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LA CATEDRAL por M.R.

Hola. Llevaba muchos años queriendo hacer lo que voy a hacer hoy. Es una cosa muy sencilla, pero por H o por B nunca me había puesto a ello. Os voy a contar un sueño que tuve hacer varios lustros; no un sueño poético o metafórico, sino un sueño real, que tuve una noche. Para mí fue tan vívido e intenso que no he olvidado un solo detalle. La verdad es que fue una pesadilla.

En la vida real, mi madre tenía una amiga que tenía dos hijas gemelas dos años menores que yo. Un día de verano, fui a un pueblo llamado San Rafael, en la realidad con estas dos hermanas amigas mías. Íbamos a comer y a pasar unos días al aire libre.

Cuando llegamos a esta localidad segoviana subimos a la montaña a disfrutar unas horas. Cuando sentimos hambre nos bajamos al pueblo a comer en un bar. Estando allí, un pensamiento explotó en mi cerebro: ¿y las niñas?, yo era el responsable de ellas. Había desaparecido.

Me vi en el Land Rover en el que habíamos llegado, conduciendo a toda velocidad montaña arriba. Por algún extraño motivo, me había “olvidado” de las gemelas allí y no me las había llevado a comer.

En ese momento, el soleado y alegre cielo veraniego se cubrió de una gigantesca nube negra que hizo que de repente pareciera que anochecía, mientras una violenta lluvia empezó a caer.

El todo terreno aceleraba pendiente arriba. Yo estaba súper angustiado por la suerte de las dos pequeñas hermanas.

Paré el coche en una explanada, en la que yo sabía que habíamos estado unas horas antes. Miré a mis pies y vi como el suelo se resquebrajaba, y emergían del subsuelo dos ataúdes plateados, separados por cosa de un metro. Me espanté, pues sabía perfectamente quien estaba dentro.

En ese instante, sonó un fortísimo estruendo, mientras el pánico por ver aquellos dos nichos seguía creciendo en mi interior, el suelo volvió a agrietarse. La lluvia seguía cayendo brutalmente. Ante mis ojos emergía poco a poco, una catedral de tamaño colosal. La tierra estaba dando a luz, sacando de sus entrañas, un gigantesco templo medieval. Arena, rocas y raíces de árboles caían a mi alrededor, fruto de aquella demoledora erupción.

Yo solo podía seguir observando atónito como aquella mole de granito y mármol crecía ante mí. Aquel techo abovedado, aquellas columnas de gran diámetro, las filas de bancos de madera para os feligreses. Estatuas de ángeles, mirándome con sus espantados ojos de piedra.

Finalmente, cuando aquella maravillosa y espeluznante acción acabó, y yo estaba en medio del pasillo principal de aquella catedral, un coro de cientos de voces graves y masculinas atronó en aquellos muros. ¿Cuándo iba a acabar esa locura? En el exterior, las gotas de la tormenta furiosa golpeaban las 20 enormes vidrieras. Los truenos, demoledores, servían de base musical al tremendo coro que no cesaba.

En ese momento, de ambos lados del gran altar de piedra gris, comenzaron a salir cientos de monjes. Caminaban lentamente, ataviados con hábitos negros, cantaban solemnemente una triste letanía. El primero de ellos, portaba una gran cruz plateada.

PD: Mientras iba traspasando esta pesadilla desde mi memoria al folio, me iba dado cuenta de lo dificilísimo que es describir un sueño. ¡Qué complicado resulta plasmar la inmensidad y la absurdez de esa mentira onírica en una expresión! De este trabajo, espero, por lo menos, expulsar de mi ánimo este producto tan angustioso que me ha acompañado hasta hoy.

M.R.

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SOÑANDO QUE TE SUEÑO por J.M.V.

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Sueño contigo

Recostado a tu ombligo.

Soñando que sueño contigo

Puedo oír tus latidos,

Sueño que sueño contigo

Que tu corazón será mío.

Sueño que soy libre de ataduras

Sueño que mi amor perdura

Soñando sueño en tu hermosura.

Soñando sueño sabrosura

Juli, mi amor de locura

Aunque la vida sea dura

Yo te amaré eternamente

Y siempre estarás presente

En medio de tanta gente.

Un día me dijo un vidente

Que serías la única

Que estarías en mi presente

Para el resto de mis días.

Y que siempre me amarías

Y yo te amaría eternamente.

Por J.M.V.


UNA NOCHE CUALQUIERA por I.R.B.

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Una noche más, como siempre, es casi imposible conciliar el sueño. Hoy he decidido jugar a algo, n sé, creo que me traiciona mi mente o intento echar un pulso al sufrimiento.

Otras veces busco la relajación con algunos trucos de respiración, aprendidos en antiguas terapias de aquellos centros en los cuales intentaban rehabilitar mi cuerpo y mi mente. Controlar la tensión que acumulas en el día, dominar los pensamientos, combatir el dolor e intentar ganar. Si lo consigues entras en el lujoso país de los sueños, despacio, en calma y sin darte cuenta, solo al despertar, y no sin antes mirar el reloj, no vaya a ser que las agujas no hallan pasados de las tres de la mañana, te das cuenta si dio resultado.

Pero hoy no, sé que el dar vueltas en el colchó me pone aún más nervioso y decido luchar de otra manera. Solo la luz del televisor, ilumina lo suficiente para escribir estas letras, como si de un loco se tratara, así me siento, escondido debajo de la otra cama.

Por la punta de esta pluma se plasman mis recuerdos, mis odios y arrepentimientos, fallos, lágrimas saladas que entorpecen mis ojos nocturnos.

Miles de reflexiones recorren la cabeza, pienso en tantas cosas a la vez y son imposibles de procesar todas, el masoquismo invade mi cuerpo solo para recordarme que estoy vivo, estas noches largas y oscuras son parte importante de mi deuda, de mi pena. Una sonrisa irónica, casi diabólica se dibuja en mi cara al pensar que escribo a oscuras entre diferentes colores que saltan de la pantalla.

Mañana tal vez todo esto me parezca un acto de rabia o demencia que se ha creado en un estado casi catatónico. Quiero dormir, solo quiero dormir y no pensar, descansar mis sentidos para que mañana pueda afrontar otro día más.

Por I.R.B.


SUEÑO O REALIDAD por G.O.V.

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Me he decidido al fin, después de muchos años acariciando la idea, cuidándola como algo precioso, único, tesoro indiscutible de mi alma.

Nadie puede imaginar que el deseo, por ser inmenso, me atormenta tan irrefrenablemente que ahora con el bolígrafo en la mano y el papel acabado de estrenar sobre la pesa, soy capaz de ori mi propio corazón y tiempo como la “primera vez”.

Poder expresar con palabras el sentimiento indiscutible de vivir, reconocer el trabajo de creación, la atracción por la lluvia y el olor de la tierra mojada, la necesidad de amar y ser amado.

Por dónde empezar… quise refiriéndome a la soledad, mi hermana, amiga, compañera de las noches sin sueño, confidente de las angustias por no ser entendido, asumir la responsabilidad. La voz de mis padres permanece en mí. Tú eres lo único que verdaderamente cuenta.

El aislamiento, sabe de mi miedo a enfrentarme con lo desconocido, y el permanente nerviosismo imprime mi timidez. Sigo aquí y conforme las cuartillas s llenan algo indescifrable fluye de mi y me alivia aumentando mi esperanza.  Toda la vida he estado sin saberlo, a la espera de este momento y presiento que mi existencia está a punto de iniciar su justificación.

Querida hoja de papel, quiero que sepas que una tarde que debería ser como siempre, tediosa hasta la saciedad, ha pasado sin sentir… voy a aguardarte hasta mañana con la certeza de que nunca más estaré solo.

Empiezo a ser un hombre nuevo de posibilidades infinitas.

Por G.O.V.