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CHANNEL Nº 13 por I.M.A.

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“No eres más bobo porque no te entrenas”. – Fue lo que le dijimos a nuestro amigo después de la noticia que, con cara más bien desencajada y con expresión de resignación, Monchito compartió con nosotros y que, de manera detallada, relato en el desenlace de esta historia.

Llegó a oídos de Moncho, que una joven ragazza del módulo 13 sentía atracción para con su persona. Su nombre era Chanel (nombre hortera donde los haya). Este rumor despertó la curiosidad del joven y fue lo que provocó que a partir de aquel fatídico momento su estancia en prisión se convirtiera durante unos meses en un cóctel de frustración bien sazonado con ansiedad, angustia y desaliento.

Como no podía ser de otra manera y dada su situación de recluso, en un principio estos rumores fueron una pequeña vitamina para su limitada autoestima. Pero como digo, solo en un principio.

“No te metas en líos” – le insistíamos. “Todas quieren lo mismo, tarjetas para el teléfono y tabaco. Además, tienes que ser consciente de que estás ya muy cerca de salir en libertad y e puedes meter en un lío”.

Pero el joven Monchito nunca hacía caso de los consejos de sus amigos y menos cuando sus neuronas acampaban plácidamente a lo largo y ancho de su entrepierna.

No me gusta hacer “spoiler” de mis relatos y mucho menos en el inicio de los mismos, pero en este caso me veo obligado a dar una pequeña pista y es que, entiendo que con acierto, decidimos motear a Moncho como el “pagafantas”. Es así como me referiré a su persona durante el resto de mi pequeña historia.

Pasaron unos días hasta que el joven “pagafantas” consiguió los datos de la joven admiradora. Sin dudarlo y sin demora, cometió la primera estupidez dentro de una lista de innumerables estupideces: escribirle una carta.

La respuesta no demoró en llegar a manos de nuestro amigo. Cierto es que conseguimos convencerle para que nos desvelase el contenido de la misma, y así dejándose arrastrar por la vanidad y con aire presuntuoso, accedió a nuestros deseos.

Y es que Monchito se sentía como un pavo real mientras nos desvelaba todas esas sentencias de amir que aquella carta contenía.

La joven, en su primer escrito, con cierta euforia le transmitía amor incondicional, expresaba lo feliz que era por haberle conocido y le pedía una ayudita, a pesar de que como ella decía, le producía mucha pena tener que utilizar ese recurso (pena es vergüenza en jerga latina). Que le ayudase o no, sus sentimientos hacia su persona no iban a verse afectados – concluía su petición.

Con la misma sutileza, le preguntaba sobre la posibilidad de que en su próximo permiso, tuviera a bien ir al notario con el objeto de hacer un documento, en el cual diese fe sobre su situación de pareja de hecho y así poder hacer vis a vis íntimos. Pagafantas estaba emocionado y no le faltó tiempo para responder ipso facto a tan suculento escrito.

Afortunadamente por esos devaneos del destino, conseguimos interceptar tan peligroso escrito. No solo lo interceptamos, lo extrajimos del sobre, lo leímos y visto lo visto, llegamos a la conclusión de que no solo definitivamente nuestro amigo era idiota, sino que la única solución posible para poder ayudarle era ineludiblemente cambiar esa carta por otra escrita de nuestro puño y letra. Y así lo hicimos. Trascribo a continuación el contenido de la misma:

Hola mi amor, mi hermosa y bella princesa, corasonsito lindo:

Menudo calentón me ha producido leer tu carta. Estoy como gorila a punto de romper la jaula para acudir al encuentro de mi hembra en celo. La hembra eres tu amorsito mío (espero que con menos bello que un babuino ja,ja,ja). Mi amor, el babuino es un tipo de mono, concretamente un mandril.

Me gustó mucho platicar contigo en el socio cultural y más verte con ese vestido corto que llevabas y que consiguió encender mis más bajos instintos de animal salvaje que soy.

Sobre las cositas que me reclamas, pues va a ser que no. La plata la utiliso para mis cosas.

Te cuento, como quiera que me gustaría comensar una relación contigo basada en la confianza, el respeto y la sinceridad, hay algo que debes saber y que se trata de lo siguiente: hase seis meses, terminé una relasión con mi compañero de celda. La mantuve durante un año y aquello fue un desenfreno total. Supongo que estas cosas también te ocurren a ti (si es así por favor cuéntamelo bien detallado). Eso de la prisión es muy duro, te invade la soledad, la falta de cariño, y todo ello sumado a que somos débiles y muy sensibles, hace que ocurran estas cosas. Pero debes de saber, que ya no siendo nada por él. En toda mi vida, solo he tenido onse historias con hombres, no son muchas partiendo de que tengo 30 años. He tenido muchas más con mujeres pero siempre todas bastante alocadas y un tanto simples.

Yo lo que quiero es que seas consciente de que ahora solo me gustas tú, me traes loquito y me gustaría mucho que mi bisexualidad no sea una traba en esta bonita y nueva relasión. Te prometo fidelidad y si es necesario pues también pediría un cambio de selda para que no te surjan selos ni dudas por mi compañero y sobre mis más sinseros sentimientos hacia ti. Por otra parte, me gustan mucho los niños, igual que a ti, como me platicabas en tu carta y me fascinaría en el futuro tener muchos. Si es contigo mejor que mejor. Eso si, deberías saber que antes de cualquier contacto íntimo conmigo hisieras las pruebas del VIH. Ya sabes, no es por falta de confianza, pero las latinas sois muy fogosas y nunca se sabe.

Por último, tú sabes que aquí las noches son muy solitarias y ahora que estás en mi vida y sobre todo en mi mente, cuando te pienso, mi cuerpo se estremece con gran excitación y fasilidad por lo que si no te importa, me gustaría si pudieras enviarme una de tus prenditas íntimas para poder aliviar este desazón al sentir su tacto mientras te pienso. Gracias por comprenderme y espero con muchas ansias tu respuesta y esa prendita.

Pesos para mi amorsito.

PD: Amor lindo, me gusta mucho como eres pero si pudieras ponerte a dieta, solo una temporadita hasta bajar unos kilos, pos yo sería muy felis, ¿qué tal unos sinco? El diente y la muela que te faltan si tú quieres yo con mucho gusto te colaboro con el dentista porque me da mucha grima andar ahí en una boca con agujeros.    

 

Vale, acepto. Quizá fuimos excesivamente crueles pero había que actuar y es del todo cierto que no esperábamos una reacción tan bélica hacia Pagafantas como la que recibió del módulo 13. La carta se extendió por el módulo de mujeres como una pandemia.

No había salida del módulo en la que Pagafantas no fuese abordado por alguna mujer reprochando enérgicamente la osadía, la desfachatez y el descaro que había tenido al enviar esa horrible carta. En la mayoría de los casos, estos abordajes iban acompañados de insultos como: “maricón, poco hombre, obseso, enfermo, muerde almohadas, muérete en el infierno” e incluso sucedió que en una ocasión una piedra pudo originar lo peor. Menos mal que Pagafantas es rápido de reflejos y pudo esquivar ese lanzamiento que sin duda le hubiese reventado las pelotas, lugar donde iba exactamente dirigido el proyectil.

Pagafantas estaba desolado, interiormente deshecho y era nimio que él sabía desde el primer minuto quienes habían sido los responsables de semejante desaguisado sentimental. Tuvo que transcurrir una semana para que volviese a dirigirnos la palabra.

Pero Pagafantas es hombre de labia ágil. Así que con mucho esfuerzo y tesón fue consiguiendo enderezar la situación y convencer a la joven herida y a la mayoría de sus compinches que todo había sido una broma suscitada por los “perrasos” de sus amigos. Pero la cosa no quedó ahí, no solo encarriló la situación, sino que aparentemente reforzó su idilio sentimental.

Nosotros seguíamos insistiendo, primero en el hecho de que todo había sido teatro. Nuestra teoría sostenía que desde el principio Channel supo que él no era el remitente de esa carta. Sin embargo era necesario hacer comedia melodramática apelando a los fáciles y maleables sentimientos de nuestro amigo, con el objetivo de alcanzar su único fin: que la relación ciajase y se consolidase sobre los grandes pilares del amor y que las ayuditas continuaran llegando. En segundo lugar, sería estúpido pensar que un par de encuentros de diez minutos, cuatro besos y un par de cartas, pudieran generar estos profundos y desgarradores sufrimientos emocionales. Teatro al más viejo estilo shakespiriano.

Pasaron varias semanas y durante los recesos de las clases, en el edificio del socio cultural, solíamos ver a este bobo en algunos recovecos abrazando a su supuesta “novia”. Muy abrazadito, reposando la cabeza en su hombro y con cara de “Alicia en el país de las maravillas”.

Esto es de llorar, pensábamos mientras le observábamos sucumbir a los encantos de la “lady”. “Pobre diablo” – suspiraba un colombiano – “menudo pringao”… “Dios mío vaya pillada” – murmuraba un funcionario.

Bien acertado es el refranero que dice: “más sabe el diablo por viejo que por diablo”, porque como era de esperar, llegó el día en que el universo nos diera la razón.

Pagafantas entró en el módulo con cara desencajada y expresión de resignación (ver línea 2, párrafo 2 del relato).

“Qué te pasa wey?! (expresión mexicana para preguntar ¿qué te pasa colega?).

“Esa pendeja…uf” – contestó muy rápido.

“¿Qué ha pasado Minchito? – pregunté mientras mordía mi labio inferior para poder contener la risa. Yo sabía lo que había ocurrido, todo el módulo 10 lo sabía ya. En realidad también el 12, 11, 8, 7, 5, 3, 2, 1, enfermería, módulo de aislamiento y, por supuesto, el 13.

“Me dicen y te aseguro son colegas de confiansa, que han visto a esa chingona dándose el lote con un moro en comunicaciones. Toditos abrasados y él ahí enredado en una teta y dándole trompa (en este caso, dar trompa significa que el moro le estaba metiendo la lengua hasta el final de la traquea). – pero no un día – comunicaba explicando la situación. “me disen que llevan así desde que ese perraso entró en prisión”.

“Ay Monchito, avisado estabas mi carnal, muy avisado”. Fingiendo con cierto desdén.

“Y fíjate wey, lo que más me jode es que me disen que ese hijo de la chingada llevaba puestos los sapatos que hise encargar a un tipo que salió de permiso. Esos que me pedía para el pinche de su hijo en la primera carta”. Fue el momento en el que ya no pude aguantar semejante descojono y solté una larga y potente carcajada. A él no le hizo nada de gracia y tuve que recobrar la compostura.

“Me  estás diciendo que el morito llevaba puestos los zapatos que tú compraste para él hijo de esta chica?” – pregunté mientras me ponía rojo tratando una vez más de aguantar la risa.

“Sí mi carnal fíjate, todas esas tarjetas y cigarros que he ido comprando durante estas semanas….”

“¿Cuántas?… ¿Cuántas tarjetas?”- continué interrogando.

“Pos yo no sé pero muchas wey, muchas. Y muchas cajetillas de tabaco, más de 4 cartones”.

“¿Y qué más?” – pregunté fascinado con aquellas más que sorprendentes confesiones.

“Por el anticipo que le hice al dentista para que le pusiera los dientes y le tapara esos pinches orificios”.

“¿Cuánto? – Volví a preguntar consciente de que esta situación era lo más surrealista que había ocurrido desde que estoy en este sitio.

“Pos 1400 pesos” – contestó avergonzado.

“¿Quieres decir euros?” – pedí aclaración.

“Pos claro wey, euros”. Asintió afirmando. Así me dejó sin nada e plata para varios meses.

“Solo una pregunta más… ¿te la has tirado?”, pregunté esperando que quizá no obtendría respuesta.

“Pos obvio wey” – afirmó con seguridad.

“Monchoooo… a mí no me engañas!”.

“vale, no lo he hecho”. Finalmente lo admitió y continuó justificándose. “Pero estaba en ello y no hubo oportunidad”.

“Pues ni tan mal, Monchito, ni tan mal”, afirmé más bien aliviado.

Pasados unos minutos, un funcionario se acercó dirigiéndose a Monchito y le indicó: “Eh tú!, vete a comunicaciones, que te están llamando. Está el notario esperándote para que firmes un acta de no sé qué coño de parejas de hecho”.

Monchito salió del módulo arrastrando las suelas de los zapatos y más bien encorvado, como si la vida hubiese podido con él. Es probable que jamás hubiera pensando que acudir al notario le produciría tanta ansiedad, angustia y desaliento (ver línea 5, párrafo 2 de mi relato).

Con esta pequeña historia, no es mi intención desvalorizar a Monchito ni criminalizar a Chanel, simplemente valoren ustedes mismos si una prisión es un buen lugar para iniciar una relación sentimental.

En mi caso, me da que voy a esperar a salir de aquí. Me gusta más el número 5 de Chanel que el 13.

I.M.A. 

 

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ESTO ES SEDA por S.T.L.

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Amado mío, no tengas miedo, no te muevas, permanece en silencio, nadie nos verás, sigue así, quiero mirarte, yo te he mirado mucho pero no eras para mí. No te acerques te lo ruego, quédate donde estás, tenemos una noche para nosotros y yo quiero mirarte, nunca te he visto así, en cuerpo para mí, tu piel, cierra los ojos y acaríciate, te lo ruego.

No abras los ojos, si te es posible. Son tan hermosas tus manos, he soñado con ellas tantas veces, ahora las quiero ver, me gusta verlas sobre tu piel, así te lo ruego, continua. No abras los ojos, yo estoy aquí, nadie nos puede ver y yo estoy cerca de ti, acaríciate amado mío, despacio es hermosa, no te detengas a mí me gusta mirarla y mirarte.

Amado mío, no abras los ojos, todavía no, no debes tener miedo, estoy cerca de ti ¿me sientes=, estoy aquí, te puedo rozar, esto es seda ¿la sientes?, es la seda de mi vestido, no abras los ojos y tendrás mi piel, tendrás mis labios, cuando te toque por primera vez será con mis labios, tu no sabrás donde.

De repente sentirás el calor de mis labios sobre ti. No puedes saber dónde si no abres los ojos, no los abras, sentirás mi boca donde no sabes, de repente… tal vez sea en tus ojos, apoyaré mi boca sobre tus párpados, tus pestañas, sentirás entrar el calor en tu cabeza y mis labios allá abajo y los abriré bajando poco a poco, dejaré que tu miembro entre en mi boca, entre mis labios empujando mi lengua, mi saliva descenderá por tu piel hasta tu mano, mi beso y tu mano. Uno dentro de la otra sobre ti, hasta el final.  Si no me crees abre los ojos amado mío y mírame, soy yo, ¿quién podrá borrar este instante que sucede= y este cuerpo mío, ya sin seda.

Tus manos que lo tocan, tus ojos que lo miran, tus dedos en mi clítoris, tu lengua sobre mis labios, tu que te deslizas debajo de mí, te aferras a mis caderas, me levantas y dejas que me deslice. ¿quién podrá borrar esto?. Tú dentro de mi moviéndote lentamente, tus manos en mi rostro, tus dedos en mi boca, el placer en tus ojos y tu voz, te mueves lentamente pero hasta hacerme daño.

Mi placer, mi voz, mi cuerpo sobre el tuyo, tu espalda que se alza, tus brazos que no dejan que me marche, los golpes dentro de mí, es violencia dulce, veo tus ojos que buscan en los míos quieres saber hasta dónde hacerme daño, hasta donde quieras amado mío, no hay final, no acabará… ¿lo ves?, nadie podrá borrar este instante que sucede para siempre, gritarás para siempre.

Cerraré los ojos separando las lágrimas de mis pestañas, mi voz dentro de la tuya, tu violencia que me tienen aferrada, no queda ya tiempo para huir ni fuerzas para resistirse, tenía que ser este instante, y este instante es, créeme amado mío, este instante existirá de ahora en adelante hasta el final.

No nos veremos más, amado mío, lo que era para nosotros lo hechos hecho y vos lo sabéis, creedme lo hemos hecho para siempre. Preservad vuestra vida, resguardarla de mí, y no dudéis no un instante si fuese útil para vuestra felicidad, en olvidar a esta mujer que ahora os dice sin añoranza: Adiós.

Seda… mi piel es seda… normal que no me importe hacerme heridas y cortes, porque ya he roto esa barrera.

S.T.L.


UN CUENTO ETERNO por EL LOBO TXAPELA

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Khalid camina firme hacia la jofaina, quiere lavarse antes de vestirse para continuar camino. Cerca del lugar donde el príncipe va a purificar su cuerpo, se encuentra posado en un viejo tronco, colocado ahí para tal menester, Afar su fiel halcón.

Este es un lugar de asustarse por el chapoteo del agua, mira a su amo con total aprobación, en posición de respeto, pero siempre ojo avizor.

Ella mira a su amado tumbada entre pieles y almohadas de gran precio, desnuda, recién visitada en todo su cuerpo, en formas y lugares impropios de una mujer de su tiempo, pero el sexo y el amor, el amor y el sexo son atemporales para una mujer inteligente como ella.

Inteligente hasta el punto de sabe que al hombre que se está ajustando su turbante y se va a ceñir su alfanje, no volverá a verlo jamás.

Las tropas árabes acaban de perder Al-Andalus, traicionadas por propios y ajenos, y ella, castellana, y él, caudillo Bereber, no volverán a retozar entre pieles de león y guepardo, ni a comer dulces dátiles bebiendo vino de las mejores cosechas de la península. A él, rey del desierto, solo le queda eso; un largo camino de arena a lomos de su caballo negro, un caballo alto, macizo en sus cuartos traseros, que corre por las dunas sin padecer, como si llevara herraduras de oro y alas bajo su silla de cuerpo y madera noble. A ella, reina de la belleza, solo la queda desandar un sendero de vergüenza y deshonra, y quizá, una hoguera a su medida llena de troncos de encina, avivada al principio con trocitos de sarmiento. De esta forma el amable olor de estas maderas ardiendo, se tornará nauseabundo después, haciendo que toda la comarca huela a carne humana quemada, o lo que es casi peor; a intolerancia, a equivocación, a ignorancia por los siglos de los siglos.

Antes de llegar a las naves que lo devolverán a su tierra navegando tristemente con el sabor de la derrota entre los labios, Khalid el grande atisba una columna de humo en la lejanía y se para, tira de la rienda, da la vuelta a su montura y comienza a adivinar en el cielo, en lugar de humo, la figura de su amor, y distingue su sonrisa, pero también distingue sus bellos ojos incapaces de contener dos lágrimas de diamante, tan brillantes como la empuñadura de su espada, y por último, observa una mano que se despide de él, agitándose lentamente a izquierda y derecha.

El emir desmonta, traga saliva y da una palmada en la grupa del noble animal para que este corra en dirección a la libertad. Agita el brazo que lleva forrado con un guante centenario provocando que Afar vuele a otras tierras donde haya paz y entendimiento, donde las razas y los pueblos puedan convivir sin importar el credo ni el color de la piel, donde unos y otros se regalen conocimientos y sabiduría, y donde aprecien la magia del mestizaje.

Khalid el grande desenvaina su arma y la hunde en sus entrañas con tanta fuerza que con un golpe basta, ahora no es Khalid el grande, ahora es Khalid el muerto, un muerto sin sentido, como los que todavía hoy en día abandonan este mundo víctimas o verdugos de las creencias más dispares, dispares pero compatibles.

Es mentira que más de seiscientos años después María siga ardiendo en el infierno, o que Khalid esté en el paraíso disfrutando de un harem de vírgenes, si así lo desea, seguro que ambos están juntos y felices en el otro mundo.

Por El Lobo Txapela


HISTORIAS DE PERROS (4ª PARTE) por SAMOYEDO

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Tras estar viviendo en estos momentos una gran odisea en el limbo de los fármacos psiquiátricos estoy viviendo unas experiencias únicas que no el Doctor Jiménez del Oso y JJ Benítez podrían imaginar. Ya cansado de estar en el cielo con San Pedro y con San Antón (patrón de los perros y muy querido por Samoyedo), decidimos embarcarnos en otros mundos desconocidos para nosotros. Samoyedo y yo viajamos a Walhalla, ¡Dios mío!, los dos alucinábamos con la morada eterna de los guerreros vikingos, de día combatían ferozmente entre ellos sin hacerse heridas. Samoyedo me dijo “oye pídeles el trice y así el Cates cuando te de hostias no te hará sangre”; “qué gracioso”, le contesté. “Estos son muertos, valientes cuando vivieron y ahora ni sienten ni padecen, idiota”.

Por la noche, toda mi explicación fue tumbada por Samoyedo pues se producían orgías sagradas en torno a Odín bebiendo hidromiel servido por Valkirias. Samoyedo me dijo “no me extraña que tengan cuernos”. Seguidamente el capullo cogió unas piezas de madera con signos que ellos llamaban runas, y las echó al fuego. Eso hizo que Odín desatara su ira contra nosotros y saliéramos corriendo de aquel lugar. Yo juraría haber visto a Kirk Douglas allí, lo mismo se metió demasiado en el papel.

Tras esquivar hachas, piedras, lanzas, etc. Samoyedo y yo logramos alejarnos de allí jodiéndoles el alfabeto y su forma de adivinar si ganarían los combates, quizá saber dónde se encuentra Vikie el Vikingo pues desapareció hace tiempo y no se sabe nada de él. Yo tenía tiempo de sobra con la quincena farmacológica y terapéutica del psiquiatra por lo que podíamos seguir viajando donde quisiéramos.

Sentados junto a un río en un bosque muy hermoso pensé “y si viajamos al imperio romano?”. La gran Roma imperial de los Césares. Samoyedo me miraba y se lo dije “Samoyedo, viajemos a la Roma imperial” – “eso eso más orgías, eres un dueño de puta madre”. Eso me creó dudas con tal compañero de viaje, pero decidí que era buena idea y en un abrir y cerrar de ojos estábamos sentados en el coliseo viendo una lucha de gladiadores.

“estos son gilipollas!”, me dijo Samoyedo, y yo le pregunté por qué. “Porque estos sí se hacen daño y se matan, los Vikingos tenían más sesera y para colmo se los comen los leones!, por fin el animal domina al hombre!”. “Calla y vamos a ver a Julio César” le dije. “Por mi estupendo, mientras haya bacanal” contestó. “Aunque yo que tú me ponía un tapón en el culo”.

Yo no hice caso a esas bobadas de perros y entramos en palacio donde nos recibió el mismísimo César, compartimos momentos agradables (baños, vimos bacanales y disfrutamos y bebimos de un exquisito vino). El César nos condujo a sus orígenes y ahí la cagamos. Nos presentó a Rómulo y Remo y Samoyedo hizo el amor con la loba que los amamantó. Jodió toda la cultura romana. Todos los dioses enfurecidos cargaron sobre nosotros con rayos y centellas que en una explosión junto a nosotros nos trasladó a la Galia

Allí brindaron nada más y nada menos, pero ¿por qué?. De repente vimos a una hombre bajito con un casco con alas junto a otro muy gordo y un perrito. Antes de cagarla les pregunté “¿no será perra verdad?, el bajito me contestó “no, es perro, se llama Ideafix y es de Obelix (señalando a su compañero), yo soy Asterix y al ver que estabais en problemas con los bastardos romanos fuimos en vuestra ayuda, parecía que la necesitabais”.

Asterix y Obelix nos enseñaron el irreductible pueblo y nos contaron secretos mientras un pescadero se liaba a salmonazos con un hombre que tocaba una música vomitiva. En un abrir y cerrar de ojos la aldea gala estaba rodeada de romanos, uno tras sonar unas trompetas dijo en alto “entregadnos a esos extranjeros”. Asterix respondió “Solo hay uno, el otro es un perro y no os lo vamos a entregar”. El bocazas del romano contestó… “vosotros lo habéis querido, arrasaremos la aldea”.

En ese momento vino un druida con un caldero de sopa y comenzaron a beber todo el pueblo, que envalentonado salió a liarse a bofetones con los romanos. No quedó ni un romano sano. Cuando volvieron yo les pregunte cómo habían ganado si eran solo 30 personas contra 500 y Asterix me contó el secreto mejor guardado por ellos, una pócima. Me dio una petaca llena de ese líquido y me dijo “cuándo estés en problemas bebe un poco”. Yo la guardé como oro en paño y celebramos con ellos la victoria comiendo Jabalí y bebiendo cerveza. Yo medio pedo decidí hablar en público con un pequeño discurso. “queridos galos, muchas gracias por todo”, y ahí caí desplomado ebrio al mezclar el alcohol con los fármacos. Cuando despierte os diré si Samoyedo hizo de las suyas… continuará…

Por Samoyedo


HISTORIAS DE PERROS (3ª PARTE) por SAMOYEDO

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Por fin llegó el domingo y vinieron a verme mi hermana y mi sobrinita y mi madre, yo corriendo me metí en un locutorio con puerta para tener más intimidad, ¿no sé cómo lo hice?, pero  Samoyedo no estaba junto a mí. ¡Qué alivio, por fin había desaparecido de mi vida familiar, al menos!.

Mientras mi hermana me contaba cosas, dejaba a mi sobrina en el poyete que hay junto al cristal y yo jugaba haciendo cositas con la boca por el teléfono y dando al cristal con la mano. Mi sobrina reía uy parecía que me conocía (tiene 10 meses). Todo era alegría y amor familiar hasta que de repente Samoyedo como aparecido de la nada la dio un culetazo y la desplazó para poner su cara frente a mí. En ese momento escuché “tú, capullo, los mimitos y los cariñitos me los das a mí que soy tu mascota y fiel amigo”.

Yo pegué un bote de la silla del susto que me dio, que me caí hacia atrás de espaldas dando con la cabeza en la puerta, abriéndose esta y entrando en ella tres pastores alemanes “¿te has hecho daño nene?”. Me dijo mi hermana, “No, no, me he hecho daño, pero están aquí los perros tuyos y de Jose”. Los tres perros, como me conocen, no paraban de lamerme la cara y yo intentaba quitármelos de encima para poder continuar con la conversación con mi familia, pero ya era tarde. Mi hermana fue donde el funcionario a decirle que me pasaba algo raro y se presentaron los servicios médicos en el locutorio.

“Lo que yo imaginaba”, este cabrón me la iba a jugar. Tres forzudos con bata blanca me pusieron una camisa de fuerza mientras el funcionario conducía a mi familia a la salida tranquilizándoles. Todo el módulo que comunicaba pudo ver cómo me llevaban a psiquiatría junto a sus familiares.

“Yo lo mato”, decía yo, y Samoyedo que estaba junto a mí me decía… “verás qué bien lo vas a pasar, te van a inflar a pastillas que te van a dejar gilipollas, ésta por los laxantes capullo y hora diles que ves y hablas con un perro que te van a dar una sesión de electrochok que te van a dar calambres en los huevos”. Eso fue lo único que recuerdo hasta el día de hoy, una semana más tarde donde estoy sentado frente a la consulta de la psiquiatra para valorarme.

Me encuentro un poco perdido, pero estoy bien y ahora mejor porque ha salido una enfermera que está de miedo, diciendo mi nombre. Voy a entrar y os cuento… “Ah! Dios mío!” está Samoyedo con una bata blanca en el despacho de la psiquiatra. “Siéntese y no tenga miedo, que nadie le va a morder”. Yo miraba a la enfermera mientras ésta apoyaba sus brazos en mis hombros tranquilizándome con una sonrisa. Samoyedo me pregunta: “¿cómo se encuentra?¿ya está mejor?, vaya disgustito le dio a su familia el otro día, ¿no estará tomando drogas?… me puede llamar Doctora Manuela”. “Pero como te voy a llamar Manuela cacho hijo de perra si eres Samoyedo y estás haciendo de psiquiatra?. No me lo puedo creer ¿tú sabes lo que vas a conseguir? Que me quiten los permisos y me pase una temporadita en este manicomio.

“Cada uno tiene lo que se merece… verdad señorita Silvia?”. La enfermera asintió con la cabeza afirmando lo que Samoyedo decía. Yo caí derrumbado sobre la mesa apoyado en mis brazos

“Cálmese que no es nada, va a estar otra semana en observación por si tiene una patología severa o transitoria”. Ya más aliviado levanté la cabeza y vi a una doctora, me frotaba los ojos y la seguía viendo.

“Perdóneme pero me pareció ver un perro en su lugar”, “?Cómo dice?”, “Sí, usted me pareció un perro”. “Basta ya!” dijo la psiquiatra, “lleve dos semanas a aislamiento a este interno y que le aumenten la medicación, creo que tiene un brote psicótico grave de paranoia y debe ser tratado en un lugar seguro y aislado por si agrede a alguien o causa daños mayores. Puede marcharse ya!”.

Mientras salía de la consulta con la Srta. Silvia, Samoyedo estaba tumbado panza arriba descojonándose de la rosa. Yo ya no quise meter más la pata y me dejé llevar sin hacer caso al maldito chucho. Ahora estoy en una nube flotando viendo angelitos con arpas y el cabrón de Samoyedo zumbándose a la almohada de mi cama, ¡será perro!.

La imaginación es la clave de la felicidad y libertad, más aún si te ríes con ella.

Por Samoyedo


HISTORIA DE PERROS SEGUNDA PARTE por SAMOYEDO

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Esta es mi segunda semana que mi pseudónimo Samoyedo se convirtiera en un perro imaginario, pero muy real. Yo solo puedo verle y escucharle, no solo ladrar, son que también habla como ya sabéis. Imaginaros si se lo digo al psicólogo o psiquiatra de la prisión… me lleva al manicomio del tirón.

Voy a contaros como va yendo la semana con esta maldita mascota, porque me tiene frito, por no decir hasta los mismísimos.

La almohada ya me la han cambiado dos veces de los achuchones que le da, aparte de mordiscos. Es un perro bastante dominante con la hembra por lo que veo, este coge a una perra y la deja para adornar la casa, ya no digo nada si se le engancha el pito con ella y no la puede sacar. Voy a intentar conseguir bromuro o algo parecido para que no esté tan salido, cualquier día me despierto ¿vete a saber cómo?.

Desde el lunes llevo caminando con él por el patio, lo paseo durante una hora para que fortalezca sus patitas y pueda apretarse bien a la almohada y yo no corra peligro. Pero el muy capullo me dice “anda si te viene bien a ti para bajar la panza”. Tengo unas agujetas en los abductores que el que no va a poder mojar voy a ser yo si salgo de permiso.

Ya harto de él se me ocurrió darle unos laxantes para debilitarlo y se cagara las patas abajo con razón, en el plato de la ducha. Mientras yo tenía que soportar como las 5 pastillas de dulcolaxo le hacían limpiar su intestino a marchas forzadas iba apretando el botón de la ducha para empaparlo de agua y tuviera doble escarmiento, claro que yo le daba de vez en cuando al agua fría y otra al agua caliente o hirviendo casi para joderlo más y hacerle sumiso a su dueño.

El pobre, entre la cagalera y los baños mixtos me miraba con una carita de osito de peluche que a mí me la sudaba ¡que hubiera sido bueno y no hubiéramos tenido que llegar a esto!.

Yo le decía con cariño irónico, “Samoyedo ¿ves para lo que es la ducha?” y él me contestó “si para torturar a los perros cacho cabrón!, ahórcame como a los galgos pero no me hagas sufrir”.  Esto no es una tortura, es para que te des cuenta de que en la ducha uno no hace sus necesidades, se hacen en la tierra o en la taza del wc, marrano.

Mientras se tiraba unos pedos terribles con gran descomposición el capullo esuchaba mis enseñanzas, con toda esa porquería que él soltaba y el agua emanando de la ducha se me ocurrió enjabonarlo a conciencia mientras me decía “lávame con champú Jhonson que no escuece en los ojos, ahora voy a tener escocidos los de ver y los del culo, capullo!”. “Pero si es para dejarte como un peluche”.

Tres horas tardamos en acabar toda la operación guarreras. El pobre, ahora sí que parecía un galgo con todo el pelo pegado a su delgada figura, solo tiene pelo el cabrón!. Lo cogí con una toalla para secarlo y le puse frente al espejo, cuando se vio en él me dijo “¿qué me has hecho cabronazo? Parezco una oveja esquilada, he perdido toda mi masculinidad, tírame por un acantilado para que me devoren los tiburones, ya no valgo ni para ensayar con la almohada, qué triste!”.

Yo para animarlo y hacerle subir su autoestima le dije “Samoyedo, en media hora serás el de antes, pero debes darte cuenta que somos un equipo y hemos de llevarlos bien para que no crean que hablo solo y estoy loco, sino jamás saldremos de aquí!. Prométeme que te portaráss bien, dormirás a los pies de mi cama, y si estás excitado coges la fregona y te imaginas que es una perra de aguas”. “¿Me lo prometes?”.

“Espera que me voy por las carcañetas!”. En ese momento saltó de mis brazos y volvió al plato de dicha a terminar de echar los efectos del laxante. Entre alargadas pedorretas sonoras y olorosas me miraba con cara de odio y me dijo a duras penas: “Te vas a cagar”. Yo le contesté “no, te estás cagando tú” y le enseñé la caja de laxantes.

“Te lo prometo y te lo juro por el Rey Arturo!”, pero ahora vete y déjame solo en mi triste agonía defecatoria. Si me muestras algo de buena voluntad te dejo solo, “Te llenaría de la buena voluntad que sale de mi culo, pero no te irías, así que haré el gato para ti”.

“Miau, miau”, estás contento?”. Yo le dije. “Sí, eres un buen perro”, y él me contestó “pues ahora vete a tomar por culo y déjame un poco de intimidad”. Está bien cuando termines avísame para limpiar todo y secarte bien, ya sabes, somos un equipo…

Continuará…

Dedicado a mis sobrinos Daniela y Gonzalo, el perro es el mejor amigo del hombre, pero jamás ha de morder la mano que le da de comer. Hay que ser fiel y agradecido en esta vida.

Por Samoyedo


MIS LIBROS PREFERIDOS PARTE II por SAMOYEDO

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El Lazarillo de Tormes

El lazarillo, joven muchacho0 que como diríamos hoy en día se buscaba la vida como podía, y aunque entre colleja y colleha el chaval conseguía lo que necesitaba, pan, que so, y algún trago de vino, el ciego por más que bebía sabía lo que le quedaba en el cántaro. Marcelino pan y vino, fue otro joven que abandonado en un convento se buscó la vida igualmente, pero ¿qué es de esos niños de Ciudad de Dios, de Río, Copacabana y medio Brasil?. Esos muchachos que duermen en la calle y con 10 años e incluso menos se tienen que prostituir, robar o matar para subsistir. Cuánto se podría haber hecho comn ellos con la millonada que se gastó en el mundial de fútbol, pero como el lazarillo de Tormes, todos están escritos y son anónimos.

Robinson Crusoe

Tras una terrible tormenta el barco en el que navegaba nuestro amigo Robinson se hundió y solo él pudo llegar a una isla donde sobrevivió hasta que fue encontrado. Esta historia me recuerda a la de Robinson Anglés. El cual después de desatar una tormenta de terror, cuentas las buenas o malas klenguas que embarcó de polizón y se perdió el rastro de él. Todo esto es literatura y ficción por supuesto. Conozco a una persona que quizá sepa más de todo ese tema e investigó ese caso en su día, lo mismo hasta escribe sobre ese tema. Lo que sabemos a ciencia cierta es que su compañero se parece bien a Harrison Ford en El Fugitivo.

Las mil y una noches

En una época lejana oriente era una tierra con mil y una historias de príncipes y princesas, 40 ladrones y Ali baba, el genio de la lámpara maravillosa y Simbad el marino. Ahora mismo toda aquella magia está llena de terror y guerras. ¡Bagdag! ¿quién no escuchó esta mágica ciudad o capital hace años como maravillosa?. Hoy en ella y alrededores son los mil y un bombardeos, eso sí, noche y día. Grandes hombres con una de las riquezas más grandes del mundo tienen a su pueblo anclado en el siglo XIII rodeados de oro negro por el que la codicia hace que muera gente cada día. En Damasco, en Jerusalem, en todo el oriente medio, que sin luz tienen que usar lámparas, eso sí, sin genio alguno dentro de ellas.

Tarzán de los monos.

Este increíble niño que junto al niño de la selva se criaron entre fieras, salieron adelante uno en África y el otro en la India. Rodeados de cocodrilos, tigres, osos, leopardos y serpientes. Crecieron y cada uno de ellos supo lo que era el bien entre tanto animal. Todo lo contrario le pasa a nuestra sociedad que entre los mismos animales, metafóricamente llamadas personas, como políticos, banqueros, tiburones de las finanzas, crecieron entre familias de buena condición, se educaron en colegios privados de alto coste y se convirtieron en animales para tratarnos a nosotros como monos o monicacos a su servicio e interés. Mi madre cuando era pequeño me decía con cariño: qué mono eres!, ahora sé por qué lo decía.

Mis adorados libros

 

En la casa de cualquier persona

Hay una estantería con libros

Libros para enseñarnos

Y abrirnos nuestros caminos.

Unos son de aventuras,

Otros hay para los niños

Los hay de casos reales

Y también los hay divinos.

Libros que tienen escritas

Historias maravillosas

Que te hacen abrir la mente

Y creer en buenas cosas.

Dar amor a los demás

Luchas por tus ilusiones

No rendirte ante el más fuerte

Y no parecer idiota.

Libros que se escribieron

Con mentes privilegiadas

Para hacer soñar al mundo

Para aprender sus enseñanzas.

Libros que llenan las bibliotecas

De una gran sabiduría

Y que cuando sales de ellas

La necedad de las calles se apodera.

Libros que escriben algunos

Para engañar a la gente

Aunque eso en un hemiciclo

Lo observamos habitualmente.

Por Samoyedo