Archivo de la etiqueta: hombre

IGUALDAD por F.I.R.

“IGUALDAD”. La actual discriminación sobre las mujeres es un hecho ante el cual cabe preguntarse ¿cómo una situación que es bien conocida, tanto por los organismos internacionales, los gobiernos, la opinión pública, como por las propias mujeres, se mantienen e incluso se agrava?.

Ha habido tantos debates y manifestaciones, se han escrito tantos panfletos y libros, se han buscando las causas tantas veces en sectores parciales, que este tema parece un complicado rompecabezas al que es necesario dar el orden adecuado:

a) Stop contra la discriminación contra la mujer. Hay que tener en cuenta que gracias a ellas estamos nosotros en el mundo. Sin mujeres estaría el mundo vacío, no existirían generaciones de seres humanos, nosotros no estaríamos aquí.

b) La mujer tiene el mismo derecho que el hombre dentro o fuera del matrimonio. Falta entender a los hombres que la mujer está y tiene derechos iguales. En 1972 la Asamblea General de la ONU proclamó el año 1975 como “año internacional de la mujer”.

c) La Conferencia Mundial sobre la mujer celebrada en Méjico constituyó el inicio de importantes actuaciones: 1976-1985 quedó fijado como el “decenio de las naciones unidas para la mujer”.

Del 14 al 31 de julio de 1980 la Conferencia Mundial tuvo lugar en Copenhaguen (145 países) de la que España también formó parte, uniéndose al voto contra la discriminación contra las mujeres que fue aprobado con un 68%.

Digo yo, Stop contra la violencia, Stop contra la discriminación a la mujer. Todos somos iguales con independencia del sexo, el color, la nacionalidad, etc.

Falta respetarnos profundamente y de manera igualitaria en todo. Stop machismo, y ninguna mujer más víctima de discriminación y de violencia. Hay que tener en cuenta que todos tenemos derecho a la vida, la libertad y la seguridad y tampoco debemos olvidarnos de los pactos internacionales civiles y políticos que apuestan porque todas las personas son iguales ante la Ley y tienen derecho a una idéntica protección legal y que la libertad es un derecho fundamental para todos los seres humanos.

F.I.R.


LA FAMILIA EN LA ACTUALIDAD – RETOS por E.F.H.

dia-internacional-familia-blog

Esperamos mirando el contexto socio-cultural que nos rodea y en el cambio antropológico y cultural actual; esto influye en todos y cada uno de los aspectos de la vida, por ello se necesita un análisis diversificado capaz de tomar las formas positivas de la libertad individual.

El individualismo exasperado, representa un creciente peligro que desnaturaliza las relaciones familiares y el final es considerar a cada componente de la familia como un islote, haciendo prevalecer en muchos casos, la idea de un sujeto que se construye según sus propios deseos, un todo absoluto.

Uno de los mayores desafíos para las familias de nuestro tiempo es muy a menudo, la soledad, que destruye y provoca una sensación generalizada de impotencia con relación a la realidad socio-económica que muchas veces termina por aplastarlos.

Esto es debido a la creciente precariedad laboral que es vivida como una verdadera pesadilla, o por motivo de los impuestos demasiado pesados, con lo cual, no anima  a los jóvenes ni a emanciparse, ni al matrimonio.

Por ello, cada vez más se va difundiendo ampliamente la praxis de la convivencia antes del matrimonio o también de la convivencia no orientada a asumir un vínculo matrimonial.

El número de divorcios es creciente y no es para nada raro es caso de opciones determinadas únicamente por factores de orden económico.

La condición de la mujer todavía tiene necesidad de ser defendida y promovida ya que se registran no pocas situaciones de violencia en el interior de las familias.

Los niños son objeto con mucha frecuencia, de disputas entre padres, y los hijos son las verdaderas víctimas de los daños y perjuicios familiares.

También las sociedades afectadas por la violencia a causa de la guerra, del terrorismo, o de la presencia de la criminalidad organizada, hay muchas situaciones familiares deterioradas.

Las migraciones, además representan otro signo de los tiempos para afrontar y comprender, con toda la carga de consecuencias sobre la vida familiar.

En la actualidad, el mundo en general parece valorizar una afectividad sin límites de la cual se quieren estudiar todos sus componentes, incluso los más complejos.

Es muy actual, la cuestión de la fragilidad afectiva: una afectividad narcisista, inestable, y cambiante que no ayuda siempre, como algunos piensan, a alcanzar una mayor madurez.

Fijándonos en este contexto, las parejas son a veces inciertas, dudosas, y luchan por encontrar modos para crecer.

Las crisis de la pareja, hace desestabilizar la familia y puede llegar a través de las separaciones y los divorcios a producir serias consecuencias para los adultos, los hijos y la sociedad, debilitando al individuo y los lazos sociales.

En cuanto a la disminución demográfica, corremos el riesgo, con el paso del tiempo, de llegar a un empobrecimiento económico y una pérdida de esperanza en el futuro.

E.F.H.


AMOR HERMOSO Y REVOLUCIONARIO por J.R.G. (Colaboración desde C.P. Castellón II)

jesús

Érase que se era, la mujer más hermosa de la región. Con su piel dorada por el sol del desierto, su cabello negro caía como manto elegantemente sobre sus hombros y un cuerpo singularmente esbelto, invitaba a la pasión.

Hermosa se había enamorado de verdad, porque lo hacía sin miedos ni rubores. Se sentía prendada de un revolucionario que en aquella época estaba dando mucho de qué hablar.

A él, podríamos llamarle: Hermoso.

Ella lo conoció en sus correrías, donde Hermoso provocador del Antisistema, aleccionaba a las multitudes con mensajes de amor, paz y libertad.

Ella le veía, sabio, sencillo, humilde u le siguió por donde quiera que él iba.

Hermoso era muy pobre (¿un pobre loco o un loco pobre?) y mirado con desprecio por algunos, admirado con exaltación por otros.

Hermosa lo vio tan hermoso, y Hermoso la vio a ella muy hermosa.

Juntos pisaron los caminos polvorientos y ella oía atentamente sus palabras mirándolo cada vez más con ojos de fascinación. Era que no despreciaba a las mujeres, como se hacía en ese tiempo, y decía que la familia debería ser diferente, no un negocio donde la mujer se convertía en las esclava de su marido.

Hermosa le seguía, dejando su casa abandonada y llevándose todo su dinero para brindar a la campaña revolucionaria el apoyo económico necesario. Se supo que otras hicieron lo mismo, cautivadas por los mensajes poderosos del Hermoso, que se había convertido en alguien muy famoso en la región.

Ricos gobernantes se preocuparon por la grande multitud que Hermoso había logrado congregar y envidiando sus atributos, lo amenazaron temiendo que les quitara el poder. Persiguieron también a sus seguidores con la idea de disolver el grupo y acabar con ese incordio.

“Al final me matarán”, le decía Hermoso, que intuía las consecuencias que su revolución estaba causando. Pero no podía parar sus arengas, la fuerza de su discurso aumentaba cada día más.

Algunos hombres que también le seguían, protestaban porque las mujeres andaban todo el día con el Hermoso, en vez de quedarse en sus casas cocinando y lavando la ropa como hacían las sumisas y obedientes mujeres de la época.

Hermosa y Hermoso hicieron un gran pacto que sellaron con copas de vino y mucha comida en una gran fiesta con muchos invitados.

Compinchados los ricos gobernantes y los religiosos malvados, cogieron al Hermoso para torturarlo. Era un problema que había que eliminar y tenían que amedrentar a sus seguidores dándole un castigo ejemplar.

Sin violencia ni protestas, el Hermoso se dejó torturar hasta que murió. Los hombres que lo seguían emprendieron la huida atemorizados y solo algunas mujeres esperaron su final.

La Hermosa besó el cuerpo muerto de su amado, derramando sus lágrimas desconsoladas sobre su rostro.

Hermosa recordó durante el resto de su vida las últimas palabras de ese amor desgraciado entregado al mayor revolucionario que ha dado la historia: “Eloi, Eloi, lamá sabajzaní”.

J.R.G.


LA CASCADA, Cuento Infantil por E.A.C.

familia-de-osos-pardos

Ese día, cuando la luz comenzaba su reposo diario, el Señor Oso huyó en compañía de su familia, la Señora Osa y sus tres oseznos, dos machos y una hembra muy joven, a quien cariñosamente llamaban Este. No sabía a ciencia cierta qué camino tomar, pero confiaba en si instinto de macho que siempre lo llevaba hasta lugares remotos en donde abundaban el agua y los manjares silvestres. Los oseznos mayores pronto formarían su propia familia,  en cambio Este, su princesa como él insistía en llamarla, todavía era muy joven, tan joven que aún no conocía la maldad.

Las fábricas, el progreso, la contaminación, en fin, el hombre que todo lo destruye, reflejaba su espíritu despiadado en el deplorable estado del bosque. La naturaleza, como antaño, ya no proveía a los habitantes de la selva de suficiente comida, y el agua de los ríos más cercanos estaba envenenada por detritus que se arrojaban en los cauces otrora caudalosos, convertidos ahora en pantanos. Él lo sabía, llevaba años señoreando el bosque, podía percibir la desgracia en el aroma del viento. Los animales deambulaban hambrientos e irascibles en busca de una presa, destrozándose entre sí a la primera diferencia. Todo estaba cambiando, incluso el clima. El verano era mucho más caluroso y el invierno llegaba sin lluvias, reseco y cruel. Si se quedaban allí no lograrían sobrevivir.

Caminaron mucho tiempo. Cuando el sol se preparaba para irse a dormir les indicaba el sendero. La luna – encargada de iluminar a los infatigables caminantes-, los acompañaba, y las estrellas mostraban a los viajeros, como en un mapa, la ruta a seguir. Esta vez tampoco se equivocó, al menos eso parecía cuando alcanzaron el pico de una montaña y apareció ante ellos un pequeño bosque que se desplegaba a sus pies como una alfombra tejida a mano, adornada con una fama de verdes entreverada por trazos rojos, amarillos y ocres. Allí se resguardarían del frío y encontrarían suficiente alimento para sobrevivir al invierno. En un claro del bosque, un riachuelo alimentaba un lago transparente como un espejo aguamarina. El piar de los pájaros y los alegres cánticos de otros animales impregnaban la atmósfera de un delicioso espíritu festivo. Encontró una cueva en la base de la montaña. Con un toque de su mano mágica, la Señora Osa la transformó en hogar, y con la ayuda de sus hijos mayores, y de paso, para iniciarlos en el rudo aprendizaje de la supervivencia, comenzó la búsqueda y almacenamiento de provisiones.

Un día, mientras paseaba cerca de la cueva, descubrió en la maleza extraños espacios. Habían sido hollados por el peso de algún cuerpo. Su mente se iluminó de inmediato: eran pisadas humanas. Las del hombre, su depredador y eterno enemigo. Las huellas delataban humedad reciente… Serían dos, máximo tres… Papá Oso sabía de lo que eran capaces aquellos monstruos que atacaban sin razón, como la tormenta que va y viene sin aviso. Su instinto dictó la decisión: Alejaría de allí a los invasores, preservaría la vida de su compañera y de sus hijos, demasiado jóvenes para batirse en duelo, y más jóvenes aún para morir. Rastreó las huellas, y cuando notó que la humedad de la hierba pisoteada aumentaba emitió un clamor que resonó en todo el bosque. Para Mamá Osa y sus oseznos fue: “¡Escóndanse. Hay peligro!”, y para los depredadores: “¡Aquí estoy, vengan por mí!”.

Atravesó deprisa el arroyo, demarcando el terreno que permitiría a los hombres seguirlo y comenzó a ascender por la montaña, asegurándose siempre de que le pisaban los talones. Durante la carrera escuchó varias veces un estruendo familiar que le recordaba la explosión de los truenos durante las tormentas. No sentía miedo a la muerte, aunque sabía que ésta lo rondaba disfrazada de cazador. Cuando alcanzó la cumbre pensó que había llegado al cielo, pues las brumas heladas rodearon su fatiga. Medio aturdido aún, pisó una piedra que se fugó con él montaña abajo. Cayeron al precipicio con la misma fluidez con que la lluvia del verano se desprende de las nubes. Un saliente del peñasco detuvo abruptamente la caída. Papá Oso perdió el conocimiento, antes de escapar del mundo vio como la piedra era tragada por el abismo. Al despertar, herido e impotente, limitado por unos pocos metros de terreno rocoso, pensó que la muerte era mejor que aquella cárcel suspendida sobre el barranco, pero el recuerdo de sus hijos, de su compañera y la necesidad de salvarlos, impidió que continuara el viaje al país de los muertos. Habían transcurrido varias horas, había nacido la noche, y él continuaba allí, aislado, rodeado de silencio, y con el bosque que días atrás soñó como su nuevo hogar enfrente, pero sin poder ganarlo, sin poder disfrutar de su espesura y cobijo.

La Señora Osa escuchó el grito de su compañero. Atrapada en el presagio de la desdicha reunió a su familia y los escondió en el fondo de la cueva, no sin antes cubrir con ramas y hojas sueltas el umbral. Pasaron la noche sin hacer ruido, escuchando los sollozos ahogados de Este, que en su inocencia no podía comprender qué sucedía. Ya al amanecer, el cansancio los abrazó como se abrazan los amantes después de una noche en vela, y pudieron descansar un poco. No así la Señora Osa, que esperaba con inquietud el regreso de su compañero. Cuando el gallo anunció que el sol despertaría pronto, se puso en pie y abandonó la cueva con sigilo para ir a buscar al Señor Oso. La búsqueda fue infructuosa. Había desaparecido. Su olor se desvanecía sobre el arroyo. De pronto, escuchó un nuevo grito. No como el del día anterior, no, éste tenía el sabor amargo de la comida descompuesta. Era un grito de dolor y nostalgia. Se reunió con sus hijos y entre todos buscaron el lugar de procedencia de los lamentos de Papá Oso. Al fin lo vieron. Parecía un abrigo de invierno colgado en un armario.

No se veía forma alguna de llegar hasta él. Subieron la montaña, intentaron rescatarlo, pero fue inútil. Estaba abandonado en medio de la nada. Entonces comenzaron a comunicarse a gritos. El Señor Oso estaba triste y agobiado por la sed; la separación de los suyos le carcomía los huesos, pero todos se alegraron y dieron las gracias a la vida por estar vivos y por encontrarse nuevamente aunque los separara un abismo.

Tuvieron que replantear la situación. Los oseznos mayores se dedicaron a recoger alimentos para el invierno. Mamá Oso y Este se dedicaron a cuidar a distancia a Papá Oso. Para combatir la tristeza se paraban y le contaban a gritos todo lo que sucedía con ellos. Lo tranquilizaban dejándole saber que estaban bien y que tenían almacenados los alimentos para sobrellevar el invierno. Le cantaban alegres canciones, y Este le contaba cuentos para que pudiera conciliar el sueño. Él hacía lo mismo. Pasaba las noches imaginando historias para contarle, en las que su pequeña era una heroína. Ya a la mañana, animaba a su familia fabulando cómo sería la vida futura cuando consiguieran juntarse de nuevo. La Señora Osa habló con las aves, comandadas por el águila, para que ellas hicieran de correo y llevaran todos los días agua y alimentos al prisionero de la montaña; a su vez, el Señor Oso devolvía con los mensajeros diminutas figuras impregnadas de amor, que tallaba a mano durante su ocio obligatorio.

El destino que todo lo mueve a su albedrío tenía otros planes. Los oseznos mayores crecieron y el instinto los lanzó contra el mundo. Partieron en busca de su propio destino con la promesa de regresar a tiempo, con sus futuras familias, para almacenar los alimentos. La Señora Osa y Este continuaron la infatigable labor de cuidar desde la distancia a papá; hasta que la realidad puso a Mamá Osa de cara a duras decisiones. Ya el frío se acercaba al bosque. Mientras paseaba con su pequeña cerca del lago encontró nievas marcas de hierba. Ambas corrieron a esconderse. El Señor Oso supo que algo andaba mal cuando no volvió a escuchar las canciones que los despertaban todas las mañanas. Cuando Mamá Osa y Este se arriesgaron a salir, acudieron a visitarlo y a relatarle lo sucedido, Papá Oso aconsejó que la única salida posible era volver al viejo bosque y reunirse con sus hijos y sus viejos amigos. Sabía, al igual que Mamá Osa, que si se quedaban tenían pocas posibilidades de sobrevivir. Si no partían pronto el invierno no les permitiría viajar. La partida era necesaria e inaplazable. El último día cantaron entre sollozos las viejas canciones haciéndose muchas promesas. “Volverás pronto, ya lo verás estrella mía” fueron las palabras de despedida de pequeña Este.

Papá Oso las miró e intentó embadurnar su memoria con esta última imagen. Los verdes que antes brillaban parecieron opacos y envejecidos. Mamá Osa y su pequeña cría se alejaban. A cada paso volvían la vista atrás, posaban un beso en sus pezuñas u se lo enviaban con el viento, como hacen las flores con el polen. Los besos llegaban hasta Papá Oso como una caricia dolorosa. Su cuerpo se clavó en el piso, fundiéndose con la piedra, y de sus ojos comenzaron a manar dos filamentos de agua que nunca se detuvieron.

El bosque se adornó con una nueva joya: una cascada que brillaba como los diamantes en el cuello de una reina, transformando el bosque en un paisaje navideño.

Los hombres invadieron el bosque convirtiéndolo en un paraje turístico que atraía por su extrañeza y exotismo, por la magnificencia del paisaje y su peculiar cascada.

De los dos puntos diminutos horadados en la piedra brotaba un chorro fulgurante, un torrente salado, un pedazo de mar. Quienes visitaban el bosque decían que en las noches de luna llena se escuchaban en la lejanía unos gritos desesperados de un padre que clamaba por su familia.

E.A.C.


EL RECHAZO POR SISTEMA de M.A.I.S.M.

transgenicos543

Según los expertos, entre el 2050 y el 2060 la población humana alcanzará los 9.000 millones de habitantes. Para satisfacer las demandas alimenticias se tendrán que cambiar los actuales sistemas de producción agrícola, ganadera y pesquero. Ello requerirá del uso de la biotecnología como la encargada de incrementar la cantidad y calidad nutricional de los productos destinados al consumo humano. Por tanto, será necesario fomentar la utilización de transgénicos los cuales permitan crear especies vegetales resistentes a los ciclos climáticos y con capacidad para sobrevivir en zonas donde las sequías y otros fenómenos naturales dificultan hoy día su cultivo. De igual manera se tendrán que obtener nutrientes específicos para los suelos de siembra.

Son muchas las personas que por falta de información o por información errónea dicen estar en contra de los productos trans. De las argumentaciones dadas por ellas podría deducirse que parecen pensar que un transgénico es algo creado con una tecnología demoníaca de la cual surge algo fruto de la alquimia. Pero ¿qué es un transgénico?.

Sencillamente, es un organismo al que se le inserta en su genoma un fragmento de ADN de otro organismo con el único fin de aportarle una nueva capacidad para la mejora de su: calidad nutricional, su cantidad y resistencia. Con los trans sucede igual que con cualquiera otra novedad tecnológica, de inicio se la mira con recelo y poco después se instala en los hábitos de consumo haciéndose incluso imprescindible. Hoy día estamos utilizando productos derivados de transgénicos como el algodón, el cual en Europa es adquirido para elaborar desde ropa a todo tipo de consumibles de higiene íntima. Igualmente son muchos los fármacos que se obtienen con derivados de transgénicos, gracias a ello han pasado a estar al alcance de una gran mayoría de personas, las cuales tenían problemas para obtenerlos debido a su coste económico.

Si no fuera por los transgénicos tendríamos escasez de ciertos alimentos, pues gracias a ellos, se producen más y mejores cosechas de algunos cereales destinados a la alimentación base del ganado. Esto permite cubrir la desmesurada demanda de todo tipo de carne, motivada por la muy extendida y errónea creencia de ser una eficaz manera de obtener proteínas.  De hecho, en pocos años las costumbres alimentarias de la humanidad sufrirán grandes cambios, siendo el consumo de pescado la principal y más efectiva fuente de obtención de muy buena proteína. Este cambio, mucho más saludable a la vez que más barato y menos contaminante, llevará aparejada una necesaria modificación en la forma de abastecer a los consumidores, la cual pasa por la agricultura marina reemplazando ésta a las cada vez menos productivas artes tradicionales de pesca.

Para lograr esta reconversión productiva, será necesaria la utilización de transgénicos, a la vez que tendrá que modificarse las leyes europeas con respecto a la utilización, siempre y producción de estos derivados procedentes de la biotecnología. Hoy día, las industrias europeas los adquieren en grandes cantidades de otras partes, donde su siembra, producción y elaboración sí que están permitidas, para posteriormente elaborar productos que se consumen aquí en Europa, entre ellos: cosméticos, geles y champús de baño, productos de higiene íntima, de limpieza e industriales. Igualmente existen alimentos como el arroz con determinadas propiedades nutricionales –provitaminas- y trigo modificado para poder ser consumido por los celiacos y aunque aún se mira con recelo a los transgénicos, la sociedad terminará por aceptarlos dejando de lado esas absurdas creencias que fomentan su rechazo, pues su consumo y utilización aportan muchas ventajas y beneficios al ser humano, incluso las mejoras en los procedimientos de lucha contra la contaminación que ocasionan las actuales formas de procesamiento, manufactura y distribución de los productos alimentarios y de higiene de hoy día.

Por otro lado, resulta curioso el hecho de que se rechace los trans, con la argumentación de que causas un perjuicio a la salud – cosa errónea- y por el contrario consumimos y engullimos toneladas de bollería industrial y comida rápida de todo tipo las cuales son procesadas con grasas animales y/o saturadas, cuestión esta que además decimos conocer como muy perjudicial para la salud, dejando de lado o consumiendo  en muy bajas cantidades: frutas, verduras, pescado, legumbres y cereales, alimentos estos que cuentan con avaladas certificaciones en la prevención de dolencias cardiovasculares, estomatológicas y dermatológicas.

Parece que tenemos muy arraigado el “rechazo por sistema”, más que por conocimiento. Y lo que conocemos como beneficioso lo sustituimos por lo perjudicial.

Por M.A.I.S.M.


EL MEDIO AMBIENTE por TONY (Colaboración desde C.P. Estremera)

leonardo_da_vinci

Este término evoca, el conjunto de condiciones tanto materiales como sociales que prevalecen en un contexto dado. El medio ambiente al que cito podría perfectamente ser la forma en que una persona es educada en una familia, vive en cierto lugar, va al colegio que presenta unas características particulares, las de las personas que lo componen y frecuentan, el espacio físico que ocupa, etc.

El medio ambiente también podría ser el lugar donde una persona trabaja, que como el colegio, presenta unas características, como las personas que trabajan allí, las reglas de conducta que se esperan, ya sea la forma de concebir la autoridad de sus jefes.

Supongamos que también goza o no de un círculo de amistades más o menos cercano y más o menos estable.

La familia, el colegio, el círculo de amigos, el medio de trabajo, etc. .. se inscriben a su vez en un contexto de un conjunto que se llama medio cultural. Quizá este término (medio cultural) parezca más restrictivo, pero creo que aún así prefiero usarlo, dado que me parece más específico, puesto que el medio ambiente también puede hacer referencia al clima que en cierto momento prevalece en un lugar preciso, etc.  Y por otra parte, porque la cultura es objeto de un estudio particular en una ciencia perfectamente identificada que podríamos llamar la antropología cultural.

El medio cultural de una personas todo lo citado y quizá aún más, presenta unas características particulares que habría que evaluar para entender mejor el impacto que pueden tener en el comportamiento de una personas, más específicamente en la emergencia de síntomas (o comportamientos) que permiten anticipar el por qué de esos agrupamientos.

Lo esencial, antes de describir esas características, sería precisar el concepto y en la medida de lo posible, mejorarlo en la cultura que evoluciona la personas.

Por suerte o desgracia, nosotros los presos no gozamos, nos vemos privados hasta la negación del más mínimo interés en bucear en nuestro pasado y qué puede habernos conducido a la particular situación que, inocentes o culpables, tenemos que vivir, superar, y quien lo consiga poner, dar el 200% para tan solo tratar de ser un integrante más de esta sociedad, o quizá sería más acertado llamarlo el Establishment.

 Tony


LICANTROPÍA DE OZ por EL LOBO TXAPELA

patriThe-Wizard-of-Oz-Tin-Man-Dorothy-Lion-Scarecrow

¿Hacia dónde camina el hombre sin rumbo? Otra pregunta que se contesta sola. Si no lleva rumbo seguramente no llegue a ninguna parte. Mira hacia un lado y hacia el otro sin saber siquiera lo que busca. ¿Cuándo dejó de saberlo? No lo sabe ni él. Demasiado es que aún tenga ganas de caminar.

Perdido por completo, parece a veces un loquito, si ve un pajarillo lo llama tendiéndole su mano creyendo que este se posará en ella y sabiendo a la vez que no será así. Le dan ganas de hablar con las flores que encuentra a su paso, será que ya no confía en nadie para hacerlo y está a punto de recurrir a las plantas, si es así, mal vamos.

En su camino tropieza continuamente con lo que está mal, pero que cien metros más adelante está bien, así es fácil volverse loco, volverse o seguir estándolo, el caminante ya no lo sabe.

No encuentra consuelo ni en su reloj, que es imparable, aunque se le acabe la pila, el tiempo sigue corriendo, no en su calendario, que aunque sea del año pasado seguro que por ahí en alguna pared hay uno que sigue aguantando como alguien borra sus días.

Tiene poco terreno por el que deambular pero la senda que tiene a sus pues y la que tiene en su mente están ahí y han de recorrerse para bien o para mal.

En este tortuoso camino a veces se cruza con alguien que le tiende una mano, por cada vez que pasa esto, antes se cruzó con cien “álguienes” que le tendieron una trampa. Ni el hombre ni el lobo se acostumbrarán nunca a sendas sin rumbo, a caminos tortuosos, a trampas ni a jaulas.

Durante cuántas lunas aguantan hombre y lobo, lobo y hombre, sin saber cuál es su razón de ser, ni su cometido, ni su propósito, ¿cuántos amaneceres resisten ambos lejos de su manada o de su familia? ¿cuántos caminos vacíos serán capaces de recorrer para nada?. El caminante que yo conozco es un licántropo castrado, cualquier día se para, o abandona el camino.

¿Qué busca el hombre del camino de baldosas grises? ¿un corazón? No!, ya lo tiene, es casi lo único que le queda, aunque en mal estado. ¿Un cerebro? No!, ya tienen uno, uno que quizá no siempre funcionó bien, pero que le sirvió para sacar adelante a los suyos con total dignidad, a base de esfuerzo y trabajo, y amor mucho amor, el amor que destila todavía por ese corazón maltrecho del que hablábamos antes.

¿Busca entonces valor? ¿valor para qué? ¿para no derrumbarse? ¿para morder, para defenderse, para seguir hacia delante?

No muerde porque no quiere, defenderse sería mala idea, seguir hacia delante es difícil, sobre todo cuando debería sacar el lobo que tiene dentro, y en vez de hacerlo se limita a ver a sus presas reírse de él en lo alto de una ladera a ambos lados del camino del que no quiere ni el polvo. Algún día se sacudirá los zapatos, como una vez hizo una religiosa castellana en los cuatro postes de Ávila a la vez que soltaba una retahíla de improperios a pesar de su condición de monja.

Derrumbarse es lo que le queda, pero este lobo de raza no piensa sucumbir al acecho que sufre y seguirá caminando sin lanzar bocado hasta que el interminable sendero le lleve a un claro que no le sea desconocido, a una pradera junto a su manada, junto a su familia que es lo único que le da valor, que le hace usar su cerebro y que hace latir su corazón.

El Lobo Txapela