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TIEMPO por G.E.N.

El tiempo es el dinero más valioso e invisible que Dios deposita en la cuenta invisible de cada ser vivo, desde el primer segundo en que llegamos al mundo. Es imposible saber cuánto tiempo tiene cada uno en su cuenta.

El tiempo es “dinero invisible” con el que pagamos por cada segundo la renta de la vida y cuando la vida se agota, se nos acaba el tiempo.

El tiempo es más precioso y más valioso que el oro y los diamantes, porque no se puede comprar con el dinero físico, ni se vende en los mercados. El tiempo no se puede guardar en un banco para luego retirarlo ni se puede congelar en el frigorífico para luego usarlo.

Cuando nos invitan a una cena gratis o al cine gratis, no es completamente gratuito, porque lo pagamos con nuestro dinero invisible: el tiempo. Cuando estamos felices y riego, y cuando estamos tristes y llorando, lo estamos pagando con nuestro dinero invisible: el tiempo. Cuando estamos haciendo algo valioso y cuando no hacemos nada, lo estamos pagando también con el tiempo.

El tiempo es una fortuna. Los ricos no tienen más que los pobres, ni los pobres tienen más que los ricos, los sabios no tienen más que los necios, ni los necios que los sabios, los fuertes no tienen más que los débiles, ni los débiles que los fuertes. El captor no tienen más que su capturado, ni el capturado que su captor, porque nadie sabe cuánto tiene, ni cuánto le queda en esa cuenta invisible del dinero más preciado: el tiempo.

Este dinero precioso, valioso y único, no sirve para nada si el que lo tiene no lo utiliza bien, porque se va y nunca se recupera. Podemos perder la libertad, nuestras casas y riquezas, pero nuestro dinero invisible: el tiempo, está siempre en nuestra cuenta para que lo gastemos como mejor nos parezca.

G.E.N.

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DÍA A DÍA M.R.

 

Hola. Como ya he comentado en algún texto, me encanta el cine. En muchas películas hay frases que han pasado a la posteridad y algunas nos han hecho reflexionar. ¿Quién no recuerda esa mítica frase de “Acorralado”: “no siento las piernas”?

Hoy me quiero detener en la secuela de este célebre film de Stallone, y plantearos una reflexión que dice Rambo al final, cuando el Comandante Truman le pregunta al protagonista: “Jhon, ¿cómo vivirás?” y él le responde: “Día a día”. Perogrullada o ¿no tanto?.

Me puse a pensar sobre este particular “día a día” y mi inquiero cerebro se preguntó lo siguiente: ¿cuántos días tengo? E hice el simple cálculo 365 por mis años, dando como resultado 17.885 días vividos, y como digo en broma “todos seguidos, sin saltarme ninguno”; y valoré seriamente esta circunstancia: he vivido casi 18.000 días, que son la friolera de 332.000 horas, en las que mi cerebro no ha dejado de funcionar ni un solo instante. Me parece maravilloso. Él ha producido una cantidad inmedible de pensamientos, ha procesado millones de datos visuales, táctiles, olfativos, gustativos y auditivos; ha tenido que tomar cientos de miles de decisiones, desde las más sencillas hasta otras trascendentales.

Mi mente no ha dejado de trabajar, mientras “yo” si lo hacía. He producido muchísimos sueños – y pesadillas- para avisarme de algo o para liberar tensión.

Comprendo que mi cerebro es una unidad de trabajo mucho más compleja y excelente que el más moderno y potente ordenador que haya. No se ha desconectado ni una sola vez, no le han entrado virus, no he perdido datos, ni lo han hackeado. Es mi guardián, mi consejero y mi procesador.

En este “día a día” continuo, he madurado, he cambiado mil veces de gustos, he comprendido asuntos que en su momento me eran ininteligibles, he llorado, he hecho llorar, he reído, he conocido muchísima gente; han entrado y salido personas de mi vida. EN este devenir diario he aprendido mucho y he comprendido que aún me queda muchísimo que aprender. He amado y he odiado. He enfermado, he sanado, he crecido. He visto morir a personas queridas y he visto la fuerza de una niña recién salida del vientre de su madre.

Somos coleccionistas de experiencias, de sentimientos, de ideas, de sueños. Creo que este “día a día” que también se puede llamar VIDAS es un regalo maravilloso, sea cual sea la circunstancia de cada uno.

Y al igual que el cerebro no deja nunca de funcionar hasta la muerte, el resto de nuestro organismo tampoco; podríamos compararnos a un laboratorio andante y de funcionamiento constante.

Ingerimos sustancias sólidas y líquidas por la boca, y a partir de ese acto, comienza un proceso químico complejísimo del que somos ajenos, mediante el cual nuestro organismo “selecciona”, lo que le viene bien y desecha lo pernicioso.

Sólo un pequeño ejemplo, en forma de dato más o menos real. Si hasta la fecha, he comido 4 veces al día y tengo 17.885 días, mi cuerpo ha elaborado ese proceso ¡71.540 veces ininterrumpidamente! ¡cuán perfecto es nuestro organismo!.

Me impresiona ver “cuántas cosas pasan” en ese “día a día”.

M.R.


RECUERDOS por J.Khatana

Recuerdos, guardados en mi memoria,

Recuerdos de amor, recuerdos de días de gloria,

Recuerdo muchas risas y besos de alguna novia,

Recuerdo sus caricias, recuerdo miedos y fobias,

Desde lo más profundo de este corazón mal herido,

Desde la tranquilidad recuerdo cuando era niño.

Recuerdo la inocencia, calles me vieron de crio,

Recuerdo la miseria y recuerdo pasar frio,

Una lágrima que cae por un familiar perdido,

Recuerdo que me llamaba la atención to lo prohibido,

Recuerdo muchas fiestas y mil pruebas de sonido,

Recuerdo recorridos y batallas que he vencido,

Recuerdo haber ganado y también haber perdido,

A medida que pasa el tiempo, recuerdo haber aprendido,

De caídas que he tenido y a veces me han consumido,

Con un boli como arma, papel campo de batalla,

La droga es una bomba que en la cara casi me estalla,

Mirando las estrellas, mi corazón no se calla,

La puta vida es bella, la misión es dar la talla,

En el agua de un charco, veo el reflejo de mi cara,

Buscando siempre atajos y cuidando bien la espalda,

Aprendí escuela en la calle, copazos, fiestas y faldas,

De lo que ellos carecen es de lo que tanto fardan,

No me tiro Kiadas, realidad siempre en mis líneas,

Versos llenos de humildad, que a veces crean envidia

En la manga guardo un as, he visto cerca la ruina,

A veces lo pasé mal y otras veces toque cima,

Soy del valle del cash, Madrid y sus movidas,

Desde Soto del Real, buscando ya la salida.

Juventud perdida, navegué tiempo a deriva,

Vida suicida, prohibida, vida de fiesta y bebida,

Ahora descanso y veo todo lo malo que hacía,

Ahora recuerdo cosas que la mama mía decía,

Cambiando de mente, renovado la que tenía,

Dando gracias al de arriba por regalarme otro día,

Pasa el tiempo y me hago viejo, llegue lejos, crimen y eso

Vallecas barrio en tinieblas, reventando el pavimento,

La suela aquí nos arde, quemamos el cemento,

Representando la calle y creando silencio.

J.Khatana


SUEÑOS por J.Khatthana

Sueños, tan solo son precioso sueños,

Aquellos que invaden mi mente desde pequeño,

Hoy vuelvo a despertar, pego un salto de la cama,

Me miro frente al espejo con la cara empapada

Por mi mente pasa algo, y es que llegué a la conclusión,

Que este planeta solo gira por dinero y corrupción

No digan que es mentira, pues es la puta realidad,

Sino no existirían clases entre nuestra sociedad,

Maltrato, xenofobia, racismo y represión,

Son algunos de los problemas que vivimos tú y yo,

Este mundo es injusto con todos los justos,

Y a su vez también es justo con todos los injustos,

Es una guerra diaria, donde no paras ni a respirar,

Solo vas del curro a casa y de casa a trabajar,

Tómate un respiro tío, no necesitas un kit-kat,

Solo necesitas mirar tu interior y pararte a pensar,

¿por qué coño nos venden tanta mierda por la tele?

Que si coches, casas, móvil, en fin la vida de un pelele,

Ya sé que sin dinero en esta vida no eres nadie,

Prefiero vivir con lo justo, ser feliz y no un Don Nadie,

La fama es lo peor que se ha creado,

Ganar pasta por estar sentado y soltar comentarios,

Sobre la vida de los demás, diciendo mentiras y sandeces,

Pa los programas de prensa rosa les mando todas mis heces,

Y sigo, exhalo humo denso y blanco,

Pa olvidarme de esta mierda con nuevas frases os ataco,

Pues vivimos de ilusiones y todo el mundo lo sabe,

Pocos son felices en la vida, siempre buscando una clave,

Sobrevivir más que vivir así yo lo llamaría,

Si no en el planeta tierra el tercer mundo no existiría,

Ni los guetos, ni la pobreza

Ni tampoco el virus del SIDA.

Ni el hambre, ni las guerras, sueño con un mundo de paz todos los días,

Daría hasta mi vida porque existiera,

Un mundo sin cocaína, ni caballo, solo hierba,

Un mundo donde las dictaduras no valiesen de nada,

Un mundo con el cielo limpio y con grafittis en fachadas,

Mi mundo perfecto, así sueño que sea el mundo,

De momento es solo un sueño uy yo sigo dando tumbos,

Sin rumbo, sin brújula, regalando letras chulas,

Diciendo la verdad entre líneas, las cuales calculas

Apresúrate, debes luchar al 100×100,

Darlo todo en la batalla si no quieres perder,

Pues mucha gente lo intentó, pero se perdió en el camino

A causa de la droga y la calle, el diablo eligió su destino

Dejaron de lado todo, sin nada que hacer,

Agotaron su Kharma en el lodo, siendo a la droga fiel,

Todavía hay gente viva y a la que me gusta escuchar

Para vosotros estas letras, nunca dejéis de luchar!

J.KHATTHANA


TIEMPOS VITALES por BENDRISS

A veces es mierda lo que escribo y a veces describo lo que vivo.

A veces son sandeces y otras veces pensamientos reprimidos o sentimientos evadidos.

¡Qué sabrán de lo que siento! ¡que sabrán de lo que vivo!

Si a veces ni yo mismo me entiendo, soy mi propio enemigo.

Nunca tuve amigos, solo rostros conocidos.

También tengo hermanos que mi madre nunca ha parido. Tengo problemas mentales y mi ser está podrido de tanta mierda acumulada y que nunca he compartido.

Mi corazón dolido por abandonar lo que más había querido. Ahora con ello vivo.

Nunca olvidaré su nombre, lo escucho en cada uno de mis latidos.

Y jamás olvidaré el nombre de los que me olvidaron y vendido me dejaron en el olvido. He conocido la calle y ella me conoció de niño, y tantos entresijos me hicieron enredarme en mi camino.

Ahora me arrepiento pero no me desanimo. Errores todos cometemos, pues para pecar nacimos. Ahora entre muros de hormigón y alambres de espino. A veces con nosotros juega el destino. Uno nunca sabe lo que se encontrará en el camino. La muerte puede atropellarte o atravesarte los intestinos. Jamás olvides esto: la suerte puede abandonarte o acompañarte hasta el final del camino.

BENDRISS


LA BATALLA DE LA VIDA por J.A.M.

 

Todos tenemos errores en la vida y siempre se aprende de esos errores. Quizás haya algo que nos hace valientes a muchas personas y es la capacidad de saber levantarse y seguir luchando.

Yo nunca jamás tiré la toalla porque me siento un luchador de boxeo, me llevo golpes, me caigo, pero aguando los rounds que me toque aguantar y todo con un propósito, de avanzar como persona, como ser humano.

Pero cuando no aguantas un round y te hace un KO, el ring se queda con un vencedor y es la circunstancia o la vida. Pero no siempre se pierde. Hay una persona en la que he aprendido a ver las cosas de distinta manera, porque a veces no vemos más allá de la realidad y eso es lo que me permite que no se avance, esa persona es mi entrenador.

Cuando estás en el cuadrilátero de la vida, eres tú mismo el que ha de hacer por sí mismo y es cuando tienes todo en un pensamiento, en una decisión y, en mi caso, a veces es duro porque veo que todo lo que estoy pasando no acaba, pero acabará, porque sonará la campana y seré vencedor, como mucha gente lo ha sido y lo es, y mi victoria será cuando llegue mi libertad que tanto anhelo.

No todo el mundo sabe lo que es ser libre, por eso debéis aprovechar todos los momentos buenos con los que se quieren: familia, amigos… y nunca te quedes con cosas en tu corazón que puedas decir.

J.A.M.


LA MEDICINA: SENCILLA PERO NO FÁCIL por J.R.R.

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La historia de la medicina coincide con la historia de la humanidad. Desde que el hombre existe ha estado siempre sometido a las agresiones del ambiente circundante, a las enfermedades propias y en última instancia a la muerte.

Es muy probable que en el mismo inicio de la existencia humana sobre la Tierra, unos hombres estuvieron más dotados que otros para hallar y aplicar tales remedios o incluso que algunos sintieron dentro de sí una llamada que podríamos llamar vocación hacia la ayuda a los demás que sufrían a su lado. Podremos suponer que junto al primer ser humano lacerado por el dolor de una herida hubo otro que le ayudó a tumbarse, le limpió quizá con la lengua como lo habría visto hacer a los animales de su entorno y le dirigió una palabra o gruñido de consuelo.

También los grandes reptiles padecieron enfermedades muy similares a los que luego atacarían al hombre como se ha comprobado por las alternaciones visibles en los huesos y dientes de aquellos grandes reptiles, es decir, los elementos patógenos, capaces de producir enfermedad, han permanecido aparentemente inalterables a lo largo de millones de años, mientras que el resto de los seres vivos parece ser que han ido evolucionando.

Desde ese primer médico hasta hoy las cosas han cambiado mucho, es evidente, pero lo han hecho en más formas, en la manera de curar y aliviar, que es a su vez el último fundamento de la medicina en todos los tiempos.

A quien hoy se queja de un dolor es posible que en el hospital se le someta a una resonancia nuclear magnética y luego, para curarle, a una sofisticada terapia quirúrgica, desde luego que no le van a lamer la zona herida. Pero el sentimiento que ha llevado a ese paciente hasta el centro sanitario y el que mueve al médico o al equipo que lo atiende a poner en juego todos sus conocimientos teóricos y todas las técnicas a su alcance, no son muy diferentes de los empleados por sus antepasados.

La medicina es sencilla, entiendo como sencillo en este caso que no es sinónimo de fácil, al menos lo es en general su aplicación práctica, entendiendo por sencillo el sinónimo de exenta de complicaciones innecesarias para su función: sencillo pero no fácil, es el arco de medio punto en arquitectura, sencillo pero no fácil es el canto gregoriano y también lo son el teorema de Pitágoras o la música de Mozart.

Desde luego la enfermedad, el dolor físico, el malestar, han acompañado al hombre a lo largo de toda su existencia y junto a ellos como culminación la muerte a cuya presencia nunca se acostumbra el ser humano y se pregunta sobre su por qué y sobre el misterio insondable que hay tras ella.

En conclusión, “la medicina es de los hombres y para los hombres”.

J.R.R.