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TIEMPOS VITALES por BENDRISS

A veces es mierda lo que escribo y a veces describo lo que vivo.

A veces son sandeces y otras veces pensamientos reprimidos o sentimientos evadidos.

¡Qué sabrán de lo que siento! ¡que sabrán de lo que vivo!

Si a veces ni yo mismo me entiendo, soy mi propio enemigo.

Nunca tuve amigos, solo rostros conocidos.

También tengo hermanos que mi madre nunca ha parido. Tengo problemas mentales y mi ser está podrido de tanta mierda acumulada y que nunca he compartido.

Mi corazón dolido por abandonar lo que más había querido. Ahora con ello vivo.

Nunca olvidaré su nombre, lo escucho en cada uno de mis latidos.

Y jamás olvidaré el nombre de los que me olvidaron y vendido me dejaron en el olvido. He conocido la calle y ella me conoció de niño, y tantos entresijos me hicieron enredarme en mi camino.

Ahora me arrepiento pero no me desanimo. Errores todos cometemos, pues para pecar nacimos. Ahora entre muros de hormigón y alambres de espino. A veces con nosotros juega el destino. Uno nunca sabe lo que se encontrará en el camino. La muerte puede atropellarte o atravesarte los intestinos. Jamás olvides esto: la suerte puede abandonarte o acompañarte hasta el final del camino.

BENDRISS

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SENTIMIENTOS DE DESESPERACIÓN por J.F.P.T.

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Un cuento, en el que avanza el tiempo,

Un tiempo para una vida en descuento,

¡perdido tiempo!

El cuento es un misterio; desanhelos de turbios recuerdos del pasado,

Situaciones de una día tras día de desesperos

¡pero cómo hace r de todo ello un cuento!

Triste es el contar del perdido tiempo,

Con el que se inicia el cuento;

Un cuento de una vida de encierro,

Del entierro vivo; solo en el recuerdo.

Pasan los días y es el mismo cuento;

Desanhelo, desesperación, viviendo del recuerdo;

Tengo y no tengo tiempo,

Sueños que llenan mi tiempo de recuerdos,

Como te lo cuento, desperdiciado tiempo

De una vida en sosegado desaliento;

Fuerte en la mente, pero débil en los sentimientos,

Amargo malvivido cuento.

¿qué  es sino el desperdiciado cuento

Que me lleva a vivir estos destierros de la vida

Y solo déjame recuerdos?

¿dónde está mi tiempo?

Viviendo solo, desarraigado del mundo, vacío de sentimientos

Privado de cualquier enriquecer un tiempo

Mi destino un cruel cuento.

¿Por qué tan cruel camino nos toca caminar?

Desperté una mañana, ¡sí!, justo ahí,

En ese momento tan lindo de nacer;

qué lindo y asustadizo inicio al ver

cosas extrañas que te empiezan a enriquecer

el calor del cuerpo de mamá

qué lindo bienestar,

un sentimiento de amor y de paz.

Seguimos, qué ilusión, creciendo en el cuerpo y en la razón;

Van pasando los días,

Los años del cuento y no,

Pues es una de cuento o una de sin razón,

Vamos contando los años, y llega la desilusión.

Conocemos los sentimientos,

Que nos muestra la razón;

Y sigue el cuento sí señor,

Y nos vamos dando cuenta

Cuál falsa es la relación,

Del cuento de nuestra vida

Y de una vida sin razón.

J.F.P.T.


AFERRARSE AL PASADO por I.M.A.

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En reiteradas ocasiones he tenido que escuchar eso de “es que mi abuelo tuvo”, “es que mi padre tuvo”. Normalmente estas personas tratan de reflejar que a pesar de que en muchos casos no tienen la posibilidad ni de atender el recibo de la luz, aún mantienen cierto postín.

Siempre les pregunto lo mismo. ¿Y por qué tú no tienes nada?. Obviamente esta pregunta es retórica porque conozco la razón. No tienes nada porque continuas arrastrando mentalmente las posesiones de tus ancestros con lo que ello conlleva.

Hace más de quinientos años, los monjes Zen, Tao y Maites, iban caminando por la orilla de un río, todo estaba embarrado por las fuertes lluvias que se originaban durante esos días. Al llegar a una aldea los monjes se toparon con una mujer que intentaba cruzar el río pero temía a la corriente.

Tao la cogió en brazos y la llevó al otro lado. Los monjes continuaron caminando. Seis horas más tarde Maites preguntó ¿Por qué has llevado a esa mujer al otro lado del río?. Nosotros los monjes no hacemos esas cosas.

He dejado a la mujer hace seis horas, respondió Tao. ¿Tú todavía la estás llevando?.

La incapacidad de desprenderse del pasado está perfectamente reflejada en esta fábula. Como sería una vida como la de Maites, incapaz de liberarse mental y emocionalmente del pasado.

Sin duda, ir acumulando todo ese peso, ese yunque emocional, limita manifiestamente toda posibilidad de crecimiento ergo éxito, y es triste que esta sea la forma de vida para la mayoría de la gente de nuestro planeta.

El pasado se establece en nuestra mente en forma de recuerdos lo cual en sí no supone mayor problema. En realidad gracias a ellos podemos aprender de nuestros errores y corregirlos. El problema es cuando estos pensamientos se apoderan totalmente de nosotros y se convierten en nuestro “yo”.

Cuando nuestra personalidad se transforma como consecuencia de los recuerdos del pasado podemos convertir nuestra mente en la cárcel más insoportable, cruel y violenta jamás construida, al igual que el monje llevó la carga de su resentimiento alimentándolo durante seis horas, la mayoría de la gente lleva cargas mentales y emocionales totalmente innecesarias durante toda la vida.

Cuando el pensamiento emocional se nutre de rencores, aflicciones, culpas, etc. es que se está permitiendo que estas emociones sean las que se adueñen del “yo” y se aferren enérgicamente reforzando su identidad.

La forma de evitar vivificar situaciones o acontecimientos independientemente a que éstos se hayan producido hace un mes o veinte años es prestando de forma permanente atención al prístico e intemporal momento presente momento presente en lugar de realizar películas mentales. Puesto que el pasado no existe más que en nuestra mente, no puede impedirnos anclarnos en el presente, llegando a la conclusión que los acontecimientos vividos con anterioridad no tienen ningún poder sobre nosotros.

Cuando logramos entrar en este estado de consciencia es cuando permitimos que todo comience a fluir en nuestra vida.

Por I.M.A.


MENDIGANDO AMOR por EL LOBO TXAPELA

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Por qué no medías

con tus labios rojos,

lo que veías

con tus azules ojos.

Por qué no sentías

en tu duro corazón,

lo que me hacías

en tu loca sinrazón.

Por qué sí deseabas

con tu húmedo cuerpo

lo que no me dabas

en aquel seco desierto.

Por qué todo lo recuerdo

Tantos años atrás

antes loco, después cuerdo

en mi mente aún estás.

Veinte años es mucho tiempo,

sobre todo sin ti,

no he sido buen ejemplo

por todo lo que viví.

Y ahora que aquí estoy,

en un lugar que da miedo,

no me marcho hoy,

ni mañana me quedo.

Si aún me amas,

si me recuerdas tierno,

sálvame de las llamas

y las rejas de este infierno.

Amiga que fuiste y eres

el Duende de mi flamenco

piensa lo que me hieres

cada vez que no te tengo.

Dedicado a M.C.M.C.

El Lobo Txapela


MÁS DE UN AÑO, ¡QUÉ TONTERÍA! Por EL LOBO TXAPELA

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Hace más de un año que no masco chicle, ¡qué tontería!. Pero también hace más de un año que no elijo lo que veo, ni lo que como, no elijo ni lo que digo.

Hace mucho tiempo no abro ni cierro una puerta, me las abren y sobre todo me las cierran, pero no por cortesía, me las abren y cierran toda cuando ellos quieren. Hace mucho que no apago un despertador y digo: “cinco minutos más”, hace mucho que no digo, hablo pero no digo, miro, pero no veo.

Mi profesión es: arreglar, hace más de un año que no arreglo absolutamente nada. Hace más de un año que no baño un pedazo de pan reciente en la yema de un huevo, hace mucho que no como pipas sentado en el banco de un parque mirando la vida pasar, ¡qué tontería!.

Hace más de un año que no recibo una llamada telefónica, hace más de un año que no hago el amor, hace más de un año que no veo a un amigo. Hace mucho tiempo que no rio a carcajadas, reír con ganas que se dice, y si no es porque hago un gran esfuerzo, haría más de un año que no hago reír a nadie, con lo bien que se me daba.

Hace mucho que no recibo una alegría, ni siquiera una palmadita en la espalda, yo no soy muy aficionado a las palmaditas en la espalda, pero a veces, ¡vendrían tan bien!.

Hace más de un año que no como en un plato, hace más de un año que no me pongo una corbata, ¡con lo que me gusta a mí una corbata!. Hace mucho tiempo que no abro ni cierro un grifo, aquí sale el agua que sale, y punto, ¡qué tontería!.

Hace más de un año que no pellizco la mejilla, ni despeino el flequillo de un niño, que no oigo reír a un niño. Hace mucho tiempo que mi quiosquero no me ver ir por el periódico, ni mi panadero por el pan, no mi estanquero a por tabaco.

Hace mucho que no digo: “hola Carmen!”, “hola Pilar!”, si acaso, “Buenos días Doña Carmen, Buenos días Doña Pilar”.

Hace mucho tiempo que no decido sobre que champú usar, que gel de baño, que crema de afeitar, que after shave, no decido que colonia me pongo, ¡bueno!, para qué mentir, hace más de un año que no uso colonia.

Hace más de un  año que no decido. Hasta unos publicistas, que “a priori” son unos señores que saben mucho, en un spot de televisión dan a entender que la capacidad de decidir es lo que nos diferencia a los seres humanos de los animales, si no decido, no soy diferente.

Toda la vida trabajando, ganando mucho o poco, y ahora hace más de un año que no gano un puto duro. Hace más de un año que no dono sangre, lástima de doce vidas (según la organización mundial de la salud) que se podrían haber salvado.

Hace mucho tiempo que no riego mis plantas, que no cuido mis pájaros, ya no tengo plantas, ya no tengo pájaros. Hace mucho tiempo que no podo la parra, ni la higuera, que no corto laurel del laurel, estos tres, aunque sea sin podar, si me estarán esperando cuando salga, ¡claro!, son árboles ¿a dónde van a ir? ¡qué tontería!.

Hace más de un año que no me cobijo bajo la sombra de un árbol, hace más de un año que no me cobijo bajo el amor de nadie, hace más de un año que no encuentro cobijo, que no tengo cobijo, que no tengo nada. Todas estas tonterías y las que no lo son, si te pasan durante más de un año, comienzan a dejar de ser tonterías, y un año se convierte en una eternidad.

Hace más de un año que yo, ya no soy yo.

El Lobo Txapela


UN SEGUNDO por EL TÍO JESÚS

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En un segundo nacemos.

En un segundo morimos.

Un segundo es tan efímero.

El segundo que estamos viviendo es el presente, sin embargo un segundo, tras otro es un presente continuo.

Un segundo atrás ya es pasado.

El segundo próximo ya es futuro.

En cada segundo siempre tenemos dos opciones o más ¿derecha o izquierda, paso adelante, quedarse quieto, o atrás?

Y en cada segundo, paso o acción, nos vamos forjando nuestro presente y futuro, para lo bueno o lo malo.

Ahora voy a enumerar tres segundos de mi vida. Vosotros les daréis la importancia que queráis, pero para contar el primer segundo, voy a hacer una pequeña introducción.

Dicen que los niños no entienden muchos cosas pero yo con 6 años (siendo el segundo hijo, mi hermano mayor me llevaba 18 meses), veía a mi padre muy angustiado y preocupado, le dije papá yo estoy aquí, pero me dijo “vamos a hacer la prueba” que para mí fue la primera putada en mi vida. Cogió la cabra más borde y me dijo que la ordeñara, cuando estaba preparado la soltó, y yo sin soltar las ubres salí arrastrado dando un montón de vueltas por el corral, poniéndome perdido. Cuando se cansó, la llevé arrastrando de las ubres hasta donde estaba el pozal y, por supuesto, la ordeñé. Al terminar, mi padre me pidió perdón y me abrazó.

A partir de ese día empecé a ayudar a mi padre, alternando con mi hermano, levantándonos a las 6 de la mañana. Con 7 años le dije a mi padre que quería ayudarle más y ahorrar dinero, ya que tenía que repostar tres veces en casa para vender la leche, y él nos había comprado una bicicleta, una mini BH, que yo quería utilizar para ahorrarle un viaje y repartir a las vecinas más cercanas. Mi padre se sorprendió, pero me hizo las correspondientes pruebas de medidas de capacidad, de pulso y de matemáticas que pasé notablemente.

1º SEGUNDO: Un día de invierno que había 20cm de nieve, hice el reparto, por seguridad andando, al poco de empezar, vi en la nieve un pajarillo, parecía muerto. Le recogí, no se movía, pero un instinto o qué sé yo me llevó a guardármelo. Me abrí el abrigo y lo metí con mi mano derecha a la altura del corazón y me fui directo a casa, con la mano izquierda llevaba el cántaro de leche y los dos medidores de 1 litro y de medio. Al llegar a casa mi madre se extrañó y me preguntó, yo, sacando la mano derecha del abrigo, le enseñé el pajarillo y mi madre dijo “pero si está muerto”. En eso dio una pequeña sacudida, y preparamos una camilla con ropa cerca de la estufa. Al volver, cogí un poco de leche y una galleta y haciendo una papilla conseguí introducirle dos o tres veces un poco de alimento, pero era muy tarde así que cogí mi bocadillo y me fui comiéndomelo de camino a la escuela.

Cuando volví a casa me quedé sorprendido, el pajarillo estaba espabilado, me lo pasó mi madre para que jugara con él. Resultó ser una graja a la que pusimos de nombre Tula, y le sacamos sus cosas al patio. Nunca nos esperamos su reacción, porque siempre fue libre, pero nunca nos abandonó. Yo al venir de la escuela la llamaba y ella contestaba y venía a mi mano, aunque a veces desaparecía temporadas. De vieja murió en mis manos.

2º SEGUNDO: Un año después, más o menos, ya me preocupaba yo, quitándole faena a mi madre, de darle de comer y beber agua a las parideras (ganado que va a parir). Observé un parto, no iba bien, pues el cordero no sacaba la cabeza, iba atravesado. Yo esto nunca lo había visto y sin saber lo que hacía, hice lo que había que hacer, hacer de comadrón salvándose la oveja y la cría. Cuando se lo conté a mi padre, puso cara extraña pero se lo creyó y me felicitó.

3º SEGUNDO: Ya va a hacer 15 años. Finales de agosto primeros de septiembre en la feria de Almansa. Íbamos paseando con la familia a la altura de una atracción denominada “El Dragón”, una mini montaña rusa cuando mi exmujer gritó: “Y ese niño”, señalando la atracción. Vi un niño de unos 4 años en la plataforma de acceso. Sin pensármelo dos veces subí las escalerillas y me lancé en plancha por debajo de la cadena y me di con las dos espinillas en el último escalón, aun así me volví a tirar hacia la plataforma y cogiendo al niño que ya estaba en la orilla, rodé hacia fuera. Al estar el niño a salvo en mis brazos, me di cuenta de lo que había hecho y lo que me dolían las espinillas y los codos. Entonces paró la atracción por el griterío de la gente y cuando iba bajando el dueño me recriminó: “oye, es que no puedes tener más cuidado con tu hijo”. Yo le contesté que mis cuatro hijos (dos de mi exmujer) estaban con su madre y que el niño no era mío a lo que me contestó, “Ah no”. Fueron sus últimas palabras, por consiguiente ningún reconocimiento ni agradecimiento.

Fuimos a protección civil y cruz roja ya que estaban juntos, dejamos allí al niño y a mí me curaron las heridas. Al rato estábamos tomando unos refrescos y nos localizaron los padres, que resultaron ser unos feriantes de un puesto de sartenes y menaje. Nos dijeron que les pidiéramos lo que quisieran. No era mi intención pedirles nada, pero entonces se me encendió la bombilla y les dije que solo quería una cosa, tras su insistencia y la sorpresa de mi familia, pedí solo una fotografía. Todos nos dimos un gran baño de abrazos. Por desgracia, ya hace varios años que no está la foto conmigo, pero siempre tuvo un buen lugar con las fotos de familia.

El Tío Jesús


AMAR A JULIA por J.M.V.

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Amor, amor, amor…

Amor eres tú mi amada,

Amor, tus ojos verdes

Dan la serenidad del mar.

Su calidez, son eternos

Rayos de sol, que templan mi alma.

Tu belleza es como el amanecer

De un nuevo día.

La ternura de tus labios

Quebranta mi débil alma,

Tu cuerpo es el sueño

De este hombre,

La tortura de mi mente.

Ansío el día de tenerte,

Ansío el día de besarte,

Ansío el día de quererte,

Ansío tanto amarte,

Que cuento cada segundo,

Cada minuto y cada día

Por no poder mostrarte

Que eres solamente mía.

Por J.M.V.