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EDITORIAL: DESPEDIDA DEL BLOG Y LA REVISTA NÓMADAS

 

Apreciados lectores/as,

A través de estas líneas nos ponemos en comunicación con tod@s vosotr@s para trasladaros oficialmente una triste noticia de la que seguro ya tendréis alguna información si nos seguís habitualmente, por los últimos artículos publicados por los participantes en la Revista y Blog de Nómadas en el mes de diciembre.

Por cuestiones ajenas a la Fundación Secretariado Gitano, y que tienen que ver con la ausencia de financiación para nuestro proyecto de intervención social en el Centro Penitenciario de Madrid V (Soto del Real) encaminado a la reinserción de las personas privadas de libertad, nos vemos obligados a cesar nuestro trabajo en dicho centro, al menos, en el ejercicio 2018.

Como consecuencia de ello, no podrán seguir desarrollándose los trabajos de orientación, reeducación y acompañamiento individualizado que el Programa contemplaba para los/as internos, ni tampoco, como es lógico, las actividades grupales que complementaban dichas actuaciones (talleres de salud, habilidades sociales, alfabetización, informática, orientación socio-laboral, deporte, flamenco, prevención de violencia de género y Revista Nómadas).

Es por esta razón, y muy a nuestro pesar, que la Revista y el Blog de Nómadas no podrán continuar publicando los artículos, opiniones y textos de las personas adscritas al Programa y esta ventana a la libertad, como algunos de ellos la describen, desde la que hemos venido promoviendo el espíritu crítico y la vinculación activa con la sociedad, tendrá que echar el cierre; aunque todavía tendremos la ocasión de publicar un nuevo ejemplar de la Revista en papel (el nº 55) que ya habíamos cerrado el pasado mes de diciembre.

Casi premonitoria ha sido la última campaña de la FSG: #PartirdeCero (www.partirdecero.org) describiendo el complejo camino de Samara hacia la igualdad. Como ella, hemos vivido situaciones similares en las que, por distintas causas, nuestra actividad se ha visto de algún modo interferida o modificada y, hasta ahora, siempre hemos sabido, como buenos Nómadas, adaptarnos y sobreponernos con empeño y creatividad a las adversidades para seguir en pie y caminando. Esperamos que así sea también en esta ocasión, y que este periodo sea solo un descanso para afrontar con más entusiasmo lo que venga en 2019, año en el que la Fundación Secretariado Gitano seguirá trabajando por recuperar un proyecto que consideramos importante, necesario y útil para las personas, como ellas mismas nos ha venido ratificando en todos estos años de trabajo y, muy especialmente, en estas últimas semanas de despedida.

A tod@s ell@s y a sus familias, les agradecemos su implicación, su entusiasmo, su trabajo y su voluntad diaria por no dejarse caer en lo nocivo de la prisión, en las emociones negativas fruto de la privación de libertad y la separación de sus seres queridos, y mantener siempre su espíritu abierto al cambio y la mejora personal, para volver a la sociedad en condiciones de aprovechar la segunda oportunidad que todos, especialmente los más necesitados y vulnerables, merecemos.

Un fuerte abrazo

Dani


COMPARACIONES ENTRE EL SISTEMA PENITENCIARIO DE PERÚ Y ESPAÑA por I.M.L.

Un preso veterano español, mientras yo estaba preso en Perú, me dijo: “que el sistema penitenciario de un país decía como era ese país”.

Una vida en u penal peruano no vale nada si no tienes dinero. Cualquier enfermedad curable en España como por ejemplo una hepatitis, TBC, una infección estomacal, en Perú si no tienes dinero no te tratan, quiero decir, que “te mueres”. Ojo, esto no quiere decir que el estado no lo subvencione, lo que pasa es que como los penales son “dirigidos” por un preso, este se toma la libertad de lucrarse de dichos medicamentos.

En un pena peruano la seguridad no existe. Si no tienes dinero estás expuesto a sufrir palizas, humillaciones, castigos injustificados, e incluso vejaciones sexuales. Nada más ser detenido y notificado que vas a prisión te roban todo. Y, una vez llegas al penal, te encuentras con que a una persona que es un preso, igual que tú, le tienes que pagar X cantidad por ingresar a dormir a ese módulo.

El dinero en Perú es el principio y el fin de todo. Allí no existe la tarjeta de peculio que es personal. Allí tú tienes tu dinero en metálico con el que principalmente pagas tu comida y si es que tienes vicios, tus vicios. Todo te cuesta dinero (tu cama 1500 dólares, tu mueble para guardar tu ropa 1000 dólares, tu espacio para tender tu ropa, la lavandería, ir a trabajar… ). Este último caso es curiosa, tienes que pagar por trabajar todos los meses 15 dólares.

La higiene es pésima, solo dan el agua dos veces al día y no es agua corriente, es agua almacenada en unos tanques (no potable). Es la misma agua con el que cocinan. El módulo apenas tiene 8 duchas compartidas sin presión para un volumen de 1100 internos (8 duchas y 8 aseos).

La dieta en una cárcel de Perú es: por la mañana para desayunar tres panes, dos aceitunas y emoliente o té. A mediodía (12:30) arroz, menestra (cantidad de un tupper de 500ml). Por la noche (18:30) para la cena, agua hervida con pasta. No hay comedor, si no has comprando una silla no te sientas y si no tienes tupper, no comes.

Valgan estos pequeños ejemplos para que la gente lo piense bien antes de cometer los errores que nosotros hemos cometido.

I.M.L. 


REFLEXIÓN DE UN PRESO por A.I.L.

Yo soy un preso. En esta situación me hace explotar en mi ser más profundo. Es difícil creer cuando uno se siente abandonado por la sociedad, la angustia, la desilusión y amargura de esta situación. Yo no soy inocente aunque pocas personas quieres escucharnos y creen en nosotros como personas.

Soy un preso, encausado y condenado pero también existen víctimas de las injusticias cometidas por nosotros de todo el mal que hemos hecho.

Sin embargo, todas las personas no nos perdonan y nos siguen marcando en la sociedad como delincuentes. Es terrible la carca que sella a los que ni siquiera respeta a los inocentes; porque aquí entre nosotros también hay inocentes, pobres víctimas, las familias que también sufren nuestra condena.

No me gustaría perder mi dignidad humana por el hecho de estar en la cárcel, no quiero renunciar a ser persona. Quiero creer que al menos los condenados serán capaces de comprender mis lágrimas, la rabia detrás de estas rejas, miro a la sociedad que me excluye de la capacidad de reinsertarnos y rehacer nuestras vidas según el modelo que nos ofrecen en la vida.

Esperando, sedientos de la libertad de la que nos privan estos muros y barrotes que nos anulan. Ojala todos los que aquí nos encontramos para que juntos consigamos reinsertarnos en sociedad y dignificar nuestras vidas.

Por A.I.L.


REPÚBLICA DE SOTO DEL REAL por G.E.N.

Bienvenido a la República de Soto del Real, donde nadie es extremadamente rico y nadie es extremadamente pobre. Donde los ricos y los pobres del mundo exterior desayunan, comen y cenan el mismo menú en el mismo restaurante llamado “Mesón el Comedor”.

 

Donde ropas de marca, zapatos de marca, bolsas de marca, perfumes de marca y todas las cosas de marca dejan de tener sentido. Donde toda la gente de todas las nacionalidades del mundo exterior tienen el mismo carnet de identificación e ingresas sus dineros en el mismo banco y tienen la misma tarjeta de crédito que se llama “catumba” y cobran la misma cantidad cada semana. Donde los chequeos médicos y suministros de medicamentos son los mismos para los ricos y los pobres (y encima gratis). Donde las ropas, sábanas y mantas de los ricos y pobres se lavan en la misma lavandería; donde asuntos con sentido y sin sentido son importantes para los sabios y los necios. Donde los ricos y los pobres tienen y usan los mismos vehículos que se llaman “piecedes Benz”.

 

Donde los ricos y los pobres, los vagos y los ágiles, los sabios y los necios se meten en sus camas al mismo tiempo y se despiertan a la misma hora. Donde los políticos corruptos, los narcotraficantes y todo tipo de delincuentes y algunos inocentes tienen el mismo apartamento llamado “chabolo“.

 

Donde fascismo, racismo, machismo, terrorismo y todas las palabras malas terminadas en “ismo” son del pasado. Donde las mascotas (palomas y aves) son de todos y para todos y tienen más libertad que sus dueños. Donde las armas de sus policías y soldados son sus guantes y las balas sus manos.

 

Donde las crisis, las hipotecas, los rumores de destrucción masiva y mínima no tienen su sitio. Donde prostitución, corrupción, elección e inmigración son cosas del pasado.

Dios bendice a esta República, la tierra de justicia e igualdad, donde todos sus ciudadanos tienen el mismo objetivo y esperanza que es la libertad.

G.E.N.


SUEÑO DE IMPULSO por M.R.D.C.

M.R.D.C.


UN PRESO… COMO YO por E.V.M.

Él, es normal tranquilo y sereno, no se hace destacar, es uno más aquí entre otros presos como yo.

Si te acercas más a él consigues reír o incluso llorar por dentro.

Para la sociedad libre puede ser un fracasado, su familia dirá: “no sirves para nada” y su entorno cercano, “es un perdedor sin futuro”. El centro penitenciario lo considera un número más, un delincuente y para los demás internos, un don nadie… sí, un preso como yo.

Su aspecto delgado y ojos cansados cautivaron mi atención. Nos dispusimos a caminar juntos por el patio, conversaciones largas y profundas de la vida, mi perspectiva de él cambió, vi un ser maravilloso con sus defectos al igual que virtudes, noté sus tristezas y frustraciones lo acogí en mi corazón.

Un día todo cambió cuando pudimos estar juntos como compañeros de celda, la amistad nos unió. Nunca creí que en un lugar como este pueda nacer la amistad verdadera. Me hizo recordar un texto del libro sagrado para muchos en proverbios: 18:24 que dice así: “hay compañeros que llevan a la ruina, y amigos más queridos que un hermano”.

Tengo que decir que es un preso… como yo. Pero para mí es un amigo y un hermano compartiendo esta experiencia en prisión que nos une y nos aleja por momentos de estos muros, libres de rejas y barrotes, historias rotas.

A ti, un preso… como yo, te dedico estas palabras para agradecerte siempre ser como eres con nombre y apellidos.

Concluir con lo que dijo Nelson Mandela: “Puedes encontrar que tu celda es un sitio ideal para conocerte, para investigar de modo regular y realista el proceso de tu mente y tus sentimientos”.

E.V.M.

 


CADENA PERPETUA por E.V.M.

El tema de esta exposición, es el título de una película. Para todos aquellos que la habéis visto, quizá recordéis inmediatamente esta pregunta: “Y tú por qué estás aquí?

Es muy normal aquí en prisión, es lo primero que te preguntan al entrar. Pero yo quiero hacer otra pregunta que invita a la reflexión ¿para qué estoy yo aquí?

Pues personalmente pienso que la primera pregunta, muchos la contestan sin pensar más, solo en el hecho que lo trajo hasta aquí. Sobre la primer pregunta poco podemos hacer ya. En cambio, la segunda pregunta implica mucho más en nosotros mismos, la acción en mi y hacia los demás presos.

El trabajo en sí mismo, significa poder identificar esos errores que producen dolor, tanto a nosotros mismos como aquellos que nos rodean. Tenemos que identificar comportamientos nocivos, que solo tuercen nuestros pasos en el caminar por la vida.

Yo, personalmente, desde mi celda 116 del Módulo 12, trato cada día de aclarar en mi mente el sentido de todo, en especial el hecho de, para qué estoy aquí. Descubro que hay cosas que no sabía y que suceden en circunstancias como estas, en prisión.

Desde la libertad, nunca tuve un pensamiento de lo que sería este lugar, estar preso, sin la tan anhelada libertad. Pero tras estos muros de hormigón fríos, grises, altos y con rejas, voy descubriendo aspectos de mí que antes no veía.

El primero, es compartir un pequeño habitáculo llamado en la jerga carcelaria: “chabolo”, donde dos personas que nunca se conocieron tienen que compartir juntos. Es un reto y un desafío, hacer cambios en uno mismo para tener una buena convivencia con el compañero.

Segundo, aprendes de la soledad aunque haya más personas cerca. Controlar tu tristeza y lágrimas, sin saber qué mano te ayudará o qué palabra de ánimo recibirás.

Estoy sorprendido de comprobar lo que la amistad significa en un lugar como este. Ayudar a otros internos en la medida de mis posibilidades, tomar esta nueva situación con calma, un alto o punto de reflexión en la vida para poder ser mejores seres humanos estando en libertad.

Creo que de la segunda pregunta planteada aquí antes, para todos, yo ya estoy dando respuesta en una pequeña parte de todo lo que implica y seguro estoy que muchos también responderéis de forma positiva a esta reflexión.

Cuando otra vez me pregunten ¿por qué estoy aquí?, responderé: para aprender… nunca olvidemos que “un santo no es sino un pecador que perdura intentándolo de nuevo”.

E.V.M.


VAN THUAN por M.R.D.C.

M.R.D.C.


VALOR EXPRESO por M.R.D.C.

M.R.D.C.


UN CURA LLAMADO PAULINO por I.M.A.

El día que asistí a mi primera misa en Soto del Real, he de admitir que no fue precisamente por mi fe católica ni tampoco por mi devoción hacia la religión. Sencillamente porque no la tengo.

Después de muchos años estudiando en colegio católico, concretamente del Opus Dei, adquirí a la fuerza moral para suscribir el pensamiento de Nietzsche acerca de que “las religiones nacen del miedo. Que el cristianismo invirtió los valores de la antigua Grecia y Roma, inventándose un mundo celestial que ellos mismos menosprecian y solo fomentan valores tan mezquinos como la obediencia, el sacrificio y la humildad. Además, se permiten hablar del pecado, lo cual supone un grave atentado contra la vida puesto que la pervierte en su raíz”.

Acababa de llegar a la prisión y en aquel entonces la única actividad que desarrollaba era el destino asignado por uno de los grupos de limpieza. Cuatro días al mes limpiando diferentes áreas del módulo. Así que cualquier excusa era válida para salir un rato de allí. La misma era una de ellas.

Todos los domingos por la mañana, en el auditorio del edificio socio-cultural, sitúan debajo del escenario, dos columnas como de metro y medio de altura, decoradas con ornamentos religiosos escoltando a una mesa cubierta, con un mantel que improvisa un pequeño altar. El resultado es razonablemente digno.

El cursa estaba preparado para dar comienzo a la celebración. Su nombre: Paulino. Un tipo que por su porte, figura y voz enérgica transmitía seguridad en el manejo y control de los asistentes. Yo allí sentado, como en la cuarta o quinta fila y flipando en colores. Y es que esa gente me parecía muy rara.

Recuerdo su primer saludo: “¡buenos días! ¿qué os pasa hoy? – ¡estáis agilipollados!

Hay que joderse, otro cura progre y además “tocapelotas”, es lo que pensé.

Comenzó hablando de fútbol. Es una hincha incondicional del Barcelona y cuando su equipo gana disfruta provocando a los del Madrid.

Transcurrieron unos minutos de bromas y risas hasta que reclamó seriedad en el auditorio, se hizo silencio y entró en materia:

“En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” – Amén.

“El Señor esté con vosotros” – “Y con tu Espíritu”, contestamos todos al unísono.

Hasta el momento que concluyó con las lecturas del Evangelio, todo había sido igual que el resto de las innumerables misas a las que yo había asistido en el pasado. Exactamente lo mismo, pero con un cura progre y “tocapelotas”.

Procedió dando paso a la homilía. “Te toca aguantar media hora de sermón”, pensé, aceptando con resignación lo que me venía encima.

Sin embargo, al poco tiempo de iniciase la plática, percibí que algo estaba sonando diferente, lo que me provocó prestar total atención a sus palabras.

Y es que Paulino estaba hablando de cosas bonitas. Cosas que de manera incuestionable salían del corazón y no de un insufrible manual teológico sobre el buen samaritano y la madre que lo parió.

Hablaba con humildad, no de humildad (siempre entendí que la humildad es un atributo mal entendido e interpretado, que se pretende plasmar a través de un plano de cualidad humana manifiestamente erróneo). Hablaba de respeto, de amor, hacía énfasis en la generosidad, en la justicia y la injusticia. Del perdón, pero no como un acto de sumisión, sino como una herramienta de liberación para poder continuar con tu vida limpio de odio y resentimientos.

Hablaba de errores, de caídas y deslices, de faltas, de equivocaciones, pero no de pecados. De desigualdad y de la verdadera esencia del ser humano en cuanto al “yo” más auténtico, puro y espiritual.

Crítico con ciertos comportamientos, actitudes, y acciones que se producen dentro de la jerarquía de la iglesia, él los perdona porque es sensible y compasivo con las debilidades humanas.

Aquel día fui consciente de que estaba descubriendo a un humanista en toda regla, un restaurador de los valores humanos más esenciales. Y para mí fue una suerte.

Con él aprendí que existe una iglesia diferente a la que me habían vendido durante mi infancia y adolescencia. Cercana, comprometida, sencilla, compasiva, solidaria, amable y humana. Libre de mausoleos, suntuosos templos y copones de oro.

Descubrí que gente como Paulino es necesaria para poder desatascar una iglesia católica totalmente anquilosada, no en Jesucristo, sino en la edad de Jesucristo. Una institución que en la actualidad se encuentra “offside” de la sociedad del Siglo XXI.

Desde aquel día, no dejé de asistir a sus misas.

Gracias a mi formación musical me convertí en el pianista de esa improvisada iglesia. Así fuimos formando una pequeña banda que con más voluntad que acierto continúa amenizando sus misas: “The Paulino´s Band”

A lo largo de estos dos años y medio de condena, no solo he conocido la labor tan extraordinaria que este hombre realiza en la calle a través de comedores sociales y otras muchas cosas, también soy testigo de su constante preocupación y atención con la gente que estamos aquí, especialmente con los más desfavorecidos. De ahí nace que todos los que nos encontramos recluidos en Soto del real sintamos un profundo respeto, cariño, admiración y agradecimiento hacia este personaje, el cual, ya no me parece progre, sino divertido, socarrón, provocador y ante todo, una persona excepcional. En cuanto a mi opinión de “tocapelotas” no ha variado un ápice. Y es que si no fuera así, no sería Paulino.

Para el que no sepa leer entre líneas, cuando Paulino dice: “¡Estáis agilipollados!”, en realidad está diciendo: “¡Despertad, tenéis una vida por delante y la obligación de vivirla!””.

I.M.A.