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UN CURA LLAMADO PAULINO por I.M.A.

El día que asistí a mi primera misa en Soto del Real, he de admitir que no fue precisamente por mi fe católica ni tampoco por mi devoción hacia la religión. Sencillamente porque no la tengo.

Después de muchos años estudiando en colegio católico, concretamente del Opus Dei, adquirí a la fuerza moral para suscribir el pensamiento de Nietzsche acerca de que “las religiones nacen del miedo. Que el cristianismo invirtió los valores de la antigua Grecia y Roma, inventándose un mundo celestial que ellos mismos menosprecian y solo fomentan valores tan mezquinos como la obediencia, el sacrificio y la humildad. Además, se permiten hablar del pecado, lo cual supone un grave atentado contra la vida puesto que la pervierte en su raíz”.

Acababa de llegar a la prisión y en aquel entonces la única actividad que desarrollaba era el destino asignado por uno de los grupos de limpieza. Cuatro días al mes limpiando diferentes áreas del módulo. Así que cualquier excusa era válida para salir un rato de allí. La misma era una de ellas.

Todos los domingos por la mañana, en el auditorio del edificio socio-cultural, sitúan debajo del escenario, dos columnas como de metro y medio de altura, decoradas con ornamentos religiosos escoltando a una mesa cubierta, con un mantel que improvisa un pequeño altar. El resultado es razonablemente digno.

El cursa estaba preparado para dar comienzo a la celebración. Su nombre: Paulino. Un tipo que por su porte, figura y voz enérgica transmitía seguridad en el manejo y control de los asistentes. Yo allí sentado, como en la cuarta o quinta fila y flipando en colores. Y es que esa gente me parecía muy rara.

Recuerdo su primer saludo: “¡buenos días! ¿qué os pasa hoy? – ¡estáis agilipollados!

Hay que joderse, otro cura progre y además “tocapelotas”, es lo que pensé.

Comenzó hablando de fútbol. Es una hincha incondicional del Barcelona y cuando su equipo gana disfruta provocando a los del Madrid.

Transcurrieron unos minutos de bromas y risas hasta que reclamó seriedad en el auditorio, se hizo silencio y entró en materia:

“En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” – Amén.

“El Señor esté con vosotros” – “Y con tu Espíritu”, contestamos todos al unísono.

Hasta el momento que concluyó con las lecturas del Evangelio, todo había sido igual que el resto de las innumerables misas a las que yo había asistido en el pasado. Exactamente lo mismo, pero con un cura progre y “tocapelotas”.

Procedió dando paso a la homilía. “Te toca aguantar media hora de sermón”, pensé, aceptando con resignación lo que me venía encima.

Sin embargo, al poco tiempo de iniciase la plática, percibí que algo estaba sonando diferente, lo que me provocó prestar total atención a sus palabras.

Y es que Paulino estaba hablando de cosas bonitas. Cosas que de manera incuestionable salían del corazón y no de un insufrible manual teológico sobre el buen samaritano y la madre que lo parió.

Hablaba con humildad, no de humildad (siempre entendí que la humildad es un atributo mal entendido e interpretado, que se pretende plasmar a través de un plano de cualidad humana manifiestamente erróneo). Hablaba de respeto, de amor, hacía énfasis en la generosidad, en la justicia y la injusticia. Del perdón, pero no como un acto de sumisión, sino como una herramienta de liberación para poder continuar con tu vida limpio de odio y resentimientos.

Hablaba de errores, de caídas y deslices, de faltas, de equivocaciones, pero no de pecados. De desigualdad y de la verdadera esencia del ser humano en cuanto al “yo” más auténtico, puro y espiritual.

Crítico con ciertos comportamientos, actitudes, y acciones que se producen dentro de la jerarquía de la iglesia, él los perdona porque es sensible y compasivo con las debilidades humanas.

Aquel día fui consciente de que estaba descubriendo a un humanista en toda regla, un restaurador de los valores humanos más esenciales. Y para mí fue una suerte.

Con él aprendí que existe una iglesia diferente a la que me habían vendido durante mi infancia y adolescencia. Cercana, comprometida, sencilla, compasiva, solidaria, amable y humana. Libre de mausoleos, suntuosos templos y copones de oro.

Descubrí que gente como Paulino es necesaria para poder desatascar una iglesia católica totalmente anquilosada, no en Jesucristo, sino en la edad de Jesucristo. Una institución que en la actualidad se encuentra “offside” de la sociedad del Siglo XXI.

Desde aquel día, no dejé de asistir a sus misas.

Gracias a mi formación musical me convertí en el pianista de esa improvisada iglesia. Así fuimos formando una pequeña banda que con más voluntad que acierto continúa amenizando sus misas: “The Paulino´s Band”

A lo largo de estos dos años y medio de condena, no solo he conocido la labor tan extraordinaria que este hombre realiza en la calle a través de comedores sociales y otras muchas cosas, también soy testigo de su constante preocupación y atención con la gente que estamos aquí, especialmente con los más desfavorecidos. De ahí nace que todos los que nos encontramos recluidos en Soto del real sintamos un profundo respeto, cariño, admiración y agradecimiento hacia este personaje, el cual, ya no me parece progre, sino divertido, socarrón, provocador y ante todo, una persona excepcional. En cuanto a mi opinión de “tocapelotas” no ha variado un ápice. Y es que si no fuera así, no sería Paulino.

Para el que no sepa leer entre líneas, cuando Paulino dice: “¡Estáis agilipollados!”, en realidad está diciendo: “¡Despertad, tenéis una vida por delante y la obligación de vivirla!””.

I.M.A.

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LOS NIÑOS DEL ISLAM por I.M.A.

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Esto se está escapando de las manos, es lo que pensé ante las imágenes de los nuevos atentados de Daesh en Bruselas. Y la verdad, el tema empieza a acojonar.

En el transcurso de la semana pasada, como consecuencia de las fiestas de Semana Santa, en esta “nuestra comunidad”, la actividad ha sido nula, así que me he tragado una veintena de tertulias y otro tanto de informativos sobre este tema. Esto de los yihadistas da para mucho. U da para mucho en Europa porque en Pakistán parece que no. Los muertos europeos son más “VIP” o cool que los pakistaníes.

Pues bien, he recolectado cientos de opiniones, las he introducido en la coctelera de mi departamento de limpieza mental de juicios y prejuicios y una vez bien mezcladas, no agitadas (igual que los Martinis de James Bond) y ¡voilá!, conclusión. Esto que está ocurriendo no es una guerra, tampoco es la venganza contra occidente, ni una Yihad. Esto es una locura colectiva, una seria enfermedad, cuyo origen data de una educación implantada a una sociedad, basada en la manipulación de las enseñanzas del profeta Mahoma ergo Alá, para implantar regímenes totalitarios y gozar del control absoluto de las diferentes sociedades.

Las islamistas establecidos en Europa, expresan y defienden que los musulmanes son gente de paz, que nada tienen que ver con los terroristas de Daesh, que el Corán es la palabra de Dios revelada a Mahoma por medio de Gabriel, el arcángel de la revelación, y que sus ciento catorce suras, son mensajes basados en el amor, en la solidaridad y en la justicia divina.

No tengo claro si frases tan emblemáticas como “dale de hostias a tu mujer si se porta mal”, sean atribuibles a lo divino y a la justicia, pero ellos sabrán.

Si hacemos un rápido análisis sobre el mapa del Islam, el noventa y ocho por ciento de la población musulmana está establecida en el norte de África y Oriente Próximo, Turquía, regiones de la antigua Unión Soviética y Asia Central, iraníes, afganos, Pakistán, India y Bangla Desh, y comunidades del sureste asiático como Malasia, Indonesia y Filipinas; podemos denunciar que todas estas regiones, sin excepción alguna, carecen de los más mínimos y fundamentales derechos humanos. Nacer en estos países supone ser educado en un entorno tóxico y con unos aditivos enormemente dañinos, que en el futuro de la persona revelarán secuelas emocionales muy complejas.

Los niños crecen bajo una cultura y una educación basada en el odio encubierto, o lo que es peor, disfrazado de bondad.

Se les enseña que la venganza no es solo un derecho sino una honra. Que la justicia es implacable y que el que la hace la paga, pero la paga de verdad.

Aprenden que al que roba se le corta la mano con una espada, eso sí, en presencia de un médico, no sea que el condenado se pueda desangrar, a la segunda se le decapita públicamente.

Ellos sabes desde muy pequeños que si su mamá tiene un desliz, la enterrarán viva, dejarán únicamente visible su cabeza y la matarán a pedradas. Ellos, en un segundo turno, después de que su papá tire la primera piedra, procederán de la misma forma hasta que la cabeza de su mamá esté reventada y rodeada de un gran charco de sangre. Dentro de la misma educación estaría el apartado de los homosexuales; a estos hay que ahorcarlos suspendiéndoles en puentes o grúas y exhibir sus cuerpos inertes durante varios días como espectáculo ejemplarizante para la población.

Los niños musulmanes observan todas las mañanas salir a sus madres a la calle con su cuerpo y rostros totalmente cubiertos, porque el musulmán piensa que la emancipación de la mujer, tal y como se concibe en Occidente, es responsable de la desintegración de la familia y de una moral sexual permisiva.

Eso sí, el hombre puede vivir en la poligamia y los de mayor poder adquisitivo levantarse las mejores prostitutas de Marbella, perder sumas impúdicas de dinero en el casino y como no pueden comer cerdo, terminar con las langostas de todos los acuarios de los restaurantes de Puerto Banús. Esto no son suposiciones, es algo que yo he presenciado en innumerables ocasiones y durante muchos años.

Estos episodios de una violencia extrema, de un machismo incomprensible, de homofobia, no solo ocurren en países como Pakistán o Irán. En Arabia Saudí o Emiratos Árabes, en ciudades como Dubai, actualmente la cuna del modernismo arquitectónico, donde por ejemplo Occidente celebra el mundial de Fórmula 1, también utilizan las espadas, las grúas y las piedras. Son países con la renta per cápita más elevadas del mundo.

Todo este sin sentido, es lo que los niños presencian y viven desde muy corta edad. En muchos casos, también esta formación va acompañada de tiros y bombas. ¿Cómo podemos explicar a alguien que durante toda su infancia y adolescencia ha vivido en estas condiciones, que no está bien matar belgas?

Dejen descansar en paz a Mahoma, eduquen a sus hijos en el amor, en el cariño, en libertad, en el respeto, expliquen a esos niños que la vida es el obsequio más preciado del mundo que así puede que consigan con el tiempo, el cierre de la fábrica de Yihadistas. Los F18 Hornet de la US Navy no van a resolver nada, de esto estoy seguro.

I.M.A.


SEPULCRO BLANQUEADO por J.R.G.

biblia

Mirando hacia el cielo

poseedor de Dios

pisando la tierra

y mirando hacia abajo

con biblia en la mano

juzgando a tu hermano

colocando leyes

enviado del Creador.

Cubriendo tu culpa

sepulcro blanqueado

oveja que tose

caga y mea igual,

mirando a los otros

los ves como lobos

viviendo tu farsa

y sin caridad.

Y miras la biblia

para comparar

sintiéndote grade

y pensándote más.

Todas magdalenas

o hijos de Adán

que van a tu lado

pecadores más

son malditos del Diablo

hijos de Satanás.

J.R.G.

 


REGRESO A ROSSLYN por TIBU

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La primera vez que tuve conocimiento de la existencia de la mal llamada “Capilla” de Rosslyn fue a lo largo de una conferencia sobre los Templarios en el Ateneo Cultural de Madrid, hará cerca de treinta años. Por entonces yo era un joven curioso, ávido de conocimientos diferentes, y poco pude imaginar hasta qué punto aquella conferencia iba a marcarme profundas huellas que me guiarían en la vida hasta hoy, aunque eso es otra historia.

Cuando el ponente, D. César Navarro, famoso y eminente psiquiatra forense a nivel mundial, quien posteriormente ha sido presidente del Ateneo y con el que mantengo una fraternal amistad, habló de la existencia de una antigua capilla en Escocia, en la población de Rosslyn, construida y diseñada por aquellos templarios que huyeron de la captura masiva el 13 de octubre de 1307 y sus descendientes, se encendió dentro de mí la llama de la curiosidad por conocer el edificio. Tal fue el deseo de comprobar en primera persona su existencia, que un mes más tarde hice la primera visita al antiguo monumento. A la fecha de hoy ya han sido nueve los viajes que he llevado a cabo a este mítico emplazamiento y en cada uno de ellos he ido descubriendo detalles nuevos que había pasado desapercibidos. Y cada nuevo hallazgo me llevaba a nuevas conclusiones y reflexiones sobre este, para muchos como yo, sagrado lugar.

Hará aproximadamente cuatro años, en un momento en que mi vida profesional se había derrumbado y la personal iba en el mismo camino por consecuencia de lo primero, decidí volver a visitar el santuario. Esta vez, como no tenía una responsabilidad laboral que apremiase mi regreso, opté por hacer un relajado viaje en mi moto, disfrutando del paisaje. Llegué Rosslyn después de cuatro días de partir de Madrid, a eso del mediodía. Me acompañaba un viejo amigo a quien llamaré Berlín por aquello de ser discretos. Hacía un agradable día de principios de verano, con un cielo lleno de nubes y claros que hacía que el sol esparciera sus rayos al azar iluminando los numerosos pináculos de la “capilla” de Rosslyn de forma espectacular. Era como saludar a una vieja amiga. Entramos en el edificio y nos alegramos de encontrarlo desierto, pudiendo disfrutar así de su aura de espiritualidad viva sin ninguna distracción. Es familiar y acogedora y al mismo tiempo interesante y emocionante. Parece en todo momento llena de vida. Recorrimos la nave disfrutando del lugar y después centramos nuestra atención en las tallas del maíz y el cactus del aloe, reconfirmando que no eran alucinaciones lo que habíamos visto en anteriores visitas. Inmersos en esa contemplación estábamos cuando una señora vino hacia nosotros desde la entrada norte y sonriendo, nos preguntó si habíamos visto el maíz indio.

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Se trataba de la reverenda Janet Dyec, botánica, casada con un reverendo también botánico de profesión. El matrimonio es el encargado del mantenimiento y cuidado del edificio. Nos habló de unos documentos que demuestran que el príncipe Henry Sinclair, gracias al dinero de los templarios, había armado una flota de 12 navíos para hacer un viaje al Nuevo Mundo. La fecha es anterior a 1400. La fecha es indudable porque Henry Sinclair fue asesinado ese año después de haber regresado  de su viaje.

Cuando empezamos a repasar los detalles del edificio, nuestra atención fue atraída por los pilares independientes, catorce en total, de ellos doce idénticos en forma y dos especiales y realmente espléndidas, en el extremo este de la “capilla”. El pilar de la izquierda es conocido como el Pilar del Maestro de Obras, muy elegante y de hermosas proporciones. El pilar de la derecha  es muy distinto, conocido como el Pilar del Aprendiz, se encuentra profusamente adornado por cuatro franjas florales que bajan en espiral alrededor de las estriaciones centrales. Nuestra reconstrucción del pasado nos permitió entender lo que estábamos contemplando. El pilar del Maestro de Obras es en realidad el pilar sacerdotal conocido por los templarios y sus sucesores como Jaquín, y el pilar del Aprendiz es el pilar llamado Boar. Los actuales cuidadores de Rosslyn no lo saben, pero una talla de una cabeza con una herida en la sien derecha, encarada hacia la esquina noroeste, en lo alto del muro, es una representación de Seqenenra Tao, el último verdadero rey de Egipto.

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Y mientras hablábamos del verdadero significado de los pilares y la cabeza herida, un velo se levantó ante nuestros ojos. ¿Habríamos estado ciegos?. La “capilla” de Rosslyn no tenía nada de capilla, y ni siquiera era cristiana!!. Para empezar, no tiene altar para poder ser utilizada como capilla. Se ha colocado una mesa en el centro del edificio debido a que no hay ninguna estancia en el este, donde se alzan los pilares. Detrás de Boar y Jaquin hay tres pedestales de piedra junto a la pared, pero no son altares.

¡Aquella estructura no había sido erigida como un lugar de culto cristiano!. Nos enteramos también que Rosslyn tuvo que ser consagrada de nuevo en 1862 y que antes de esa fecha no se sabe con certeza cuál era su estatuto como lugar de culto. Cuanto más mirábamos, más obvio se nos volvía todo. El simbolismo es profusamente egipcio, celta, judío, templario… un techo salpicado de estrellas, crecimientos vegetativos surgiendo de las bocas de los hombres verdes celtas, pirámides, torres de la Jerusalén celestial, cruces angrelados, escuadras y compases, etc. La única imagen cristiana era la que aparecía en las alteraciones victorianas posteriores. En el muro norte hay un friso que muestra a unos cuantos templarios con un verdugo junto a ellos y miembros de la Inquisición encapuchados. Los templarios sostienen un sudario en el que aparece el rostro de Jacques de Molay claramente visible… también posteriormente pudimos constatar que Rosslyn nunca fue utilizada como capilla porque en el castillo había una capilla familiar.

Algo que parece obvio permanece desde entonces en mi mente: ¿es posible que Rosslyn fuese un santuario pos templario edificado para albergar los manuscritos que Huges de Payns, el fundador, había encontrado en el Santo de los Santos del Templo de Jerusalén?. Si esto fuese así, bajo mis pies se encontraba el tesoro más inapreciable de la cristiandad. Muchas horas de estudio posteriores a mi última visita a Rosslyn han desembocado en algunas conclusiones posibles pero esto será objeto de por lo menos un artículo más.

Por Tibu 


CRISTO, ¿DIOS O MITO? Por TIBU

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Si la versión dada por la Iglesia de los acontecimientos que envolvieron a Jesucristo no era históricamente correcta, deberíamos esperar que la mayoría de los escritos contemporáneos suyos entraran en conflicto con esa historia oficial. De  hecho, tanto los manuscritos encontrados en Nag Hammadi, como los del Mar Muerto, arrojan una luz muy distinta sobre la interpretación dada en el Nuevo Testamento. Obviamente, una vez más la Iglesia Cristiana se apresuró a desautorizar como ciertos ambos hallazgos.

El gran problema con el que se había encontrado la iglesia era el hecho de que el mito central cristiano es anterior a Cristo. A grandes rasgos, resulta que la historia de Cristo es tan antigua como el  hombre. Desde su nacimiento virginal, en una familia muy humilde, hasta su muerte en sacrificio en la que salvó a su pueblo. Todo eso ha sido puesto por escrito, en muchas ocasiones, en relación con las grandes figuras religiosas en muchas y diferentes culturas.

Estos son algunas de las figuras de la Antigüedad que fueron consideradas dioses, todos anteriores a Cristo:

Gautama Buda: nacido de la virgen Maya, alrededor del año 600 a.C.

Dioniso: Dios griego, nacido de una virgen en un establo y convirtió el agua en vino.

Athis: nacido de la virgen Nama en Frigia alrededor del 200 a.C.

Indra: nacido de una virgen en el Tíbet, alrededor del 700 a.C.

Adonis: dios babilonio nacido de la virgen Astarté.

Krisna: deidad hindú nacida de la virgen Devaki alrededor del 1200 a.C.

Zoroastro: nacido de una virgen entre 1500 y 1200 a.C.

Mitra: nacido de una virgen en un establo el 25 de diciembre alrededor del 600 a.C. Su resurrección era celebrada durante la Pascua.

Según estos datos históricos, a lo largo de los siglos un montón de inocentes doncellas fueron dando a luz hijos de dioses!.

La historia de Mitra, Dios cuyo culto fue muy popular en el Imperio Romano, es tan parecida a la de Cristo, que los padres de la Iglesia argumentaron que el diablo era un viejo zorro tan astuto, que había retrocedido en el tiempo para infiltrar a un hombre que desacreditase la originalidad de la historia de Cristo.

El mitraismo es una derivación siria del culto persa más antiguo de Zoroastro, que fue introducido en el Imperio Romano alrededor del 67 d.C. Su doctrina incluía el bautismo, un ágape sacramental, la creencia en la inmortalidad, un Dios salvador que murió y volvió de la tumba para actuar como mediador entre el hombre y Dios, una resurrección, un juicio final, y un cielo y un infierno. Durante sus ceremonias usaban las vela, incienso y campanas. Los devotos de Mitra reconocían la divinidad del emperador romano y no tenían ningún problema a la hora de coexistir con otros cultos. Los cristianos, al contrario, eran y fueron mucho menos tolerantes, y absorbieron a los de Mitra.

Como se ha demostrado posteriormente, la verdadera secta de Jesús carecía de la mayor parte de aquellos aderezos paganos, todas esas cosas fueron adiciones romanas muy posteriores, cuya dirección era crear una teología híbrida que contemplase al mayor número de ciudadanos posible.

De no ser por un pequeño capricho del destino en los últimos años del Imperio Romano, hoy en día las familias respetables saldrían de casa los domingos para ir a adorar a Mitra, luciendo pegatinas “Mitra te quiere” en las ventanillas de sus coches.

Otro serio problema tiene que ver con el nombre del asesino que fue puesto en libertad en vez de Cristo. Su nombre era Barrabás. Pero un ligero conocimiento rudimentario del lenguaje de aquella época descubre que no era un nombre, sino un título, que significaba, precisamente, “Hijo de Dios”. “Bar” es “hijo de” y “Abba” quiere decir “padre”, pero su uso era y es a día de hoy una referencia al “Padre”, a Dios. De hecho, y resulta muy sorprendente, en los primeros textos de San Mateo, aquel hombre era designado por su nombre completo: “Jesús Barrabás”. Por lo tanto, el individuo liberado a petición de la multitud, tal y como está registrado indiscutiblemente en los evangelios, era conocido como “Jesús, el hijo de Dios”.

Los evangelios afirman que aquel otro “Jesús hijos de Dios”, estaba acusado de ser un rebelde judío que había dado muerte a varias personas durante un intento de insurrección. Por consiguiente Barrabás no era un mero criminal, sino un fanático judío, que se enfrentaba a una acusación similar a la de Jesús. Entonces, dos hombres del mismo nombre, con las mismas pretensiones, y prácticamente el mismo crimen, ¿cómo podemos saber cuál de los dos fue puesto en libertad?.

Es más, se sabe con certeza que muchas de las primeras sectas cristianas creían que Jesús no murió en la cruz, porque otro murió por él. Todavía hoy los musulmanes tienen en gran estima a Jesucristo, al que consideraban un profeta al que se ordenó crucificar, pero cuyo puesto en la cruz fue ocupado por otro. Aun siendo vital el simbolismo del Cristo crucificado para la cristiandad Ortodoxa, muchos grupos tanto contemporáneos a los hechos, como modernos, sostienen que no murió de esa manera. ¿Sería posible que estuvieran en lo cierto?.

Tibu


PEQUEÑAS SEMILLAS por J.M.E. (Colaboración desde CP Villanubla)

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Vivimos ahogados por las malas noticias. Emisoras de radio y televisión, noticiarios y reportajes descargan sobre nosotros una avalancha de noticias de odio, guerras, hambre, y violencia, escándalos grandes y pequeños. Los “vendedores de sensacionalismo” no parecen encontrar otra cosa más notable en nuestro planeta.

La increíble velocidad con que se difunden las noticias nos dejan aturdidos y desconcertados. ¿Qué puede hacer uno ante tanto sufrimiento?. Cada vez estamos mejor informados del mal que asola a la humanidad entera, y cada vez nos sentimos más impotentes para afrontarlo.

La ciencia nos ha querido convencer de que los problemas se pueden resolver con más poder tecnológico, y nos ha lanzado a todos una gigantesca organización y racionalización de la vida. Pero este poder organizado no está ya en manos de las personas, sino en las estructuras. Se ha convertido en un “poder invisible” que se sitúa más allá del alcance de cada individuo.

Entonces, la tentación de inhibirnos es grande. ¿Qué puedo hacer yo para mejorar esta sociedad? ¿no son los dirigentes políticos y religiosos quienes han de promover los cambios que se necesitan para avanzar hacia una convivencia digna, más humana y dichosa?.

No es así. Hay en el evangelio una llamada dirigida a todos, y que consiste en sembrar pequeñas semillas de una nueva humanidad. Jesús nos habla de cosas grandes. El reino de Dios es algo muy humilde y modesto en sus orígenes. Algo que puede pasar tan desapercibido como la semilla más pequeña, pero que está llamado a crecer y fructificar de manera insospechada.

Quizás necesitamos aprender de nuevo a valorar las pequeñas cosas y los pequeños gestos. No nos sentimos llamados a ser héroes ni mártires cada día, pero a todo se nos invita a vivir poniendo un poco de dignidad en cada rincón de nuestro pequeño mundo. Un gesto amistoso al que vive desconcertado, una sonrisa acogedora a quien está solo, una señal de cercanía a quien comienza a desesperar, un rayo de pequeña alegría en un corazón agobiado… no son cosas grandes. Son pequeñas semillas del reino de Dios que todos podemos sembrar en una sociedad complicada y triste, que ha olvidado el encanto de las cosas sencillas y buenas.

Por J.M.E.

 


EL CAMINO por F.I. (Colaboración desde CP Villanubla)

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Tú eres, Señor, el Camino

que conduce a verdes prados

de placidez y esperanza,

mas yo vivo extraviado.

Perdido en el laberinto

del placer y la ceguera,

voy palpando soledades,

caminando entre la niebla.

Tú eres también la verdad

que cumples con las promesas,

y tus palabras no engañan

ni han mentido los profetas.

Eres verdad y misterio,

eres palabra y silencio,

que nos acerca a la vida

por los caminos del sueño.

Tú, Señor, eres la vida,

eres semilla y cosecha,

eres el trigo y la espiga

que germina en nuestra mesa.

Aunque crezcan nuestras dudas

nos invade la certeza

de que tu muerte en la cruz

nos regaló vida eterna.

Camino, verdad y vida,

vida, camino y verdad

tú serás luz y misterio,

como los sueños del mar

Por F.I.