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HISTORIAS DE PERROS (5ª PARTE) por SAMOYEDO

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Cuando desperté, una auxiliar me estaba abofeteando, me decía “vuelve idiota!”, y tortazo va y tortazo viene, “ya estoy aquí, deja de darme hostias!”, pero él seguía “no te nos vayas”. Después de darme unas 50 galletas en los carrillos de mi cara se dio cuenta por fin que estaba despierto, pero ¿dónde estaba Samoyedo?. ¿y la pócima para darle un repasito al auxiliar? ¿han visto a Samoyedo? Pregunté… a lo que el auxiliar respondió “este no vuelve ni con 50 ni con 500 hostias, se nos ha quedado bobo”. “Bobo por lo cojones!, yo estaba lúcido como nunca!”, al lado mío había otra cama donde otro interno dormía. Yo me hice el dormido dejando de dar la coña a los gorilas. Éstos, cuando vieron que estaba dormido dijeron: “parece que ha dejado de delirar, vámonos y en una hora volvemos para darle otra sesión”.

Yo oía toda la conversación y me preguntaba: “Dónde leches está Samoyedo?”. Tocándome por todo el cuerpo vi que la petaca tampoco estaba conmigo, ¿me la robaron? O se la llevó el capullo de Samoyedo?. Mientras yo pensaba qué hacer, el compañero de al lado me dijo: “vaya hostias te están dando, no paras de preguntar por tu perro y ellos se creen que es imaginario por eso le he dicho a Bartolito que se lo lleve”.

“Bartolito?, Quién es Bartolito?”. “Me llamo Emilio, aunque me puedes llamar Paco”. Yo pensé… “éste está peor que yo”, a lo que le contesté “Yo me llamo Pedro, pero me puedes llamar Juanjo”. Emilio o Paco se levantó y agresivamente me dijo “me estás vacilando? Cómo te vas a llamar Pedro, pero te puedo llamar Juanjo?, será Pedrito.”. “Cómo te vas a llamar tu Emilio y te puedo llamar Paco?”. “Me llamo Francisco Emilio gilipollas”… “pues dilo cojones y no te vacilaré, yo en verdad me llamo solo Juanjo”.

“Paco, cómo sabes lo de Samoyedo?”. “Porque yo tengo a Bartolito que no es un perro, pero nadie lo ve tampoco, por eso estoy aquí y para que no nos dejen gilipollas a los dos le dije que se llevara a Samoyedo a pasear, pero en cuanto lo llame él viene”. “No te preocupes que tu perro está a salvo con Bartolito, es un chico muy inteligente y maduro para su corta edad”. “Samoyedo tiene una petaca con poderes, tú también has estado en la Galia?”. “No jodas, y todos los que pasan por aquí y les meten los fármacos”. “podemos viajar juntos los cuatro?” “yo creo que sí”, me respondió Paco. “Pero no debemos romper el cordón de plata”, “Qué es eso?”, le pregunté. “Es un cordón de seguridad cuando haces viajes astrales que nos mantiene seguros de no quedarnos ahí a fuera”. “¿pero tú eres tonto?, si fuera se está mejor que aquí dentro”. “ya lo sé, pero perderíamos todo, la familia, las novias, etc. Y total queda poco para salir”.

Mientras me explicaba toda su sabiduría, pues era más veterano que yo, y había experimentado algo parecido a mí pero con Bartolito, la mascota y el joven disfrutaban. Bartolito se sentaba en el patio con Samoyedo a hablar de nosotros y otras cosas, pero eso os lo contaré otro día… Ahora creo haber acabado con “historias de perros”, pero pronto sabréis de nuevo.

La imaginación vuelve a superar a la realidad que aquí vivimos y para mi es pieza fundamental para estar en buen estado y mostrároslo. Gracias a todos por este tiempo con Samoyedo. Bartolito continúa y os contará por medio de Emilio otras aventurillas. Besos a todos.

Dedicado a Paco.

Por Samoyedo

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HISTORIAS DE PERROS (3ª PARTE) por SAMOYEDO

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Por fin llegó el domingo y vinieron a verme mi hermana y mi sobrinita y mi madre, yo corriendo me metí en un locutorio con puerta para tener más intimidad, ¿no sé cómo lo hice?, pero  Samoyedo no estaba junto a mí. ¡Qué alivio, por fin había desaparecido de mi vida familiar, al menos!.

Mientras mi hermana me contaba cosas, dejaba a mi sobrina en el poyete que hay junto al cristal y yo jugaba haciendo cositas con la boca por el teléfono y dando al cristal con la mano. Mi sobrina reía uy parecía que me conocía (tiene 10 meses). Todo era alegría y amor familiar hasta que de repente Samoyedo como aparecido de la nada la dio un culetazo y la desplazó para poner su cara frente a mí. En ese momento escuché “tú, capullo, los mimitos y los cariñitos me los das a mí que soy tu mascota y fiel amigo”.

Yo pegué un bote de la silla del susto que me dio, que me caí hacia atrás de espaldas dando con la cabeza en la puerta, abriéndose esta y entrando en ella tres pastores alemanes “¿te has hecho daño nene?”. Me dijo mi hermana, “No, no, me he hecho daño, pero están aquí los perros tuyos y de Jose”. Los tres perros, como me conocen, no paraban de lamerme la cara y yo intentaba quitármelos de encima para poder continuar con la conversación con mi familia, pero ya era tarde. Mi hermana fue donde el funcionario a decirle que me pasaba algo raro y se presentaron los servicios médicos en el locutorio.

“Lo que yo imaginaba”, este cabrón me la iba a jugar. Tres forzudos con bata blanca me pusieron una camisa de fuerza mientras el funcionario conducía a mi familia a la salida tranquilizándoles. Todo el módulo que comunicaba pudo ver cómo me llevaban a psiquiatría junto a sus familiares.

“Yo lo mato”, decía yo, y Samoyedo que estaba junto a mí me decía… “verás qué bien lo vas a pasar, te van a inflar a pastillas que te van a dejar gilipollas, ésta por los laxantes capullo y hora diles que ves y hablas con un perro que te van a dar una sesión de electrochok que te van a dar calambres en los huevos”. Eso fue lo único que recuerdo hasta el día de hoy, una semana más tarde donde estoy sentado frente a la consulta de la psiquiatra para valorarme.

Me encuentro un poco perdido, pero estoy bien y ahora mejor porque ha salido una enfermera que está de miedo, diciendo mi nombre. Voy a entrar y os cuento… “Ah! Dios mío!” está Samoyedo con una bata blanca en el despacho de la psiquiatra. “Siéntese y no tenga miedo, que nadie le va a morder”. Yo miraba a la enfermera mientras ésta apoyaba sus brazos en mis hombros tranquilizándome con una sonrisa. Samoyedo me pregunta: “¿cómo se encuentra?¿ya está mejor?, vaya disgustito le dio a su familia el otro día, ¿no estará tomando drogas?… me puede llamar Doctora Manuela”. “Pero como te voy a llamar Manuela cacho hijo de perra si eres Samoyedo y estás haciendo de psiquiatra?. No me lo puedo creer ¿tú sabes lo que vas a conseguir? Que me quiten los permisos y me pase una temporadita en este manicomio.

“Cada uno tiene lo que se merece… verdad señorita Silvia?”. La enfermera asintió con la cabeza afirmando lo que Samoyedo decía. Yo caí derrumbado sobre la mesa apoyado en mis brazos

“Cálmese que no es nada, va a estar otra semana en observación por si tiene una patología severa o transitoria”. Ya más aliviado levanté la cabeza y vi a una doctora, me frotaba los ojos y la seguía viendo.

“Perdóneme pero me pareció ver un perro en su lugar”, “?Cómo dice?”, “Sí, usted me pareció un perro”. “Basta ya!” dijo la psiquiatra, “lleve dos semanas a aislamiento a este interno y que le aumenten la medicación, creo que tiene un brote psicótico grave de paranoia y debe ser tratado en un lugar seguro y aislado por si agrede a alguien o causa daños mayores. Puede marcharse ya!”.

Mientras salía de la consulta con la Srta. Silvia, Samoyedo estaba tumbado panza arriba descojonándose de la rosa. Yo ya no quise meter más la pata y me dejé llevar sin hacer caso al maldito chucho. Ahora estoy en una nube flotando viendo angelitos con arpas y el cabrón de Samoyedo zumbándose a la almohada de mi cama, ¡será perro!.

La imaginación es la clave de la felicidad y libertad, más aún si te ríes con ella.

Por Samoyedo


HISTORIA DE PERROS SEGUNDA PARTE por SAMOYEDO

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Esta es mi segunda semana que mi pseudónimo Samoyedo se convirtiera en un perro imaginario, pero muy real. Yo solo puedo verle y escucharle, no solo ladrar, son que también habla como ya sabéis. Imaginaros si se lo digo al psicólogo o psiquiatra de la prisión… me lleva al manicomio del tirón.

Voy a contaros como va yendo la semana con esta maldita mascota, porque me tiene frito, por no decir hasta los mismísimos.

La almohada ya me la han cambiado dos veces de los achuchones que le da, aparte de mordiscos. Es un perro bastante dominante con la hembra por lo que veo, este coge a una perra y la deja para adornar la casa, ya no digo nada si se le engancha el pito con ella y no la puede sacar. Voy a intentar conseguir bromuro o algo parecido para que no esté tan salido, cualquier día me despierto ¿vete a saber cómo?.

Desde el lunes llevo caminando con él por el patio, lo paseo durante una hora para que fortalezca sus patitas y pueda apretarse bien a la almohada y yo no corra peligro. Pero el muy capullo me dice “anda si te viene bien a ti para bajar la panza”. Tengo unas agujetas en los abductores que el que no va a poder mojar voy a ser yo si salgo de permiso.

Ya harto de él se me ocurrió darle unos laxantes para debilitarlo y se cagara las patas abajo con razón, en el plato de la ducha. Mientras yo tenía que soportar como las 5 pastillas de dulcolaxo le hacían limpiar su intestino a marchas forzadas iba apretando el botón de la ducha para empaparlo de agua y tuviera doble escarmiento, claro que yo le daba de vez en cuando al agua fría y otra al agua caliente o hirviendo casi para joderlo más y hacerle sumiso a su dueño.

El pobre, entre la cagalera y los baños mixtos me miraba con una carita de osito de peluche que a mí me la sudaba ¡que hubiera sido bueno y no hubiéramos tenido que llegar a esto!.

Yo le decía con cariño irónico, “Samoyedo ¿ves para lo que es la ducha?” y él me contestó “si para torturar a los perros cacho cabrón!, ahórcame como a los galgos pero no me hagas sufrir”.  Esto no es una tortura, es para que te des cuenta de que en la ducha uno no hace sus necesidades, se hacen en la tierra o en la taza del wc, marrano.

Mientras se tiraba unos pedos terribles con gran descomposición el capullo esuchaba mis enseñanzas, con toda esa porquería que él soltaba y el agua emanando de la ducha se me ocurrió enjabonarlo a conciencia mientras me decía “lávame con champú Jhonson que no escuece en los ojos, ahora voy a tener escocidos los de ver y los del culo, capullo!”. “Pero si es para dejarte como un peluche”.

Tres horas tardamos en acabar toda la operación guarreras. El pobre, ahora sí que parecía un galgo con todo el pelo pegado a su delgada figura, solo tiene pelo el cabrón!. Lo cogí con una toalla para secarlo y le puse frente al espejo, cuando se vio en él me dijo “¿qué me has hecho cabronazo? Parezco una oveja esquilada, he perdido toda mi masculinidad, tírame por un acantilado para que me devoren los tiburones, ya no valgo ni para ensayar con la almohada, qué triste!”.

Yo para animarlo y hacerle subir su autoestima le dije “Samoyedo, en media hora serás el de antes, pero debes darte cuenta que somos un equipo y hemos de llevarlos bien para que no crean que hablo solo y estoy loco, sino jamás saldremos de aquí!. Prométeme que te portaráss bien, dormirás a los pies de mi cama, y si estás excitado coges la fregona y te imaginas que es una perra de aguas”. “¿Me lo prometes?”.

“Espera que me voy por las carcañetas!”. En ese momento saltó de mis brazos y volvió al plato de dicha a terminar de echar los efectos del laxante. Entre alargadas pedorretas sonoras y olorosas me miraba con cara de odio y me dijo a duras penas: “Te vas a cagar”. Yo le contesté “no, te estás cagando tú” y le enseñé la caja de laxantes.

“Te lo prometo y te lo juro por el Rey Arturo!”, pero ahora vete y déjame solo en mi triste agonía defecatoria. Si me muestras algo de buena voluntad te dejo solo, “Te llenaría de la buena voluntad que sale de mi culo, pero no te irías, así que haré el gato para ti”.

“Miau, miau”, estás contento?”. Yo le dije. “Sí, eres un buen perro”, y él me contestó “pues ahora vete a tomar por culo y déjame un poco de intimidad”. Está bien cuando termines avísame para limpiar todo y secarte bien, ya sabes, somos un equipo…

Continuará…

Dedicado a mis sobrinos Daniela y Gonzalo, el perro es el mejor amigo del hombre, pero jamás ha de morder la mano que le da de comer. Hay que ser fiel y agradecido en esta vida.

Por Samoyedo


CARTA DE SAMOYEDO A SU CREADOR por SAMOYEDO

samoyedo

Estimado padre, porque tú has sido quien me has creado, tengo unas cuantas preguntas que hacerte y algo de incertidumbre, es por ello que quiera me respondieras con gran sinceridad. Primero, quisiera saber ¿por qué me has creado para pagar una condena en prisión en la que yo no tengo nada que ver?, segundo: ¿qué será de mi cuando acabes o te dejen en libertad?, porque mi nombre es de raza de perro, ya sé que es porque tú tienes una, y no sé si me abandonarás en una gasolinera cuando salgas.

Otra de las cosas que me preocupa es que no me has dado derechos de autor, ni me preguntas si me gustan los artículos que escribes poniendo mi nombre, creo que gustan, pero si no es así el que se lleva la mierda soy yo y tú te vas de rositas. Por otro lado, quería comentarte que si a ti no te dan los permisos o el tercer grado, tú me lo puedes dar a mí y yo los disfruto, porque ya estoy harto de pagar tu condena.

Siempre estás diciendo que te vas a ir y no te vas y al final voy a ser el pseudónimo más gilipollas de la cárcel… y espero que si te vas no lo coja otro, porque ya sería la hostia.

La verdad es que me has tratado muy bien, pero eres un caradura porque a tus amiguitas bien que las escribes con tu nombre. Pues que sepas que uno no es de piedra y le molan las tías, o sea que haz una referencia de mi al menos por si puedo disfrutar de un vis a vis con una de las perras que traen para olisquear si hay droga aquí. Yo creía que solo nos olisqueábamos el culo y la orina, pero veo que aparte de ser la tapadera de un interno de Soto, podría olisquear esas cosas que usáis los humanos para poner en órbita.

Quizá debería cambiar de dueño y estar con Joaquín Sabina, ese cuando crea algo lo comparte con sus músicos y amigos. Aunque te puedo citar otros que su pseudónimo se lo lleva todo. Bueno, no saliéndonos del tema quisiera saber ¿qué coño harás cuando salgas de aquí y qué será de mí?.

CONTESTACIÓN DE JUANJO

Mi queridísimo pseudónimo, más que una tapadera eres fruto de la melancolía y extrañeza que tengo a mi querida perra Disay, la cual tengo en una foto en mi celda, jugando con uno de esos perros que olisquean droga; Over, se llama y es de la policía nacional, experto en hachís y con el que se crio mi querida perra. ¡Qué contraste!, el dueño en la cárcel y ella liada con un perro policía, pero así es la vida, llena de matices inexplicables.

Quería tranquilizarte y decirte que ya eres parte de mi vida y que no te abandonaré jamás, seguiremos creando dentro y fuera hasta que nos manden a la mierda los lectores cuando no les gusten nuestros escritos.

El caso es que soy culpable de haberte metido en mi vida en una situación tan negativa como es estar en la cárcel, pero me has acompañado y me has hecho sentirme bien ayudándome a crear cosas para la gente de dentro y de fuera y no creo que te olviden, ni que yo me separe de ti. Llegará un momento en que seremos libres los dos e iremos con la cabeza bien alta, pues esta aventura también es ficción.

SAMOYEDO (DEDICADA A DISAY)

Soy Samoyedo al ser perro en un penal,

Cogí la raza de mi perra para el mío ocultar

Y así poder escribir al cielo y a las estrellas

Las mil y una letras que escribo en este lugar.

Samoyedo siempre con la sonrisa en su boca

Dice que eres como los delfines pero en perro

Cada letra que escribo y que leo

Me recuerda tu carita cuando me ves llegar.

Elegí este pseudónimo para la Revista Nómadas

Y así tenerte presente con la firma en cada final

Contigo son dos de las que hemos disfrutado

La primera murió de cáncer y se llamaba igual.

Ahora yo escojo tu nombre sólo por un tiempo

Un tiempo amargo que he de pasar

Aunque las cosas más pronto o más tarde se arreglarán

Será entonces cuando el mío pueda nombrar.

Sé que estás en buenas manos con mi padre

Y cuando llamo y te oído me dan ganas de llorar

Eres parte de la familia y ahora me ayudas tú

para ser feliz creando y poderlo publicar.

Mucha gente sabe ya quién soy en realidad

Pero he de ser prudente hasta que esto acabe ya

Muy pronto habrá buenas noticias

Para todos en general

Porque no me escondo de un nombre

Me escondo de una mentira que pronto el tiempo desmentirá.

Dedicado a mi familia, grandes amigas y amigos, y a todos los que me apoyan dentro y fuera. A la Revista por darme lo que más quiero que es crear, una cosa esencial en mi vida.

Por Samoyedo