesores y además mantenían la única norma: se linchaba a todo aquel que se acercase a la escalera. Pero ahora, ninguno sabía por qué.
  • Con este experimento, los científicos constataron que una sociedad inteligente puede heredar una ley o norma que den por buena, aunque nadie o muy pocos, sepan el porqué de la misma.

 

Hoy día tenemos que acatar leyes y normas sin poder cuestionarlas, pero los ciudadanos tenemos derechos, incluido el de poder reivindicar democrática y electoralmente la necesidad de reformar, actualizar o derogar alguna de esas leyes para que guarden mayor consonancia con los tiempos actuales, pues la actual realidad nos dice que en muchos casos las circunstancias sociales, políticas y económicas, que justificaron su implantación, han cambiado, siendo muchas de ellas anticuadas, delimitadoras e ineficaces; en la mayoría de los casos, habiendo quedado como meras herramientas destinadas a favorecer el blindaje de los desfasados derechos,  infinitos privilegios, inexplicables exoneraciones judiciales, e innumerables prácticas corruptas en una cada vez mayor, cantidad de miembros de la clase política, los cuales, únicamente parecen interesados en diseñar leyes y normas que solo les beneficien y representen a ellos, y que en muchos casos anulan en gran medida la actuación y las demandas de la ciudadanía, la cual, indefensa, ha de asistir y contemplar sus execrables prácticas con demasiada asiduidad.

La ciudadanía tiene la obligación de respetar las leyes y normas en vigor, pero también tenemos la responsabilidad de ejercer nuestro derecho a decidir sobre todo aquello que consideremos beneficioso o perjudicial y, además, podemos exigir la reforma o actualización de todas aquellas normas y leyes que no están debidamente adaptadas a nuestras verdaderas necesidades, y más aún, si tal y como sucede hoy día en España, somos mayoría los ciudadanos que además de no haberlas elegido, ni votado, tenemos que acatarlas y cumplirlas a pesar de no comprender del todo su actual contextualización social, no su verdadero sentido jurídico y gubernamental. Ejemplo de ello, pudiera ser La Constitución Española, el privilegiado aforamiento judicial y penal de los cargos políticos con representatividad gubernamental en la desfasada estructura administrativa y política central y autonómica española y la inexplicable permanencia y mantenimiento en pleno siglo XXI de un Estado Parlamentario con grandes parecidos constitucionales a un Estado Federal, el cual está encabezado por una monarquía parlamentaria con limitadas funciones y atribuciones.

Tal y como se puede apreciar, tenemos que ejercer de una vez, la responsable obligación de ser verdaderos conocedores de si aquello sobre lo que pensamos querer decidir, es una idea y deseo, nacidos en nuestro inmaduro e individual criterio democrático, o no es más, que algo convenientemente inculcado en nosotros, por esas clases políticas que, a tenor de lo visto, solo parecen estar interesadas en medrar social, económica y políticamente, siéndoles irrelevantes las verdaderas necesidades de la ciudadanía a quien dicen representar.

Es hora de que tomemos decisiones encaminadas a ser parte activa en la creación de un verdadero establecimiento de normas, conductas y leyes que sean compresibles, entendibles, elegidas y refrendadas, además de acatadas por todos sin excepción. Buscando siempre el mayor beneficio posible para la gran mayoría de ciudadanos. Es de esta manera como se puede lograr un progreso social y democrático del que disfrutaríamos todos los ciudadanos y las futuras generaciones, las cuales han de tener el legítimo derecho a ser partícipes de una estructura social, política, económica y judicial en la que ellos sean los verdaderos creadores y protagonistas de esa sociedad en la que desean vivir, siendo la clase política la encargada de obedecer las demandas de los ciudadanos que pagan sus desorbitados salarios.

Por todo ello, hemos de ser extremadamente cuidadosos en no dejarnos manipular. Pues tal vez, estamos “decidiendo” sobre lo que otros quieren que decidamos y de ser así, no somos tan libres como pensamos, ni decidimos sobre lo que en realidad necesitamos.

M.A.I.S.