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¿QUÉ ES EL REIKI? (PARTE II) por el TÍO JESÚS

Tumbled stones - Healing Reiki

Reiki, es una técnica milenaria japonesa, de relajación y sanación, tanto física como mental, con las energías del Universo canalizadas a través de las manos.

Quiero dar las gracias de antemano a los trabajadores del Secretariado Gitano, a Teresa, a Raquel y Dani, junto con los compañeros del centro, de la Revista Nómadas por haber publicado mi anterior artículo “no hay mal que por bien venga”. Por haberme desinhibido a mí mismo, ya que yo era una persona muy cerrada, y todo lo achacaba a ser Tauro. También dar las gracias a los compañeros del “taller de silencio”, y en especial a las hermanas Carmen y Alicia, ya que en poco tiempo he aprendido a concentrarme, ya que anteriormente, aunque daba las sesiones de Reiki a gusto, era un suplicio para mí, porque me resultaba muy difícil controlar mi cuerpo y parecía que iba a explotar (Julián, mi maestro de Reiki se asustó al verme dar una sesión), y gracias al libro que me dejó Alicia “Cómo lograr el milagro de vivir despierto” de Thich Nhat Hanh, en dicho taller de silencio, con apenas un mes al concetrarme veo el aura de los compañeros.

También gracias a Alejandro, compañero de Reiki, que las veces que ha guiado mi meditación he conseguido ver imágenes que no imaginaba, como los mismos sueños estando despierto, aunque no tuvieran sentido.

Para poder seguir acreditando mi relato anterior, quiero seguir aportando testimonios de compañeros de diferentes módulos, edades, procedencias y religiones que me han entregado tras las sesiones:

J.M.M. que ya disfruta de su libertad, tenía un zumbido en el oído (como una fresadora), el cual ahora casi apenas percibe o casi sanó.

F.J.H. su dolencia era en la rodilla y tras dos sesiones de sanación no encontró mejoría.

E.M.P.A. Le dolía la espalda y tras varias sesiones no se pudo solucionar el problema, pero después de cada sesión si notaba una leve mejoría pasajera.

V.G.C. tras una clase de gimnasia de mantenimiento se quedó sin poder levantarse por un agudo dolor lumbar que le llegaba hasta la pierna (ciática). Tras la sesión de Reiki el alivio fue instantáneo pudiendo caminar esa misma tarde sin ningún impedimento.

D.A.N. Ingresó en prisión con una costilla rota, pasando tres días sin poder dormir del dolor. Tras una sesión de diez minutos el dolor desapareció.

C.A.C.D. Tras una dolencia en la clavícula por jugar al fútbol y tres sesiones de Reiki el dolor desapareció.

J.A.A.G. Sitió mejoría de su inflamación en la cadera tras dos sesiones.

J.J.G.R. Al mismo momento de la sesión sintió un alivio rápido de su rodilla u dedo.

M.A.V.M. encontró alivio a sus dolencias de migrañas, un dolor que le llevaba acompañando varios años.

El Tío Jesús

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UNA NOCHE CUALQUIERA por I.R.B.

Insomnio-01

Una noche más, como siempre, es casi imposible conciliar el sueño. Hoy he decidido jugar a algo, n sé, creo que me traiciona mi mente o intento echar un pulso al sufrimiento.

Otras veces busco la relajación con algunos trucos de respiración, aprendidos en antiguas terapias de aquellos centros en los cuales intentaban rehabilitar mi cuerpo y mi mente. Controlar la tensión que acumulas en el día, dominar los pensamientos, combatir el dolor e intentar ganar. Si lo consigues entras en el lujoso país de los sueños, despacio, en calma y sin darte cuenta, solo al despertar, y no sin antes mirar el reloj, no vaya a ser que las agujas no hallan pasados de las tres de la mañana, te das cuenta si dio resultado.

Pero hoy no, sé que el dar vueltas en el colchó me pone aún más nervioso y decido luchar de otra manera. Solo la luz del televisor, ilumina lo suficiente para escribir estas letras, como si de un loco se tratara, así me siento, escondido debajo de la otra cama.

Por la punta de esta pluma se plasman mis recuerdos, mis odios y arrepentimientos, fallos, lágrimas saladas que entorpecen mis ojos nocturnos.

Miles de reflexiones recorren la cabeza, pienso en tantas cosas a la vez y son imposibles de procesar todas, el masoquismo invade mi cuerpo solo para recordarme que estoy vivo, estas noches largas y oscuras son parte importante de mi deuda, de mi pena. Una sonrisa irónica, casi diabólica se dibuja en mi cara al pensar que escribo a oscuras entre diferentes colores que saltan de la pantalla.

Mañana tal vez todo esto me parezca un acto de rabia o demencia que se ha creado en un estado casi catatónico. Quiero dormir, solo quiero dormir y no pensar, descansar mis sentidos para que mañana pueda afrontar otro día más.

Por I.R.B.