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LA INFLUENCIA DE LA ENERGÍA por A.R.E

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De todos es sabido el grave conflicto vivido en Ucrania y también la inestabilidad que sufre Grecia económicamente. Según mi opinión, tras varios años de control alemán en Grecia no solo por un tema económico sino que muy detrás se esconde un tema quizás aún más importante que es el control de la energía.

Alemania se encarga de mantener el control económico en Grecia vendiéndoles armamento que quizá jamás se use, como son varios submarinos, etc. También inyectando dinero a través de bancos alemanes y así aumentando la deuda pública del país griego.

Grecia decide salir del control alemán y europeo e intenta negociar con Rusia la posible salida al mar Mediterráneo de un oleoducto que podrías hacer temblar los cimientos de los mercados energéticos. Recordando que Rusia tiene como principal activo, en líneas generales, la energía, y no puede (o le cuesta), expandirse por encontrarse con varias fronteras. Mientras que el nuevo ministro de Grecia intenta cumplir lo que prometió a sus ciudadanos “salir de la UE”.

La presión empieza a ser más fuerte, pues el pueblo griego sufre las consecuencias de una lucha del mercado energético. La inestabilidad puede llegar a límites como por ejemplo: no poder cobrar las pensiones o no poder retirar tu propio dinero del banco. En definitiva, la quiebra técnica del país.

¿Esperaba el nuevo gobierno griego negociar?, pues dentro de mi humilde opinión sí. El viernes, justo antes de que Grecia dijese que no aceptaría las medidas impuestas por la UE y Alemania se celebró una gran reunión entre los presidentes de ambos países: Grecia y Rusia. Se negociaba el tipo de apoyo que podía prestar Rusia a Grecia siempre con el oleoducto por el medio. Aquí empieza la gran negociación, y quien acaba sufriendo este mal asunto son siempre los ciudadanos.

Negociación en la que después entrará un tercer país, siempre el más fuerte: EEUU, que ejerce mucha influencia sobre la OPEP y los mercados energéticos. Comienza una bajada de precios del crudo hasta niveles increíbles y deja a Rusia, hoy por hoy, con sus activos de energía por el suelo. Esto empieza a volverse contra el presidente griego, y al verse Rusia muy atacado económicamente no puede ejercer la fuerza y el apoyo esperado a  Grecia.

Este tipo de guerra en silencio son las guerras de la era moderna, podemos transpolar este malentendido al conflicto entre Rusia y Ucrania (y detrás de estos conflictos siempre los mismos jugadores: territorios, gaseoductos, etc.). Los que sufren, los ciudadanos. También existen grandes conflictos entre Turquía y Rusia ¿quién está detrás? Los mismos, EEUU.

Existen fotografías citadas en algunos periódicos de caravanas de más de 12000 camiones cisterna en la frontera con Turquía entrando crudo. Este crudo no es ruso y eso no gusta, por lo tanto aparecen nuevos conflictos.

¿Cuántas guerras, muertes y demás injusticias son por culpa de la energía? Cuentos de muertos y personas que sufren como el que escribe este artículo. La energía es poder.

A.R.E.


LOS NIÑOS DEL ISLAM por I.M.A.

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Esto se está escapando de las manos, es lo que pensé ante las imágenes de los nuevos atentados de Daesh en Bruselas. Y la verdad, el tema empieza a acojonar.

En el transcurso de la semana pasada, como consecuencia de las fiestas de Semana Santa, en esta “nuestra comunidad”, la actividad ha sido nula, así que me he tragado una veintena de tertulias y otro tanto de informativos sobre este tema. Esto de los yihadistas da para mucho. U da para mucho en Europa porque en Pakistán parece que no. Los muertos europeos son más “VIP” o cool que los pakistaníes.

Pues bien, he recolectado cientos de opiniones, las he introducido en la coctelera de mi departamento de limpieza mental de juicios y prejuicios y una vez bien mezcladas, no agitadas (igual que los Martinis de James Bond) y ¡voilá!, conclusión. Esto que está ocurriendo no es una guerra, tampoco es la venganza contra occidente, ni una Yihad. Esto es una locura colectiva, una seria enfermedad, cuyo origen data de una educación implantada a una sociedad, basada en la manipulación de las enseñanzas del profeta Mahoma ergo Alá, para implantar regímenes totalitarios y gozar del control absoluto de las diferentes sociedades.

Las islamistas establecidos en Europa, expresan y defienden que los musulmanes son gente de paz, que nada tienen que ver con los terroristas de Daesh, que el Corán es la palabra de Dios revelada a Mahoma por medio de Gabriel, el arcángel de la revelación, y que sus ciento catorce suras, son mensajes basados en el amor, en la solidaridad y en la justicia divina.

No tengo claro si frases tan emblemáticas como “dale de hostias a tu mujer si se porta mal”, sean atribuibles a lo divino y a la justicia, pero ellos sabrán.

Si hacemos un rápido análisis sobre el mapa del Islam, el noventa y ocho por ciento de la población musulmana está establecida en el norte de África y Oriente Próximo, Turquía, regiones de la antigua Unión Soviética y Asia Central, iraníes, afganos, Pakistán, India y Bangla Desh, y comunidades del sureste asiático como Malasia, Indonesia y Filipinas; podemos denunciar que todas estas regiones, sin excepción alguna, carecen de los más mínimos y fundamentales derechos humanos. Nacer en estos países supone ser educado en un entorno tóxico y con unos aditivos enormemente dañinos, que en el futuro de la persona revelarán secuelas emocionales muy complejas.

Los niños crecen bajo una cultura y una educación basada en el odio encubierto, o lo que es peor, disfrazado de bondad.

Se les enseña que la venganza no es solo un derecho sino una honra. Que la justicia es implacable y que el que la hace la paga, pero la paga de verdad.

Aprenden que al que roba se le corta la mano con una espada, eso sí, en presencia de un médico, no sea que el condenado se pueda desangrar, a la segunda se le decapita públicamente.

Ellos sabes desde muy pequeños que si su mamá tiene un desliz, la enterrarán viva, dejarán únicamente visible su cabeza y la matarán a pedradas. Ellos, en un segundo turno, después de que su papá tire la primera piedra, procederán de la misma forma hasta que la cabeza de su mamá esté reventada y rodeada de un gran charco de sangre. Dentro de la misma educación estaría el apartado de los homosexuales; a estos hay que ahorcarlos suspendiéndoles en puentes o grúas y exhibir sus cuerpos inertes durante varios días como espectáculo ejemplarizante para la población.

Los niños musulmanes observan todas las mañanas salir a sus madres a la calle con su cuerpo y rostros totalmente cubiertos, porque el musulmán piensa que la emancipación de la mujer, tal y como se concibe en Occidente, es responsable de la desintegración de la familia y de una moral sexual permisiva.

Eso sí, el hombre puede vivir en la poligamia y los de mayor poder adquisitivo levantarse las mejores prostitutas de Marbella, perder sumas impúdicas de dinero en el casino y como no pueden comer cerdo, terminar con las langostas de todos los acuarios de los restaurantes de Puerto Banús. Esto no son suposiciones, es algo que yo he presenciado en innumerables ocasiones y durante muchos años.

Estos episodios de una violencia extrema, de un machismo incomprensible, de homofobia, no solo ocurren en países como Pakistán o Irán. En Arabia Saudí o Emiratos Árabes, en ciudades como Dubai, actualmente la cuna del modernismo arquitectónico, donde por ejemplo Occidente celebra el mundial de Fórmula 1, también utilizan las espadas, las grúas y las piedras. Son países con la renta per cápita más elevadas del mundo.

Todo este sin sentido, es lo que los niños presencian y viven desde muy corta edad. En muchos casos, también esta formación va acompañada de tiros y bombas. ¿Cómo podemos explicar a alguien que durante toda su infancia y adolescencia ha vivido en estas condiciones, que no está bien matar belgas?

Dejen descansar en paz a Mahoma, eduquen a sus hijos en el amor, en el cariño, en libertad, en el respeto, expliquen a esos niños que la vida es el obsequio más preciado del mundo que así puede que consigan con el tiempo, el cierre de la fábrica de Yihadistas. Los F18 Hornet de la US Navy no van a resolver nada, de esto estoy seguro.

I.M.A.


OTRA VEZ LA SINRAZÓN por E.F.B.

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Una vez más, desde este “blog”, nos sumamos a las condolencias por las víctimas de los atentados sucedidos en Bélgica y que son fruto del eterno conflicto de la sinrazón.

Queremos ser tajantes a la hora de decir que no entendemos ni aprobamos ningún tipo de violencia; mucho menos, aquellas formas de ésta que atentan contra la propia vida o la libertad.

Por desgracia, la historia ofrece datos suficientes que invitan a pensar que las confrontaciones impulsadas en nombre de religión son, algo así como una guerra de nunca acabar. Parece claro que el reclutamiento yihadista triunfa entre sectores importantes de la población mundial.

Como circunstancia añadida al grave problema que esto supone, sigue pareciendo que el juego político no se lleva a cabo con la decencia deseable, y en esa tesitura, se difumina cualquier probabilidad de solución.

A los comunes nos queda la esperanza de hacer equiparables, la posibilidad de que estalle una bomba en el metro; con que una maceta caiga sobre alguien desde un balcón. Así, por lo menos, nos resignamos a pensar que somos números para el sorteo de las desdichas cuyas papeletas recibimos por doquier.

Porque, en todo caso somos eso, comunes; que si tuviésemos en nuestra mano: el conocimiento necesario, las herramientas y el poder, no tardaríamos en poner sobre la mesa lo que hubiese que poner para atajar tanto mal.

Es cierto que pensamos que la cuestión entraña enorme dificultad; pero no entendemos los desaciertos de los que tienen peso y representación en la desprestigiada Comunidad Internacional. Muchas veces nos preguntamos que ¡para qué sirve la ONU!, ¡para qué tanta y tan inútil institución!, si no es para solucionar problemas de hambre, de guerras e inmigración: ¿cuál es su verdadera razón de ser?.

Es posible que se utilice como un templo de mercadeo parecido a aquel en el que cogió un gran cabrero Jesús. Lo que pasa, es que dos mil dieciséis años más tarde del acontecimiento bíblico; parece mentira que, la humanidad noi haya aprendido la lección.

Con la modernidad ha cambiado el escenario, pero la moneda que impera, sigue siendo un descontrolado egoísmo, que tiene en las armas y el petróleo su más importante valor.

No nos podemos creer que estos tres elementos: incapacidad, ineficacia e ineptitud, formen parte de la maquinaria de funcionamiento de grandes y antiguos estados con gran tradición democrática; construidos a fuerza de sangre y dolor. Más nos inclinamos a pensar, que los escaños del poder están ocupados por descendientes de aquella generación de víboras que habitó Jerusalén. Por el bien de todos, esperamos que no sea necesaria la llegada de un “enviado” de cualquier nueva religión que pudiese ser malinterpretada: como hacen los yihadistas o como hizo la inquisición.

Entre tanto, bueno será que los mortales no incurramos en los errores que forman el caldo de cultivo de esta creciente discordia internacional. Cuandoi alguien desee formar parte de algún grupo ideológico, religioso o de cualquier otra condición; no estará de más documentarse bebiendo de mil fuentes. Hay que saber distinguir lo limpio de lo sucio sin dudar. No se deben confundir términos como “yihadista” con “migrante” o “refugiado”; tampoco debe haber problemas para distinguir “racismo” y “xenofobia” con “patria” y “libertad”.

Está demostrado, que el sometimiento incondicional a doctrinas que fomentan el odio y el separatismo conducen a caminos de sufrimiento innecesario.

Al final, todos somos perdedores en potencia y víctimas del fanatismo de pensamiento radical.

¡Descansen en paz los muertos, sin excepción!.

E.F.B.


EL ESCÁNDALO EUROPEO por I.M.A.

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Desde que tengo uso de razón y en este caso entiendo ese uso como el momento en que pude comenzar a ver más allá de mis narices, he sido un convencido de que en este planeta tierra no deberían existir fronteras. Y es que joder, el globo es de todos y desde mi humilde opinión deberíamos tener el derecho innato sobre nuestros orígenes para poder transitar por él, con plena libertad. Sin permisos, sin salvoconductos.

Lanzo esta reflexión porque las noticias de ayer en televisión se hicieron eco de la reciente situación de los refugiados e inmigrantes en Europa. De una vez por todas, mis dudas sobre esta vieja, dormida y anquilosada Europa se han disipado. De hecho ha llegado el momento de escandalizarme sin vacilación alguna.

Y es que resulta que existe un campamento de refugiados en Francia, concretamente a treinta kilómetros de la entrada al túnel del Canal de la Mancha donde el gobierno francés mantiene a siete mil personas hacinadas, entre los que se encuentran centenares de niños pasando frío y hambre. Pues bien, ocurre que cuando alguno de ellos intenta escapar para probar suerte y a la espera de que en algún camión puedan encontrar un pequeño recoveco donde esconderse y así poder cruzar a Inglaterra los napoleónicos y oscuros soldados de la “France” los golpean y los rocían con gases lacrimógenos hasta reducirlos de nuevo detrás de las alambradas de alambre de espino.  Obviamente el gobierno francés lo niega, pero las imágenes que han recogido los medios de comunicación son incuestionables. ¡Qué grande la República de Francia, su Marsellesa, su Bastilla y su puta madre!.

Pero la cosa aún da para más, el ministro de migración griego Ioannis Mouzalas ha denunciado las presiones del gobierno belga para que Grecia actué de tal forma que a los inmigrantes que se aproximan a sus costas, sin ningún miramiento, los arrojen al mar. Es decir, Bélgica propone asesinatos en masa. De forma paralela, la Unión Europea recrimina a Grecia el no estar llevando a cabo una política efectiva sobre el control de sus fronteras.

Grecia, el país que la Comunidad Europea tiene pillado por las pelotas y al que devenga unos intereses sobre la deuda superiores a su producto interior bruto, paradójicamente es el que realmente está demostrando una solidaridad indiscutible en esta crisis humanitaria, crisis únicamente comparable con la que se produjo en la Segunda Guerra Mundial. Y es que no han aprendido nada.

Los noruegos, para no ser menos que sus vecinos, hasta la fecha, han expulsado a cinco mil cuatrocientos rusos. El regreso hacia Rusia de estos inmigrantes que tienen que desplazarse por la ruta del ártico donde la temperatura media es de treinta grados bajo cero y en ocasiones estas condiciones se agravan con vientos de más de cien kilómetros por hora. Todo esto sin comida y con niños en brazos.

Europa ya demostró su debilidad, incompetencia y nula sensibilidad en la guerra de los Balcanes. Aquello supuso una auténtica perversión de los derechos básicos y fundamentales del ser humano y que culminó con un genocidio en toda regla. Parece ser que no este horror ni el de la Alemania Nazi han sido suficientes para conmover a este continente.

Ante aquel disparate de Yugoslavia, Europa miraba hacia otro lado, pero en el proceso que estamos viviendo, en esta brutal crisis humanitaria, las cosas son diferentes aunque no menos dramáticas. Europa mira de frente a los refugiados, les mira a los ojos y sin ningún pudor ni consideración, los envía a la muerte.

A la pregunta retórica que tantas veces nos hemos hecho personas sobre qué es lo que ha quedado de los viejos valores europeos, no parece existir respuesta. Probablemente jamás estos valores existieron aunque sí se publicitaron a lo largo de la historia.

Tengo tantas dudas que incluso me pregunto si será que confundimos valores con la posesión de las artes, es decir, la literatura, la pintura, la música, los museos, la arquitectura, los grandes pensadores e intelectuales, las ciencias, etc. todo ese peso cultural que se extiende por toda Europa ¿eso es a lo que Europa llama valores?. Tiene que estar ahí la confusión porque si no, es inexplicable. También me pregunto si los líderes europeos no sienten ni padecen cuando ven niños muertos en las orillas de las playas del mar mediterráneo, niños iguales a sus hijos, a esos que llevan todas las mañanas sus chóferes al colegio o cuando ven a esas pobres mujeres con sus bebés en brazos, tratando de protegerles del frío y buscando simplemente un techo libre del peligro de las bombas, esas mujeres que son como las de ellos, pero sin pañuelo de Hermes al cuello. ¿Estamos gobernado por seres humanos o por maquiavélicos monstruos exentos de alma?.

Si el continente en el que vivimos es el estado del desarrollo, del bienestar, el de los derechos humanos, el de las políticas sociales, el de la solidaridad, que venga Dios y lo vea, porque a mí solo me parece la tierra de la repugnancia, la vergüenza y la corrupción. François Hollande, James Cameron, Angela Merkel, Mariano Rajoy y demás secuaces europeos incluyendo al FMI: ¡Qué os den por culo!, os aborrezco porque no sois más que basura, ¡uf! Qué a gusto me he quedado!.

I.M.A.


¿TODOS FUIMOS HERIDOS EN PARIS? Por TIBU

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Decía Calderón: “Nada es verdad, todo es mentira, solo depende del color del cristal con que se mira”. Nunca frase alguna ha estado más cargada de razón.

En estos días llenos de alarmismo, de victimismo, de golpes en el pecho y, según el color de mi cristal, de hipocresía, nos llegan de manera recurrente hasta el hartazgo, todo tipo de noticias e informes de los “Grandes Padres de todas las Patrias” (las del dinero) acerca de la brutalidad, o el salvajismo y todo tipo de “ismos” relativos a los terroristas de IS. Y no es que no tengan razón, no cabe duda que la tienen, pero, sinceramente, la historia reciente demuestra que, en la mayoría de los casos, se corresponde a una cortina de humos que intenta enmascarar diferentes realidades que no se consideran saludables para el famoso estado de bienestar. Nos han repetido miles de veces las escenas, los lugares, las entrevistas a los presentes, las cazas de los terroristas, etc, etc. de París. Y ahora, mientras escribo este artículo, está pasando por las noticias de la televisión los mismos detalles que, desde el día de los hechos, nos han lanzado una y otra vez.

A los pocos días del desgraciado incidente de París ocurrió algo similar en Túnez. Mediáticamente no le han dado ni la décima parte de importancia que a lo de Francia; y ello me lleva a cuestionarme si, en el siglo XXI, el de la globalización, el de la supresión de fronteras, sigue existiendo una clara diferencia entre los países desarrollados y los que no lo son. A la vista de los acontecimientos está claro que sí.

Y un servidor, que no es más que un mero observador curioso, se acuerdo de aquellas declaraciones de Henry Kissinger reconociendo la participación y la instigación de la CIA en el golpe de estado de Chile, que superó con mucho a lo de París en cuanto a número de muertos se refiere. Y me viene a la mente una foto de tres megalómanos sentados alrededor de una mesa, con los pues apoyados en ella, dando claras muestras de pretendida superioridad, blandiendo cada uno un puro enorme como si de espadas justicieras se tratasen, mientras con una sonrisa altiva y displicente declaraban la guerra de Irak, en nombre de la civilización de Occidente, basándose en la supuesta existencia de armas químicas en dicho país. Hace un par de meses, años después de haber destrozado la nación entera a fuego y sangre, habiendo condenado al pueblo iraquí a la hambruna y la miseria, dejándoles al amparo y arbitrio de los señores de la guerra. El Sr. Blair, uno de los portadores del puro justiciero, reconoció públicamente haberse equivocado; reconoció que esas armas químicas que justificaban la invasión nunca existieron, y reconoció también que aquel acto demente fue el detonante de la creación de DAES.

Otro de los accionistas de Cohiba, presente en la famosa foto, el Sr. Bush, reconoció públicamente ser alcohólico, en concreto durante las famosas fechas, y del tercero en discordia, el Sr. Aznar, poco puedo contar ya que fue un mero comparsa en la macabra fiesta, y del que siento una vergüenza indescriptible, no por considerarle un ser funesto, que también, sino porque su pose en el célebre pictograma era más propia de Paco Martínez Soria en “La Ciudad no es para mí”, que de un político de la “pretendida talla” que se nos quería hacer ver. Claro que, a diferencia con el actor, el maño era un genio y el del Pisuerga más bien no. Seguramente Ruphert no estará de acuerdo conmigo.

Nunca he sido amigo de las teorías conspirativas, pero ciñéndonos a informes actuales, desde la masacre de París, la industria armamentística ha experimentado un crecimiento del 60%. Industria armamentística de la que, entre otros muchos, participa el Banco de Santander, el BBVA, La Banca March, y, dice los periodistas, el Vaticano. Y no es que les esté culpando a ellos de dichos atentados, ni del consiguiente clima de terror, ni Maquiavelo sería capaz de tal cosa quiero suponer, pero lo cierto es que a sus arcas, ya de por sí repletas, les ha venido muy bien.

Pero, por encima de todo, de la barbarie de los asesinatos, de la sinrazón de todo tipo de terrorismo, incluyendo al financiero, de la sangre de tantos inocentes de uno y otro lado de la contienda vertida en aras de un “supuesto mundo mejor” y que los tiempos modernos han justificado como “daños colaterales”, ahora resulta que el problema de los migrantes ha pasado a un segundo plano. Ya no vende tanto, o a lo mejor es que no interesaba que vendiese tanto, y ahora lo que “mola” es reiterarse en que hay que hacer un eje multinacional que frene a los de IS. El problema es que se está formando a la vez un odio irracional hacia otro tipo de culturas, tan respetables como la nuestra y mucho más antiguas, y el ser humano, tan propenso a confundir el “culo con las témporas” ya criminaliza a todo aquel que lleve túnica, lea el Corán y piense de manera diferente. Este odio desmedido, ignorante, insensato, criminal, injustificado, puede ser el detonante de infinidad de actos “en nombre de la fe”, da igual de cuál se trate, tan tremendos o más que los de París. Y, finalmente, pagarán justos por pecadores.

Pero ya habrá quien, llegado el caso, se vuelva a proclamar adalid de la moral de Occidente y saque partido de ello. Ya se sabe aquello de “a río revuelto…”.

Y como un hombre normal que me considero y desde mi ignorancia, que reconozco, me surgen muchas preguntas, todas ellas sin respuesta. No entiendo cómo aquellos tres jinetes del Apocalipsis, los de la famosa foto de las Azores, y Henry Kissinger, confeso de por lo menos, una masacre, siguen por ahí libres, alguno es presidente de gobierno a día de hoy, y los otros dan conferencias a la Humanidad, sobre ética, política y economía. Y como ellos, tantos otros a los que no ponemos cara ni nombre, pero existen, que abrazados a la fe del poder, se empeñan en dar, de vez en cuando, en función de cómo vaya la bolsa, una patada en cualquiera de los avisperos que existen por el Mundo, y cuando las avispas pican, ellos mismos se encargan de vender el insecticida.

Y, por si fuese poco este desacato universal que estamos viviendo, ahora han hecho la Cumbre del Clima, supuestamente destinada a frenar otra barbarie, más real, más irracional para mí que la de los terroristas islámicos, que no es ni más ni menos que la destrucción del Planeta, que viene dada por el mal llamado progreso, y bajo esta mascarada política, el señor Hollande, que ha proclamado la guerra a un estado inexistente, aprovecha que el Pisuerga pasa por Valladolid y se dedica, en medio de fastos y oropeles más propios de Nerón que de un líder moderno y consecuente con la actualidad de su país, a consolidar el eje antiyihadista que no terminó de cerrar en su cuestionable gira diplomática.

Es digno de resaltar, por si quedaba algo por añadir en esta surrealista situación, que el Sr. Obama, el del “Yes, we can”, ha asistido a tan magna cumbre climática a bordo de un mega coche, blindado y mega-contaminante, conocido por “la bestia” que engulle más de 60 litros de gasolina a los 100 km y emite más gases contaminantes que diez motores diésel. A lo menor, aquel famoso eslogan tendría que haber dicho: “Do you want to fuck this Planet? Yes, we can”. Si era así, desde luego lo han cumplido.

Tibu


VIENE GENTE por E.F.B.

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El espectáculo de 2015 está protagonizado, sobre todo por sirios, que huyen de su país y de la bestia negra de una guerra, dirigida por desalmados genocidas que parecen ignorar lo que, en un conflicto bélico, significa la población civil. Lejos de respetarla y mantenerla al margen de la contienda que debería ser en exclusiva militar, el pueblo de Siria está siendo masacrado en el holocausto  más terrible del joven siglo XXI.

Al otro lado del escenario, los actores principales son poderosos gobernantes de la comunidad internacional, que ven como la vieja Europa (revestida de moderna) puede perder el control. Es como el juego tonto de la pelota que nadie quiere tener, con la particularidad de que se trata de personas desesperadas a las que, solo la muerte es capaz de frenar.

Sin embargo, aunque algo tarde, los cabecillas europeos han decidido realizar un reparto de refugiados por distintos países de la Unión. Pero es motivo de vergüenza, que dicha iniciativa, no tuviese un origen genuino en los despachos, y sí partiese de la calle en forma de grito popular. Una vez más para la historia, el pueblo alecciona a los que se supone instruidos para gobernar.

Este sería un momento propicio para que nuestros representantes institucionales demostrasen talla política, proporcional a la grave situación que supone este éxodo de los que legítimamente huyen del terror. Lo que pasa es que afloran torpes-insensibles (mala combinación), que, en lugar de empujar el carro del auxilio humanitario, se dedican a poner piedras en el camino de la libertad.

No es de recibo que se lance ningún tipo de alerta pública en el sentido de que entre las gentes que buscan refugio, pueda o no haber terroristas entrando en Europa con intenciones de matar. Porque no es momento de sembrar más inquietudes, sino de curar a los heridos, quitarles el hambre y allá donde estén a salvo, permitirles descansar. Las cuestiones de seguridad, ya se andarán.

¡A ver si empezamos a medir con una sola vara!, está visto que los grandes males que afectan a la tierra son el grupo de una doble moral contagiosa que antepone materiales a la razón, y poder a humanidad.

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Claro que se pueden colar yihadistas entre los que buscan auxilio, pero… ¡da lo mismo!, si en cualquier caso ya están entre nosotros. ¡O a caso no sabéis de nadie que desde los despachos europeos negocien con las mismas armas que luego nos habrán de matar?. ¡Basta ya de hipocresías!, basta ya de insultos y de engaños ilimitados que atentan contra la lógica y la razón, porque esa es otra forma de terror.

La Comunidad Internacional brilla por su ineptitud ante esta crisis, o lo que sería peor, es el cooperador necesario en este grave crimen contra la humanidad.

Para qué tantos convenios, leyes, reglamentos que por no ser aplicados no sirven para nada. Para qué anteriores guerras que deberían sentar el precedente de lo que no tiene que ser. Para qué tantas horas en despachos impecables con sueldos públicos, si luego tienen que ser el pueblo el que abra sus casas y tome la iniciativa de aliviar el dolor.

¿Hay algún culpable entre los poderosos?… ¡no claro!.

Sé que me voy un poco del hilo y en absoluto es comparable, pero me viene al recuerdo un crimen literario muy antiguo en el que la víctima no fue asesinada por nadie, fue un pueblo, ¡Fuenteovejuna mató al gobernador!

Por E.F.B.


LA CARITA DE AYLAN por EL LOBO TXAPELA

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El mar, las olas del mar, que tantas cosas bonitas evocan, esta vez traían un cuerpecito inerte. No una botella tapada con un corcho y con un esperanzador mensaje dentro, sino un niñito de tres años sin vida.

Hasta que esta horrible imagen no ha dado la vuelta al mundo, de televisión en televisión, no se han revuelto los sentimientos del primer mundo ni se han removido las conciencias de los cómodos.

Que paradojas tiene la vida, con su camisetita roja y un pantaloncillo azul, como la brillante selección española, sin embargo con el dinero que la selección española gasta en un día, Aylan hubiera costeado su educación primaria y quién sabe si alguna cosa más.

No pretendo con este artículo profundizar en política, ni ir de rojo profundo aprovechando la ocasión, pero sí me gustaría despertar el sentido común. En la tierra del pequeño protagonistas de esta historia hay una guerra, ni mejor ni peor que cualquier otra guerra, las guerras no son ni mejores ni peores, la guerra es el único juego en el que pierden todos, y aunque la humanidad lo sabe desde hace miles de años, sigue jugando, claro! Lo que sí es la guerra, es un gran negocio.

Dicen los medios de comunicación que el papá de Aylan ha recibido en tres días más ayudas y atenciones que en toda su vida, ahora ¿para qué? Si ya ha enterrado a sus hijos y a su esposa.

El mar se tragó primero, y vomitó después a un pequeñín de tres años que estaba contentísimo, porque se iba de viaje, seguro que en su envidiable imaginación, él pensaba que llegaría a un lugar lleno de juguetes, lleno de mayores que le querrían un montón, a un lugar lleno de posibilidades, un mundo con una textura suave y dulce, pero no, lo último que ha saboreado ha sido la textura áspera y salada de la arena de la playa.

Aún así y según las imágenes de los informativos, parece que a última hora la carita de Aylan nos estaba mirando a todos, parecía saltarse el pixelado de las nuevas tecnologías y nos miraba diciendo: “No, no estoy muerto, solo estoy en otro lugar, en un universo paralelo al que vamos los niños cuando nos vamos”.

“Y ahora ¿qué vais a hacer?, ¿vais a esperar a que mis amiguitos también den con su carita en tierra, o vais a entender que no vengo por capricho, sino que huyo de la guerra y necesito ayuda, necesitamos ayuda?

Yo entiendo a todo el mundo, hay una crisis grandísima, gran parte de los hogares europeos están “a la quinta pregunta”, vamos, que muchos dirán: “pero si no tengo ni para mí mismo”. De acuerdo, pero entendamos que este éxodo masivo que se está dando en el mundo, motivado por la guerra, por el hambre, por los abusos del poder y por tantos y tantos motivos, necesita una respuesta, en forma de conciencia y aportación colectiva o en forma de cada uno que haga lo que pueda, pero esto no puede seguir así.

La carita y el alma de este niño nos ha mirado a todos, nos ha recordado que antes que él han muerto muchos niños, que quizá no han salido en la tele, pero que han corrido su misma suerte. Que después de que aquel policía larguirucho retirara su cuerpo de la arena han seguido muriendo más niños, más mayores, más inocentes, en fin, que no quiero que esto parezca un sermón al uso, al fin y al cabo yo solo soy otro cómodo más que me paso la vida quejándome porque estoy preso y bla, bla, bla. El pequeño Aylan ya no se queja de nada.

Como sé que es musulmán, solo que meda decir que Alá El Grande, se apiade de su alma y juegue mucho con él en el Paraíso.

Por El Lobo Txapela