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UN CURA LLAMADO PAULINO por I.M.A.

El día que asistí a mi primera misa en Soto del Real, he de admitir que no fue precisamente por mi fe católica ni tampoco por mi devoción hacia la religión. Sencillamente porque no la tengo.

Después de muchos años estudiando en colegio católico, concretamente del Opus Dei, adquirí a la fuerza moral para suscribir el pensamiento de Nietzsche acerca de que “las religiones nacen del miedo. Que el cristianismo invirtió los valores de la antigua Grecia y Roma, inventándose un mundo celestial que ellos mismos menosprecian y solo fomentan valores tan mezquinos como la obediencia, el sacrificio y la humildad. Además, se permiten hablar del pecado, lo cual supone un grave atentado contra la vida puesto que la pervierte en su raíz”.

Acababa de llegar a la prisión y en aquel entonces la única actividad que desarrollaba era el destino asignado por uno de los grupos de limpieza. Cuatro días al mes limpiando diferentes áreas del módulo. Así que cualquier excusa era válida para salir un rato de allí. La misma era una de ellas.

Todos los domingos por la mañana, en el auditorio del edificio socio-cultural, sitúan debajo del escenario, dos columnas como de metro y medio de altura, decoradas con ornamentos religiosos escoltando a una mesa cubierta, con un mantel que improvisa un pequeño altar. El resultado es razonablemente digno.

El cursa estaba preparado para dar comienzo a la celebración. Su nombre: Paulino. Un tipo que por su porte, figura y voz enérgica transmitía seguridad en el manejo y control de los asistentes. Yo allí sentado, como en la cuarta o quinta fila y flipando en colores. Y es que esa gente me parecía muy rara.

Recuerdo su primer saludo: “¡buenos días! ¿qué os pasa hoy? – ¡estáis agilipollados!

Hay que joderse, otro cura progre y además “tocapelotas”, es lo que pensé.

Comenzó hablando de fútbol. Es una hincha incondicional del Barcelona y cuando su equipo gana disfruta provocando a los del Madrid.

Transcurrieron unos minutos de bromas y risas hasta que reclamó seriedad en el auditorio, se hizo silencio y entró en materia:

“En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” – Amén.

“El Señor esté con vosotros” – “Y con tu Espíritu”, contestamos todos al unísono.

Hasta el momento que concluyó con las lecturas del Evangelio, todo había sido igual que el resto de las innumerables misas a las que yo había asistido en el pasado. Exactamente lo mismo, pero con un cura progre y “tocapelotas”.

Procedió dando paso a la homilía. “Te toca aguantar media hora de sermón”, pensé, aceptando con resignación lo que me venía encima.

Sin embargo, al poco tiempo de iniciase la plática, percibí que algo estaba sonando diferente, lo que me provocó prestar total atención a sus palabras.

Y es que Paulino estaba hablando de cosas bonitas. Cosas que de manera incuestionable salían del corazón y no de un insufrible manual teológico sobre el buen samaritano y la madre que lo parió.

Hablaba con humildad, no de humildad (siempre entendí que la humildad es un atributo mal entendido e interpretado, que se pretende plasmar a través de un plano de cualidad humana manifiestamente erróneo). Hablaba de respeto, de amor, hacía énfasis en la generosidad, en la justicia y la injusticia. Del perdón, pero no como un acto de sumisión, sino como una herramienta de liberación para poder continuar con tu vida limpio de odio y resentimientos.

Hablaba de errores, de caídas y deslices, de faltas, de equivocaciones, pero no de pecados. De desigualdad y de la verdadera esencia del ser humano en cuanto al “yo” más auténtico, puro y espiritual.

Crítico con ciertos comportamientos, actitudes, y acciones que se producen dentro de la jerarquía de la iglesia, él los perdona porque es sensible y compasivo con las debilidades humanas.

Aquel día fui consciente de que estaba descubriendo a un humanista en toda regla, un restaurador de los valores humanos más esenciales. Y para mí fue una suerte.

Con él aprendí que existe una iglesia diferente a la que me habían vendido durante mi infancia y adolescencia. Cercana, comprometida, sencilla, compasiva, solidaria, amable y humana. Libre de mausoleos, suntuosos templos y copones de oro.

Descubrí que gente como Paulino es necesaria para poder desatascar una iglesia católica totalmente anquilosada, no en Jesucristo, sino en la edad de Jesucristo. Una institución que en la actualidad se encuentra “offside” de la sociedad del Siglo XXI.

Desde aquel día, no dejé de asistir a sus misas.

Gracias a mi formación musical me convertí en el pianista de esa improvisada iglesia. Así fuimos formando una pequeña banda que con más voluntad que acierto continúa amenizando sus misas: “The Paulino´s Band”

A lo largo de estos dos años y medio de condena, no solo he conocido la labor tan extraordinaria que este hombre realiza en la calle a través de comedores sociales y otras muchas cosas, también soy testigo de su constante preocupación y atención con la gente que estamos aquí, especialmente con los más desfavorecidos. De ahí nace que todos los que nos encontramos recluidos en Soto del real sintamos un profundo respeto, cariño, admiración y agradecimiento hacia este personaje, el cual, ya no me parece progre, sino divertido, socarrón, provocador y ante todo, una persona excepcional. En cuanto a mi opinión de “tocapelotas” no ha variado un ápice. Y es que si no fuera así, no sería Paulino.

Para el que no sepa leer entre líneas, cuando Paulino dice: “¡Estáis agilipollados!”, en realidad está diciendo: “¡Despertad, tenéis una vida por delante y la obligación de vivirla!””.

I.M.A.

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SALVAJE HUMANIDAD por E.F.B.

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Tengo que confesarlo: a medida que me hago más mayor, se incrementan en mi persona los índices de sensibilidad que contribuyen al sufrimiento. Cada día me noto más afectado por comportamientos de mis congéneres que, indiscutiblemente, nacen de una soberana estupidez; y lo que es peor, viendo cómo actúa una considerable parte del grupo, temo, que en algún momento yo mismo pueda ser uno de los actores en la comparsa de la gilipollez; si es que no lo soy ya.

Cuando veo esas imágenes de “ultras” de los equipos de fútbol europeos faltando al respeto a todo el que se pone por delante, destrozando el mobiliario urbano de ciudades en las que van dejando su vandálica huella y a las que, además, imprimen en su memoria una falsa imagen de lo que significan sus países de procedencia, no puedo por menos que verme invadido de incomprensión.

Soy un seguidor insaciable de los documentales sobre naturaleza, y deben ser miles, los de animales salvajes que colecciono con interés en los archivos de mi mente. He visto escenas escalofriantes de cuando, por ejemplo: el predador le da alcance a su presa extenuada y con dolorosos ataques va inutilizando las defensas de su víctima, clavando sus fauces en la carne vida que desgarra sin piedad. O las peleas feroces entre leones por asuntos territoriales en los que la supervivencia juega el papel fundamental. Es apasionante entender las motivaciones, que mueven a estos animales – que no hacen nada porque sí- a convertirse en “asesinos” justificados por la propia ley natural.

Sin embargo, las variantes del comportamiento humano parecen cada vez más inescrutables; cada vez se entienden menos los motivos por los que actúan algunas “jaurías” de bípedos pertenecientes al grupo de la humanidad.

Casi siempre intento mostrar respeto hacia cualquiera que se piense o actúe de modo diferente a como lo pueda hacer yo, entre otras cosas porque no soy dueño ni tan siquiera accionista de la verdad universal. No me considero tampoco discriminatorio con quienes defienden actos o ideas distintas a las mías, a pesar de aparentar contradicción cuando me esclavizan mis propias palabras, sobre todo en reuniones acaloradas en las que meto mucho la pata al esgrimir mi poco cuidado lenguaje coloquial. Pero se me hace cuesta arriba respetar a quienes, en el siglo XXI, aún pretenden imponer sus criterios a fuerza de brutalidad.

La raza humana destaca sobremanera por ser transmisora del conocimiento conquistado a través de milenios, y que sirve –o debería servir- para determinar la grandeza de una especie en cuyas acciones se encontrarían las claves del imprescindible equilibrio natural. Sin embargo, no paramos de comportarnos como unos “bichos” maquiavélicos, destructores y dañinos hasta el “no va más”. Para las religiones que contemplan finales apocalípticas, sin duda, el hombre representa la semilla indiscutible de una segura consecución.

Ya sé que este tipo de discursos es muy antiguo, como también sé que sigo ignorando cuál es la solución. Pero no dejo de sobrecogerme ante sucesos como la reciente “matanza de Orlando”, el drama continuo de molles de refugiados que huyendo de la muerte se ven atrapados por la misma sin piedad, las peleas entre “hinchas” del fútbol antes y después de la sana competición; por no extenderme en lo que sería la “enciclopedia de desaciertos humanos” jamás escrita y cuyas páginas viajarían más allá de la eternidad.

En definitiva, supongo que deberé seguir indagando en uno de los mayores misterios de la historia de la vida en la tierra. Desde luego no voy a renunciar a ver los telediarios porque soy de los que necesitan saber cómo está el mundo, pero la opción de los documentales sobre animales salvajes estará antes en mi lista de favoritos; decimos de ellos que son menos inteligentes que nosotros, pero, a veces, cuando me miran – sobre todo el caso del león – sus ojos parecieran transmitir el siguiente mensaje: “eso está por ver”.

Así que seguiré intentando aprender del resto de especies inferiores por si sucediese que tanta elevación interaminal afecta a la presión sanguínea y es por eso que no somos como deberíamos ser. Quién sabe si en el mundo de las fieras hallo iluminación a tan desazonadora oscuridad. Porque de verdad, no comprendo hacia dónde camina… ¿cuáles son los designios de mi propia raza? Y no solo es que no lo comprenda, además, me pregunto: ¿existe una manera humana de poderlo comprender?.

E.F.B.  


HUMOR EN SOTO por J.R.G.

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Con la pluma de J.M. y la dirección de E.C. (Módulo 12), se presentó la modernista obra de teatro “El Bolero de Rappel”, una hilarante y disparatada comedia cargada de intensidad y unidades de efecto únicas en su especie. La actriz Beatriz Rico, invitada, elogió el trabajo y lo consideró profesional.

La historia de un adivino afeminado que suma a sus mentiras la ingenuidad de sus sugestionables clientes, se desarrolla en un escenario mágico vestido de lunas, estrellas, soles, velones y humos de incienso.

El personaje principal resulta ser una capa que transforma a los que la usan, una ilusión que exterioriza de cada uno su drama interior.

Un cobrador paleto, una mujer alcohólica y embarazada, un mantero moro, un ladronzuelo de medio pelo, una mujer cornuda que pone los cuernos, un cura de barrio que se convierte en Obispo, una mujer tonta que sale espontáneamente de entre el público, y un director de teatro malgeniado, son los personajes de este trabajo colectivo.

“El Bolero de Rappel” fue grabado en vídeo para ser presentado al concurso de teatro penitenciario y se escenificó para los diversos módulos de Soto del Real (Madrid V) el pasado fin de semana del 20 al 22 de noviembre en funciones de una hora cada una y con éxito total.

Doce personas trabajaron intensamente durante meses para darle el cuerpo a esta obra, contando además con un equipo de iluminación, sonido, telones, utileros y maquilladores.

La colaboración de directivos y la TMAE Ocupacional que hicieron posible la presentación de ésta obra, se hizo evidente el día 22 cuando ante la función de cierre, el grupo de actores agradecieron en medio de aplausos la magnífica oportunidad que se ha dado a los reclusos poniendo sobre las tablas sus capacidades histriónicas.

Con buen sabor de boca, el público rompió en aplausos y con las venías de los actores engrandecimiento a los asistentes, quedó en el recinto del teatro el alma de las musas que convirtieron la cárcel en un gran escenario de humor.

J.R.G.


CONVIVENCIA MULTITUDINARIA EN EL MÓDULO 12 por J.R.G.

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Se cumplió la convivencia familiar de módulo abierto, que el pasado 23 de mayo permitió apertura de puertas a 65 familiares de los internos en la penitenciaria de Soto del Real – Madrid V.

El evento se realizó de 16:00 a 18:30. Los visitantes disfrutaron de un tiempo de agradable contacto en un ambiente limpio y relajado en el llamado “Módulo de Respeto”. Los internos organizaron en el patio una bella terraza con muchas mesas circulares  y una barra a un costado, atendida por internos del office que repartieron cafés, tés, bollería preparada por los reposteros reclusos y bebidas gaseosas abundantes.

En ese patio se oyó música y hubo presentaciones artísticas, palabras y saludos y muy buena animación.

Desde la última convivencia de este tipo, sucedida el 25 de octubre del pasado año, los internos del 12 esperaban con ansia la llegada del próximo.

Los jefes de módulo, las comisiones de higiene,  conflictos y actividades, acompañados por los 7 grupos de limpieza, pulieron los detalles y dejaron el módulo como una tacita de plata, aún más higiénica de lo normal.

Directivos y funcionarios, todos presentes, dieron recepción a los visitantes y cuatro encargados hicieron una ronda por las instalaciones, llevando a los grupos a la biblioteca, el gimnasio, los talleres, incluyendo una visita personalizada para que los familiares de cada interno vieran las celdas de sus seres queridos.

El patio tenía una vida familiar, besos, lágrimas, internos presentándose y mucho disfrute del momento. Salones amplios, bien pintados y decorados, plantas y mobiliario impecable; todo a tono para borrar ideas preconcebidas sobre lo que son las cárceles.

En España, estas convivencias de módulo abierto se realizan en los módulos de respeto y terapéutico de diferentes centros penitenciarios.

Por J.R.G.


LUZ AL FINAL DEL TÚNEL por J.C.G.

TUNEL

Estimados amigos de Nómadas, quiero deciros a todo el equipo de redacción, productores ejecutivos y demás ladrones. Que gracias a vosotros he podido cambiar de posición, hablar, discernir, discurrir cosas diferentes a las del patio muerto.

He visto a gente como se emociona leyendo su escrito o el poema o la canción de algunos de nosotros, he visto y he notado calma en vuestros corazones, inquietudes, unas relevantes y otras no tanto. Simplemente escritos, sentimientos, esperanza, amor, ternura, todo eso que va forjando la amistad, el pensamiento, el corazón, que eso no se puede encerrar.

El corazón solo lo pule quien sabe hacerlo delicadamente convirtiendo un diamante en bruto en las joyas que sois todos vosotros/as.

Ha llegado la hora del cambio para mí, muy a pesar mío, por mi razón y no por lo que mi corazón me dicta. Lo he intentado cumpliendo la orden religiosa de este real centro, pero no ha servido de nada. Gracias a todos aquellos que intentaron ayudarme. Gracias a todos por estar al otro lado del silencio.

Desde donde esté llevaré mi Revista Nómadas última edición y os recordaré vuestras risas y algunas de vuestras lágrimas que sin querer se han escapado. Todo un hombre. Llevaré vuestros escritos, poemas y canciones, desde nuestro pensamiento nuestro escudo el papel y nuestra espada el boli.

A pesar de mi razón y no de mi corazón que me atrapa entre las pupilas de vuestros ojos, de vuestros corazones sinceros os llevo un poco dentro de mí. Al final, después de todo lo vivido, ni yo soy tan punky, ni vosotros tan pijos.

A la vida, dos pelotas y piensa

Sin alterarse la cabeza

No vayas a ser un descarriado

Y te quieran joder

Amigo aguanta tu escudo y levanta tu espada en vilo

Y lucha por lo que es tuyo

Si hablas con gente necia

Que su voz se vuelva murmullo

Y mosquito en tus orejas.

Puro azul intenso es el color de la libertad

Ríos de agua viva es el sentimiento

Y que le voy a hacer

Si yo en Soto me marchito

Como las flores, como las flores, como las flores.

Por J.C.G.


QUÉ CONTRASTE por SAMOYEDO

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A pie de la sierra madrileña, donde todo es hermosura en plena naturaleza, se haya asentado un penal que está lleno de tristeza. Hombres castigados, pagando una pena de privación de libertad por causas muy diversas. Que contraste es observar el castillo de Manzanares del Real, uno de los más bonitos de España, conocido a nivel mundial por películas de grandes cineastas.

A orillas del castillo se halla un gran embalse, llamado de Santillana, lo que me recuerda a una gran villa cántabra que un marqués fundó para ser patrimonio de la humanidad con sus cuevas de Altamira, pero sin desviarnos de este embalse que alimentan aguas de Rascafría, Peñalara y la Bola del Mundo, no nos hemos de olvidar de esos peces sin agua, dentro de un complejo estructural de máxima seguridad.

Cada día que amanece y veo las montañas, las cigüeñas y algún buitre o águila volar me siento libre de verdad, veo los toros pastar por la ventana de mi celda, donde no veo barrotes y sí mucha libertad. Qué contraste y qué locura tener tu dedos tan cerca de esta nuestra sierra madrileña. Cuántas veces habremos ido a pasear por ella y no nos hemos dado cuenta de la belleza natural que tiene, tanto dentro como fuera. Cuántos hombres de dinero pagarían un buen precio por una casa de campo donde está este maldito infierno. Cuánto preso en un penal pagaría su condena por ver desde su celda este maravilloso lugar.

Como en todo, la vida está llena de contrastes que a veces no vemos o comprendemos la belleza y su arte. El contraste de la mano de un Dios que con su poder creó una gran riqueza natural y que el diablo por envidia construyó en frente un penal. Qué contraste que uno lo hiciera para disfrutar de la plena y espléndida libertad y el otro lo hiciera para arrebatarla y no poder saborearla.,

Yo me quedo con la hermosura que puedo ver desde el interior de mi celda aunque sé que muy pronto estaré sentado en lo alto de la cumbre rocosa viendo desde allí este triste e incógnito lugar donde hay gente que quisiera conocer para verlo por dentro. ¡Qué contraste!.

La belleza no tiene precio, aunque a veces se paga un gran precio por verla o desearla. Cuando te tapan los ojos o te arrebatan el bien más preciado de la vida, es cuando te das cuenta de la belleza de las pequeñas cosas.

Dedicado a Pepe, el amigo de Rubén. Espero te encuentres bien y Rubén te lea pronto.

Por Samoyedo


BEATRIZ RICO INICIÓ Y CERRÓ EL AÑO EL 2014 EN SOTO por SAMOYEDO

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Primero fue con Be Rock, seguidamente con la obra de teatro “Mejor viuda que mal casada” y para finalizar el año, vino con Metalmanía.

Ayer pudimos ver en Soto del Real la actuación del gran grupo de Heavy Metal Metalmanía, un grupo fascinante que hace tributo a Metallica con una puesta en escena y unos músicos maravillosos. Todos sus componentes se dejaron la piel y la voz en el escenario, en el caso de Ricardo que, a pesar de no estar bien por el tiempo, lo hizo magníficamente.

Yo allá por los años 80 escuchaba a Metallica con el L.P. Kill ´em All, eran tiempos de Anthrax Savatage, etc. grupos de la oleada Norteamericana que inundaron el mundo de grandes éxitos número uno, véase Quiet Riot, Van Halen, Motley Crue, Poison, etc. Esa época dorada fue desapareciendo aunque quedan muchos como Manowar, Virgin Steele, Megadeth y, por supuesto, Metallica.

Podría enumerar cientos, miles de grupos, pero me centraré en el grupo que devoró las butacas del teatro que tenemos en la prisión de Soto del Real. Hacer la música de otro grupo no es nada fácil y puedes tener bastantes críticas e incluso dejar de tener que homenajear a cualquier banda de rock, Heavy Metal o Speed Metal, como era el caso de Metallica.

La forma de tocar de este grupo es personal, sobre todo con su batería Kirk Hamet, el cual rompió cánones. El batería de Metalmanía calcó al milímetro cada golpe de baqueta e hizo una fantástica actuación, digna de los mejores baterías de hoy en día. El joven bajista dio una clase magistral a pesar de su juventud y dificultad de cada tema. Los dos guitarristas fusionados en uno solo como en grupos como Judas Priest o Accept, hicieron que sus cuerdas de metal dejaran unos riff maravillosos y unos solos expléndidos solo de maestros de la guitarra.

Lo que en el escenario se vivía era Metallica aunque sus componentes se volvieran españoles por un tiempo. La esencia, la majestuosidad y ánimo de su cantante dejaron las bocas abiertas y si hubieran sido  como Kiss, que tapaban con pinturas sus caras, hubiéramos creído que verdaderamente eran ellos. Incluso me voy a permitir el lujo de decir que al ser una banda con cantante sin instrumento, tan solo solista, me gusta más que los que cantan con cualquier tipo de instrumento.

Como bien digo, el que el grupo Metalmanía diese libertad a una voz, dos guitarras estupendas, un bajo y un batería, creo a mi parecer da más fuerza y contundecia a un grupo, aunque Metallica no lo haya hecho, quizá por las cualidades de sus cantantes y guitarristas a la vez desde sus comienzos con Dave Mustaine (Megadeth).

Tenía ganas de hacer honor a un artículo de Heavy Metal y Metalmanía me lo ha proporcionado. En los años 90 casi desaparece este estilo musical, sobre todo de EEUU con la música Grunge, pero en el año 2000 salieron a la palestra grupos escandinavos, alemanes, franceses y de todo el mundo en general, no podemos olvidar a Jopudness, grupo japonés en acción todavía. A este género musical al que amo y es mi forma de vivir y crear le queda mucho que dar y ayer se comprobó con los magníficos Metalmanía. Suerte para todos ellos y como dice Warary, “brindo por ellos en el trono del metal”. Ya nos veremos.

Gracias a Mercedes, Beatriz Rico, Dirección del Centro, Equipo Técnico y funcionarios. Gracias especiales a Metalmanía por regalarnos esa tarde maravillosa sin muros.

Por Samoyedo